Por @grapalmaarizaga

Se cumplen 30 años de la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) creado por Alfonsín en el año 1987 por Ley 23.511.
Dicha ley establecía que atendería a todos los ciudadanos que tuvieran dudas sobre su identidad y a los casos de lesa humanidad.
En el 2009 el gobierno kirchnerista logró que se aprobara en el Congreso Nacional la ley 26.548 que limita el Banco únicamente para los casos de lesa humanidad y se lo traslada del Hospital Durand al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación. Una ley inconstitucional ya que restringe la original y discrimina a todos los que fuimos apropiados (no adoptados legalmente) que no pertenecemos a los casos de lesa humanidad y a cualquier ciudadano que tenga dudas sobre su identidad.
El Banco contiene el perfil de 295 grupos de familiares que buscan a sus nietos y también el de 9.000 jóvenes que buscan su verdadera identidad, que fueron anotados como hijos propios (no adoptados) y nacieron en el período de la dictadura pero no fueron compatibles con los casos de lesa humanidad.
Se calcula que alrededor de 3 millones de ciudadanos de todo el país buscamos nuestra verdadera identidad de origen. Al nacer no fuimos adoptados sino entregados ilegalmente, lo que hoy se denomina “adopción por izquierda”, una práctica social de muchos años y que aún continúa. Somos personas con sustitución de identidad.No sabemos nuestra fecha real de nacimiento, ni el lugar, ni antecedentes médicos, nada.
No hace falta aclarar que el Derecho a la Identidad es un Derecho Humano y que el Estado tiene el deber de preservar la identidad de los niños y que cuando alguno sea privado ilegalmente de algunos de los elementos de su identidad o de todos ellos el Estado debe asistirlo y brindarle protección con miras a restablecer rápidamente su identidad (Convención sobre los Derechos del Niño).
A nosotros nadie nos protegió al nacer y el BNDG es el instrumento que tiene el Estado para ayudarnos.
La diputada Carrió presentó en dos oportunidades proyectos de ley con el objeto de recuperar el Banco, que vuelva a ser como cuando se creó: para todos los ciudadanos. Pero esos proyectos perdieron estado parlamentario ya que nuestros representantes no los trataron, los archivaron.
De Colombia, Perú, Nigeria se acercan a nuestro Banco, se firman convenios de ayuda internacional, pero nosotros, los ciudadanos argentinos con sustitución de identidad somos discriminados.
El BNDG hoy no es para nosotros, se nos está vedado. El presidente Raúl Alfonsín exaltó el valor de la democracia, de los DDHH y creó el BNDG con ese espíritu y no como algo sectario.
Pedimos al Gobierno Nacional que presente un proyecto de ley para revertir esta situación tan injusta, que nuestros diputados y senadores se ocupen y no nos dejen de lado aunque sea un año electoral.
La sustitución de identidad es nada menos que la vulneración de un Derecho Humano.

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