A un año de la Ley de cupo travesti trans: los avances en materia de derechos y las consignas aun pendientes

La diputada nacional (Frente de Todos-FdT Córdoba) Gabriela Estévez, destacó hoy que a un año de la sanción de la ‘Ley Diana Sacayán-Lohana Berkins’ que establece cupo laboral para personas travesti trans, esa legislación «es un ordenador de derechos y está transformando vidas».

El 24 de junio de 2021 el Congreso Nacional sancionó la Ley Nº 27.636 de Promoción del Acceso al Empleo Formal para las Personas Travestis, Transexuales y Transgénero «Diana Sacayán-Lohana Berkins» que estableció para los tres poderes del Estado la disponibilidad del 1% del total de puestos de empleos para esa comunidad.

La legisladora, en declaraciones a la prensa, destacó que “el trabajo ocupa un lugar central en nuestro modelo de sociedad. Es un ordenador de la vida, un multiplicador de derechos y una fuente de dignidad humana”.

En ese sentido resaltó que las personas que hace un año tenían otra realidad “hoy están con un salario, obra social, aportes jubilatorios”, y quienes quienes ejercían el trabajo sexual y optaron por dejar de hacerlo “hoy tienen el derecho a elegir”, y quienes tenían trabajos no registrados, precarios y mal pagos, “hoy tienen trabajos dignos y con todos los derechos laborales”.

En ese contexto, la diputada del FdT dijo que “ese es el país que queremos construir. La Argentina de la producción y el trabajo, con inclusión social, libre de discriminación y violencia por razones de género”.

No obstante sostuvo que “todavía falta mucho. Tenemos que seguir trabajando para que se cumpla el cupo en todos los organismos y poderes del Estado y para avanzar en la inclusión en el sector privado”, pero que se están dando pasos gigantescos para revertir la situación social y la expectativa de vida del colectivo travesti trans en la Argentina.

Por su parte la diputada Mónica Macha, presidenta de la Comisión de Mujeres y Diversidad de la Cámara de Diputados de la Nación, y una de las principales promotoras de la iniciativa, recordó que «Esta ley es el orgullo de la política”.

«Es reconocer que hay una población que es violentada y excluida únicamente por su identidad de género, y con su aprobación marcamos un hito para transformar eso de una vez y para siempre”, completó la legisladora.

El Caso Claudia Vásquez Haro

Claudia, nacida en Perú, vino a Argentina y en 2005 ingresó a la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), donde se recibió, comenzó a ejercer la docencia, y en diciembre de 2020 se doctoró en Comunicación, convirtiéndose así en la primera travesti trans del país en obtener un doctorado.

En abril de este año fue la primera trans en acceder a un empleo público en el Estado bonaerense bajo el encuadre de la ley de Cupo Laboral Trans «Diana Sacayán».

Hasta el momento, personas del colectivo travesti-trans accedían a un puesto ingresaban bajo la ley 10.430 que rige al trabajador estatal provincial, sin precisar que se cumplía con la Ley provincial N° 14.783 de Cupo Laboral «Diana Sacayán».

Esto se hacía de este modo, explicaron, para respetar la confidencialidad de la información prevista en la ley de identidad de Género y no exponer a la persona a una situación de discriminación y/o violencias.

«Al no aparecer que se nos incorpora por la ley de cupo Diana Sacayán se invisibiliza nuestra lucha como colectivo travesti trans y nos dejan sin resguardo específico ante la posible decisión de cualquier gobierno de efectuar recortes de personal y afectar los ingresos de los últimos 2 años. No contaríamos con el resguardo jurídico debido», explicó entonces Claudia.

Más Derechos. Más Igualdad

La norma establece además que no pueden ser obstáculo «el requisito de terminalidad educativa» ni «los antecedentes contravencionales de las/os postulantes, que resulten irrelevantes para el acceso al puesto laboral», y prevé incentivos impositivos para el sector privado que contrate personal trans.

Previo a ser consagrado como ley nacional, el cupo ya había sido establecido por vía del Decreto presidencial 721/2020 en septiembre del año pasado y nueve meses después, ya se había «triplicado» la cantidad de personas travesti ytrans que trabajaban en el sector público nacional, pasando de menos de 30 a 87 empleados, según informó entonces la subsecretaria de Diversidad Sexual, Alba Rueda.

La otra conquista social importante fue en el 2020 y llegó también por Decreto, que en este caso dispuso la incorporación de una tercera opción para la identificación género en el DNI y pasaporte: además de la «F» y la «M», ahora existe la alternativa «X» para aquellas personas que no se reconocen dentro del binarismo.

Además, el DNI que cuente con la letra «X» en la zona reservada al sexo «tendrá validez como documento de viaje» en el Mercosur y el Renaper deberá informar sobre las «posibilidades de ver restringido» el «ingreso, permanencia y/o situación de tránsito en aquellos Estados en los cuales no se reconozcan otras categorías de sexo que no sean las binarias».

A fines de junio de ese año, el Ministerio de Salud presentó el texto «Recomendaciones para el Acompañamiento de la Salud Integral de Niñeces y Adolescencias Trans, Travestis y No Binaries», en lo que constituye el primer documento específico que emite el Estado nacional en la materia.

Se trata de una serie de pautas para un abordaje integral y despatologizante de la salud de niñeces y adolescencias trans, travestis y no binaries; que fue elaborado con la participación de madres y padres.

Deudas pendientes

En cuanto a las deudas con la comunidad trans, la más obvia es saber qué pasó con Tehuel de la Torre, el joven trans del que nada se sabe desde el 10 de marzo de 2021 cuando salió de su casa de la localidad bonaerense de San Vicente.

Por su desaparición hay dos hombres procesados con prisión preventiva por «homicidio agravado por odio a la orientación sexual e identidad de género» dado que, aunque nunca fue encontrado el cuerpo, el homicidio es la hipótesis más firme desde que se identificó como perteneciente a Tehuel la mancha de sangre hallada en la vivienda de uno de los sospechosos.

Por otro lado, en 2021 no cesaron las muertes trans prematuras ni se elevó la expectativa de este sector de la población: según el Archivo de la Memoria Trans, 76 personas transgénero murieron víctimas de trans homicidio o travesticidio social -74 de ellas travestis y mujeres trans-, con una edad promedio de 41 años, casi la mitad de lo que vive la población argentina en general.

Un caso paradigmático de travesticidio fue el que tuvo como víctima a Cielo de Lucca, una mujer trans de 20 años que fue asesinada al tratar de defender a su vecina del ataque de un femicida.

Este femicidio seguido de travesticidio develó una historia de solidaridad entre una travesti y una mujer cisgénero, dos amigas que fueron asesinadas, una por defender a la otra, en el mismo rapto de violencia machista de un policía que luego se suicidó con su arma reglamentaria.

Además de los crímenes de odio, la violencia institucional y la transfobia, las vidas trans siguen estando amenazadas por la falta de acceso a la salud, a la justicia, al mercado laboral y al sistema educativo en las mismas condiciones que lo hace el resto de la población.

Para paliar esta problemática, el colectivo de la diversidad está impulsando diferentes proyectos de reparación histórica que en todos los casos incluyen un subsidio mensual para mayores de 40 años, es decir, sobrevivientes.