El presidente Alberto Fernández se reunió hoy 44 minutos con el papa Francisco en El Vaticano, en un encuentro que confirmó las coincidencias entre ambos que el mandatario había esbozado en su acto de asunción el 10 de diciembre y que mostró la amplitud de la relación entre ambos.

Tanto Fernández como los siempre escuetos comunicados de la Santa Sede reflejaron una agenda de temas en la que parecen ya consolidadas las visiones comunes, como el empeño de las dos partes en poner energías para superar el clima de división que vive el país; redirigir esfuerzos en la muy necesaria lucha para erradicar el hambre y la pobreza y, como sostuvo el presidente, empezar a trabajar para sacar al país adelante.

Son tópicos que en marcos generales, sin las precisiones geográficas, el Papa viene impulsando desde su asunción en 2013, especialmente en el primero de sus escritos como pontífice, la exhortación Evangelii Gaudium. No por nada fue ese uno de los cinco textos que el Papa le regaló a Fernández, con el hasta ahora inédito gesto en sus audiencias de autografiar y dedicar en el momento el ejemplar.

La coincidencia pareció tomar aún más cuerpo cuando se trató la urgente renegociación de la deuda que debe encarar el país. El Papa ha insistido con el tema en varias ocasiones, y hasta promovió en 2018 que la Congregación para la doctrina de la Fe, el organismo encargado de temas doctrinales, se metiera en el tema de la crítica de lo que ha llamado capitalismo salvaje y la condena al reemplazo del mundo productivo por el de las finanzas.

Es en ese marco que las declaraciones del Presidente acerca de que el Papa “ya está ayudando a la Argentina” en la cuestión muestran a un pontífice públicamente involucrado en temas de alta Política que afectan al país como casi no había hecho en sus siete años de Papa.

Las coincidencias de visiones alcanzaron también un punto en el que la Iglesia Católica suele sentirse sub-reconocida: la ayuda del entramado de curas villeros, obispos y parroquias en la pelea contra el hambre.

Así lo reconoció Fernández tras la reunión con el Papa, y lo mismo hizo un comunicado de Vaticano. Por casualidad, además, el Presidente llegó hoy a cruzar un saludo, tras ver al Papa, con el obispo de Quilmes y titular de Cáritas, Carlos Tissera, quien aguardaba para ver al pontífice.

Tissera es además el representante por la Iglesia en la Mesa contra el Hambre, que también estuvo en las charlas con el Papa.

El único contrapunto, aunque no con el Papa, fue sobre el tema del aborto. Conscientes de una agenda mucho más amplia, los dos jefes de Estado evitaron la referencia. Sí apareció en la reunión con el secretario de Estado, Pietro Parolin, aunque sólo como una mención del cardenal italiano a la que el Presidente no contestó. El Vaticano incluso debió emitir una poco frecuente aclaración para despejar las dudas creadas por su primera información, que no separaba los temas tratados con Francisco de los tratados con Parolin.

La reunión estuvo llena de otros buenos gestos de simpatía mutua, no solo entre el Papa y el Presidente, sino también hacia el resto de la delegación. Así fue que Francisco reconoció su alegría por volver a ver al secretario de Culto, Guillermo Oliveri.

“Me alegra que estés de vuelta”, le dijo. O cuando apenas vio a la primera dama, Fabiola Yañez, expresó su satisfacción por el trabajo que viene haciendo con la fundación pontificia Scholas Occurrentes, creada por Francisco en 2013 en base a su experiencia con jóvenes como arzobispo porteño.

La reunión, por último, sirvió también para que Francisco pueda encarrilar una futura charla, por primera vez como Papa, con el ex presidente brasileño Lula da Silva. Fue Fernández, que había tocado el tema de un entonces encarcelado Lula en su visita anterior, en agosto de 2018, quien reveló que le trajo al pontífice el pedido del brasileño para una reunión. Y, en otra más de las coincidencias, Bergoglio le dijo que transmitiera el mensaje de que lo recibirá.

Corresponsal de la Agencia Telám.
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