El más importante filósofo argentino, Mario Bunge, cumplió recientemente cien años. Motivo que nos permite conocer un poco más de su obra a través de un libro homenaje donde escriben muchos de sus discipulos y se presenta una exhaustiva lista de libros, artículos, papers, reportajes, etc. Entrevistamos al compilador de El último ilustrado, Antonio Martino.                                    El profesor Martino fue profesor de Ciencia Política de la Universidad de Pisa. Es Profesor emérito de la Universidad del Salvador, miembro de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba y de la European Association of Legislation. Es Director del Manual del  Digesto Argentino. Fue designado Personalidad Destacada en el Ámbito de las ciencias Jurídicas por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Para comenzar, quien es Mario Bunge y cuál es su importancia para la Argentina.

Mario Augusto Bunge es un personaje en muchos sentidos. Conociéndolo y tratándolo se tiene la impresión que es muy frío y distante. Si se lo compara con su hijo Carlos, el mayor, físico que vive en México, parecen el día y la noche. Mario es más bien reservado con sus emociones, Carlos las tiene a flor de piel y las comparte a raudales. conozco a Mario desde los años ochenta, hace cuarenta. Hemos coincidido en congresos, actos académicos, hemos compartido por un cierto tiempo un lugar de vacaciones: la isla de Corfu, donde él y Marta su mujer iban regularmente y donde yo y mi mujer Alicia, hemos ido ocasionalmente, pero casi diría que Marta y Alicia son más íntimas que Mario y yo.

Sin embargo es afectuoso, a su manera. Me dicen muchos amigos comunes cuanto les ha hablado de mí, cuando necesité un prólogo para un libro, prácticamente me lo ofreció, en sus cartas (muy frecuentes) me llama Martiniano porque me ocupe del Digesto (como Justiniano) o más a menudo “Antonello da Pisa o Antonello da Devoto, mientras yo le llamo Mario da Florida porque es el lugar donde nació.

Intelectualmente es uno de los filósofos vivientes más importantes no solo porque ha sido distinguido con veintiún doctorados honoris causa y cuatro profesorados honorarios. Es miembro de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (1984) y de la Royal Society of Canada, ha ganado numerosos premios como la prestigiosa Gugheneim y dos premios Konex sino porque tiene una obra escrita monumental, se ha ocupado de todo lo que se han ocupado los filósofos y con una precisión que solo se aprecia leyéndolo.

Solo sus ocho tomos de filosofía que forman el núcleo de su obra sorprenden por su penetración en los temas. Cuando tiene que ocuparse de ontología hace un mapa de lo que hay y no necesita esconderse detrás de ningún dasain misterioso: dice lo que piensa en modo claro y es difícil decir “no lo entendí”.  A lo sumo puede decirse “no estoy de acuerdo”. Su filosofía puede definirse realista, científica, materialista, sistemática, emergentista (en tanto cree que los conjuntos tienen propiedades de las que carecen las partes) y moralmente original.

Su importancia para Argentina es enorme, no solo porque es argentino, sino porque aquí hizo su carrera universitaria, aquí comenzó como físico y aquí se volvió filosofo. No hay ningún filosofo argentino tan famoso y conocido como Bunge, recién recibo una carta de un prestigioso colega que me dice que paso el sábado releyendo el Tratado. Efectivamente, solo el Tratado es una maravilla, pruebe a leer simplemente la parte ontológica. Además, estoy leyendo algunas entrevistas telefónicas que le han hecho este fin de semana donde dice que no se ocupa de la Argentina porque está lejos y es un país importante. Mentiras, siempre fue un podo petardista, pero le interesa todo el mundo porque es un sistemista y la Argentina donde tiene obra, amigos, afectos.

Mario Bunge es un referente para autores y científicos de las más disimiles áreas del conocimiento, ¿a qué se debe esto?

Se ha ocupado de todo aquello que se ocupan los filósofos: lógica, ontología, gnoseología, metafísica, ética, semántica, pero también filosofía de las ciencias, de todas las ciencias: duras, naturales y sociales, básicas y aplicadas. Biología, psciologia, derecho y política. Su libro Filosofia política. Solidaridad, cooperación y democracia integral, es uno de los más completos y actualizados sobre el tema.

Su filosofía puede definirse realista, científica, materialista, sistemática, emergentista (en tanto cree que los conjuntos tienen propiedades de las que carecen las partes) y eso favorece el uso por parte de cualquier científico pues, desde una posición sistémica muestra, desenrieda, desarrolla cualquier problema científico y ayuda enormemente a quien aborda un tema a seguir un camino claro y lleno de explicaciones. El libro El ultimo ilustrado que hemos presentado en Eudeba esta realizado por once científicos de la más variada formación lógicos, matemáticos, filósofos, criminólogos, embajadores, politólogos, biólogos, epistemólogos y hasta un técnico administrativo, filósofo aficionado.

¿Cómo podemos explicar, de manera sencilla, la relación de Ciencia y Filosofía?

En Bunge es fácil la relación filosofía y ciencia: la primera explora los limites dentro de los cuales uno puede moverse en cada disciplina, su estructura, los medios que emplea la forma de explicación y de ese modo es fácil luego transportarlo a la disciplina que sea. Escribió un libro que se llama La ciencia su método y su filosofía, que es crucial para todo cuentico. A los 99 años escribió un artículo para una revista con referato que consiste en explicar ¿qué es un problema? y ¿cómo se lo puede abordar? Y en eso consiste la ciencia: individualizar un problema, establecer sus elementos y hallar una metodología para resolverlo, siempre que sea lo suficientemente clara y universal como para que otras personas, científicos o no, puedan resolverlo con la misma metodología.

En sus primeros años, Mario Bunge tuvo una militancia política y un rol muy importante relacionado a los sectores obreros. ¿Hay una relación entre este rol y el desarrollo de sus ideas científicas?

Por supuesto, piense en su proyecto político, quiere una democracia política, también jurídica, de los recursos humanos, biológica, cultural, que obligue a repensar las instituciones y los sistemas sociales así como los principios y los fines de la vida en común.

También Bobbio se ocupó de democracia integral como combinación del equilibrio entre el consenso, el disenso y la participación. El concepto de participación se ha vuelto crucial en el pensamiento político moderno, en el que no solo la libertad sino sobre todo la igualdad son los temas centrales. Pero Bunge espera una democracia basada en el cooperativismo y eso es una rémora de sus actividades argentinas. Las ha ido perfeccionando con algún caso exitoso como Mondragon, pero vienen de antiguo sus preferencias cooperativas.

En una cosa tiene razón: se pone demasiado énfasis (en particular los medios de comunicación) en la parte conflictiva de la política, pero eso es solo una parte y no la más importante. La más importante es la gestión: cómo hacer para distribuir recursos escasos y aquí es mucho más importante la cooperación que la competencia. Es un tema en el que se piensa poco, pero aun como especie nos mantenemos gracias a la cooperación, la competencia sirve para desarrollar e inventar y no seguir viviendo en cavernas, pero en modo cooperativo.

Donde me deja más dudas es considerar factible un cooperativismo del siglo XXI donde el índice de Gini, que mide la desigualdad en el mundo, ha llegado a limites extremos.

Mario Bunge menciona nueve derechos fundamentales, a saber: a la vida, al techo, al trabajo remunerado, a la asociación, a la atención médica gratuita, a un entorno saludable, a la educación gratuita, a la libertad, al deporte aficionado. Estos derechos tienen que ver con una definición política, claramente, pero ¿hay una justificación filosófica detrás?

Si, hay una justificación filosófica o si se quiere dos. La primera exquisitamente filosófica La filosofía política es para Bunge una necesidad; es necesaria para comprender el vasto mundo de las imbricadas relaciones políticas y en particular para proyectar un mundo mejor. Una tarea necesaria para ella es, según nuestro autor, revisar que las teorías sean coherentes y realistas respecto del conocimiento humano. Y tenga presente el mundo en que se vive y las ciencias y la técnica que están a disposición. No se olvida que la tecnología, que comienza a dominar el presente y el futuro próximo, para Bunge resulta efectiva solamente si está sustentada en una ciencia social seria y rigurosa.

La democracia integral es la combinación, o si se quiere la conjunción, de la democracia ambiental, biológica, económica, cultural, política, jurídica y global. Sería largo explicar en qué consiste cada uno de estos conceptos, pero es una propuesta a los problemas que se están produciendo por el totalitarismo del mercado como única vía y concepción del mundo para explicar y transformar la vida humana. El filósofo político debe conocer las ciencias en cuanto bastan para darle elementos con los cuales trabajar seriamente: “Si el filósofo político es favorable a la mejora de la calidad de vida, deberá empezar por averiguar cómo se la mide”. La segunda es una justificación ética, su máxima ética es de lo más atactiva: “goza la vida lo más intensamente que puedas” pero, y aquí el otro fundamento, no te olvides de hacer gozar y mejorar a los demás.

Por últimos, en estos días se conmemoran los 110 años del nacimiento de Norberto Bobbio. ¿Hay un hilo conductor entre el filósofo italiano y Mario Bunge?

No sé si hay un hilo conductor, pero ambos se ocuparon de qué clases de socialismo queremos y Cómo podemos conseguirlo. Dos preguntas que pocos filósofos políticos se han planteado con tal fuerza.

Cuando tuvo que escribir su Filosofia Política me pidió datos de Bobbio y le mandé todos los libros que encontré. Como respuesta puede verse como habla de él en el libro. Además hay muchas entrevistas donde Mario pondera a Bobbio como un filósofo enjundioso. Entendió bien los temas que proponía Bobbio y me escribió “es una lástima que haya escrito en italiano, si escribía en ingles muy otros seria los temas de debate en la filosofía política hoy”. Los dos eran liberales, desde el punto de vista político pero por caminos muy distintos. Y ambos eran socialistas, de socialismos distintos pero convergentes. Como personalidades son distintos: Mario tiene un alto concepto de sí mismo y sabe cuánto pesa en el pensamiento contemporáneo. Bobbio escribió, cuando cumplió ochenta años que con su característico pesimismo había sido un profesor y un estudioso por debajo de los niveles donde lo colocaban los demás y dudaba seriamente de haber sido un buen ciudadano. Fue nombrado senador vitalicio y hoy su figura es señera en un país y en un mundo de pequeños filosofitos.

Para decirlo en términos filosóficos, tienen filosofías que son compatibles, altamente compatibles. Y más que un hilo conductor hay una secuencia y un trazado hacia una filosofía científica, la búsqueda de la mejor vida posible y un empeño civil en lo que se sostiene teóricamente.

Ambos buscan un hombre nuevo que tiene que ser necesariamente un hombre bueno, consigo mismo y con los demás, riguroso en la ciencia, intransigente en la filosofía, austero (de modo diferente) en la vida, generoso porque le resulta fácil dar y cooperativo porque forma parte de su autopoiesis.

 

Gentileza de nuevospapeles.com

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