La diputada rionegrina Carina Pita (FpV/FG) junto a otros legisladores del bloque Frente para la Victoria, expresaron “el más enérgico repudio a la decisión del Juez Federal Dr. Claudio Bonadío, quien ordenó la destrucción de 60 mil moisés y sacos de dormir del Plan Nacional Qunita; e instaron al Poder Ejecutivo Nacional a intervenir a fin de realizar las mejoras necesarias, que permitan dar continuidad este plan tan necesario para el sector más carenciado de la población”. Así lo establecen en un nuevo proyecto de comunicación, presentado en la Legislatura rionegrina.

En referencia al Plan Qunita, los legisladores provinciales del FpV Río Negro, destacaron que “hay que sacarle a la discusión toda implicancia política que el caso muestra, porque la urgencia la tienen las niñas y niños, y ellos no tienen banderías políticas (…) luego de treinta años ininterrumpidos de distintos gobiernos surgidos del voto popular, nuestro pueblo ha demostrado la firme decisión de vivir en una sociedad cada vez más democrática e inclusiva, con un Estado que se ocupe de garantizar los Derechos Humanos de todos los habitantes y de rechazar acciones o discursos que claramente significan un retroceso”.

Por su parte, la diputada Carina Pita (FpV/FG), explicó que “el juez federal Claudio Bonadío emitió una resolución mediante la cual ordenó al Gobierno nacional que destruya los 60 mil moisés y sacos de dormir del Plan Qunitas, que el Ministerio de Salud dejó distribuir desde el mes de abril pasado. La decisión de Bonadío se conoció un día después que el fiscal federal Eduardo Taiano envió a juicio oral al ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández y a otros 17 procesados, por sobreprecios y direccionamiento de la licitación por el plan “Qunita”, según los fundamentos del fiscal. Sin embargo el fiscal Taiano interpuso una solicitud para que se acondicionen las cunas y bolsas de dormir, acción que fue rechazada por el juez Bonadío quien ratificó la orden de destrucción”.

En un mismo sentido, Pita (FpV/FG) agregó que “uno de los argumentos al que apela Bonadío es que las cunas y las bolsas de dormir “resultan riesgosas para la salud”, basándose en los mismos informes del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) que utilizó el Gobierno para dejar de distribuir este beneficio. Otro argumento es el costo que origina el almacenamiento y la custodia del stock”.

Cabe señalar, que “los riesgos a los que alude la resolución del juez federal Claudio Bonadío, se corresponden con un informe del doctor Alejandro Jenik, prestigioso neonatólogo argentino reconocido internacionalmente, sin embargo ningún documento u opinión en boca de especialistas recomienda desecharlos”, indicaron los diputados rionegrinos que acompañan la iniciativa legislativa.

El creador del Plan Qunita es el joven diseñador y militante de la Cámpora Tiago Ares, quién según cuenta su padre, “en una clase se enteró que el mayor índice de mortalidad infantil en zonas marginales de nuestro país, se debe a lo que se denomina ‘COLECHO’ ”. Desde ese momento Tiago y su grupo de diseñadores, comenzaron a investigar sobre antecedentes que existen en el mundo en relación a esta temática con el propósito de bajar dicho índice. El resultado

fue la creación de la cuna-moisés que es parte de los componentes del Plan Qunita. Lamentablemente Tiago Ares falleció un poco después de que su sueño se hiciera realidad. Tenía 25 años de edad.

En los seis meses que funcionó el programa durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se distribuyeron 74.408 kits a 289 maternidades en todo el país de los cuales 43.600 fueron entregados a las familias, es decir que más de un 60 por ciento de los kits distribuidos ya fueron entregados.

Cada kits está compuesto por cuna de madera con sistema de encastre, un colchón de cama, dos juegos de sábanas, un acolchado, una frazada polar, un par de escarpines, dos sacos de dormir, un portabebé, un bolso materno, un bolso cambiador, artículos de higiene para la madre y el recién nacido, un termómetro digital, algodón, crema de caléndula, crema hidratante, protectores mamarios, preservativos, una bata, un camisón y pantuflas, un chupete, un babero, un mordillo, un sonajero, una guía de cuidados para la madre y un libro de cuentos.

Antes del golpe del ’55 la Fundación “Eva Perón” coordinaba las políticas públicas de salud. Derrocado el presidente Perón aquella dictadura implementó acciones desde el Estado, tendientes a lograr uno de sus objetivos principales, “desperonizar” la sociedad argentina.
Comandados por el coronel Ernesto Alfredo Rottger quien reemplazó a Ramón Carrillo en el Ministerio de Salud, se procedió a la destrucción de los pulmotores, aunque la mortalidad infantil había descendido del 90 por mil en 1.943 al 56 por mil en 1.955. Se quemaron en los patios de la fundación y en presencia de los niños allí alojados, frazadas, sábanas, colchones, pelotas y juguetes porque llevaban el logo FEP y toda la vajilla en la que comían los niños fue tirada al río.

En un informe elaborado por la Asistente Social Marta Ezcurra, funcionaria de la Revolución Libertadora, puede leerse: “La atención a los menores era suntuosa, incluso excesiva, y nada ajustada a los normas de sobriedad republicana que convenía para la formación austera de los niños. Aves y pescados se incluían en los variados menúes diarios. Y en cuanto al vestuario, era renovado cada seis meses”.

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