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Crisis vitivinícola: es tiempo de soluciones, no de presiones extorsivas, por Guillermo Carmona

El gobernador Cornejo está de campaña. Utiliza los artilugios de la vieja política para desligarse de sus responsabilidades a través del conocido trámite de cargárselas a otros. No es novedoso su modus operandi ya que tal accionar lo ha evidenciado en repetidas ocasiones durante su mandato. Pero en las actuales circunstancias resulta extremadamente grave su actitud porque está jugando con los problemas y necesidades de miles de mendocinos afectados por la profundísima crisis del sector vitivinícola.

Cornejo presiona a productores y bodegueros para que estos presionen, a su vez, a la principal fuerza de oposición en la Legislatura para que se apruebe un proyecto inviable. Es claramente una maniobra extorsiva no digna de una democracia avanzada. No ha convocado a los actores de la vitivinicultura para trabajar sobre una propuesta consensuada de solución concreta y real a sus problemas. Los convocó para retarlos, amedrentarlos, presionarlos y, finalmente, mandarlos a la Legislatura a exigir las respuestas que el propio gobernador puede y debe dar.

El gobierno amagó durante más de dos semanas con el envío de un proyecto de Ley que fue declamado cuando el ministro Kerchner aún era precandidato a la gobernación y que planteaba como solución la quimera de un fondo anticíclico en el momento más crítico de la crisis vitivinícola. Hasta donde sabemos, ese proyecto aún no llega a la Legislatura provincial. Es improbable que el gobernador y su ministro desconozcan que los fondos anticíclicos se crean en los momentos de bonanza para afrontar las dificultades de los periodos críticos. Suena bonito el nombre pero resulta un instrumento extemporáneo para afrontar la más profunda crisis del sector desde que existe el Plan Estratégico Vitivinícola. Hoy la vitivinicultura requiere de un fondo de crisis y Cornejo cuenta con los recursos (provenientes de anteriores endeudamientos) para crearlo. En su lugar, propone en fondo anticíclico y un monumental endeudamiento para constituirlo. Se trata de un verdadero despropósito y una flagrante provocación.

La maniobra de Cornejo es brutal. Encomienda a los vitivinicultores que presionen al justicialismo, en lugar de convocar a la oposición para consensuar una propuesta de solución real y concreta que no comprometa aún más el futuro de las finanzas provinciales. Ha olvidado que en la democracia representativa es fundamental el diálogo político y la búsqueda de consensos. Lo ha olvidado justo él que, como sus socios de Cambiemos, prometieron diálogo y republicanismo hasta el cansancio. Su juego es un juego de suma cero. Tiene por objetivo recoger el rechazo de la oposición a su inocua, extemporánea e inútil iniciativa para infringirle un daño político y electoral al peronismo en tiempos en que el proyecto de Cambiemos hace agua por todos lados. Sabe que tiene en la tesorería plata proveniente de anteriores endeudamientos que podría utilizar para afrontar la crisis, pero conociendo la reticencia justicialista, quiere a toda costa que la legislatura le vote un nuevo endeudamiento para financiar el fondo. Durante la gestión de Cornejo la deuda provincial creció en más del 200 por ciento y va por más. De esta manera, no solo hace electoralismo frente a la oposición sino que además pretende que los gobiernos que vienen se hagan cargo de afrontar el mayor endeudamiento, en una acción de irresponsabilidad que cuenta con el silencio cómplice de los dos precandidatos oficialistas a la gobernación.

Cornejo no está buscando una solución a la problemática, está buscando rédito electoral a costa de los vitivinicultores y, en caso de salirse con la suya, pretende patear el problema hacia adelante. Frente a tal situación es nuestra responsabilidad como principal fuerza de oposición insistirle al gobernador en la necesidad de que se aboque sin demoras a la solución de la problemática del sector vitivinícola y de otros sectores, que como la fruticultura, ya no dan más. La ausencia del Instituto Nacional de Vitivinicultura en la búsqueda de salidas a la crisis y la despreocupación del gobierno nacional en la adopción de medidas efectivas exigen del gobernador una firme posición de defensa de los intereses de Mendoza en relación con la actividad vitivinícola.

En el seno del Partido Justicialista hemos estado trabajando con nuestros legisladores y especialistas en una propuesta que posibilite una solución real al problema de la vitivinicultura. Consideramos que los fondos que se apliquen a tal fin no deben provenir de un nuevo endeudamiento que agrave la situación económico-financiera provincial, sino de los recursos disponibles y de asistencias financieras del gobierno nacional (responsable principal de la situación macroeconómica que ha provocado un agravamiento exorbitante de la crisis del sector). Asimismo hemos coincidido en que la asistencia debe llegar de manera urgente y directa a los pequeños y medianos productores que hoy no tienen dónde colocar su uva ni como cosecharla. De no realizarse un operativo de compra de uva por parte del Estado provincial, las consecuencias económicas y sociales de la omisión serán de alcances difíciles de imaginar.

Nuestras propuestas están a disposición del gobernador. Como titular del Poder Ejecutivo Provincial, tiene en sus manos la posibilidad y oportunidad de resolver de manera efectiva la calamitosa situación que vive la más representativa e icónica actividad económica de la provincia. Instamos al gobernador a deponer sus actitudes electoralistas, a exigir al gobierno nacional asistencia económica-financiera nacional urgente y a convocar a un diálogo sincero y trabajo conjunto a los actores políticos y representantes de la oposición para consensuar la adopción de las mejores medidas para paliar la crisis sin afectar gravemente el futuro de nuestra provincia.

*Diputado de la Nación, Presidente del Partido Justicialista de Mendoza

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18 febrero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

En Venezuela hay dictadura, no injerencia, por Alberto Asseff

La deriva del chavismo – populismo entronizado en 1999 a horcajadas de un sistema preexistente plagado de corrupción y frustraciones – es la tan grotesca como insufrible dictadura de Nicolás Maduro.
Presos políticos, exilio de dirigentes, emigración de millones de personas, inflación récord en la historia económica moderna, destrucción del tejido productivo-industrial, populismo crudo hasta lo caricaturesco, fuga de capitales, presencia del ejército cubano y de las FARC residuales, graves sospechas de la connivencia del régimen con el narcotráfico y una vasta corrupción que multiplica exponencialmente nuestros penosos y mugrientos “cuadernos” – se calcula que son medio billón de dólares que han llegado principalmente a los ‘paraísos fiscales supérstites, a Suiza y al mercado inmobiliario de Madrid y de España en general.
Dictadura que puede exhibir solamente viejas mañas fraudulentas sólo barnizadas con un nombre que usurpa vocablos respetables como el llamado ‘carné patriótico’, documento espurio con el que se habilita a las amañadas votaciones como las del 20 de mayo pasado. Obviamente, carné manipulado por los ‘colectivos chavistas’, esos paramilitares que reducen a juegos infantiles a nuestras aberrantes ‘barras bravas’, si comparamos a ambas ominosas organizaciones.
Esos ‘colectivos paramilitares’ tienen a entrenados francotiradores que aterran a los manifestantes opositores, disparando algunas veces a matar como factor de disuasión y de dispersión de las protestas, sobre todo en las barriadas periféricas. En rigor, esta siniestra realidad pareciera que en las últimas movilizaciones convocadas por el presidente interino no se ha producido. Quizás configure una prueba de que el régimen dictatorial y expoliador está casi exhausto. Que se halla en las postrimerías.
No se puede omitir el recuerdo del anacronismo de Hugo Chávez – en su “Aló presidente” por televisión, claro que en cadena -, con una interminable ristra de ‘exprópiese’. Así pasaron a las corruptas manos del sistema dictatorial más de 15 mil empresas, desde granjas hasta Pymes. El efecto fue la devastación de la economía y la potenciación del saqueo.
Al principio, Chávez fue encantador. Con el tiempo supimos que era de serpientes, las que echó a andar depredadoramente por la querida tierra venezolana. Fue tan efectivo – inicialmente – con su locuacidad, como un redondo fracaso como estadista. Incluimos a su vetusta geopolítica, trayendo a Sudamérica conflictos que deberían ser ajenos y lejanos.
El socialismo fue una expectativa en el s.XIX, hasta los años ochenta del siglo pasado. Se derrumbó. La caída del Muro de Berlín en 1989 no es una fotografía, sino un cambio de era.
Cierto que el mundo está buscando críticamente cómo modelar el nuevo tiempo. Aún está lleno de incógnitas. Empero, algo sabemos con certeza: el ‘socialismo del s.XXI’ de Hugo Chávez es una flagrante sofistería, un fenomenal engaño, una inmensa desilusión, una dolorosa mala experiencia.
El régimen dictatorial está en sus postreros estertores. Sólo atina a recurrir al rechazo de la injerencia foránea. Pues, ya está viendo que ese falaz argumento no tiene sustento. El mundo injiere en Venezuela cumpliendo la obligación humanitaria de ayudar a un pueblo que reclama recuperar su libertad y sus derechos esenciales.
Estamos atentos, sí, para que nadie aproveche este río revuelto para ‘pescar’ petróleo u oro. Esos bienes son y serán de Venezuela y ojalá los utilicen para su prosperidad futura.
En Venezuela no hay injerencia, sino una odiosa, arcaica y cachivachesca dictadura que inflige dolor y sufrimiento a millones de venezolanos.

Alberto Asseff  Diputado del Mercosur; diputado nacional mandato cumplido.

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4 febrero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Maduro mató al chavismo; por Mariano Yakimavicius*

El devenir autoritario del gobierno de Nicolás Maduro, dinamitó los principios del chavismo y
llevó a Venezuela a una crisis sin precedentes.

La muerte de Hugo Chávez en 2013 y el colapso de los precios del petróleo poco tiempo después
significaron el derrumbe de dos pilares fundamentales de la denominada revolución bolivariana.
Desde entonces, Venezuela ingresó en una profunda crisis que parece no tocar fondo. En realidad,
quedó en evidencia con más fuerza que nunca la crisis estructural del agotamiento del patrón
petrolero rentista que data de los comienzos de la década de los ´80 y que parecía haberse superado
durante la primera década de este siglo, debido al aumento del precio de las materias primas a nivel
global.
Nicolás Maduro, sin la capacidad de liderazgo de Chávez, ganó las elecciones presidenciales de
2013 con un margen tan estrecho que el proceso electoral mismo fue puesto en tala de juicio. La
debacle electoral del chavismo se hizo más evidente en 2015, cuando la oposición ganó por amplia
mayoría las elecciones legislativas, obteniendo dos terceras partes de los escaños de la Asamblea
Nacional. Con esa mayoría calificada, la oposición podía acceder al nombramiento de los
integrantes del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y del Consejo Nacional Electoral (CNE), ambos
organismos dominados por integrantes afines al oficialismo. Fue entonces que el gobierno de
Maduro se percató de que había perdido la mayoría del apoyo popular e igualmente que no podía
sostenerse en el poder si continuaba sometiéndose a los límites legales y constitucionales. Quizás
ese sea el momento en el que puede situarse el fin de la democracia en Venezuela.
El gobierno comenzó a adoptar una serie de decisiones que lo fueron apartando cada vez más de la
Constitución bolivariana diseñada por Chávez. Se canceló el referéndum revocatorio que había sido
celebrado como una de las conquistas más importantes de la democracia participativa. Se
pospusieron las elecciones de gobernadores que obligatoriamente tenían que realizarse en diciembre
de 2016. Se designó en forma inconstitucional a los integrantes del TSJ y del CNE. Pero por sobre
todas las cosas, desconociendo por primera vez los resultados de una elección popular, a través del
TSJ el gobierno declaró que la Asamblea Nacional estaba en desacato y repartió sus atribuciones
constitucionales entre el Poder Ejecutivo y el propio TSJ.
Desde febrero de 2016, Maduro ha gobernado sobre la base de poderes autoasignados en virtud del
estado de emergencia, sin contar para ello con el aval constitucionalmente requerido de la Asamblea
Nacional y por un período superior al máximo permitido por la propia Constitución.
En estas condiciones se produjo a mediados de 2017 una fuerte ofensiva contra el gobierno por
parte de sectores de la oposición, que combinó movilizaciones pacíficas en las principales ciudades
del país, actividades violentas, destrucción de instalaciones públicas de educación, salud y
transporte, e incluso actos terroristas y la operación de grupos paramilitares que contaron con apoyo
exterior. El gobierno respondió con una indiscriminada represión complementada a su vez por
colectivos civiles armados que atacaron violentamente a las movilizaciones opositoras. El resultado
fue una escalada de violencia que provocó más de 120 muertos, centenares de heridos y detenidos,
muchos de ellos pasados directamente a tribunales militares.


En ese contexto Maduro anunció la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC).
En un marco democrático y respetuoso del estado de derecho, una ANC es un proceso inclusivo y
participativo en el cual los más amplios y diversos sectores de una sociedad pueden deliberar,
negociar y acordar criterios y normas básicas tendientes a alcanzar un modelo de sociedad al cual se
aspira. Ese fue el caso de la Asamblea Constituyente convocada mediante un referéndum nacional
en los primeros meses del gobierno de Hugo Chávez en 1999. Pero esa experiencia nada tuvo en
común con la convocatoria hecha por el presidente Maduro. Si bien la Constitución no es totalmente
explícita al respecto, sí establece una diferencia clara entre tomar la iniciativa de la convocatoria –
algo que puede hacer el presidente- y convocar -atribución exclusiva del pueblo soberano de
acuerdo al artículo 347 de la Constitución-, lo que implica que se debería haber realizado un
referéndum consultivo sobre si se convocaba o no, tal como ocurrió en 1999. El gobierno de
Maduro se salteó ese paso porque no contaba con el apoyo electoral requerido para ganar esa
consulta. Igualmente problemático fue el diseño de las bases comiciales, absolutamente arbitrario,
que tuvo por objetivo convertir un apoyo minoritario al gobierno en una mayoría aplastante y
supuestamente soberana en la ANC.
Se alteraron las formas en se habían realizado las elecciones anteriores, se creó un doble régimen de
representación: territorial y sectorial. En el régimen territorial se le dio una extraordinaria
sobrerrepresentación a los municipios rurales, menos poblados, sobre los municipios urbanos que
concentran mayor población y donde es mayor el rechazo al gobierno. Se violó en forma expresa e
intencional el principio constitucional de la representación proporcional.
Fue igualmente problemático el diseño de la participación sectorial. En las bases comiciales se
definió que se elegirían constituyentes sectoriales en representación de cada uno de siete sectores de
la población. Se dejó fuera del derecho al voto sectorial aproximadamente a cinco millones de
ciudadanos, creándose una diferencia entre ciudadanos de primera con derecho a votar dos veces, y
unos ciudadanos de segunda que sólo tenían derecho a un voto.
De acuerdo a la Constitución el voto no es obligatorio, pese a lo cual, portavoces del gobierno y
hasta el propio presidente, amenazaron con las consecuencias que recaerían sobre los ciudadanos
que no participasen. Se utilizaron las listas de los empleados públicos y trabajadores de las
empresas del Estado y de los beneficiarios de los programas sociales para advertirles que perderían
sus empleos y beneficios si no votaban.
Para esas elecciones el CNE desmontó los principales mecanismos de control que habían convertido
al sistema electoral venezolano en un modelo de transparencia y confiabilidad. No se llevaron a
cabo varias de las auditorías exigidas por las normas electorales. No se utilizó tinta indeleble
destinada a garantizar que cada votante sólo pudiese votar una vez. Se eliminó de hecho el papel de
los cuadernos electorales. Dichos cuadernos eran auditados con la participación de representantes
de los diferentes grupos políticos para confirmar su exactitud. Cuando el CNE decidió, a último
momento que los votantes podían sufragar en cualquier centro electoral de su municipio, y luego
incluso fuera de su municipio, desapareció ese vital instrumento de control y transparencia del
proceso electoral. También se limitó a los medios de comunicación la cobertura del proceso
electoral. En ese contexto se llevaron adelante las elecciones del 30 de julio de 2017 para conformar
la ANC aún vigente, que preveía originalmente una duración de dos años, aunque posteriormente
Diosdado Cabello, hombre fuerte del régimen, anunció que duraría todo el tiempo que fuera
necesario.

La importancia del sistema electoral
Siguiendo al politólogo alemán Dieter Nohlen, la función de representación de un sistema electoral
democrático debe cumplir con dos grandes fines. Por un lado, representación para todos en términos
de que se vean representados los distintos grupos de personas, fundamentalmente, las minorías. Por
otro lado, representación justa, es decir, una representación más o menos proporcional de las fuerzas
sociales y políticas, equivalente a una relación equilibrada entre votos y escaños. Es decir que el
número de escaños debe ser proporcional al número de votos, por lo tanto, mientras más
proporcionalidad, mejor representación. A lo anterior se añade que ese criterio de representación
justa y ese equilibrio también deben tomarse en cuenta al momento de establecer las
circunscripciones electorales. Es decir, el sistema debe garantizar que las circunscripciones
electorales se conformen con un número de población similar entre sí, de acuerdo al número de
representantes a escoger.
El sistema electoral venezolano ya presentaba irregularidades que habían deteriorado la función de
representación, haciéndola injusta y desproporcional. De acuerdo a lo ya relatado, el sistema
electoral fue manipulado por el gobierno de Maduro de tal manera que agravó un circulo vicioso ya
existente que tendía a sobrerrepresentar al oficialismo. Corrompió el sistema democrático al
socavar, entre otros, dos de sus principales pilares, a saber, el principio de igualdad del voto y el de
representación proporcional. En este sentido, el desequilibrio que consintió el sistema electoral para
la representación de las fuerzas políticas permitió que un grupo se beneficiara obteniendo la
mayoría de representantes con menos votos, cuestión que redujo la representación de opositores en
todos los ámbitos. La hegemonía construida a partir de estos desequilibrios en las reglas de juego
democrático, eliminaron progresivamente la separación de funciones en el ejercicio del poder
público. La consecuencia fue el devenir del gobierno en una dictadura con fachada electoral. Porque
las elecciones se convirtieron en sólo eso, una fachada.

Crónica de un fraude anunciado
En agosto de 2017, el presidente de Smartmatic, empresa que suministró la base tecnológica de
todos los procesos electorales totalmente automatizados realizados desde 2004, declaró que no
podía garantizar la veracidad de los resultados presentados por el CNE respecto de las elecciones
mediante las cuales se conformó la Asamblea Constituyente, porque habían sido manipulados y se
había inflado en por lo menos un millón el número total de votantes.
La empresa funcionó en Venezuela durante 15 años y asistió 14 elecciones. Cuando Smartmatic
declaró públicamente que el CNE había anunciado resultados diferentes a los reflejados por el
sistema de votación, se produjo la ruptura inmediata de la relación entre el cliente y el proveedor.
En adelante, Smartmatic no participó en las siguientes elecciones, a saber, las regionales del 15 de
octubre de 2017, las municipales del 10 de diciembre de 2017 y las presidenciales del 20 de mayo
de 2018. Como la empresa no participó en esos procesos, y dado que los productos de la compañía
no estuvieron cubiertos por la garantía y no fueron certificados para esas elecciones, Smartmatic no
pudo garantizar la integridad del sistema, ni pudo certificar la exactitud de los resultados. Desde la
ruptura del vínculo, Smartmatic fue sustituida por ExClé S.A., una empresa argentina que no es
ajena al CNE venezolano porque trabaja sobre el sistema biométrico desde el año 2004.

La traición más grande

El gobierno reasumido hace pocos días por Nicolás Maduro dista de ser legítimo y mucho más de
ser democrático. Sin embargo, mucho mayor que la traición a una institucionalidad política y
democrática que descansaba sobre las bases populares, mucho peor que la traición a aquella
Constitución que el propio Chávez impulsó al inicio de su gobierno, la traición más grande de
Maduro al legado de su mentor, es la destrucción del bienestar de los más desfavorecidos. Maduro y
su gobierno son incapaces de controlar una hiperinflación que licúa constantemente los salarios,
somete al pueblo a carencias de distinta índole y sofoca el descontento violentamente. Y a quien no
le guste y pueda hacerlo, que se vaya: ya son alrededor de tres millones los venezolanos que
emigraron en los últimos años, dando lugar a la crisis migratoria más extraordinaria de la que
Sudamérica tenga memoria. Maduro empobreció a aquellos que Chávez sacó de la pobreza. En ese
sentido, mató al chavismo.
El presidente y la dirigencia que lo acompaña se mantienen aferrados al poder en buena medida
porque calculan que si lo soltaran, nunca más volverían a alcanzarlo. Entre otras cosas, porque se
revelarían vínculos injustificables con guerrilleros colombianos, con narcotraficantes y con
empresas como Odebrecht. Solamente lo sostienen militares, a los cuales les fue entregando
crecientes cuotas de poder. Por menos que lo que sucede en Venezuela, otros líderes
latinoamericanos dieron a regañadientes un paso al costado en el intento de evitar guerras civiles y
la pauperización del pueblo.
Pero cuidado, porque el destino final del gobierno de Maduro y quienes lo acompañan sólo deberán
determinarlo los venezolanos. Los gobiernos de otros países podrán presionar y apoyar a quienes
prefieran y eso hablará más de ellos que de quienes apoyen. Una intervención extranjera sería un
acto demencial, peor aun que la indignidad a la que Maduro está sometiendo a sus compatriotas.
Ante un panorama tan delicado, la salida más racional sería que el poder regrese entonces a sus
legítimos dueños, los venezolanos, para que pueden expresar su voluntad mediante elecciones
libres, representativas, universales, legítimas y por sobre todas las cosas, democráticas.

*Mariano G. Yakimavicius
Licenciado & Profesor en Ciencia Política
Especialista en Gestión Estratégica de Organizaciones Públicas
myakimavicius@yahoo.com.ar
@Yakimavicius
www.facebook.com/mariano.yakimavicius

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3 febrero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Jujuy: ¿en qué momento nos volvimos tan crueles? por Cynthia Hotton

¿Somos conscientes de que causamos la muerte de una bebé en Jujuy? Ya tenía 6 meses de gestación, 700 gramos y estaba sana cuando su mamá de 12 años, víctima de abuso, llegó al hospital. Los médicos dijeron que lo mejor era llevar el embarazo a término o esperar unas semanas más para que la bebé pueda tener una vida sana.

En la provincia hay un protocolo de aborto no punible vigente que estipula que hasta la semana 22 puede practicarse un aborto por violación. La bebé tenía 24 semanas y media, según una ecografía. Estaba claramente fuera de los términos del protocolo, confirmó el ministro de Salud provincial.

Si el protocolo no estableciera un límite, podría abortarse a niños por nacer hasta el noveno mes. El límite suele ser la semana 22 porque el bebé ya tiene capacidad de sobrevivir y, si fuera abortado, literalmente alguien debería quitar la vida al niño durante el nacimiento o después. Sería claramente un homicidio. Esa es la parte que quienes promueven el aborto no dicen.

En este caso, con 24 semanas y media de embarazo, la posibilidad de un aborto fue rechazada de plano por los médicos. Pero fue tan fuerte la presión de los grupos abortistas que el gobernador, si bien no concedió el aborto, autorizó que se anticipe la cesárea. Adelantar un nacimiento pone en riesgo de vida al bebé y puede causar discapacidades permanentes. La vida de esta pequeñita dependió de la voluntad del gobernador, mientras un tumulto de gente pedía su muerte. Como una historia de las épocas más oscuras de la humanidad y no del siglo XXI. Nació prematura. Los jujeños la llamaron Esperanza.

Querían un aborto y no lo tuvieron. Y lanzaron una campaña que dice: «Cesárea no es ILE». ¿Qué pedían? Que se haga nacer a la niña y se la mate. No caben eufemismos. Lo pidió la Fundación Huésped, que recibe fondos del exterior para legalizar el aborto, a través de IPPF, la multinacional más grande de abortos del mundo; la Campaña Nacional por el Aborto Legal Seguro y Gratuito; la Izquierda Diario, la Red de Comunicadores Feministas y otras tantas organizaciones abortistas. Lo pidieron mujeres de Unidad Ciudadana y diputados de Cambiemos. Uno acusó de «violencia institucional a quienes le exigen llevar a término el embarazo». Alguna usuaria pidió destituir a una diputada por pronunciarse a favor de las dos vidas.

Con violencia e irracionalidad se apuntó contra cualquiera que defendiese a la bebé. En las redes se leía: «No es un bebé»; «Ningún bebé no nato tiene derechos»; «Es una tortura»; «Un embarazo forzado». Tildaron de «antiderechos» hasta a los médicos que solo hacían su trabajo de acuerdo con la ley y la ciencia. En definitiva, reclamaban que la bebé, también mujer, persona, inocente, indefensa —la gran contradicción feminista— haya nacido, es decir, que alguien debía haberla matado antes.

¿Quedó claro que no quieren evitar abortos sino promoverlos y hasta el noveno mes si fuera necesario? No les alcanza el protocolo. No les importa la ley ni la Constitución, ni la ciencia, ni los médicos, ni la realidad, ni la bebé, ni la justicia contra el violador. Ni siquiera la niña de 12 años.

Esperanza murió en el hospital. Adelantar la cesárea le impidió desarrollarse lo suficiente para vivir. Muchos se empiezan a preguntar en qué momento nos volvimos tan crueles.

Hay gente festejando públicamente la muerte de una bebé. ¿Qué nos pasó? Aquellos que gritaron más fuerte, los más apoyados por los medios, son los que fueron escuchados por el gobernador, quien decidió adelantar la cesárea. ¿Qué estarán sintiendo? ¿Tendrá la Justicia la madurez para encontrar un responsable por esta muerte?

Para resolver el drama de los abusos y los abortos hay que asumir la realidad completa y escuchar todas las voces, especialmente las que saben —los médicos— y las víctimas del abuso. Escuchar el testimonio de quienes nacieron de una violación, de sus madres y de sus padres adoptivos nos deja perplejos, nos abre la cabeza y nos agranda el corazón. Nos ayuda a encontrar soluciones reales y humanas. El mundo real es muy distinto al de los famosos, los trolls de Twitter y las fake news.

Nadie puede decidir sobre la muerte de nadie. No podemos permitir que el Estado lo decida. Mucho menos que lo decida según «lo que pide el público». O que escriba leyes y diseñe políticas para aplacar la furia de quienes gritan más fuerte desde la caprichosa comodidad de sus smartphones o sus escritorios costeados por multinacionales. Es un ruido que no hace más que tapar las voces débiles de quienes sufren los problemas más profundos y urgentes. Y que ya se está cobrando vidas inocentes.

No hay punto intermedio: construimos una sociedad para algunos privilegiados o fundamos con Esperanza una Argentina solidaria con derechos humanos para todos.

Cynthia Hotton – Es consejera permanente de la misión argentina ante la OEA – Diputada Nacional M/C.

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30 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

¿Estamos en un mundo gobernado por inconscientes? por Claudio Hugo Naranjo

Estamos acostumbrados a escuchar que tal persona es un inconsciente cuando llevó a cabo una actitud altamente cuestionable; ejemplos: tomar una curva a mayor velocidad de lo aconsejable, tirarse del piso 20 a la pileta del hotel, presentarte a rendir un examen, aprobarlo, pero no habías estudiado la materia en cuestión o gobernar un país matando de hambre a los ciudadanos que debieran proteger.

Bien, este párrafo tendría algún sentido si yo creyera en los ‘Inconscientes’, y no creo en ninguno de los dos ‘inconscientes’, ni el freudiano, aquel que dice que es una campo grande por donde debe atravesar el ‘Consciente’ y lugar de los recuerdos guardados que nos atormentaron en nuestra infancia, en donde solo se actúa por estímulos y emociones; ni en el ‘Nuevo Inconsciente’ de la neurociencia donde dice que no es una cárcel de emociones y pensamientos inapropiados, sino un lugar en el que se encuentran todas las series de operaciones de las que tampoco tenemos especial interés en controlar y cuyo automatismo nos facilita la vida. Por ejemplo: respirar o pestañear.

Creo que existe una ‘Tercera Posición’ –probablemente más cercana a la freudiana- y que la ciencia neurológica o de la mente seguramente descubrirá en algunos decenios y es aquella en la cual me investigue a mí mismo, que era la cabeza más cercana que tenía a mi alcance. Tan sencillo como mirarse al espejo totalmente desnudo. Después de analizarme exhaustivamente en sesiones de jornada completa, recién allí, me dediqué a observar a mis contemporáneos.

Sólo quería comprobar si el resto tenía mis mismos patrones en las tomas de decisiones, en preguntas cargadas con la insidiosa trampera abierta, en cuántos segundos se toma en las respuestas; en movimientos del lenguaje corporal que yo había experimentado frente a mi espejo, como cambios en el ritmo respiratorio o pestañear acelerado.

La Tercera Posición dice que mi ‘Inconsciente’ toma el 99% de todas mis decisiones y que es allí, en el gran campo del que hablara Freud, se desarrolla toda mi vida; el 1% restante queda dividido en partes iguales entre el ‘Consciente y mis Sueños’. El ‘otro yo’ es el verdadero protagonista de todas nuestras vidas. En ese 99% está la esencia de nuestro ser, allí está por nacimiento natural de la vida, el hombre ‘bueno’ o el hombre ‘malo’. El género humano nace con dos posibilidades, sencillamente se es ‘bueno o malo’, lo que uno elige es… que ‘Ser’. Albañil, colectivero, abogado, periodista, gay, lesbiana, enfermera, asesino, ladrón, policía o Presidente.

El mundo no es el mismo en el que se movía Freud, hoy Freud no tendría trabajo o estaría lleno de plata; imagínense a Freud analizando políticos en la mesa de Mirtha Legrand o en una entrevista con Luis Novaresio, no solo terminaría con todas las encuestadoras, sino que dejaría al descubierto los pensamientos de la Legrand y Novaresio.

Deseaba llegar hasta aquí para contarles que Presidentes como Nicolás Maduro, Vladímir Putin o Donald Trump, no solo nos están mintiendo de lo que realmente piensan sino algo mucho más grave aún, están enfermos, es gente sencillamente ‘mala’ de nacimiento. Son ‘Inconscientes’ que saben perfectamente lo que hacen, es desde allí donde elaboran todas sus ideas. El ‘Consciente’ –ese 1%-, aparece con la mentira embolsada con miedo, es el Maduro que dice… “Yo quiero a los estadounidenses”.

Somos todos ‘Inconscientes’… la diferencia está entre el ‘mal o el bien’. Y que no elijan ser Presidentes. Muy sencillo.

Claudio Hugo Naranjo – Escritor y Periodista.

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29 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

CARTA DE LECTORES – «Acción Armada La Tablada»

Tengo el honor de poder dirigirme a todos Ustedes.
El motivo es difundir y hacerles recordar, que el próximo 23 de enero 2019. Se cumplen 30 años, de la última acción armada en nuestra República Argentina LA TABLADA.
Les escribo como ex soldado conscripto y en nombre de muchos que tuvimos la Mala suerte de participar. Algunos terminamos heridos y otros muertos por gente que no sabía o no sabe vivir en democracia.
Solo estamos pidiendo un reconocimiento una formación y no el olvido que tuvimos durante estos 30 años. Fue mas duro vivir el olvido que ver lo que tuvimos que ver y pasar esos días. El olvido es mas doloroso que las heridas que recibí.
MUCHOS PADRES DE LOS SOLDADOS CONSCRIPTOS YA NO ESTÁN, NUNCA PUDIERON VER EL RECONOCIMIENTO A SUS HIJOS POR LOS ECHOS OCURRIDOS. ELLOS SOLO CUMPLÍAN CON LA LEY .
TAMPOCO ME QUIERO OLVIDAR DE LOS CAÍDOS Y HERIDOS DE LA POLICÍA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Y LOS MILITARES.
Ojala nos puedan ayudar a que no nos olviden, y juntos que podamos decir fue el ultimo acto violento de nuestra amada ARGENTINA.
MUCHAS GRACIAS.

Eduardo Navascues, ex soldado

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23 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

36 ° aniversario del fallecimiento del Dr. Arturo Illia

“Jamás acepten los jóvenes que les cercenen el más importante de los derechos que tiene el ser humano, que es la libertad de pensar.” Así se expresaba el Dr. Arturo Illia el legendario radical que fuera Presidente de los Argentinos entre 1963 y 1966. Quería una Argentina de hombres y mujeres libres para garantizar una Sociedad más Justa y Fraterna-y él sabía que una sociedad de esas características solo se consiguen con hombres y mujeres que se sientan y sean libres. Y por lo tanto sus integrantes no deben renunciar a su derecho a pensar. A la juventud “futuro de todas de las sociedades” le dejaba una guía, le hacía un pedido expreso que no acepten a que le quiten uno de los más importante de los derechos del hombre: la libertad de pensar. Por eso hoy la juventud argentina y los jóvenes radicales en particular encuentran en Don Arturo Illia un símbolo para sus luchas. Pero nos dejaba a todos otra enseñanza en estas palabras:” “No les tengo miedo a los de afuera que nos quieren comprar, sino a los de adentro que nos quieren vender”. Nos estaba indicando una conducta a seguir. Hoy se cumplen 36 años de la partida a la eternidad de Don Arturo como cariñosamente lo llamábamos todos. Tuve la oportunidad de conocerlo personalmente. La casa radical de Saladillo lo recibió después de haber sido derrocado. Tomo mates en la Sastrería de Marcelo Tosca, el recordado Marcelo que fuera militante y dirigente de nuestro partido. Don Arturo es una de las figuras más queridas de la política Argentina y lo digo en presente porque nadie lo ha olvidado. Es sinónimo de HONESTIDAD en la política. Lo reconocen propios y extraños su figura permanece vigente. Su gobierno además de HONESTO fue uno de los más progresistas de nuestra historia. Voy a obviar referenciar sus logros de Gobierno y sus programas de políticas públicas al servicio de la gente. Quienes militan en el radicalismo conocen la Gran Obra de este Prócer partidario y del país. Y quienes quieran profundizar en su obra de gobierno y su trayectoria la encontraran en la rica bibliografía que existe sobre Don Arturo. . Los radicales nos sentimos orgullosos de que el Dr. Illia haya formado parte de nuestro partido. Hoy en tiempos de crisis moral en la vida pública, el país y el mundo reclaman hombres y mujeres como Illia, para que se dediquen a la cosa pública. Illia decía que” ser radical es difícil, pero vale la pena serlo”. Hoy nosotros podemos decir que ser como Don Arturo es difícil, pero vale la pena serlo. Intentemos que haya muchos hombres y mujeres como Arturo Illia en la Política y estoy seguro que haremos de Argentina un país mejor.”

Por Carlos Antonio Gorosito- Intendente Municipal (1991-2015)- Presidente del Comité de Pcia. de Bs.As de la UCR (2005-2007),Saladillo 18 de Enero de 2019.

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18 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Feminismo, exclusivo o excluyente

Sucedió con #MiraComoNosPonemos, pero también con #NiUnaMenos o los Encuentros Nacionales de Mujeres y de algún modo con la Ley Micaela. Cada causa de la militancia feminista termina empuñando el pañuelo verde. No dejo de pensar en Thelma. Me hubiera gustado estar a su lado, pero sin pañuelos. Conozco muchísimas mujeres que dejaron de identificarse con el colectivo feminista porque cada reclamo que empieza con una denuncia de abuso o un femicidio termina pidiendo la legalización del aborto. Entonces nos dividimos y todo se estanca.

Estamos volviendo estériles y excluyentes a los movimientos de mujeres. Los volvimos contra nosotras. Gran parte se debe a una adhesión acrítica a la teoría de género. Butler en su libro “Género en disputa” lo describe como “una construcción que no tiene nada que ver con el sexo (…) un artefacto liberado de lo biológico” que implica que mujer y femenino puedan designar tanto un cuerpo femenino como un cuerpo masculino y viceversa.

Pero si ser mujer deja de estar ligado al cuerpo femenino ¿qué es ser mujer? Claramente somos más que un cuerpo, pero somos también, irrenunciablemente, nuestro cuerpo femenino. En algún momento se empezó a construir una corriente feminista basada en la deconstrucción de lo femenino que separa la identidad femenina de su cuerpo, manipulando ideológicamente sexo y género. Lo que parecía una revelación teórica, no es más que una posverdad que hace que las buenas causas se empantanen en el caos y la desinformación. Y las mujeres nos convertimos en rehenes de este feminismo.

Negar las diferencias físicas empieza a rozar lo irracional. “Sergia”, la salteña que siendo hombre cambió su género para jubilarse 5 años antes es una clara muestra. También el deporte se vuelve disfuncional. Hannah Mouncey es la primera jugadora de handball trans que ingresó al equipo femenino australiano: con su metro noventa y 100 kilos aventaja físicamente a compañeras y rivales.

En este sentido, la Provincia de Buenos Aires ya aprobó la ley 15100 de Género en el Deporte, por la cual toda persona puede participar en competencias deportivas según su género autopercibido. Puede sonar bien pero en la práctica ¿vamos a tener que definir también cupos femeninos para los equipos femeninos?

Hay consecuencias más graves. Si según Butler tener cuerpo de mujer no tiene nada que ver con ser mujer, entonces tener cuerpo humano, no tiene nada que ver con ser persona. Así crecen corrientes totalitarias que promueven la destrucción de quien piensa distinto.

Por eso también esta corriente del feminismo está tan ligada al aborto. Ya no importa la realidad fáctica y científica del cuerpo: “es persona si yo lo deseo”. Se hace evidente en el sistema perverso que liga al abuso con el aborto. Los protocolos de aborto no punible están desamparando un sinfín de víctimas, muchas de ellas menores, que sufren abusos cotidianamente. Al quedar embarazadas se las incita a abortar, pero no a denunciar. Abortan y vuelven al mismo lugar donde son abusadas una y otra vez. Los entornos de trata hacen de esto una práctica habitual. Hoy, el movimiento feminista vigente niega la solución al abuso y al trauma del aborto y termina condenando a la mujer a una estructura machista de sufrimiento. Y las mujeres por nacer quedan totalmente excluidas de la defensa del feminismo actual. Mientras tanto las mujeres seguimos sufriendo violencia, abusos, inequidad laboral, discriminación. Necesitamos un movimiento femenino con los pies en la realidad, que no excluya a nadie de sus derechos y que nos una a todas en la lucha por la equidad. Necesitamos repensar el feminismo.

Por Cynthia Hotton es Diputada Nacional MC para diario Clarín

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16 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Manipulan el calendario y el sistema electoral pensando en sus propios intereses y no en el pueblo bonaerense

Por Edgardo Depetri, diputado nacional FPV MC

En una provincia de Buenos Aires, castigada por los tarifazos a la Luz el Gas y el Agua potable, el aumento del desempleo y, como expresa la Iglesia católica, el aumento de la pobreza y indigencia, que Vidal y Massa estén preocupados por adelantar las elecciones municipales o hablar del cambio del sistema electoral es Tragicomico. Demuestra el grado de crisis de representación de una dirigencia que piensa más en si mismo que en los graves problemas que sufre nuestro pueblo.

A Vidal que es Macri y en Lanús es Grindetti, hay que exigirle que su Gobierno frene la inflación que no para de destruir los salarios de los trabajadores y jubilados. Que acuerde la paritaria con las y los trabajadorxs de la educación y la salud y se haga cargo de la emergencia alimentaria que sufren millones de bonaerenses ante el brutal aumento del precio de los alimentos.

Tienen que frenar el derrumbe de la Industria y el comercio ante la recesión, la inflación y la tasa de interés que hace inviable cualquier proyecto productivo.
Estamos en recesión, con una imponente inflación, más la apertura de productos extranjeros, la devaluación y el endeudamiento, nos lleva a una crisis peor de la que ya vivimos.

Desdoblan como si nada, nos quieren hacer creer que destinar miles de millones de pesos a sostener este acuerdo político, que sólo les cambia la vida a ellos y les permite tener una posibilidad electoral en la Provincia ante el derrumbe de Macri.

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7 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

El Gen rechaza las declaraciones de Lousteau

El GEN, a través de sus autoridades, expresa:

«No podemos ser parte de Cambiemos porque la coalición de gobierno, -liderada en exclusiva por el PRO-, no cree en la política ni en el Estado; ha rechazado un pacto social y no ha cumplido ninguna de sus promesas electorales.

Porque aumentaron en 2.2 millones de personas pobres como consecuencia del desastre de su política económica. Nos dicen que hay que crecer para repartir, nosotros decimos que hay que repartir si queremos crecer. El crecimiento debe tener una base moral, sobre todo si reconocemos que el principal problema, junto con la pobreza, es la desigualdad. No resolvieron ninguno de los problemas que tenemos, los que subestimaron, -como la inflación-, y demostraron impericia, falta de ideas e insensibilidad para resolver los aumentos de tarifas. Porque creen en una sociedad de pobres contenidos con impuestos de la clase media, pero donde nunca se toca a los que más tienen y pueden.

Porque pasaron más de tres años. No reformaron la ley de ética pública, no resolvieron sino que aumentaron los conflictos de intereses y los negocios de particulares con el estado. No son lo transparentes que prometieron y pusieron al área anticorrupción en un ridículo lugar de dependencia de los mismos funcionarios que deben controlar.

Sobran las razones por las que nunca podríamos compartir una coalición con Cristina Kirchner o con quienes siguen sosteniendo su liderazgo (por convicción o por conveniencia), porque ellos nos hundieron en la mezcla de pobreza, aislamiento y corrupción. Y porque no promovemos una vuelta al pasado. Argentina necesita una verdadera alternativa. Y eso no es sumándose a la grieta sino confrontando con ella. Superando esa falsa opción binaria (un buen negocio electoral con efectos perversos para la Nación).

No somos ni seremos parte de esa grieta. Estamos fuera de ella promoviendo una confluencia socialdemócrata para un país mejor. Y como tales, como expresión de los muchos argentinos y argentinas que tampoco quieren volver a correr el riesgo de caer en ese abismo, tendremos una expresión electoral este año, que no será ninguno de los términos que expresan Cambiemos ni el Kirchnerismo».

Autoridades del GEN

Presidente Margarita Stolbizer

Secretario General Sergio Abrevaya

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3 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Defendemos el fútbol, rechazamos las apuestas on-line

Los gobiernos de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires han aprobado en sus respectivas Legislaturas, el sistema de JUEGO ON LINE, en sus distintas modalidades, medios electrónicos, informáticos, telemáticos e interactivos, lo que implica habilitar cada computadora o teléfono celular con la posibilidad de apuestas deportivas y para juegos de azar.

Tal como lo hemos planteado desde hace muchos años, en esta oportunidad y ante esta nueva situación,

Declaramos:

  1. Nuestro explícito rechazo a la medida, solicitando se deje sin efecto la implementación de una norma que afectará en sus derechos fundamentales a los sectores sociales más vulnerables por implicar un incentivo al juego y las consecuencias que ello implica –por la ludopatía- en el ámbito familiar.
  2. No puede un mero interés recaudatorio justificarse en objetivos sociales. El Estado debe asumir con responsabilidad la atención de las personas que requieran asistencia social y económica, sin hacerlo depender de recursos que provengan del aumento del juego en las respectivas jurisdicciones.
  3. Es necesario advertir que la promoción de los sistemas de apuestas (en este caso on line como mucho más peligroso) implica un aprovechamiento de las condiciones de vulnerabilidad de personas o sectores sociales, un desincentivo al esfuerzo y el trabajo en la búsqueda de salidas mágicas inviables o simplemente un paliativo frente a padecimientos que deben enfrentarse con otros métodos y recursos.
  4. Por detrás del entretenimiento, el deporte y la ludopatía existe el poder de los negocios del juego, la afectación de la sana y transparente competencia deportiva y los riesgos de prácticas irregulares o corruptas, que de ninguna manera los gobiernos pueden soslayar.
  5. No está claro quiénes resultarán los ganadores de este sistema de apuestas on line. Sí tenemos más claro quiénes serán los perdedores, cuáles son los riesgos. Defendemos la competencia deportiva, el fútbol como espectáculo social de relevancia para nuestro país. Pero rechazamos hacer de ello un mecanismo descontrolado para las apuestas amenazando las reglas y límites sobre las cuales deben desarrollarse tales prácticas.
  6. La persona humana y sus derechos deben constituir el centro y eje de las políticas públicas y el rol del estado. No son los negocios particulares ni la mera recaudación de ingresos fiscales. Los gobiernos y los líderes deben promover buenas prácticas, sana competencia, transparencia institucional y ejemplaridad de comportamientos. Estas decisiones, como las que han tomado las Legislaturas de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires, habilitando el juego y las apuestas on line para juegos de azar y competencias deportivas, desvían completamente la misión que deben cumplir frente a una sociedad que requiere de un proyecto de país basado en la igualdad y la solidaridad, la educación y el trabajo.

PARTIDO SOCIALISTA:

ANTONIO BONFATTI Presidente

MONICA FEIN Secretaria General

PARTIDO GEN:

MARGARITA STOLBIZER Presidenta

SERGIO ABREBAYA Secretario General

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24 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

CARTA ABIERTA DE UN JUBILADO A LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y A LOS POLÍTICOS

No estamos pidiendo nada que no sea ya nuestro.
Todo lo que ven ahora a vuestro alrededor lo hicimos nosotros.
Levantamos a un país que venía de una dictadura. Tuvimos que estar curando heridas que no cicatrizaban, pero encontramos una manera de convivir con ellas. Ayudamos a nuestros padres hasta el fin de sus días: No había ayudas sociales ni planes, eran los hijos los que tiraban del carro. Sacamos adelante a nuestras familias con muchos niños y pocos medios. Trabajamos de sol a sol en pueblos y ciudades. Y construimos la Argentina que hoy gobiernan, como si fuera sólo de ustedes.
Llevaron a nuestros hijos a una crisis económica, que nosotros hemos mitigado, acarreando con nuestros nietos, compartiendo macarrones, tejiendo familia para que no se desmoronaran en su desesperación.
¡No tienen derecho a pedirnos más sacrificios! Queremos tener lo que nos corresponde: Una jubilación que nos permita vivir dignamente.
Señores Diputados: Pónganse a trabajar como hicimos nosotros y resuelvan sus problemas. Revisen TODOS sus sueldos y pensiones vitalicias. Sus viajes, sus dietas, sus asesores, sus contratos añadidos en las comisiones. Reduzcan gastos empezando por Uds.
No salgan a la calle ahora en las manifestaciones, para hacer propaganda ante el próximo año electoral.
No utilicen el Congreso como si se tratara de un circo, de una comedia chabacana, con insultos, descalificaciones y chistes malos. No nos hace ninguna gracia ver qué tono agresivo, de rabia contenida, utilizan en sus debates. Se puede decir lo mismo con educación y guardando la compostura.
Demuestren que son dignos de la confianza que les hemos depositado.
Y si no lo hacen, se encontrarán con sus padres en la calle. Se les tendría que caer la cara de vergüenza.
Somos una generación de luchadores. No van a poder callarnos la boca. Sería tremendo que tengamos que ser nosotros, de nuevo, los que tengamos que tomar al toro por los cuernos.
Demuestren todos, con hechos, que miran por este colectivo de jubilados y déjennos vivir dignamente, a estas alturas de la vida.

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23 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

El diciembre tan temido

Por Pablo Galeano, Periodista

Diciembre parece ser el mes cuco de muchos gobiernos. Se especula con la posibilidad de crisis que pueden estallar, saqueos, corridas bancarias y gobiernos en llamas.

Algunos lo adjudican al estigma de diciembre de 2001. Hasta Google adivina la búsqueda cuando se tipea “diciembre de”.
Aquel estallido político, económico, social e institucional, y el “que se vayan todos” sin dudas quedaron grabados en el reloj biológico de nuestra sociedad y dispara su alarma en estos tiempos.
Pero diciembre tiene otros condimentos. Es un mes durante el cual, desde una dimensión más individual, los humores cambian. Es un mes con el velocímetro al taco. Cada quien con sus apuros: los que son protagonistas de litigios apurados por la feria judicial, los políticos porque se terminan las sesiones del Congreso, los que están bien porque está llena la agenda de brindis de fin de año, los que están mal porque se viene un parate de actividad hasta marzo y los ingresos veraniegos van a caer en picada.

Es un mes de balances, durante el cual se suelen cerrar ciclos y reina un humor diferente al resto del año. Un mes en el que, a muchos, les estallan las frustraciones en la cara. En palabras de algún psicólogo es un mes durante el cual, desde una visión más subjetiva, se tiende a hacer un balance vital anual. No en vano aumentan las consultas psiquiátricas, el consumo de psicotrópicos, suben los índices de intentos de suicidio y son tratados los temas más existenciales en el diván de los psicoanalistas.

Desde una dimensión más familiar, en diciembre muchos conflictos se manifiestan o agudizan. Encontrarse con parientes indeseados durante las fiestas, resolver la agenda de los hijos de matrimonios separados o descubrir que no hay familia ni amigos con los que uno quiera o pueda compartir, pueden ser algunos factores de malestar.

Por otra parte, diciembre no distingue entre clases sociales. Quienes detentan mejor posición económica también entran en una situación que ven como un caos: preparar las fiestas, organizar sus vacaciones, tener que encargarse de los hijos durante 24 horas y, como si fuera poco, el dólar alto que les complica un poco su estadía fuera de las fronteras. Para la clase media, en diciembre -y este en particular-, la preocupación pasa por otro lado: tanto las vacaciones, las fiestas, el futuro incierto de su estabilidad laboral o la difícil perspectiva de insertarse en ese mercado el año venidero, convierten a ese mes en un largometraje de terror. Ese panorama los acerca a un horizonte temido: el de la pobreza.

Para los que menos tienen, aunque todos los meses estuvieron mal, desde el punto de vista del consumo diciembre pone en evidencia que deberán afrontar más gastos necesitarán con los mismos escasos recursos. Por más humildes que sean los festejos de fin de año, existe un ambiente festivo que ven como ajeno en opulencia pero propio en su valor social o de pertenencia. Los que así no lo viven padecen alguna frustración cuando no les alcanza el dinero para abastecer una mesa festiva, comprar algunos regalos o unos petardos para el 31.

Las redes sociales también aportan lo suyo durante este mes, ya que suelen comenzar a mostrar realidades virtuales más felices que durante otros tiempos. Lugares paradisíacos de vacaciones, piletas, días de campo, mesas con suculentas comidas, encuentros sonrientes con amigos. Todas situaciones que generan una suerte de competencia de selfies para ver quién de todos los contactos, amigos o seguidores/seguidos la pasa mejor, con las frustaciones reales que lo virtual ajeno muchas veces apareja.

Todos estos datos, los recogió la política que aprendió que cometer errores en diciembre puede pagarse caro. Como botón de muestra, el impulso a una reforma previsional bastante antipopular con un recorte de 5.500 millones de dólares en diciembre de 2017 le significó un duro dolor de cabeza a la imagen de gran parte de los políticos que la apoyaron y generó un rechazo casi unánime de los medios de comunicación y de gran parte de la sociedad. Hoy saben que diciembre no es un mes para proponer este tipo de iniciativas.

Cualquiera sea el punto de vista desde donde se lo vea, diciembre parece ser claramente un mes en el cual, más allá del clima caluroso, sobrevuela un clima de conflicto y tensiones superpuestas.

En 1957 el entonces ministro de Economía de la Nación Alvaro Alsogaray dijo “hay que pasar el invierno” para graficar que luego del esfuerzo que pedía a los argentinos, llegarían tiempos mejores.

Pasaron más de 50 años y en diciembre de 2018 muchos analistas responden cuando se le pregunta por la situación del país, una suerte de remake de los dichos del capitán-ingeniero. “Hay que pasar el verano”. Una frase que, durante este diciembre, ya se escucha mucho.

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21 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

LA DEFENSA DE LAS VÍCTIMAS

Por Andrés De Leo, Senador Provincial por Cambiemos

En un mar de discrepancias y falta de consensos sobre temas relevantes que nos mejoren como sociedad, los argentinos encontramos suelo firme cuando hablamos de inseguridad, una base compactada por nuestra opinión unánime.

La ausencia de diálogos que propicien una agenda común para el crecimiento económico, social, cultural y educativo es una deuda pendiente de la democracia recuperada en 1983, pero ante la inseguridad, y más allá de las diferencias que puedan argumentarse respecto al origen de la misma, y de las soluciones (teóricas) para revertir este proceso, nadie pone en tela de juicio que desde hace 30 años todos los indicadores han empeorado en cuanto a hurtos, robos, asesinatos en ocasión de robo, crecimiento del narcotráfico y delito organizado.

Con semejante panorama sombrío, a algunos les puede parecer una extravagancia intelectual plantear que una sociedad más igualitaria e inclusiva reducirá la inseguridad drásticamente y sin magia. Hace 25 años, el escenario era el mismo y en lugar de iniciar políticas de fondo, la Argentina deambuló entre la mano dura, el gatillo fácil, el endurecimiento de las penas y el garantismo.

Los países occidentales donde la inclusión social es una realidad, donde las desigualdades se acortan, se dan el lujo de tener índices reducidos de inseguridad aún con leyes más benignas que las nuestras y con límites estrictos a las fuerzas represivas del Estado. Así entonces, las diferencias entre ellos y nosotros.

Hoy es indispensable y urgente plantear un fortalecimiento en políticas de seguridad para el contexto actual de clara indefensión de los ciudadanos, una cohesión entre la prevención, la aprehensión, el castigo y la rehabilitación de quienes infringen la ley. Ubicar a las víctimas en el rol primordial de esas políticas ha sido un gran avance. Y sería de una gran madurez democrática no caer en discusiones banales o retóricas, para no repetir historias de fracaso.

Al protocolo propuesto por la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich para las fuerzas federales puede encontrársele un aspecto positivo: como herramienta de comunicación se da un fuerte mensaje a los vapuleados ciudadanos víctimas de la inseguridad cotidiana, también a las maltratadas fuerzas de seguridad. ¿Pero es solamente eso? Si, solamente eso. Y aún con el riesgo de no ser comprendidos por los ciudadanos, hartos de un Estado ausente, el protocolo tiene defectos que merecen ser criticados.

Hoy, la última instancia de defensa o herramienta de disuasión que posee un integrante de una fuerza de seguridad no es el uso de su arma de fuego reglamentaria, pues disparar puede ser la primera, rápida, racional y correcta decisión.

Plantear que los actuales procedimientos -por supuesto perfectibles- tornan lenta la reacción de los agentes es forzar la aceptación de un protocolo exagerado en sus permisos, que da por sentado, por ejemplo, que es claro diferenciar entre víctima y victimarios en medio de una situación límite, con 180 pulsaciones por minuto.

Un inocente, con estrés emocional provocado por una situación límite, puede transformarse en un “sospechoso en fuga” y quedar habilitado como blanco para las fuerzas de seguridad. La vaguedad de esta figura y el más permisivo uso de las armas de fuego, representan una amenaza para los derechos humanos y nos dejan al margen de nuestra Constitución y de tratados internacionales

Si actúan en cumplimiento del deber y usan las armas reglamentariamente, el accionar de los efectivos no es punible hoy por hoy. Lo que no podemos hacer en el futuro, es dar encuadre legal a abusos o a prácticas fascistas.

No defendemos victimarios. Tampoco en el nombre de las víctimas permitiremos que se generen nuevas víctimas. No es binario este debate, es más complejo y su tratamiento, en la práctica, exige mayor tiempo, dedicación y esfuerzo.

En la Provincia de Buenos Aires, en la gestión de la gobernadora María Eugenia Vidal, se fortalece el accionar policial sin incurrir en el error de sobreactuar y exagerar los protocolos. Los primeros resultados ya se pueden comprobar.

Estamos entrando a muchos barrios donde el Estado nunca lo había hecho, derribamos más de 80 bunkers de droga, sumamos efectivos y separamos a los policías y jueces que tenían connivencia o estaban relacionados con el delito.

Pusimos en marcha una reforma Integral de la Policía Bonaerense que se enfoca en cuatro puntos: la transparencia, la profesionalización de la Fuerza, el equipamiento de nuestros agentes y la modernización de los sistemas.

La inseguridad no es una sensación. Durante muchos años se eligió mirar para otro lado o hubo complicidad. Esto se terminó, decidimos no ser parte.

Metodologías similares a las que promueve el protocolo elevado por la Ministra Patricia Bullrich, como las de Carlos Ruckauf y Aldo Rico, que propusieron también el slogan “mano dura”, fracasaron. Retroceder nos llevará a tropezar con la misma piedra.

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19 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

NO A LA LEY DE LEMAS: BASTA DE TRAMPAS

Lamentamos el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que rechazó el planteo de inconstitucionalidad de la ley de lemas vinculada a los comicios de la provincia de Santa Cruz.

Amparándose en la autonomía local, la Corte prefirió evitar involucrarse ante artimañas electorales que manipulan la voluntad popular y ponen verdaderamente en riesgo los principios democráticos.

Nos preocupa profundamente esta señal del máximo organismo del poder judicial de la Argentina.

La ley de lemas es una trampa electoral y una burla a la soberanía del voto. Si un mismo partido o frente electoral desea dirimir sus diferencias internas ya existe un mecanismo probado y efectivo como las PASO, para luego resolver la elección general con los candidatos definidos con claridad hacia la ciudadanía.

El pasado que queremos dejar definitivamente atrás está repleto de estos artilugios distorsivos, como la ley de lemas, los acoples y las colectoras. Las autonomías provinciales no pueden ser la excusa para hacernos los distraídos ante las gravísimas vulneraciones al sistema republicano que viven muchas provincias argentinas.

La Unión Cívica Radical seguirá trabajando con todos sus medios y herramientas por elecciones libres que respeten la soberanía popular. Y haremos todos nuestros esfuerzos para garantizar una ley nacional que ponga fin a los recursos de los tramposos de turno.

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14 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

35 AÑOS DE DEMOCRACIA: LO QUE NO DEBEMOS OLVIDAR Y LOS NUEVOS DESAFÍOS

Por Mario Fiad*

El 10 de diciembre de 1983, los argentinos nos uníamos en un abrazo que demostraba la alegría de haber recuperado la democracia. Ese abrazo que solo en el gesto, y sin necesidad de palabras, expresaba la conciencia colectiva del desafío que debíamos enfrentar a partir de ese momento.
Teníamos que ponernos de pie y levantar nuestros derechos y a nuestras instituciones, construir una nueva República y un nuevo país que nos incluyera a todos, en el que camináramos confiados de que al lado nuestro en la calle, solo había ciudadanos, muchos ciudadanos que anhelábamos lo mismo.
El miedo era un enemigo a vencer, con paz y alegría, con esfuerzo y militancia política de la buena. De esa militancia que construye, que sabe de sus diferencias con otros pero que los respeta, porque sabe que en lo profundo de esas diferencias, anida la autenticidad de un mismo deseo: el bienestar de los ciudadanos y la grandeza de una Nación justa, soberana y solidaria.
Nuestra fuerza estaba en nuestro líder, Raúl Alfonsín, pero en él estaba también la fuerza y las esperanzas de todos los argentinos, porque su triunfo representaba el renacer de nuestra democracia. Los argentinos teníamos en ese momento la sabiduría que da la experiencia del dolor y esa lección nos había permitido aprender que no puede haber grietas, donde hay hermanos; que no puede haber divisiones acérrimas en donde hay una conciencia común; que no puede haber enemistades donde hay un mismo sueño que se llama Argentina.
Muchas veces decimos que nuestra democracia es joven y en esa juventud encontramos la justificación colectiva de nuestras inconsistencias cívicas, republicanas y éticas, sin embargo no es su corto tiempo la causa de nuestros problemas, sino nuestras propias incapacidades para ver aquello que nos resultaba tan claro en aquel 10 de diciembre de 1983.
Tal pareciera que el transcurso del tiempo ha hecho que nos olvidáramos del alto precio que pagó nuestra democracia y nos permitimos, despreciando sus potenciales efectos adversos, alimentar divisiones dotadas de un potencial destructivo.
A 35 años de haber recuperado la democracia, debemos tener la certeza de que ella no se mantiene si no se la cuida y se la fortalece cada día, y que esa consolidación se multiplica si desde todos los espacios políticos perseguimos juntos puntos claves como el respeto, la paz social, la institucionalidad y el diálogo.
Las diferencias no pueden resolverse en el enfrentamiento. No puede ser que nuestra civilidad encarne formas de discusión que ya tendríamos que tener superadas y erradicadas, y queden entrampadas en la fuerza y la agresión.
Porque si esas son las únicas maneras que encontramos para el ejercicio de nuestros derechos, si no conseguimos alternativas democráticas para expresar el disenso, si la propuesta ya no forma parte de la participación, y esta se limita solo a un afán destructivo en la búsqueda de un interés sectario, y con propósitos vindicativos, entonces quiere decir que nada hemos aprendido.
Pero si algo tiene nuestra Argentina es la capacidad de renovarse y de salir adelante. Y mirando nuestros grandes hombres de la historia de la Patria, encontramos la fuerza para mirar esperanzadamente hacia el futuro. Porque un líder como Raúl Alfonsín, tuvo que ponerse al hombro desafíos épicos en su afán de construir la República, fortalecer la democracia y garantizar derechos.
Quizás Alfonsín fue realmente el emblema, porque su figura y su nombre expresan el Nunca Más, su discurso expresa la voluntad transformadora que tuvo que imprimir con fuerza y empeño a cada una de sus palabras. Él vino a despertar las conciencias adormecidas por el temor y por la inercia, vino a comprometernos a pensar y a debatir, a asumir nuestra ciudadanía con la convicción de ser protagonistas y hacedores de la democracia.
Sigamos el camino que trazó y nos marcó Don Raúl y persigamos el desafío de la unión nacional, superemos grietas, generemos los consensos necesarios y fomentemos la unidad, para que juntos tengamos un objetivo en común: trabajar por una Argentina más justa y con mayor desarrollo.
*Senador Nacional. Presidente de la UCR de Jujuy

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11 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

CONDENA A LAS JUNTAS MILITARES

  • Por Mario Pizarro – Presidente de la Convención Provincial de la UCR

Faltando tan solo un día para cumplirse el segundo aniversario del retorno de la democracia argentina, el Dr. León Arslanián, presidente de la Cámara Federal de Apelaciones, leyó la sentencia a los acusados, todos ellos miembros de las Juntas Militares, por los delitos cometidos durante la dictadura que encabezaron entre 1976 y 1983. Las condenas consistieron en: reclusión y prisión perpetúa para Jorge Videla y Emilio Massera respectivamente; 17 años de cárcel a Roberto Viola; 8 años para Armando Lambruschini y 4 años y 6 meses de prisión a Orlando Agosti.
Los acusados Omar Graffigna, Leopoldo Galtieri, Jorge Isaac Amaya, y Basilio Lami Dozo no fueron condenados en esta instancia por no haberse podido probar los delitos que se les imputaban. No obstante a todos ellos, a los que se les sumaba Reynaldo Bignone, se los proceso por la redacción del llamado «Documento Final sobre la Lucha contra la Subversión y el Terrorismo», y la sanción de una ley de «autoamnistía». La razón jurídica utilizada para abrir este juicio fue que estos documentos consistían en un acto de encubrimiento de los delitos cometidos.
Por las características que tuvo esta condena a las juntas militares realizada por un gobierno democrático constituyó un hecho sin precedentes en el mundo, ya que contrastó fuertemente con las «transiciones negociadas» que tuvieron lugar en aquellos años en Uruguay, Chile, Brasil, España, Portugal y Sudáfrica.
En 1990 los miembros de las Juntas Militares condenados fueron beneficiados por un indulto firmado por el presidente Carlos Menem.

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10 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

«Le pedimos memoria a María Emilia Soria»

Por Sergio Wisky, diputado nacional

Durante la sesión en la Cámara de Diputados, María Emilia Soria manifestó su supuesta preocupación por lo que ella describe como la realidad. A nosotros nos preocupa su falta de memoria.

Es por ello que queremos recordarle quienes gobernaron y robaron durante la “década ganada” y que están ausentes de las sobreactuadas preocupaciones que habitualmente vuelca en el recinto.

María Emilia se olvida (o elige olvidarse) de que en el gobierno anterior se estableció un sistema de saqueo sistematizado. Plata robada al pueblo, que debería haberse volcado a las obras públicas que hoy reclama la legisladora. De haber sido así, seguramente tendríamos esas rutas, esas casas, ese sistema educativo y de salud que nos exige airadamente. Si no se hubieran llenado bolsos, habría menos desigualdad.

María Emilia habla de inflación. Ahora la espanta, antes para ella no existía porque teníamos cifras alemanas y sueños compartidos. El secretario de Comercio de la Nación negociaba con Angola y repartía medias de Clarín Miente. Éramos los mejores amigos de Venezuela y de Irán. Repartíamos asignaciones pero no mejorábamos las cifras de escolaridad, teníamos más discapacitados que Alemania después de la Segunda Guerra y, claro… ellos también debían recibir su asignación.

María Emilia se queja de la doctrina Bullrich como si no hubiesen existido el Gringo, Kostecki y Santillán.

Cada uno de sus discursos nos habla de la nostalgia de un mundo que le resulta cómodo. Un mundo de fantasía que aprendió con Cristina y que se replica cada día en General Roca. Un gobierno con anhelos monárquicos, falta de transparencia y una magia capaz de transformar plazas en departamentos.

Asumimos que la Argentina tiene muchos problemas. Afortunadamente, la mentira ya no es uno de ellos. Desde ahí, y con esa memoria que sistemáticamente les falla a algunos, trabajamos junto a cada vecino de nuestro país para solucionarlos, sabiendo que el esfuerzo –y no los relatos- es lo que nos va a sacar adelante.

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7 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

Política con valores; por Alberto Asseff*

Una inmensa mayoría del país está ganada – y azorada – por el hastío. Es un hartazgo que intimida porque cierne sombras sobre el futuro. Empero no hay coincidencia sobre dos aspectos cruciales: si la problemática argentina alguna vez tendrá solución y si debemos o no resignarnos al divorcio de la realidad – sobre todo política – con los valores. En verdad, este dilema encierra otra cuestión: ¿los valores son piezas de museo o siguen en plena vigencia como necesidad actual, individual y social?
Joaquín V. González, Leandro Alem, José Manuel Estrada, Lisandro de la Torre, el mismo Hipólito Yrigoyen y muchos otros argentinos, así como el primer ministro George Clemenceau y varios observadores extranjeros, hace más de un siglo expresaron su amonestación grave sobre el arraigado mal de la corrupción que no sólo debilitaba materialmente al país, sino que lo degradaba moralmente, con consecuencias devastadores para el logro del objetivo de ser la gran nación del Sur. La Revolución del Parque, en 1890, fue inspirada por un reclamo de regeneración moral. Hace sesenta años el entonces presidente de la Corte Suprema, Alfredo Orgaz, dimitió por “cansancio moral”. Nada menos. Empero, el país pareció absorber aquella añeja y recurrente corrupción, ese “cansancio” y mucho más que sobrevino. Así como en algún momento nos hicimos compinches de la inflación – no digo amigos, porque este vocablo implica un valor demasiado grande para ligarlo a este flagelo -, da la sensación de que la Argentina ha tenido un extenso concubinato con la corrupción de arriba, la cumbrera, la del poder, no sólo político.
Notoriamente, esa bastarda convivencia fue corroyendo los valores hasta su virtual desplome en las zonas altas – no por rango, sino por función – de la sociedad, principiando por la primera (i) responsable, la política. Así como en economía de mercado se controvierte sobre si la prosperidad tiene o no “derrame” hacia los actores secundarios de la actividad, en este plano de la decadencia moral, la traslación a todas las capas sociales es continua, inexorable, demoledora. La arquitectura de la sociedad se resquebraja y llega a fragilizar los cimientos mismos. Es incuestionable que la corrupción de arriba impulsa angustiosamente a la del llano, a del pueblo. Millones afortunadamente tienen amianto anticorrupción, pero el virus sigue avanzando, amenazantemente.
Existen perversidades viejas como la demagogia – Marco Antonio se encumbró en el Imperio con un discurso de esa índole con los despojos de Julio César aún calientes – y otras más contemporáneas como el populismo. Éste consiste en decir y, algunas veces, hacer lo que suena dulce. Se caracteriza por la inmediatez y efectismo. Por postergar las decisiones estratégicas. Por ser permisivos hasta el paroxismo con las deformaciones. Por practicar la magia, incitar al menor esfuerzo, relajar el cumplimiento de las leyes, sembrar espejismos por doquier, engendrar agrupaciones que con el tiempo se tornan tan incontrolables como devastadoras del orden social y económico. El populismo es el primer y peor enemigo del pueblo, pero se emboza al punto que más que cordero aparece como y el señor de los dones.
El populismo es la cara visible del engaño sustantivo: saquear los recursos al extremo de facturar y cobrar ‘obras’ ni siquiera iniciadas.
En nuestra América, en Europa, en muchas partes del planeta, hay un movimiento socio-político que se asienta en el renacer de los valores. Autoridad, mérito, trabajo, genuina libertad, respeto, honradez, compromiso, responsabilidad están volviendo a su trono perdido. Siempre se hace retórica con la educación – otra de las víctimas en este derrumbe moral -, pero ahora emerge la idea de fortalecer a la Familia como la primera e ineludible escuela, la formadora por antonomasia. Se enarbolan los Derechos Humanos – que este año cumplieron 70 años en América, declaración de Bogotá de 1948 – con resultados para nada plausibles como la pobreza de América Latina y de nuestra Argentina – ¿no es un precipuo derecho humano vivir con dignidad?- , pero ahora aparece, por fortuna para los valores, la Vida como protagonista central de esos tan afamados como muchas veces usados con fines políticos, derechos. Derecho Humano a la Vida, así con mayúscula. La construcción de los derechos se completa con los Valores Humanos. Derechos con Valores. Y, por si alguien se distrae, hay un capítulo de Obligaciones.
Cierto es que se vive un mundo complejo, plagado de tensiones, no sólo geopolíticas. Empero, está alumbrando, por ahora algo mortecina, una luz de esperanza. Es el ansia que va cobrando cuerpo de regresar a los valores morales. No están perdidos, sino arrumbados en algún ático, en un oculto atajo. Pero están. Vuelven. Deben regresar si es que de verdad pretendemos una vida en paz y prosperidad, es decir los dos planos, el espiritual y el corpóreo. No hay progreso sin moral. Las inversiones no traen a estas playas los principios. Llegan – o no se van – si acá hay valores.
Me parece que vale una precisión relevante: el de los valores es un regreso para asegurar el progreso. Es volver para poder ir.
*Diputado del Mercosur; exdiputado nacional; presidente nacional del partido UNIR

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6 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

Refutacion al art de Iturralde «Peron y el revisionismo».

Por Federico Gastón Addisi*

En el articulo de marras el señor Iturralde se esmera en hacer creer a los lectores que el General Peron fue un oportunista que jamas simpatizo con el Restaurador de las Leyes ni con la escuela historiografica conocida como revisionismo historico. Para ello señala; entre otras temerarias aseveraciones que Peron «no hace absolutamente nada por promover el revisionismo (…) De más está decir que el ¨nacionalista-rosista¨ de Perón hizo oídos sordos al reclamo de repatriar los restos del Restaurador Juan Manuel de Rosas (…) Peron cuando detentó el poder supremo, nada hizo por Rosas o el revisionismo». Hasta aqui los dichos de Iturralde. Ahora; y a modo de cronica, el peso de la verdad:

-26 de noviembre de 1918, el joven oficial Teniente Perón escribió:
“Mis queridos padres:
Hoy he recibido carta y me alegra mucho que estén buenos y contentos con el triunfo de las ideas aliadas; pero debo hacer presente que no está bien eso de la lista negra, por cuanto es un atropello…No olvides papá que este espíritu de patriotismo que vos mismo supiste inculcarme, brama hoy un odio tremendo a Inglaterra que se reveló en 1806 y 1807 y con las tristemente argentinas Islas Malvinas, donde hasta hoy hay gobierno inglés; por eso fui contrario siempre a lo que fuera británico, y después del Brasil a nadie ni nada tengo tanta repulsión.
Francia e Inglaterra siempre conspiraron contra nuestro comercio y nuestro adelanto y si no a los hechos:
En 1845 llegó a Buenos Aires la abrumadora intervención anglo-francesa; se libró el combate de Obligado, que no es un episodio insignificante de la Historia Argentina, sino gloriosoporque en él se luchó por la eterna argentinización del Río de la Plata por el cual luchaban Francia e Inglaterra por política brasilera encarnada en el diplomático Visconde de Abrantes. Rosas…, fue el más grande argentino de esos años y el mejordiplomático de su época, ¿ no demostró serlo cuando en medio de la guerra recibió a Mr. Hood…No demostró ser argentino y tener un carácter de hierro cuando después de haber fracasado diez plenipotenciarios ingleses consiguió más por su ingenio que por la fuerza de la República que en esa época constaba solo con 800.000 habitantes; todo cuanto quiso y pensó de la Gran Bretaña y Francia; porque fue gobernante experto y él siempre sintió gran odio por Inglaterra porque esta siempre conspiró contra nuestro Gran Río, ese grato recuerdo tenemos de Rosas que fue el único gobernante desde 1810 hasta 1915 que no cedió ante nadie ni a la Gran Bretaña y Francia juntas y como les contestó no admitía nada hasta que no saludasen al pabellón argentino con 21 cañonazos porque lo habían ofendido; al día siguiente, sin que nadie le requiriera a la Gran Bretaña, entraba a Los Pozos la corbeta Harpy y, enarbolando el pabellón argentino al tope de proa, hizo el saludo de 21 cañonazos. Rosas ante todo fue un patriota».
-20 de noviembre de 1950 se estampo por primera vez el “Día de la Soberanía”; acuñado por el eminente profesor revisionista José María Rosa.
-1951: José María Rosa, «el gobierno permitía pegar afiches a favor del Restaurador de las Leyes, cosa no fue posible hacer una vez derrocado el peronismo».
-20 de noviembre de 1953. La batalla de Obligado fue conmemorada oficialmente por primera vez por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Aloé quien expresó en su discurso: “este es el homenaje que el General Perón rinde a los héroes que murieron por la defensa de la soberanía nacional”.
-1954 se creó la “Organización popular por la repatriación de los restos del General Rosas”, presidida por José María Rosa y Ernesto Palacio. Ambos de destacada actuación dentro del movimiento nacional justicialista. El primero de ellos, fue embajador de Perón en su tercera presidencia; primero en Paraguay y luego en Grecia. En tanto que Ernesto Palacio fue legislador en el período 1946-52.
No nos referiremos aqui a la innumerable
cantidad de veces que Peron desde el exilio y en su tercer presidencia reivindico a Rosas. Solo señalaremos:
– Ley 20.769, que disponía: Art. 1: Dispónese la repatriación de los restos del ex gobernador de Buenos Aires y encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas.
– Ley 20.770, que disponía: Día de la Soberanía. Declaración el 20 de noviembre de cada año en conmemoración a la Batalla de la Vuelta de Obligado.

*Historiador, pensador, periodista

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4 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

Argentina ante una gran oportunidad – Por Julio Cobos*

*Senador Nacional UCR

En 1999 surgió el llamado “Grupo de los 20” (G-20) en un intento de reconocimiento a los principales países emergentes que no estaban adecuadamente representados en los organismos financieros internacionales; para promover la discusión y el estudio del sistema financiero internacional y la promoción de la cooperación para un mayor crecimiento sustentable.

El Grupo de los seis (G6) de 1975, devenido en G7 al año siguiente (con la llegada de Canadá), finalmente en G8 en 1997 (tras el ingreso de Rusia), se transformó en G20 en 1999, mostrando así como el círculo de los países más ricos y poderosos fue perdiendo peso y legitimidad, ya que se había vuelto muy reducido y demasiado occidental. El único representante de Asia era Japón, mientras que América Latina, África y Oceanía carecían de representación.

Comenzó a crearse un progresivo clima de inestabilidad del Sistema Monetario Internacional, que se manifestaba en recurrentes crisis financieras en los principales países emergentes (México 1995, Sudeste asiático 1997, Rusia 1998 y Brasil 1999) con un efecto contagio que rápidamente se extendió a otros mercados, se va a reconocer la necesidad de generar un foro de intercambio entre los principales países desarrollados y los países en desarrollo.

El balance regional y la importancia de la representatividad en la economía mundial fueron los principios rectores a la hora de elegir qué países debían formar parte de éste nuevo foro. La tarea no fue sencilla debido a la necesidad de encontrar un equilibrio entre el número de países necesarios para que el G-20 fuera legítimo y a su vez, que no se paralizase el diálogo y la discusión por contener un número excesivo de miembros.

A los países desarrollados miembros del G8 (Canadá, Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Japón, Alemania y Rusia) se les sumó Australia. A su vez, Asia pasaría a tener mayor representación con la inclusión de China, Corea del Sur, India, Turquía, Indonesia y Arabia Saudita. Por último, se incorporó a los países más grandes de América Latina (Brasil, México y Argentina) y a Sudáfrica como único representante de África. En conjunto, estos países representan el 85% del PBI, el 75% del comercio y los dos tercios de la población del mundo.

Implicancia para Argentina y la Región

La cumbre que por primera vez se realizará en Sudamérica representa una oportunidad sin antecedentes para nuestro país y para la región, Argentina podrá junto a México, Brasil y Chile (invitado especial de Argentina), afinar estrategias comunes dentro del G-20. Nuestro país tendrá la difícil función de articular posiciones en torno a aspectos comunes como el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y un futuro alimentario sostenible.

Quien ejerce la presidencia del grupo de los 20 tiene un desafío doble. Por un lado, los ojos del mundo se detienen en su país a lo largo del año recibiendo visitas que van desde la llegadas de Ministros de Educación a Mendoza a Parlamentarios del Mundo en el Congreso por el P-20. La llegada de dirigentes de gran envergadura podría crear más oportunidades para el comercio, las inversiones y el turismo. Por el otro lado, la presidencia tiene la capacidad de influir de forma significativa en la agenda de los temas que hacen al debate de una mesa que tiene 20 sillas y son los 20 jefes de Estado de las 20 principales economías del planeta.

Argentina puede tener un rol clave en lo que respecta al debate del futuro del empleo con la educación adecuada, es decir que la gente esté preparada para los cambios que se vienen con la revolución digital. También el desarrollo sustentable, las cuestiones vinculadas al financiamiento de infraestructura y los temas de género.

El potencial fortalecimiento institucional que se desprenda de los compromisos que asuma el G-20 y su implementación interna, puede otorgar mayor estabilidad a la gobernanza internacional en un mundo con incertidumbres crecientes, de progresiva interdependencia y merma en las fronteras nacionales de los tradicionales “Estado Nación”. En este punto, el G-20 debe prevalecer y perdurar, trabajando para lograr una mejor gobernanza global, más inclusiva, que se muestre atenta a los distintos consejos de sus miembros, para así poder coordinar distintas políticas macroeconómicas para dar respuesta a problemáticas que exceden a las jurisdicciones nacionales, desde la lucha contra el narcotráfico, al Ciberdelito, el impacto del cambio climático y la intensificación de los flujos migratorios.

Porque como decía Ortega y Gasset “el mundo es la suma total de nuestras posibilidades vitales”, y los distintos líderes tendrán la oportunidad de poner en marcha un plan para adaptar las políticas y las instituciones al mundo que se avecina.

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28 noviembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

LA ARGENTINA ‘AVIVADA’ Y AGRIETADA – Por Alberto Asseff*

Nuestro país sigue a las andadas. Persiste en ser ‘viva’ y en subsistir dividida. ‘Viveza’ y desunión, dos perversidades que han enfermado nuestra alma y empobrecido materialmente a prácticamente todos.
“Vivos”, pero desfallecientes, atrapados en el pesimismo e incertidumbre sobre nuestro porvenir.
La ‘viveza’ es la que caracteriza a los dirigentes en general y no sólo políticos. Es ser ventajero, oportunista, acomodaticio, clandestino, sistemáticamente peleado con la ley y las reglas. Sin valores, la ‘viveza’ está en las antípodas del compromiso, responsabilidad, solidaridad, patriotismo, mérito, esfuerzo, laboriosidad. Por eso la mitad de la Argentina ha sido deslizada al peor escenario, sobrevivir sin trabajar ni estudiar, cada vez más excluida y vulnerable. Media Argentina manipulable. Agravado porque esa mitad es más fértil que la otra y ello permite pronosticar que se acrecentará numéricamente. La ‘viveza’ también ha naturalizado la impunidad. Para ese sector – que transversaliza a la dirigencia que en la práctica la representa – la corrupción es sólo una maquinación político-judicial y en última instancia no es punible ‘porque todos son corruptos’. Se incorpora la corrupción como un elemento de nuestro ser ¡Una perversidad que debería dejarnos perplejos!
La ´viveza’ nos ha hecho descender a las sombras del quinto subsuelo – por no decir infierno. Lo que pasó en el barrio porteño de Floresta el miércoles 21 de noviembre, es literalmente patético, único en todo el planeta: patrulleros retrocediendo – en notoria fuga – ante hordas que apedreaban y lanzaban objetos contra los móviles, con un saldo de más de una decena de agentes heridos. Es evidente que se le ha venido quitando autoridad a la policía invocando un ideologismo garantista exacerbado y a horcajadas de una corrupción que nefandamente también penetró en la institución. Así, para evitar el ‘gatillo fácil’ se desarmó de autoridad a la institución y se dio impulso a la pena de muerte de facto instaurada por la delincuencia, dejándole el control de la calle. Ora barras, en otra ocasión bandas y hasta dúos aislados, todos asolando a millones de argentinos atribulados por el crimen que se ha entronizado en el país. Que nos impide ser libres.
Delincuencia común y de ‘guante blanco’ van de la mano. Se retroalimentan, se nutren mutuamente. Si roban ‘arriba’, se roba ‘abajo’. El mal ejemplo es corrosivo. Destructor por antonomasia de la virtud social. Sin paradigmas vamos cual errabundos.
La desunión es histórica, salvo ’intervalos lúcidos’ de paz y administración. Signó nuestra vida nacional. Argentina, ‘país de la plata’ anduvo con el viento a favor de las facilidades de su tierra y clima, pero inconcebible, desopilantemente, autogeneró una atmósfera hostil con sus luchas, guerras, divisiones, traiciones, bajezas. ‘No sé de qué se trata, pero me opongo’ es un modo de ser peculiar. Tendencia al oposicionismo, reacios al constructivismo.
Somos adalides en buscar y encontrar causas para fragmentarnos, para crear abismos. Repelemos la misma idea del ‘puente’, del ‘encuentro’. Al pacto lo estigmatizamos como contubernio. El acuerdo siempre encierra la suspicacia de la venalidad.
En estos meses nos mandamos uno de los peores disparates: dividirnos entre ‘celestes’ y ‘verdes’. Los celestes son todo verde esperanza, pues ¿qué otra cosa es un nueva vida? ¿Una vida por nacer? Millones de argentinos se embargan de emoción inenarrable ante el niño que viene. Lo esperan con amor. Sin embargo, unos ideólogos tipo secta han tomado el género como trofeo bélico y quieren trasmutar arbitrariamente nuestra cultura. Como se desplomó la ideología del socialismo utópico – excusas para la utopía y su venerable optimismo implícito -, del igualitarismo hacia abajo, de la mediocridad, de la vida dirigida únicamente por la política pública, truncando la libertad e iniciativa de la gente del llano, del ateísmo militante que ubica a la religión como enemiga del progreso- un anacronismo aberrante -, hallaron en la ideología de género como factor de agitación. Mientras miles de compatriotas en el gran Chaco – en Salta, Formosa, Chaco propiamente y Santiago del Estero – no tienen una gota de agua corriente, un inodoro, una semilla, un pizca de dignidad, en los centros urbanos ‘combaten’ por ‘ampliación de derechos’. Los derecho de muchos argentinos se limitan, pero un activismo militante lucha porque no haya ‘ni una menos’. Plausible, pero debe ser una puja completa. Deben adoptar ‘ni una vida menos’, la defensa de las dos vidas, incluyendo a los más indefensos e inocentes, los niños por nacer.
¡Claro que necesitamos educación y responsabilidad en materia sexual! No queremos el embarazo de las adolescentes. Pero la solución es más familia, más Estado obrando eficazmente, más maestros, más horizonte para los jóvenes. El aborto no puede admitirse desde la Fe y tampoco desde la ética ¿Cómo aceptar que sea adoptado como método anticonceptivo?
Es hora de poner una alta dosis de normalidad en el país. Que impere la ley, que rija el sistema institucional, que el tejido social se arquitecture en torno de su célula básica que es la familia. Que se reentronicen, por la vía de la educación, los valores. No seremos un pueblo progresista porque abandonemos nuestra cultura y tradiciones. Es tiempo de desplazar a esos sedicentes progresistas cuyo máximo logro es desplegar la burocracia por los barrios y sacar los crucifijos de las oficinas estatales y agrandar a un notoriamente disfuncional Estado. Los que dan abundantes ‘garantías’ a los criminales – cuando no son conniventes con ellos -, pero desprotegen a las víctimas, que a la postre somos todos.
Conservar nuestra cultura es el pasaporte hacia el genuino progreso y prosperidad, como lo demuestra el planeta más desarrollado. Restaurar las reservas morales no sólo nos posibilitaría desprendernos de la ‘ayuda’ del Fondo Monetario Internacional, sino que determinaría una formidable, cuantiosa y tangible recomposición de nuestras reservas dinerarias. Esta correlación es poco mentada, pero es crucial para que la Argentina reencuentre su camino, sin dudas con el auxilio de nuestras creencias. Porque somos antes que nada espíritu, a pesar de que pareciera que lo olvidamos.

*Diputado del Mrcosur y dip.nac m.c.; presidente del partido UNIR
www.uniragentina.org

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26 noviembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

Los ideologos del feminismo

Simone de Beauvoir, Jean-Paul Sarte y Michel Foucault fueron el incio del auge de los filósofos franceses. Este fenómeno continúa durante la década de los ‘70s y ‘80 culminando con Monique Wittig. Wittig tomó renombre por ser la que dió comienzo al movimiento “feminista radical lesbiano”. Comenzamos la tercera ola feminista y esta era la apoteosis final del sueño foucaultiano, el ser absoluto – y no sólo la sexualidad – como construcción social e instrumento de poder, como una completitud del “la mujer se hace” que alguna vez planteó Beauvoir.

Hasta el momento, el feminismo sólo había cuestionado los roles de hombres y mujeres y sus jerarquías pero, ahora, un nuevo eje de discusión surgía: ¿qué era al fin y al cabo ser mujer o ser hombre? Si estas relaciones de poder estaba impuestas por la sociedad ¿acaso no era lógico pensar que las esencias de la masculinidad y la feminidad eran un producto del adiestramiento? En 1992 teoriza este pensamientoen su libro “El pensamiento heterosexual”. El razonamiento lesbiano de Wittig no buscaba transgredir, sino suprimir completamente las categrías de género y sexo. La feminista Rebecca Walker es la primera en acuñar el término “Tercera Ola” y en un artículo publicado en la revista “Ms” escribió lo que podría resumir en su enteridad la doctrina feminista y poner en evidencia a esta fatal ideologia como sexualidad al servicio de la política: «Así que escribo esto como una súplica a todas las mujeres, especialmente a las mujeres de mi generación: permitan que la confirmación de Thomas sirva para recordarles, como a mí, que la lucha está lejos de terminar. Deje que este rechazo de la experiencia de una mujer lo lleve a la ira. Convierta esa indignación en poder político. No vote por ellos a menos que trabajen para nosotros. No tenga relaciones sexuales con ellos, no rompa el pan con ellos, no los alimente si no le dan prioridad a nuestra libertad de controlar nuestros cuerpos y nuestras vidas. No soy una feminista post-feminista.Yo soy la tercera ola.»

En 1990, la filósofa feminista radical de origen judío Judith Butler publica la nueva biblia feminista: “El género en disputa”, allí implementa por primera vez los conceptos de “género no binario” y plantea al género como un espectro. Butler toma de John Austen su teoría de los actos del habla, es decir, del habla y el lenguaje como creadores y afirmadores del “yo”. En esta hipótesis se basa el infame ”lenguaje inclusivo”, que es en realidad una herramienta orwelliana de control mental para configurar las percepciones e ideas del común de la gente∙ De Michel Foucault toma su visión constructivista de la sexualidad. De Jacques Derrida (probablemente su más grande influencia), toma su teoría de la deconstrucción. En el sentido derridiano, esta visión deconstructiva tien la pretensión de acabar con el dualismo de los géneros y los sexos que no son más que oposiciones ideológicas para mantener la opresión de uno sobre el otro basada en la instauración de jerarquías. Esto significa que para eliminar la “opresión” no bastaba con cuestionar los roles de género sino que había que cuestionar el género en sí.

Al igual que el Marqués de Sade, Butler propone a la Naturaleza como una inversión de la entendida por el Cristianismo. Según Butler la naturaleza es en realidad una naturalización de la construcción cultural,. El hombre no debe atenerse a las Leyes de la Naturaleza (que para el Cristianismo provienen de Dios), sino que el Hombre crea a la Naturaleza, “el Hombre dios” como lo llamaban los iluministas de la Revolución. Así queda constituida la teoría reinante en esta fase del feminismo que llamaremos “postfeminismo”, puesto que ya se ha superado la etapa de la «reivindicación de la mujer» y hemos entrado en otra que busca la abolición de la mujer. La teoría de la performatividad del género es lo que prima en todos los discursos de la progresía actual haciendo intersección en todas las posibles clases de “opresión”. Podríamos resumir las ideas de Butler como antiesencialistas y como el máximo ejemplo de la encarnación del antiLogos.

Eliana Micaela Morales

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20 noviembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

20 DE NOVIEMBRE. Vuelta de Obligado. DÍA DE LA SOBERANÍA.

El 20 de noviembre de 1845 tuvo lugar la batalla de La Vuelta de Obligado. En ese lugar entraron en posición las baterías de artillería del General Lucio Mansilla, para aumentar la eficacia del fuego patriota se procuró la detención del avance de las naves enemigas cruzando tres gruesas cadenas de orilla a orilla del río. La disparidad de fuerzas era abrumadoramente desfavorable. La flota enemiga se componía de 11 buques con 99 cañones, entre ellos tres vapores, seguidos por una flota de cien buques mercantes cargados de productos. La escuadra anglo-francesa desafiaba abiertamente a nuestro país y sobre todo, ofendía nuestra soberanía. Así lo entendían los combatientes de Obligado que al mando de Mansilla y antes de iniciar la batalla proclamó:

«Milicianos del departamento del Norte! Valientes soldados federales, defensores denodados de la Independencia de la República y de la América! Los insignificantes restos de los salvajes unitarios que han podido salvar de la persecución de los victoriosos ejércitos de la Confederación y orientales libres, en las memorables batallas de Arroyo Grande; India Muerta y otras; que pudieron asilarse en las murallas de la desgraciada ciudad de Montevideo, vienen hoy sostenidos por los codiciosos marinos de Francia e Inglaterra, navegando las aguas del gran Paraná, sobre cuya costa estamos para privar su navegación bajo de otra bandera que no sea la nacional! Vedlos, camaradas, allí los tenéis!…Considerad el tamaño insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. Pero se engañan esos miserables: aquí no lo serán!!… No es verdad camaradas? Vamos a probarlo!…Suena el cañón! Ya no hay paz con la Francia ni con Inglaterra!!! Mueran los enemigos!!…Tremola en el río Paraná y en sus costas el pabellón azul y blanco, y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea. Sea ésta vuestra resolución, a ejemplo del heroico y gran porteño, nuestro querido gobernador brigadier Don Juan Manuel de Rosas, y para llenarla contad con ver en donde sea mayor el peligro a vuestro jefe y compañero el General Lucio Mansilla. Viva la Patria! Viva la Federación! Viva su heroico defensor Don Juan Manuel de Rosas! Mueran los salvajes unitarios y sus viles aliados anglo-franceses!”

Mansilla con escasos elementos contuvo desde las diez de la mañana del 20 de noviembre hasta las cinco de la tarde a la flota invasora provocándole 150 muertos y 4 buques fuera de servicio. Por nuestra parte tuvimos 650 hombres fuera de combate, resultando herido el General Mansilla. Las batallas de San Lorenzo y Punta Quebracho demostraron también la voluntad de Rosas de ofrecer resistencia y las potencias extranjeras no pudieron, en definitiva vender sus mercaderías a las empobrecidas provincias litoraleñas. En tierra el ejército federal triunfó sobre los sicarios de la Antipatria. Por fin, Gran Bretaña firmó con el Restaurador el tratado del 24 de noviembre de 1849 por el cual Gran Bretaña se vio obligada a evacuar la isla Martín García, reconocer la soberanía argentina sobre los ríos interiores, los derechos de Oribe para ocupar la presidencia del Uruguay, devolver los barcos argentinos y saludar en desagravio el pabellón nacional con 21 cañonazos. Años más tarde también lo haría Francia. Los respectivos tratados de paz marcaron el triunfo de una altiva y firme postura nacional llevada adelante con férrea voluntad por el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas.

Por Federico Gastón Addisi

(*) Historiador revisionista. Estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad del Salvador. Además es Diplomado en Antropología Cristiana (FASTA) y en Relaciones Internacionales (UAI). Publicó “San Martín, Rosas, Perón. Un homenaje a Fermín Chávez” (2008); “Estévez. Vida de un Cruzado” (2009); “Raúl Scalabrini Ortíz. Sus libros y sus enseñanzas” (2009); “Aportes al Bicentenario” (2011); “Historia de la Revista del Instituto Juan Manuel de Rosas” (2013). Es columnista en “Noticias del Congreso Nacional”. Como historiador, pensador y periodista siempre se manifestó estrechamente vinculado al Pensamiento Nacional y a la Doctrina Nacional del Justicialismo. Actualmente es el Director de Cultura de la Fundación Rucci de la Confederación General del Trabajo.

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20 noviembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

Boludeando en Twitter – Por Fernando Iglesias*

«¡Dejá de trabajar un poco!», pide la familia. «¡Iglesias, a ver si laburás! ¡Agarrá la pala!», le hacen un coro disonante otros, en algún rincón del ciberespacio, más allá. «¡Dejá de boludear en Twitter!», agrega uno, indignado. Por Twitter, claro. «Hace media hora que le pedí eso, diputado —o le aconsejé lo otro, o le pregunté aquello— ¡y todavía no me contestó!», remata alguien por Twitter, también. Probablemente, el primo del anterior. El trabajo de diputado está bien pago pero no es fácil. Uno se siente tironeado por demandas contradictorias, como Tupac Amaru. O como el Gobierno, al que se le pide que baje simultáneamente los impuestos y el déficit, que gaste menos pero no toque las jubilaciones y siga haciendo obras, que corte de golpe los planes sociales pero mantenga el control del Conurbano, y que no intervenga en la Justicia pero meta presa a Cristina. Todo junto y para ayer por la tarde, faltaba más.

Buena parte de tanta confusión se deriva de la escasa formación institucional de la ciudadanía argentina y su desconocimiento acerca de cómo funciona un Parlamento. No siempre hay culpa en esto. Fueron décadas de hegemonía del Partido Populista y el Partido Militar, dos grandes aparatos que han conducido a la decadencia al país, despreciando a los partidos, los parlamentos y el sistema institucional. «Cerremos el Congreso; no sirve para nada. Con un hombre fuerte y un buen Ejecutivo, alcanza y sobra». He allí las ideas que subyacen en ese desprecio, y que ignoran lo evidente: todos los países exitosos tienen parlamentos fuertes, y el nuestro, en cambio, no. Al menos, casi nunca. Ya sea porque lo han cerrado los dictadores o porque lo convirtieron en escribanía los populistas. Increíblemente, muchos que se dicen liberales apoyan hoy estas ideas. Se trata de la versión liberalota del paradigma definitorio del populismo: la idea de un pueblo noble esquilmado y postergado por una elite indigna. En este caso, la clase política. Suena fuerte, pero, ¿es verdad?

Nada cuesta observar que lo que distingue a la clase política argentina de otras clases políticas nacionales es que la nuestra está formada por argentinos. Argentinos que han sido elegidos por otros argentinos. Con lo que la idea del pueblo inocente y sacrosanto que comparten el populismo nacionalista y el populismo liberalote comienza a tambalear. Termina de caerse cuando se consideran otras dirigencias igualmente argentinísimas. ¿Acaso cree, el crítico de la dirigencia política, que otras dirigencias nacionales son mejores? Y en ese caso, ¿cuál? ¿La sindical, cuyo emblema mayor es Hugo Moyano? ¿La deportiva, comandada por el Chiqui Tapia? ¿La empresarial, experta en cartelización de la obra pública y los medicamentos, y en caza en el zoológico, y embarrada hoy por la causa de los cuadernos? Los escucho, muchachos populistas y gladiadores del Excel. ¿Cuál?

Por supuesto, nada de esto implica la absolución de la clase política argentina, ni mucho menos. Pero obliga a distinguir entre quienes saquearon el país y quienes los denunciaron; entre quienes respetan el mecanismo parlamentario y quienes, cuando no tienen los votos, apuestan a las piedras, el levantamiento de las sesiones y el golpe institucional. Entre quienes, semana a semana, convierten a la Cámara en una estudiantina plagada de gigantografías, cartelitos y asaltos de barricada, y quienes intentamos cumplir nuestro trabajo con responsabilidad. Poco ayudan a mejorar las cosas, claro, el uso de expresiones generalizadoras como «los políticos» y «los diputados» y el llamado indiscriminado a escándalo. Todo ese tono condenatorio indiscriminado que tantos comunicadores usan y abusan obstaculiza el único método que la ciudadanía tiene para defenderse: distinguir a justos de pecadores, para votar mejor. Votar mejor. Pacientemente. Año tras año. Sabiendo que nada se arregla de un día para otro pero todo tiene solución si en vez de hacerle el juego al cualunquismo del son-todo-lo-mismo y el que-se-vayan-todos recordamos la principal lección de nuestro pasado reciente. Hoy también, como en 2001, el populismo anárquico trabaja para el populismo organizado; para los que todo lo saquearon y quieren volver al poder para volver a saquear.

Es cierto —repito: es cierto— que nuestra actual clase política no está a la altura de las necesidades y expectativas de buena parte de la población, ni del siglo que transitamos. Lo digo como parte de ella. Me hago cargo. Pero también es cierto que no todos somos lo mismo ni tenemos las mismas responsabilidades en lo que ha sucedido, y que no hay atajos, ni soluciones mágicas, ni remedios antisistema. Los hemos usado demasiadas veces, y así nos ha ido. Votar bien. Votar mejor. Apostar a una depuración de los poderes que no puede ser sino lenta si quiere ser republicana. Quién te dice… Lo que nunca hicimos podría resultar. No hay garantías ni seguridades, excepto la del fracaso de todo lo demás.

Pero hablábamos de Twitter. Hay otra razón para el «¡Dejá de boludear en Twitter!», y es la profunda incomprensión del trabajo de un legislador, habitualmente ligada a la persistencia de una idea jurásica del trabajo (¡Agarrá la pala!) que es bueno analizar. Millones de argentinos parecen creer que el Congreso es una fábrica de salchichas de la cual hay que medir la «productividad». Es una idea absurda de la que se derivan propuestas ridículas, como la de descontarles a quienes no dan quorum; cuando no sugerencias delirantes, como la de los premios por productividad medida en presentación de proyectos de ley.

Pregunto: ¿en qué consiste el progreso? ¿En someter a un diputado a las rutinas del trabajo fabril o de oficina de la era industrial, o más bien en todo lo contrario: en liberar a los argentinos de esos yugos antes de que lo haga, con su modo brusco y excluyente, la inteligencia artificial? Lo señalo porque no hay cosa más fácil que presentar un proyecto de ley en la era de Google, Translate y el copy&paste. Se entra en cualquiera de las doscientas cámaras legislativas de todo el mundo, se toma un proyecto, se lo copia y traduce, se imprime, se firma y ya está. Presentar un proyecto por día es una idiotez que cualquier estudiante entrenado en Rincón del Vago puede cumplimentar. ¿De veras, quieren eso? Además, la visión productivista es obsoleta porque el problema de la legislación argentina no es que falten leyes, sino que son demasiadas, poco coordinadas y, en muchos casos, de baja calidad. Para mejorarlas no se necesita el stajanovismo stalinista que recomiendan algunos desde su supuesto liberalismo, sino una correcta visión del mundo, un buen asesoramiento técnico y consensos políticos necesarios para hacer avanzar proyectos en las comisiones.

Cada diputado es miembro de varias (debo tener el récord: 11), y hay que seguir no solo los propios proyectos sino los de los demás, para estar informado, votar bien y poder opinar con propiedad. Es un trabajo inmenso y oscuro que, por supuesto, no todos hacen, ni todos hacen bien. Pero eso es lo que sucede en todo lugar de trabajo y en todo parlamento, y la única manera de mejorar su calidad es seleccionar mejor nuestros representantes a través del voto. Tampoco aquí hay atajos. Los representantes que tenemos son los que el pueblo argentino eligió. Tenemos que transformar en una fortaleza esa debilidad.

Pero veamos lo que hicieron los diputados desde 2015. Aprobación de la salida del default. Mejora de los procedimientos en delitos flagrantes. Reparación histórica para jubilados y pensionados. Incorporación de la figura del arrepentido al Código Penal. Extinción de dominio. Régimen de fomento de la pequeña y mediana empresa. Obligatoriedad de los 190 días de ciclo lectivo. Reforma electoral. Régimen de obras público-privado (PPP). Obligatoriedad, desde los tres años, de la educación inicial. Gratuidad de los servicios eléctricos para electro-dependientes. Obligatoriedad de los debates presidenciales. Responsabilidad penal de las empresas en delitos contra la administración pública y soborno transnacional. Desafuero de Julio de Vido. Régimen de defensa de la competencia. Ley de financiamiento productivo. Paridad de género en la representación política. Penalización de la difusión no consentida de imágenes de contenido sexual. Modificación del índice de movilidad jubilatoria. Reforma tributaria. Consenso fiscal federal. Regularización dominial de asentamientos y villas. Simplificación y desburocratización del Estado. Interrupción voluntaria del embarazo. Ley Justina (donación de órganos). Son solo algunos de los proyectos aprobados por la Cámara de Diputados durante este gobierno, en tres años. En un país escindido por una grieta y con un oficialismo en minoría. Algunos fueron aprobados por el Senado, y ya son ley. Otros, no. Se podrá estar en desacuerdo con algunos, muchos o todos ellos, pero decir que la Cámara no trabaja es faltar a la verdad.

Peor aún: pensar que la legislación mejoraría si los diputados nos encerráramos con nosotros mismos diez horas por día a pensar nuevos proyectos es un completo disparate. Seguir estudiando, acumular información, estar en contacto con todos los sectores y escuchar ideas y reclamos de los ciudadanos: son partes tan importantes del trabajo como todo lo demás. Para eso sirve también «boludear en Twitter», uno de los mejores instrumentos para encontrar y filtrar información, y para contactarse con decenas de miles de personas. Y para recibir sugerencias, enviar mensajes y hacer conocer posiciones políticas y proyectos parlamentarios. No conozco mejor manera de encontrar buena información y opiniones interesantes en el caótico mar de internet que seguir a personas que respeto y ver cuáles lecturas recomiendan, qué opinan y qué postean. No conozco mejor manera de recibir críticas y sugerencias ni de enviar mensajes a miles de ciudadanos que un medio que me comunica con 271 mil seguidores. Instantáneamente. Las 24 horas del día.

De manera que la frase «Iglesias, largá el Twitter. Laburá» sirve solo para demostrar las limitaciones de quien la enuncia. Si quieren saber cuándo estoy trabajando (aún en la versión reducida de «estar preparando un proyecto de ley»), la regla es exactamente la contraria: si estoy «boludeando» en Twitter, es porque estoy frente a la computadora. Casi seguramente, buscando información, trabajando en proyectos o escribiendo artículos. A ustedes, chiques, mis detractores, los atiendo en las pausas, rápidamente; sin despeinarme sin necesidad. Y a ustedes, muchachos productivistas, les digo: es al revés. Es al revés porque el trabajo con una pala agrega poco valor a la economía y está siendo reemplazado por máquinas y robots. Y porque el trabajo intelectual repetitivo está siendo sustituido por la inteligencia artificial y sus algoritmos. En pocas décadas, el principal trabajo que nos quedará a los humanos será el de relacionarnos con otros humanos, comunicarnos con ellos, compartir información y tomar buenas decisiones con base en todo eso. Se parece bastante al trabajo de un diputado, ¿no es verdad?

«Es el Twitter, estúpido» sería, además, el título de un gran libro. Significativamente, mientras escribía mi trilogía sobre el populismo recibí las mismas recomendaciones que ahora. «Largá Twitter y escribí libros, Iglesias. ¡Sé serio!». En este gran país en el que los taxistas te tiran la idea de la «propuesta superadora» para avisarte que van a agarrar por Avenida del Libertador a nadie parece ocurrírsele que el mecanismo de discusión de Twitter se parece bastante a la dialéctica hegeliana. Uno enuncia una idea y muchos otros la critican, obligando al autor a fundamentarla mejor, a cambiarla o a desecharla. Tesis, antítesis, síntesis; según la teoría cognitiva de aquel talentoso embaucador. Tampoco se le ocurrió a nadie, que yo sepa, entre los varios que alaban mi capacidad de manejarme en programas de TV imposibles donde todos gritan encima de todos y hay pocos segundos para enunciar, que acaso esa hipotética habilidad mía tenga algo que ver con Twitter; una herramienta que te pone en contacto con las opiniones más diversas y disparatadas y te obliga a contestarlas con concisión y brevedad.

De manera que no. No pienso largar Twitter. Pienso seguir usándolo como lo que es: un excelente medio de comunicación interactivo, tendencialmente democratizante, y a la altura del globalizado e hiperconectado siglo XXI. Y por lo tanto, inentendible para quienes razonan con las categorías del siglo nacional-industrial que ya pasó. Un instrumento extraordinario, formidable, para hacer el trabajo que debe hacer un diputado, que no es solamente el de redactar buenas leyes y votar bien en el recinto, sino también el de representar lo mejor que puede a sus votantes, comunicarse con ellos y con todos los ciudadanos lo más directamente que le sea posible para tomar las mejores decisiones; esas que afectan las vidas de millones. Bien o mal, es lo que intento hacer.

Y cierro insistiendo en el concepto de toma de decisiones. Un elemento cada vez más decisivo en cualquier organización social pero altamente subestimado cuando se habla de la clase política a pesar de que es, a todas luces, su función primordial. Algo tan raro como que los mismos que se ganan la vida trabajando de consultores de empresas privadas para ayudarlas a tomar las decisiones correctas parecen creer que basta un buen presidente y un pequeño núcleo de ministros iluminados para manejarlo todo en un país. Como si la complejidad de la tarea de dirección de una empresa ameritara enormes gastos en asesoramientos y consultoras, pero el manejo de una nación sumergida en casi un siglo de decadencia y zamarreada por un contexto internacional cada día más complicado, no.

*Diputado nacional (Cambiemos). Nota para Infobae

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13 noviembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments
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