Columnas de Opinion

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LA FRUSTRACION COMO METODO: EL PRESUPUESTO PARA UNIVERSIDADES, CIENCIA Y TECNOLOGIA

Por Senadora nacional Silvina García Larraburu

En estos días en que se está debatiendo el presupuesto nacional junto a las determinaciones proyectadas para las áreas de Ciencia y Técnica y de las Universidades Nacionales, hemos recordado varias veces el mito de Sísifo o el juego de la oca. Tanto el personaje de la mitología griega, como el juego, condenan a repetir todo desde un comienzo. Sísifo debe empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, para que esta ruede hacia abajo, y deba volver a empezar y así sucesivamente. El juego es parecido, nos puede llevar al comienzo y a empezar de nuevo.

Desde hace años, en la Ciencia y la Tecnología y también en las Universidades, pasamos de la consideración de políticas de estado específicas, del aliento, la promoción y la inversión, a la destrucción de lo obtenido. Y así volveremos a empezar, mientras durante algunos años estamos afuera del mundo.

Esta visión no es desmentida por el mensaje oficial que muestra como positivo que el “gasto” presupuestario en CyT aumentará un 28% en 2019. Lo que no se dice es que la inflación de este año será del 45%. Los recursos para el sector en realidad caerán un 17%. Sigue el ajuste.

En definitiva, Argentina abandona su proyecto científico-tecnológico. Un programa estratégico que en 2016 llevó a la prestigiosa revista Nature a dedicarle un artículo titulado “El Boom de la Ciencia Argentina”.
Por otro lado el presupuesto universitario para 2019 permite observar que la asignación para gastos de funcionamiento (no salariales) para las universidades nacionales, es muy inferior a lo solicitado por el Consejo Interuniversitario Nacional. No se prevé una recomposición que permita recuperar el impacto de las altas tasas de inflación de 2017 (25%) y 2018 (42%) (que se expresa en aumento de combustibles, viáticos, tarifas de servicios público y alquileres, entre otros gastos), la actualización de las becas a estudiantes de bajos ingresos, el financiamiento de proyectos de investigación y extensión, y el financiamiento del mayor costo del equipamiento científico y educativo cuyos precios se actualizan al ritmo de la devaluación de la moneda nacional (más del 100% en lo que va del año), así como tampoco la inflación proyectada por el gobierno que se supone será del 23%, si bien todas las proyecciones de expertos económicos la sitúan en más del 30%.
La propuesta del Poder Ejecutivo Nacional no prevé fondos para el financiamiento de obras de infraestructura física universitaria, las que únicamente pueden realizarse con financiamiento estatal, por lo que no se realizarían inversiones en ese sentido estableciendo una clara decisión política, la Universidad no crece ni tendrá nuevos edificios. Tampoco está claro cuál será el aumento del monto de las becas para los estudiantes provenientes de hogares de bajos ingresos (PROGRESAR, PNBU, etc.) por lo que el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional) reclama el estado de alerta y un plan de acción para lograr un presupuesto acorde a las necesidades del sistema universitario en general que no impidan el normal funcionamiento de las instituciones universitarias.
Para evitar estas situaciones tienen estado parlamentario dos proyectos que he presentado, no sólo fijando una constante mayor asignación presupuestaria para estas dos áreas centrales para el desarrollo del país, sino también estableciendo la prohibición del ajuste en el área. De las crisis no se sale suprimiendo, cerrando, ahogando, sino creciendo. La ciencia, la tecnología y el conocimiento son motores insoslayables. Si se los apaga, se enciende un estado de frustración permanente. La piedra de Sísifo, y el retroceso del jugador.

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6 octubre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

“La reivindicación de la mujer”, por Leila Estabre

“Hay épocas en las que solo se puede avanzar
yendo en la dirección opuesta.”

¿Por qué la maternidad se ha convertido en un drama? Basta de respuestas simplistas e imbéciles. ¿Por qué? ¿Por qué lo más íntimamente femenino de la mujer es hoy una maldición para ella? ¿Alguien se lo pregunta? ¿A alguien realmente le importa?

La maternidad es propia de la esencia de la mujer. Aquello que taxativamente la diferencia del varón. Es allí donde la mujer adquiere potencialidad creadora, sin significar esto que sea su único destino;  lo que sí es su destino es la posibilidad de albergar y dar a luz la vida misma. La historia de la humanidad se escribe en el vientre femenino. Tal es el estado de magnificencia que significa. Teniendo esta maravillosa tarea, la mujer se hace abanderada de la vida. Es en su seno donde se configura pasado, presente y futuro de la historia humana. Pasando por su sangre, encontramos el camino. Pasando por sus venas, ella se brinda a sí misma para continuar encarnando la humanidad. Generación tras generación, carne de su carne. Sin embargo, presenciando la ruina de Occidente, viviendo la decadencia de nuestra era, hoy la maternidad significa maldición. Maldición o fracaso, error o descuido, el último orejón del tarro. La sociedad liberalizada, progresista y materialista, nueva religión laica, ha convencido a la mujer de que traer hijos al mundo es más que pecado. Y que si ella acepta ese pecado, deberá sufrir las consecuencias: renunciar al mundo de lo público, restringirse únicamente al mundo privado, el del hogar. También este mismo sistema le ha hecho creer lo siguiente a la mujer contemporánea: el hogar es una especie de infierno. Es decir, que no solo se le ha mentido, no solo se le ha negado su propia naturaleza, sino que se la ha obligado a elegir entre servir al sistema capitalista o servir a su familia; y a esto le han llamado liberación femenina.

No quedan dudas de que el sistema se ha ido desarrollando de tal forma, que con sus tentáculos ha ido infectando lentamente todos los aspectos de la sociedad. Este sistema nacido de una cuna de oro, de un orden burgués, preocupado más por la materia que por el espíritu, ha subvertido con su propia lógica todo lo que explicaba la tradición y la cultura. Un movimiento político y cultural destinado a romper las cadenas que unían el presente con el pasado, mirando el mundo con ojos ciegos. Adorando el becerro de oro, despreciando lo alto del cielo. Desde el materialismo no puede explicarse ni la vida, ni el amor, ni la entrega, ni absolutamente nada. Por eso, las explicaciones cientificistas de la academia regida por un orden positivista propio del siglo XIX no alcanzan para analizar la situación actual. Nos negamos a regirnos por un orden que no nos representa, que falla metodológicamente, que niega la realidad, y desprecia lo espiritual. Quien no comprenda el factor del espíritu en la historia, no ha comprendido la historia.

¿Por qué como mujeres debemos elegir entre asesinar a nuestros hijos o sufrir la desidia de un sistema económicamente injusto? ¿Por qué nos hacen odiar nuestra propia naturaleza y por qué accedemos a eso? Porque el tiempo se nos escapa entre las manos, y no tenemos más que una prueba. Y en lugar de dejarle algo noble al mundo, lo envilecemos. En lugar de ver la vida más allá de nuestro propio tiempo, nos consumimos bajo las ofertas de un mundo superficial y hedonista.
Nosotros como seres destinados a la trascendencia debemos ser conscientes de esto. Y especialmente las mujeres, cuya naturaleza hoy se encuentra bajo ataque, en una guerra que nos pretende desnaturalizar, desfigurar, y en definitiva, extinguir. Como una gran mujer ha dicho: “la verdad, lo lógico, lo razonable es que el feminismo no se aparte de la naturaleza misma de la mujer. Y lo natural en la mujer es darse, entregarse por amor, que en esa entrega está su gloria, su salvación, su eternidad.” Eva Perón en “La razón de mi vida”.

Pareciera ser que bajo la mirada de nuestros antecesores, especialmente de nuestras antecesoras, el siglo nos ha dado un lugar especial en el combate. Como si la luz que había alumbrado al acontecer a lo largo del tiempo, hoy se detuviera a contemplar el paso femenino, para ver la firmeza y la fiereza de su temple. A poner a prueba su propio espíritu. Las mujeres de este siglo, estamos siendo el campo de batalla entre el bien y el mal: no poder ver esto, significa estar en completa ceguera. La llama del mundo está dispuesta a consumirse en este preciso instante, frente a nuestro propio rostro.

Hoy más que nunca queda todo por defender. Se juegan el pasado, el presente y el futuro. Nosotras como guardianas del misterio de la vida tenemos el deber de hacerle frente a la decadencia. ¿Cómo? No es un derecho el luchar por nuestra Patria y por nuestro linaje, es nuestro deber. La lucha nos pide no claudicar. Occidente hundiéndose bajo el fango de lo que alguna vez fue, por la abdicación de la mujer. La negación de sí misma frente al ataque del enemigo. Asumir el rol femenino como diferente al masculino, no significa la depreciación de la mujer, al contrario, significa el reconocimiento debido tanto a su naturaleza como a su actuar. Puesto que aceptar las diferencias lleva a la complementariedad. La mujer no es un hombre disminuido, ni un hombre castrado, ¡ni tampoco quiere serlo! Sólo la complementación de ambos construye. Mientras que la destrucción de uno, significa la destrucción del otro indefectiblemente.

Son los valores morales los que han quebrado en esta actualidad desastrosa: y no serán los hombres quienes los restituyan a su antiguo prestigio… y no serán tampoco las mujeres masculinizadas. No. ¡Serán otra vez las madres!.”
Eva Perón

Necesitamos ver en la sociedad el actuar estrictamente femenino, no la masculinización de la mujer. ¡Necesitamos mujeres dispuestas a luchar por la justicia! Fuertes, seguras de sí mismas, integras, plenamente decididas a realizar junto al varón la gran labor social. ¡Sólo estando unidos lograremos librarnos de las cadenas de la esclavitud!

Mujeres, no seremos nunca libres negando nuestra propia naturaleza. ¡Serás lo que debas ser o no serás nada!

No seremos nunca libres despreciando a la maternidad. Antes bien, el siglo dará mayor luz cuando por fin podamos decir que hemos vencido las tinieblas que el capitalismo había impuesto a nuestros vientres, seremos libres cuando podamos decir que hemos podido reivindicar la maternidad. Cuando estar embarazadas no represente un castigo, sino otra maravillosa página en nuestra historia personal; cuando estar embarazadas no signifique renunciar a nada. En definitiva, ¡cuando ser mujer no signifique un drama! Porque en todo lo demás podemos ser igual al varón, podemos trabajar codo a codo, combatir juntos la batalla.

¿Estamos listas para enfrentar este retorno a lo sublime? O es que acaso es más sencillo marchar tras consignas inventadas dentro de los muros de frías oficinas foráneas, manejadas por hombres que en verdad nada le importan las mujeres, sino el dinero.

No se trata de consumo, de aparentar, de mirar con ojos ciegos. Se tratar de reivindicar el ser. Llevar con orgullo nuestra propia bandera. Nuestra guerra es metafísica, empieza en este plano para extenderse más allá, sobre los montes del porvenir. Como expresó Goethe: “El eterno femenino nos guía hacia lo alto”.

No seamos dados en los tableros de los estrategas. Seamos la luz que le falta al mundo. Unamos nuestras almas y construyamos la sociedad que merecemos: no desde el odio sino desde el amor.

«Son los cobardes los únicos que en la refriega retroceden. El valiente, por el contrario, lucha a pie firme, ya hiera o ya sea herido.»
Canto IX, La Iliada. Homero

 

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4 octubre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

“No es sólo maltrato e insensibilidad, no hay forma de calificar la quita de asignaciones a la discapacidad”

Por Andrés Zottos
Diputado Nacional / Salta
Todos estamos de acuerdo que es obligación del Estado controlar que no existan erogaciones
que impliquen un uso ineficiente o ilegal de los recursos públicos.
No obstante vemos que se aprobó por resolución 268/2018 de la Agencia Nacional de
Discapacidad un procedimiento administrativo complejo para la detección de supuestas
“incompatibilidades” y la posterior quita de asignaciones no contributivas por invalidez.
En pocas palabras, un grupo de burócratas que se dedica a mirar formularios y no realidades
concretas, tomó la decisión de suspender recursos imprescindibles para muchos ciudadanos en
situación de vulnerabilidad y así cometer en forma institucional el delito de abandono de persona.
Eso si, en una mueca de compasión se otorga un plazo de 10 días para que el afectado vaya a
defender sus derechos. Y aquí es cuando la soberbia y la despreocupación se torna asesina,
porque las decisiones que se toman pueden hasta costar vidas.
Cerremos los ojos y veamos esta imagen: personas con grandes imposibilidades de movilidad,
disfunciones incurables, muchas veces en soledad o apenas acompañadas por algún familiar
proveniente de entornos de pobreza extrema; imaginemos que con los papeles que tienen se
suman a las filas largas en las sucursales de ANSES de mi provincia, especialmente en el interior,
bajo el calor terrible del sol, tratando de entender el laberinto de la atención telefónica, y de los
formularios y certificados.
– “Consiga tal formulario y vuelva otro día” (frase habitual en esas oficinas).
Es de una inhumanidad jamás vista en contra de nuestro Pueblo argentino.
Esta medida es otra que se suma a la de privar de medicamentos a los afiliados del PAMI, o
sostener las políticas que permiten que se mueran los niños de enfermedades evitables, o que se
haga nada o muy poco para recuperar a los jóvenes de la oscuridad de la droga, o que cada día
se cuenten por cientos los nuevos desempleados casi ya sin esperanzas de volver a reinsertarse.
Si con todo esto se trata de hacer que la Argentina se incorpore a algún movimiento eugenésico
para reducir la población que resulta una carga para los Estados, habría que ver bien si no es
propicio comenzar a achicar la dotación de lo propios burócratas, que son una carga pesada y
cara, que además comete daños tantas veces irreparables cuando toma decisiones sobre aquello
que más desconoce.
¿Acaso a nadie se le ocurrió enviar una asistente social, o plantear una visita socio ambiental
para determinar en cada caso puntual cómo es que operan y qué alcance tienen esas
“incompatibilidades?
Es que no hay interés en tomar contacto con la realidad. Solamente en quedar a cubierto con la
orden que dio algún funcionario, caiga quien caiga.
Por mi parte y como primera medida adelanto que presentaré un proyecto para evitar esta
aberración jurídica e inconstitucional de abandonar a su suerte a las personas con discapacidad,
y espero que la Cámara me acompañe, antes de que debamos recurrir a una acción colectiva
ante la Justicia.
El transporte en la lapicera del ajuste
El presupuesto 2019 prevé grandes recortes para las transferencias hacia el interior; entre otros
ítems una quita de subsidios al transporte que deberán afrontar las provincias.
Esto afectará especialmente a Salta, donde muchas localidades del interior y cantidad de parajes
no tienen otra opción que contar con empresas que requieren del subsidio por la imposibilidad de
ser rentables. Si esta financiación no se otorga estamos condenando a muchos salteños al
aislamiento absoluto.
El caso es que la provincia de Salta percibirá muchos menos de lo que le corresponde de parte
del Estado Nacional, son unos 2 mil millones de pesos de recorte, y aún con ese escenario se
tendrá que hacer cargo de esos subsidios; pero de esto no se está hablando. Como en tantos
temas dejamos que el futuro nos sorprenda sin estrategias ni soluciones.
¿Cómo va a hacer la gente para viajar a ganarse el sustento, los chicos a estudiar, las personas
enfermas a curar su salud? ¿Cómo van a hacer especialmente los que no tienen la posibilidad de
usar los recursos del Estado para trasladar a sus parientes en helicóptero?.
Hay localidades en las que el colectivo pasa solo dos veces por día, y cantidad de escuelas
rurales que dependen de que las maestras puedan llegar.
Para agregar a este panorama también se pretende quitar el incentivo docente, fondo que
representa una parte importante del salario de los educadores, y en este marco también ya vengo
haciendo presentaciones para evitar esa quita.
Como se puede ver hay por estos días mucho trabajo por hacer en defensa de las personas con
discapacidad, de los trabajadores más vulnerables, de los desempleados, de los jóvenes, y no es
tiempo de que la política esté silenciosa e inmóvil a la hora de reclamar por los derechos de los
ciudadanos a quienes representamos. Es nuestra obligación trabajar para sus prioridades.

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1 octubre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

“En defensa de la tauromaquia”, por Eliana Morales

El desprecio a la tauromaquía se ha convertido en una de las nuevas banderas de los hijos de la “New Age” y de los modernos. Bajo un disfraz de falsa compasión se esconde un odio y una incomprensión no sólo de la esencia de España y la Hispanidad o de la esencia de Occidente, sino de la civilización humana en su aspecto más primitivo. Este desprecio es también un rechazo a las enseñanzas de nuestros ancestros y de nuestra cultura. El toro ha sido parte fundamental del nacimiento de múltiples civilizaciones, desde la babilónica hasta la griega que, a su vez, dió origen a la nuestra. Este animal es por excelencia el representante del espíritu mediterráneo desde las llanuras de Castilla hasta la cuenca del Éufrates. Los egipcios adoraban al Toro Sagrado, alegoría de la fertilidad. En la primera epopeya de la historia — mucho más antigua incluso que la célebre «Odisea» de Homero —, Gilgamesh, el héroe mesopotámico, toma por las astas al Toro del Cielo (lo que hoy conocemos como la constelación de Tauro), dandole muerte y así naciendo la civilización acadia-babilónica. Prendado de Europa, una joven fenicia, Zeus se hace pasar por un toro blanco que secuestra a la muchacha dando origen al continente europeo. En el mito griego del período minoico, Teseo derrota al Minotauro atrapado en el laberinto, liberando a la civilización griega del yugo cretense. Bacco, dios romano de las fiestas y el vino, estaba representado con un toro. Incluso los nativos americanos encontraban al buey como un signo de fuerza y fertilidad. El emblema taurino está profundamente arraigado en el génesis de las civilizaciones.
Sin embargo, todas estas historias tienen algo en común; el toro es una representación de una pasión desenfrenada e indomable, es el blasón de la pasión humana por antonomasia. En el relato de Gilgamesh, el Toro del Cielo es enviado por la diosa Ishtar para matar al acadio luego de que este rechazara sus insinuaciones sexuales. Zeus secuestra a Europa para satisfacer su propio deseo. El Minotauro es fruto de una relación adúltera y parafílica entre Parsífae, esposa del rey Minos, y un toro blanco. Los canaanitas adoraban a su ídolo antropófago, Baal Moloch (mitad hombre-mitad toro), con grandes orgías y sacrificios de niños recién nacidos. Bacco, el dios romano, también era conocido por sus impulsos irrefrenables y de manera similar, el toro siempre ha estado emparentado con la sexualidad y la pasión abestiada y por eso sus connotaciones metafísicas son innegables. Aquí podemos observar un patrón: cada vez que el hombre domina al toro, una civilización nace, cuando el toro domina al hombre, la civilización sucumbe y el hombre se rebaja a ser menos que una bestia dando rienda suelta a las más aberrantes salvajadas.
En «La Ciudad de Dios», San Agustín es el primero en racionalizar este concepto con su famosa expresión «Libido Dominandi» que formuló para describir la decadencia del Imperio Romano que había sucumbido a sus más bajas pasiones. Allí continúa: «Un hombre bueno, aunque sea esclavo, es libre; pero un hombre malo, aunque sea un rey, es un esclavo, porque sirve, no a un solo hombre, sino, lo que es peor, a tantos amos como vicios tiene». Por eso, no es casualidad que esta época llena de libertinos sexuales, sólo comparable como aquella que vio Roma cincuenta años antes de su ruina total, clame a gritos el fin de la tauromaquía. Esta falsa benevolencia es en realidad un culto al toro enmascarado de compasión. Tampoco es coincidencia que la gran mayoría de aquellos que atentan contra este noble arte no vean ninguna contradicción entre sus ideas vegetarianas y su promoción y defensa del aborto. He ahí la relación de la cultura posmoderna, el libertinaje sexual, la exaltación del aborto como derecho y la falsa benevolencia para con el toro. Es una vuelta a la cultura canaanita. No es progreso, es retroceso. No es civilización, sino por el contrario, salvajismo. Ellos no defienden al toro porque le quieran o le tengan compasión, le defienden porque el toro es metáfora de su propio desenfreno. Cualquiera que haya visitado una universidad conoce a la perfección la íntima relación existente entre feminismo, aborto, veganismo y/o animalismo (particularmente entre aquellos individuos del sexo débil pero ese es tema para otra ocasión).
La tauromaquía se presenta así como antítesis de la decadencia, como la doma de las pasiones. El hombre se enfrenta al toro no como un enemigo, sino como un par que, si no tiene el debido cuidado, puede dominarle y causarle la muerte. Es una batalla de la razón contra la pasión. El hombre contra la bestia. El Logos contra el anti-Logos. Y aquí también su relación con la Cristiandad, Cristo el Logos encarnado viene a derrotar el pecado del hombre y este al aceptar a Cristo como su Salvador también acepta al Logos. Uno no se rinde ante sus pasiones sino que las enfrenta con el respeto que uno le debe a un enemigo que puede ser mortal, a un enemigo que tiene un poder sobre nosotros que no podemos comprender porque es irracional. Es por eso que este arte de Reyes está bajo asedio desde hace unas décadas, los enemigos de la civilización, del orden y que buscan subvertirlo con ideologías ajenas al interés humano. Los grandes medios alimentan el sentimiento antitaurino y las celebridades se cuelgan las mortajas de la falsa piedad. No es ningún secreto tampoco la amistosa relación que los miembros de estas élites guardan con dsitintos cultos paganos-satánicos y que el toro, entonces, es objeto de adoración para estos individuos nefastos. El Nuevo Orden Mundial (o desorden, mejor dicho) y sus lacayos pretenden destruir a la civilización Occidental desde sus cimientos y sus expresiones más primitivas. El toreo es la máxima expresión de Hispanidad y lo último que queda de la gloria de Occidente. Como dijo José Ortega y Gasset: «Afirmo de la manera más taxativa que no puede comprender bien la Historia de España, desde 1650 hasta hoy, quien no se haya cimentado con rigorosa construcción la historia de las corridas de toros en el sentido estricto del término, no de la fiesta de toros que, más o menos vagamente, ha existido en la Península desde hace tres milenios, sino lo que nosotros actualmente llamamos con ese nombre. La historia de las corridas de toros revela algunos de los secretos más recónditos de la vida nacional española durante casi tres siglos. Y no se trata de vagas apreciaciones, sino que, de otro modo, no se puede definir con precisión la peculiar estructura social de nuestro pueblo durante esos siglos, estructura social que es, en muy importantes órdenes, estrictamente inversa de la normal en las otras naciones de Europa.»

Allí donde existe una arena, la civilización se levanta al grito de «¡Olé!» y el hombre vence al toro una vez más. Que Dios reparta suerte y ¡Viva la Fiesta Brava!

 

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29 septiembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

“El único plan del gobierno es seguir endeudándonos”, Por Maria Emilia Soria

*Por Maria Emilia Soria, diputada nacional

El aumento que ha tenido el peso específico de los servicios de la deuda en el presupuesto argentino es sideral. Mientras que en el año 2018 representaba el 10% del total de los gastos, para 2019 será de 18%. Lo que se destina a salud, educación, ciencia y tecnología, pymes, producción, todo se ajustó excepto la deuda.

Una deuda que aumenta y con la que no hemos solucionado nada. No hubo mejora de ninguna variable socio-económica, tenemos un mayor déficit primario y financiero, cayó el consumo y la inversión, hubo devaluación y fuga de capitales, caída de la actividad y desempleo. Pero este gobierno continúa con su único plan: seguir endeudandonos.

Dado que el nivel actual de deuda es inviable, Macri y su ahora “equipo imperfecto“ (ex “mejor de los últimos 50 años”) recurre a una renegociación. Lógicamente, esta renegociación tendrá un costo mayor que la deuda original, porque el nivel de vulnerabilidad de la economía argentina ya es alarmante. Si la deuda actual es incumplible, y a eso le sumamos una economía recesiva con caída del PBI, con desempleo creciente, con una inflación que no da tregua… Qué podemos esperar de un nuevo endeudamiento a mayor costo?

Si aplicamos la misma receta, seguiremos obteniendo los mismos resultados. Solamente incentivando el consumo popular y reactivando la economía podremos salir de esta profunda crisis. Ya es hora que el gobierno escuche, que vea la realidad y que compruebe que este plan económico es inviable. Dejar de bailar con los mercados y empezar a dar respuestas a los argentinos… ojalá no sea mucho pedir.

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29 septiembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

Las verdaderas razones del paro

Por Guillermo Castello*

El 25 de septiembre hubo un paro general por 24 horas convocado por la CGT, al que se sumó otro de 36 horas convocado por la CTA a partir del 24 al mediodía.

Corolario previsible de una sucesión interminable de cortes de calles, huelgas salvajes, irrupciones en edificios públicos, agresiones a agentes estatales y demás actos similares que se repiten todo el tiempo en todo el país.

Sus organizadores no paran en defensa del trabajador sino del privilegio.

Nada les importan los miles de millones de pesos que pierde el país con el paro ni los miles de trabajadores que quieren trabajar pero se ven impedidos de hacerlo por la ausencia de transporte, ese transporte que parece ser servicio público para reclamar recursos públicos pero no para garantizar la continuidad de su prestación.

Acostumbrados a acumular poder y recursos sin cesar, manejar discrecionalmente fondos públicos millonarios, coaccionar empleadores, designar funcionarios, imponer candidatos, ignorar la Justicia y nunca rendir cuentas, no luchan contra medidas económicas determinadas sino contra políticas que, afortunadamente, van desmantelando esas prebendas inaceptables.

Las consignas convocantes son casi una confesión de la naturaleza puramente política de la medida. Se habla ridículamente de una colonización o tercerización de la economía por el acuerdo con el FMI, se crítica un inexistente vaciamiento de la universidad pública y se defienden bolsones obscenos de corrupción e ineficiencia bajo el ropaje de combatir cierres o despidos masivos en los que nadie piensa.

Proclamas que nada tienen de gremiales y que sólo esconden la intención aviesa de debilitar al gobierno en defensa de sus prebendas, y en algunos casos de su libertad.

Hoy por primera vez en más de medio siglo estamos ante la posibilidad cierta de hacer lo que hicieron las grandes potencias para llegar a serlo.

La historia nos ha convocado. Como nunca desde la época de nuestros abuelos estamos equilibrando las cuentas públicas, insertándonos inteligentemente en el mundo, impulsando un espíritu emprendedor que muchos compatriotas ni siquiera conocieron, promoviendo una institucionalidad que nos brinde transparencia, seguridad jurídica y, sobre todo, que nos garantice un límite al avance del Estado sobre las libertades individuales.

El mundo nos mira. En tiempo récord nos estamos deshaciendo de un populismo ominoso que supo invadir de pesimismo a nuestra sociedad. Estuvimos cerca de naturalizar la corrupción, la impunidad, la persecución a políticos, periodistas y jueces, la pérdida de independencia judicial, la perpetuación de los gobernantes en el poder y la opresión de un Estado que decidía cada vez más sobre nuestras vidas.

En un hito que se parece bastante a un milagro, decidimos recuperar la democracia plena y corregir el colosal desbarajuste dejado por el gobierno anterior, asumiendo los dolores propios de la inevitable transición que todavía estamos viviendo.

El mundo es conscientes de ello y por eso apoya a nuestro país, mientras que los mariscales de la decadencia y el saqueo buscan afectar la gobernabilidad para boicotear ese apoyo.

Se resisten a aceptar que, no sin contratiempos, se están resolviendo los principales problemas estructurales del país, problemas originados por políticas que con tanto fervor apoyaron.

Es así que vamos camino a lograr equilibrio fiscal y comercial por primera vez en décadas, lo que eliminará la necesidad de emitir y endeudarnos y nos llevará a una reducción genuina de la inflación, sin cepo, sin convertibilidad, sin congelamiento de precios, sin confiscaciones y sin aprietes.

Y a la vez vamos paulatinamente recuperando la cultura del trabajo y el ahorro.
Es comprensible la feroz resistencia al cambio de los responsables del paro.

Una Argentina libre, transparente, abierta y pacífica con una cultura en la que el progreso sea consecuencia natural del desarrollo individual no parece el mejor país para ellos.

*el autor es diputado provincial por Cambiemos

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26 septiembre, 2018|Columnas de Opinion|Comentarios desactivados en Las verdaderas razones del paro

Presupuesto 2019: ¿Herramienta de política económica o estrategia comunicacional?

Por Centro CEPA – Centro de Economía Política Argentina

El Presupuesto no sólo es una ley que se discute y aprueba anualmente en el Congreso
de la Nación y permite otorgar un marco institucional a las decisiones económicas del
poder ejecutivo, sino que constituye una herramienta de política económica central para
la gestión gubernamental en la medida en que proyecta la evolución de las principales
variables macroeconómicas del país, de un año a otro, otorgando previsibilidad a los
ingresos y gastos públicos, para la planificación del conjunto de los actores económicos
tanto locales como extranjeros. En este sentido es una herramienta significativa –sino la
más importante— para generar expectativas sobre la trayectoria futura de una serie de
indicadores de los cuales depende el funcionamiento global de la economía.
Esta funcionalidad está ausente en el presupuesto 2019, mostrando una preocupante
continuidad con el pobre cumplimiento de las proyecciones de los presupuestos 2017 y
2018, los tres bajo la gestión de Cambiemos. En el presupuesto 2017, la inflación se
estimó en 17% pero cerró en 24,8%. En el presupuesto 2018 se estimó una inflación
“consistente con las metas del BCRA” de 10%, con una variación en más o en menos del
orden de 2%. A pocos días de su presentación, el gobierno decidió modificar las metas de
inflación al 15%, aunque a pesar de eso, hoy la inflación se estima en no menos de 42%.
También en la presentación del Presupuesto 2018 se proyectó un crecimiento anual
de 3,5% del PBI, un déficit comercial cercano a los 7.000 millones de dólares y un tipo de
cambio entre los $19 y $20,50 por dólar. Un año más tarde, se prevé caída estimada de
al menos 2,4%, el déficit comercial de U$S 5.867 millones (solamente a julio de 2018) y
el dólar mayorista cerrando en torno a los 38 pesos en la tercera semana de septiembre.
En el presupuesto 2019, los valores del tipo de cambio, la inflación, el PBI y las
exportaciones generan serias dudas sobre su consistencia. El optimismo que supone un
dólar a $40 promedio en todo 2019, una inflación a diciembre 2019 de 23% acumulativa,
exportaciones creciendo a más del 20,9% anual en términos reales (llegando a ¡95 mil
millones de dólares! ¡récord en la historia argentina!) y el PBI sólo cayendo 0,5% (cuando
3 de sus 4 componentes caen, como el consumo privado, público y las inversiones), hacen
pensar que se trata de una gran estrategia comunicacional. Esta suposición se revela en
la propia exposición de las causas de la crisis económica actual que realiza el mensaje del
Presupuesto, que menciona la suba de tasas de Estados Unidos, la incertidumbre en Brasil
y la crisis en Turquía como las causas exógenas que nos han colocado donde estamos y
sólo considera como elementos locales a la sequía del agro y el impacto de la causa
“cuadernos”.
A continuación, se listan los principales problemas de consistencia macroeconómica que
presenta el presupuesto 2019:
• La estimación del tipo de cambio a $40,1 implica que la cotización del dólar
deberá mantenerse en promedio a ese valor, durante lo que resta de este año y
hasta diciembre de 2019. Dada la enorme variabilidad e imprevisibilidad de la
política del Banco Central, parece difícil imaginar ese escenario.
• El Ministerio de Hacienda proyecta una caída del 0,5% del PBI motorizada por la
baja en el consumo público (-3,4%), la inversión (-9,7%), y el consumo privado
(1,6%), amort
consumo) y en los salarios y resto de gastos de la administración pública (¿se
mantendrían estables?), además de afectar el pago de intereses de deuda,
mayoritariamente en dólares.
• Finalmente, la evolución del IVA pareciera muy auspiciosa (31,6%, superando la
inflación 23% punta a punta). Lo cierto es que con caída de consumo de 3,4%, no
parece razonable que el IVA crezca más que la inflación.
¿Cuál es el sentido de escribir un Presupuesto que nadie cree que pueda cumplirse? ¿Cuál
es el rol del Congreso en la planificación estatal promoviendo un Presupuesto que nada
tiene que ver con la realidad?
Hecho en Washington
Si el presupuesto está lejos de oficiar de guía orientadora de las expectativas de los
actores, lo que sin dudas cumple es lo acordado con el Fondo Monetario Internacional.
Para esos puntos no hay estrategia comunicacional, hay decisiones a medida. Aquí nos
detendremos en dos de ellas: ajuste y condiciones de futuros canjes de deuda.
Primero, el déficit primario en 0% supone acatar todo lo acordado y firmado con Christine
Lagarde y más (ya que el pasaje de 1,3% a 0% lo decidió el superministro Dujovne para
ser muy claro ante el Fondo en su decisión de ajuste). Y si esto no es suficiente para la
aprobación del nuevo acuerdo –sobre el cual aún no hay noticias—, ¿habrá exigencias de
reformas estructurales del tipo privatización (AFJP, Vaca Muerta, Banco Nación)?
Incluso más allá de estas especulaciones, lo que se observa en el Presupuesto es una
enorme decisión de recortar partidas sensibles para el bienestar de la población.
• Las jubilaciones crecerían a 37,6%. Esto parece muy lógico con una estimación de
la movilidad, entre 33 y 37%. Considerando la evolución del REM del Banco
Central la inflación entre julio de 2018 y junio de 2019 podría alcanzar de 37,65%,
y es el periodo de inflación que se aplica para la actualización jubilatoria de enero
a diciembre de 2019 (dato al cual le faltaría incorporar el 30% de variación
salarial). Sin embargo, llama la atención la evolución de la Asignación Universal
para Protección Social, que se incrementa en sólo 20,4%, es decir por debajo de
la inflación, pero además lo hace de manera diferente respecto de las
jubilaciones, cuando todo debería crecer según la misma fórmula de movilidad.
¿Están pensando en eliminar la movilidad para la AUH? Esto además contradice
la “garantía social” que mencionaba el Memorándum con el FMI.
• A ello se agrega que tanto para jubilada/os, beneficiaria/os de AUH y de salario
familiar se modifican a la baja los adicionales por zona para los nuevos
beneficiarios.
• Los salarios de la administración pública, por pedido del FMI, debían aumentar el
8%. Con inflación prevista en 23%, implica una pérdida de poder adquisitivo
superior al 10%.
• Hay recortes principalmente en subsidios, que hacen prever aumento de tarifas.
En energía el recorte será de 1,6% en términos nominales y en transporte
alcanzará 18,1% (también nominal).
• Hay también recortes en educación. En las transferencias de gastos corrientes a
las provincias la reducción es del 13,5%. Esto implica que las propuestas a los
docentes de cada provincia serían inferiores incluso que las de 2018, y sólo
considerando en términos nominales. En lo referido a gastos de capital, la
variación interanual será de -0,5%, es decir, habrá significativamente menos obra
de infraestructura escolar que la magra ejecución de este año.
• En lo referido a gastos de capital, el recorte nominal es sensible en energía
(59,9%) y en vivienda (8,9%).
• Los gastos para planes como Argentina Trabaja, Progresar y otros solo crecen
14,6%, es decir, muy por debajo de la inflación.
• Llama la atención que el presupuesto “cierra” con el aumento de dos rubros del
ingreso que habían sido los primeros de achicarse en la gestión de Cambiemos:
las retenciones estarán aumentando 201,2% y bienes personales lo hará en
69,4%.
Como segundo eje que revela la convergencia con intereses del capital financiero,
sobresale la modificación propuesta sobre la regulación de las reestructuraciones de
deuda pública, eliminando los requisitos impuestos actualmente al Poder Ejecutivo que
figuran en el Artículo 65 de la Ley de Administración Financiera. Se reemplaza la condición
de que los nuevos acuerdos impliquen un “mejoramiento de los montos, plazos y/o
intereses de las operaciones originales” por un eventual canje según “las condiciones
imperantes del mercado financiero”. Esta modificación denota que el gobierno está
pensando en recurrir a reestructuraciones de deuda y, en segundo lugar, el nuevo
articulado permite suponer que las condiciones de esa reestructuración no favorecerán
a la Argentina.
La norma posibilita saltear al Congreso en cualquier propuesta de reestructuración y
acordar condiciones que no favorezcan a nuestro país con absoluta arbitrariedad (¿nuevo
megacanje?). Pareciera que la intención —más del FMI en su rol de último garante del
capital financiero, que del Gobierno—, es precisamente garantizarse una
reestructuración de deuda antes de las próximas elecciones, evitando con ello la
posibilidad de una renegociación en manos de un próximo gobierno, que suponga algún
tipo de reivindicación de mejores condiciones para la Argentina.

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25 septiembre, 2018|Columnas de Opinion|Comentarios desactivados en Presupuesto 2019: ¿Herramienta de política económica o estrategia comunicacional?

“Evita y Simone de Beauvoir” por Leila F. Estabre

Las aguas de internet siempre ofrecen algo nuevo. Navegando por una red social harto conocida, me hicieron saber de una página de internet bastante particular, la cual llamó extrañamente mi atención. La misma se titula “Economía feminista”.
Más particular resulta observar en la portada de la página una imagen de Eva Perón junto a Simone de Beauvoir. Para hacer un gran esfuerzo de síntesis introductorio, podemos decir que juntar a estas dos mujeres es como juntar el agua con aceite. Lo cual denota dos posibles opciones para los creadores de este infortunio: una maliciosa jugada o un gran acto de ignorancia.
En primer lugar Eva Duarte de Perón, conocida popularmente como Evita: una mujer femenina (como ella misma se declara) de espíritu cristiano y con valores nacionales; y por otro lado Simone de Beauvoir: feminista, atea y comunista declarada. También vale aclarar hoy, en un contexto signado por el feminismo moderno que hace profundo hincapié en las relaciones conflictivas entre hombres y mujeres; que Evita sintió hasta el último de sus días un profundo respeto por su esposo, el General Perón. En reiteradas ocasiones se refería a él como su mentor y líder, sin ponerse colorada al declararse una humilde colaboradora de su gesta. Hoy bien sabemos que aquello simplemente era un gesto de modestia y humildad de parte de Eva, que bien sabía lo grandiosa que resultaba ser su figura para el pueblo argentino, quien incluso la declaró como su jefa espiritual. Simone en cambio no dudaba en llamarse a sí misma una intelectual de su época, reconociendo su intenso camino en el mundo de las letras y la política, junto a su compañero sentimental Sartre, con quien mantuvo una relación poliamorosa hasta el día de su muerte.
Pero volvamos a lo que nos acucia, parece pertinente hacer un repaso sobre las ideas de ambas mujeres para comprender mejor las diferencias principales y a grandes rasgos, de sus sistemas de pensamiento.
Mientras que Simone de Beauvoir afirmaba:
“La mujer no se nace, se hace. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino.” (Reflexión extraída del libro ‘El segundo sexo’, 1949)
Pero veamos. Evita nos decía:
“Yo creo firmemente que la mujer -al revés de lo que es opinión común entre los hombres- vive mejor en la acción que en la inactividad.
Lo veo todos los días en mi trabajo de acción política y de acción social.
La razón en muy simple: el hombre puede vivir exclusivamente para sí mismo. La mujer no.
Si una mujer vive para sí misma, yo creo que no es mujer o no puede decirse viva… Por eso le tengo miedo a la “masculinización” de las mujeres.
Cuando llegan a eso, entonces se hacen egoístas aún más que los hombres, porque las mujeres llevamos las cosas más a la tremenda que los hombres.
Un hombre de acción es el que triunfa sobre los demás. Una mujer de acción es la que triunfa para los demás… ¿no es ésta una gran diferencia?”. (Extracto del libro “La razón de mi vida”, 1952).
Podemos observar como Simón de Beauvoir explicaba a la mujer como una mera construcción social en donde esta se expresaba como un macho castrado. Sin embargo, Eva Perón resaltaba las características de la mujer, diferenciándola constitutivamente del hombre en tanto su naturaleza complementaria femenina especifica.
Otro aspecto a dilucidar es de la relación con el movimiento feminista. De Beauvoir fue una gran impulsora del feminismo a escala global con su militancia social y sus obras literarias. Ella exponía lo siguiente:
“Creía que había que militar por la revolución, soy completamente de izquierdas y busco el derrocamiento del sistema, la caída del capitalismo. Pensaba que sólo hacía falta eso para que la situación de la mujer fuese igual que la del hombre. Después me di cuenta de que me equivocaba. Ni en la URSS, ni en Checoslovaquia, ni en ningún país socialista, ni en los partidos comunistas, ni en los sindicatos, ni siquiera en los movimientos de vanguardia, el destino de la mujer es el mismo que el del hombre. Esto es lo que me convenció para convertirme en feminista y de manera bastante militante. He comprendido que existe una lucha puramente feminista y que ésta pelea contra los valores patriarcales, que no debemos confundir con los capitalistas. Para mí, las dos luchas han de ir juntas.” (Extracto de una entrevista realizada a la autora en 1975).
Por otra parte, Eva Duarte de Perón se mostraba reacia a unirse al movimiento feminista:
“Confieso que el día que me vi ante la posibilidad del camino “feminista” me dio un poco de miedo. ¿Qué podía hacer yo, humilde mujer del pueblo, allí donde otras mujeres, más preparadas que yo, habían fracasado rotundamente? ¿Caer en el ridículo? ¿Integrar el núcleo de mujeres resentidas con la mujer y con el hombre, como ha ocurrido con innumerables líderes feministas? Ni era soltera entrada en años, ni era tan fea por otra parte como para ocupar un puesto así… que, por lo general, en el mundo, desde las feministas inglesas hasta aquí, pertenece, casi con exclusivo derecho, a las mujeres de ese tipo… mujeres cuya primera vocación debió ser indudablemente la de hombres. ¡Y así orientaron los movimientos que ellas condujeron! Parecían estar dominadas por el despecho de no haber nacido hombres, más que por el orgullo de ser mujeres. Creían entonces que era una desgracia ser mujeres… Resentidas con las mujeres porque no querían dejar de serlo y resentidas con los hombres porque no las dejaban ser como ellos, las “feministas”, la inmensa mayoría de las feministas del mundo en cuanto me es conocido, constituían una rara especie de mujeres… ¡que no me pareció nunca mujer! Y yo no me sentía muy dispuesta a parecerme a ellas.” (El paso de lo sublime a lo ridículo, La razón de mi vida, 1952).
Para finalizar este breve racconto, expondremos sus disimiles ideas acerca de la espiritualidad.
Como De Beauvoir sostuvo en su autobiografía:
“(…) La consecuencia fue que me acostumbré a considerar que mi vida intelectual –encarnada por mi padre– y mi vida espiritual – encarnada por mi madre– eran dos terrenos radicalmente heterogéneos, entre los cuales no podía producirse ninguna interferencia. La santidad pertenecía a otro orden que la inteligencia; y las cosas humanas –cultura, negocios, política, usos y costumbres– nada tenían que ver con la religión. Así relegué a Dios fuera del mundo, lo que debía influir profundamente en mi futura evolución.” (extraído de “Memorias de una joven formal”, 1959)
Entendiendo a las verdades de este mundo como un producto ajeno a la realidad espiritual. Caso contrario de lo que entendía Evita sobre la relación entre la materia y el espíritu:
“Yo creo firmemente que, en verdad, existe una fuerza desconocida que prepara a los hombres y a las mujeres para el cumplimiento de la misión particular que cada uno debe realizar.
Si esa fuerza es maravillosamente divina o ha sido puesta por Dios en la naturaleza de la sociedad o del alma humana, yo no lo sé ni pretendo averiguarlo, pero creo que existe y que nos conduce sin forzarnos con tal que nosotros no le neguemos nuestra generosidad.
Lo indudable es que esta solución espiritual es también más fecunda que a otra del azar: el que se cree hijo de la suerte no se siente obligado a nada, puesto que el azar no tiene personalidad ni puede tener exigencias de ninguna clase: pero el que sabe hijo de un Destino o de la Providencia o de una fuerza desconocida pero de un origen superior a su vida y a su naturaleza, tiene que sentirse responsable de la misión que le ha sido encomendada.”
Poner en palabras de sus propias protagonistas los hechos de la historia y sus pensamientos políticos, sociales y religiosos, contribuye a desterrar ideas pregonadas de sectores políticos que desean llevar agua para sus molinos. Así en palabras de cada una se exponen los aspectos centrales de sus respectivas matrices de pensamiento. Sin duda dos personajes que han trazado a fuego la historia del S. XX en Occidente, pero que queda en la conciencia individual de cada lector sacar sus propias conclusiones. Como rezaba una antigua consigna, “Sapere aude”.

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14 septiembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

“El país que soñó Sarmiento”, por Marcelo Gullo

En un nuevo aniversario de la muerte del “Maestro de América”, don Domingo Faustino Sarmiento. “Sarmiento el soñador, sigue soñándonos”, escribió en una ocasión Borges, quizás, porque el país que imaginó Sarmiento en el siglo XIX, era el mismo que Borges quería ver restaurado en pleno siglo XX, luego de la caída, en septiembre de 1955, del “segundo tirano”. Pero, con qué país soñó el ilustre sanjuanino. Dejemos, en lo posible, que el mismo Sarmiento nos lo relate

Fue Domingo Faustino Sarmiento quien preguntándose qué cosa era “civilización” y qué “barbarie”, definió que “civilización” era el idioma inglés y, “barbarie” el castellano. “Barbarie” era, para “el Maestro de “América”, todo lo autóctono, por el solo hecho de serlo y, por supuesto – y he ahí el punto que más le interesaba a Inglaterra- “civilización” era la aceptación a rajatabla de la teoría del liberalismo económico salvaje y del libre cambio absoluto. Fue Sarmiento el más brillante propagandista argentino de la teoría del libre cambio y la división internacional del trabajo. Al respecto, Manuel Gálvez, en su biografía de Sarmiento, escribe: “Nadie escribió tanto como él a favor del comercio libre, y aun fue el primero en hacerlo. Cuando cayó Rosas y con él su ley de Aduanas, nuestras industrias se arruinaron. Ya he dicho que solamente en Buenos Aires había ciento seis fábricas y setecientos cuarenta y tres talleres y que la industria del tejido florecía asombrosamente en las provincias. El comercio libre significó la entrada, con insignificantes derechos aduaneros, de los productos manufacturados ingleses, con los que no podían competir los nuestros. Y la industria argentina murió.”

A tal punto llegó el desprecio por lo autóctono en la mentalidad de Sarmiento- conquistada por el imperialismo cultural anglosajón – que llegó a aconsejar, durante las guerras civiles desarrolladas en Argentina, que: “…no se ahorrara sangre de gaucho, porque era lo único que tenían de humano…” y que este, el gaucho, “… sólo servía para estiércol de la pampa”

Importa destacar que su desprecio por el gaucho solo fue superado por el que sentía hacia la población indígena. El 27 de septiembre de 1844 escribió en el diario “El Progreso”: “Por los salvajes de América sentimos una invencible repugnancia sin poderlo remediar; y para nosotros, Colocolo, Lautaro, Caupolicán, no son más que indios asquerosos a quienes habríamos hechos colgar y mandaríamos colgar ahora mismo si reapareciesen.” Años después escribía en “El Nacional”, del 19 de mayo de 1857: “Logramos exterminar a los indios? : Lautaro, Rengo, y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces del progreso. El exterminio de esa canalla es providencial y útil, sublime y grande… Se les debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño que tiene ya, el odio instintivo al hombre civilizado.”

Era seguramente el país con que soñó Sarmiento un país democrático: “Los gauchos que se resistieron a votar por nuestros candidatos –exclamó exultante Sarmiento el 17 de junio de 1857- fueron puestos en el cepo o enviados a las fronteras con los indios y quemados sus ranchos. Bandas de soldados armados recorrían las calles acuchillando y persiguiendo a los opositores. Tal fue el terror que sembramos que el día 29 triunfamos sin oposición”. 

Era seguramente, también, el país con que soñó Sarmiento un país donde debía reinar la justicia social: “Las Cámaras no deben votar partidas para la caridad pública -sostuvo Sarmiento, el 13 de septiembre de 1859 en el Senado de la Provincia de Buenos Aires- porque la caridad cristiana no es del dominio del Estado. El Estado no tiene caridad, no tiene alma…Si los pobre se han de morir que se mueran…El mendigo es como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad que se le dé dinero…¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por causa de sus defectos? Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad; no se les debe dar más de comer.”

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13 septiembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

¿CUANTO VALE UN KILO DE TECNOLOGÍA?

Por Senadora Nacional Silvina García Larraburu

Son tiempos duros y de ajustes. En ocasiones semejantes, es importante valorar fines y medios, bienes y necesidades. No todo es un número, ni toda reducción de números es un ahorro. Y este juicio es insoslayable tenerlo presente ante el sector de la ciencia y la tecnología.

La tecnología y el conocimiento tienen una incidencia cada vez más importante en la vida moderna, pero aún no somos conscientes de las reales implicancias que ellas tienen en el desarrollo y crecimiento en la economía de los países. En la actual era post industrial, ha caído en desuso la calificación genérica e imprecisa de “países en vías de desarrollo”. En su lugar, las naciones se distinguen entre: a) desarrolladas, con mayor calidad de vida; b) con una muy alta tasa de crecimiento sostenido que no pertenecen al grupo anterior y c) con grandes dificultades y necesidades básicas insatisfechas. Es inocultable nuestra pertenencia a la última categoría, pero también que poseemos las condiciones necesarias para realizar un profundo cambio cualitativo.

Esa mutación no será el resultado del mero crecimiento del producto bruto, ni del incremento del tonelaje de granos o minerales exportables, sino de la calidad de ese incremento. El desarrollo de un país no se cifra hoy por la magnitud de sus recursos naturales (ej. Japón), sino por la capacidad de transformarlos en productos de alto valor agregado. Existe consenso generalizado que entre el 70 y 80 % del incremento del PBI está ligado a la innovación tecnológica.

Por otra parte, la inversión especifica en Investigación y Desarrollo, tiene la virtualidad de generar un mercado interno más amplio y exigente, en base a altas normas de calidad y educación, a la vez que alienta el desarrollo de una industria nacional altamente competitiva. Posee un efecto dinamizador y multiplicador que no debe ni encorsetarse ni comprometerse.

Las potencialidades nacionales en el sector trascienden la innegable espectacularidad del lanzamiento de satélites o la exportación de plantas de alta tecnología, llave en mano. No solo el campo nuclear es un ámbito de potencialidad fenomenal, también lo son los radares, la medicina, la biotecnología y muchos otros sectores de un entramado científico y tecnológico, habitualmente desatendido en los medios.

Se trata de sectores económicos de raíz no extractiva y de fronteras de crecimiento ilimitadas. No son ámbitos donde deba ajustarse sino ampliarse. Normalmente no se advierte que 1 Kg de tecnología vale muchísimo más que un kg de trigo no solo desde lo cuantitativo sino de la integración que implica de cadenas de valor, de la generación de trabajo en base a mano de obra especializada, de la incorporación de materia gris al proceso exportador y a ratificar la presencia geopolítica del país en la mesa de la toma de decisiones.

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13 septiembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

LOS POBRES, LA CLASE MEDIA, EL PAÍS; Por Alberto Asseff*

Siempre tuvimos pobreza. Toda la historia. Al igual que el mundo entero, aún hoy, incluyendo los estados más poderosos. Estados Unidos tiene 45 millones de pobres, China 500 millones, la India 900…¡Para qué seguir! Pero a nosotros nos duele la pobreza nuestra, sobre todo porque la de antaño se sobrellevaba con una esperanza de ascenso social en una Argentina dinámica, prometedora, que amagaba con navegar en alta mar, buscando destinos ambiciosos. La de hogaño es férrea, dura, estructural, en el marco de una nación que se estancó, que en los últimos 60 años se caracterizó por ser el país que menos creció en todo el globo. Todavía vivimos de los esplendores de hace un siglo. Un ejemplo lo brinda el transporte público subterráneo de Buenos Aires – sólo porque nos hemos quedado no lo tienen Córdoba y Rosario. Cien años atrás, Buenos Aires era la única y solitaria ciudad de todo el hemisferio sur del planeta que disponía de ese medio. Hoy la red ha quedado rezagada por falta de ampliaciones, superada por Santiago de Chile, para citar a una de las tantas urbes meridionales que se nos adelantaron.
La pobreza actual es mucho más que una angustiosa preocupación. Es un virtual botín político-electoral. No es una opinión, sino un dato objetivo. Se conocen muy pocos dirigentes político-sociales que se esmeren en extraer de la pobreza a los compatriotas sumergidos mediante las dos herramientas – vigas maestras – de la educación y el trabajo ¿Acaso no hay docentes para educar a los pobres? ¿Es imposible organizar tareas dignas para los beneficiarios de la asistencia social? La información que tenemos es indiciaria y es inconcusa: manipulan la pobreza, la usan para las elecciones y también para engrosar la soldadesca del narcomenudeo. Y, desgraciadamente, del crimen común.
Son cuantiosísimas las erogaciones destinadas a la asistencia social, pero los resultados son magros. Es tiempo de racionalizar esa inversión social, no para disminuirla, sino para que rinda los ansiados frutos, esto es arrimar dignidad y horizonte al pueblo pobre del país. Una Agencia Nacional de Asistencia y Empleo que aúne al Estado nacional, provincias y municipios –¡basta de gestión caótica!- con Cáritas, Obispados, Evangélicos, movimientos sociales para que con una tarea de excelencia se obtengan en cinco/diez años resultados de ascenso e integración social. En esa Agencia habrá cero política partidista o sectaria, apostando todo a la gran Política de erradicar la pobreza y la indignidad. Con profesionalidad y vocación solidaria.
La clase media ha sido y continúa siendo nuestra mejor carta hacia el futuro. Ella es el espejo en el que se miran los pobres y es el modelo para el país de progreso que supimos ser, al que debemos retornar. Empero, necesitamos que sea más constante, menos volátil, diría que deje de ser veleidosa. Que apuntale con más firmeza a las transformaciones que exige la Argentina. Hay que decirlo, so riesgo de incurrir en ingenuidades: debe desdolarizarse mentalmente, paso previo para comenzar la recuperación económica. Debemos fogonear una corriente contracultural. Sin ella será inasequible la rehabilitación del peso, las inversiones y toda la cadena virtuosa de una economía sana. Ser un poco más como todas las clases medias. Parecerse acá menos a sí misma. Que mire al largo y ancho país, olvidando Miami. Se explica que la ciudad de Florida sea La Meca para los absurdamente fragmentados y saqueados países centroamericanos, pero…¿para la grandiosa Argentina…?
Por supuesto que el gobierno nacional – el actual y todos los que vendrán – debe darle un plan orientativo al país. En una economía fragilizada, donde el Estado tiene un 47% de participación, no puede siquiera pensarse que la política pública pueda ausentarse de una planeación indicativa. Decir, por caso, dónde se van a ir generando ejes de desarrollo dotados de energías limpias en los que se empiecen a producir y potenciar recursos hoy inutilizados. Identificar cuáles son los puntos fuertes de la prosperidad que la Argentina reencontrará. Es esa política la que nos debe señalar la estrategia para aprovechar la anchurosa plataforma marítima. Sus aguas ya nos dan más ingresos que los vacunos y su sublecho atesora bienes que nos impulsarían en todo sentido. Obviamente, la reforma del Estado es imperiosa. Se requieren eximios arquitectos que lo reestructuren y lo hagan un instrumento fructífero. Hoy es una carga. Cuando a un pueblo se le dan mensajes claros y motivadores se lo activa ¿Alguien le está diciendo por caso que la Pampa Húmeda del porvenir es la llanura marítima o ‘Pampa Mojada’? ¿Cuántos jóvenes errabundos podrían hallar su camino y así ir trazando el de todos?
Irrita, subleva, da rabia que teniendo el país que poseemos estemos zigzagueando cual errantes, convencidos que no hay futuro. Estamos sin carta de navegación y por eso somos nautas costeros. Temerosos de lo que vendrá. Inseguros, llenos de incertezas. Como nunca fuimos ni jamás seremos de esa runfla que trae fósforos al incendio, lo que digo es que hay una colosal faena para realizar empezando por derogar – con un decreto irrevocable, quemando los barcos – el código venal que nos ha destruido moral y materialmente. En su lugar, establecer definitivamente el código ético. Recordemos que si queremos una economía robusta sí o sí los negocios exigen reglas morales. Hasta Adam Smith lo ejemplifica. El padre del liberalismo era ante todo profesor de Ética.
También estamos necesitando servidores del Bien Común. Los intereses sectoriales tienen sus defensores permanentes. Pero, los intereses generales carecen de representantes. Por lo menos, no sobran. Por esta línea discurre un principio de solución de fondo. Con buena Política y mucha ética, las soluciones fluirán.
*Diputado del Mercosur; diputado nacional m.c.; presidente nacional del partido UNIR
www.unirargentina.org

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10 septiembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

COLUMNA DE OPINIÓN – Sr. Presidente: ¿quiere que su LEGADO sea un país sin producción ni exportaciones?

No somos las grandes “orgas” empresarias ni tenemos plata para poner miembros en los gabinetes ni salimos en los medios. Por eso en pocos renglones le vamos a contar como vemos la cosa y que cuando habla de “dejar todo en la cancha… está hablando de nosotros”.
– Cuando diputados y senadores comenzaron a hablar de las leyes PYME y de Emprendedores dijimos desde la Unión de Emprendedores que iban a dejar tierra arrasa en el ecosistema productivo nacional. Se veía, claramente, que las leyes eran para que algunos jugaran con unas reglas y los que NO TUVIERAN “llegada”, jugarían con otras. Eran épocas de “dadores de gobernabilidad” y nosotros con 20 años como emprendedores “no sabíamos mucho de cómo se debía producir en la nueva Argentina”.

– Cuando armaron asociaciones adictas al gobierno dijimos: “que las iban a usar para hacer lobby y repartir subsidios entre los amigos”. Cuando pusieron personas de la UIA y de la CAME en el gabinete de Producción dijimos que: “iban a jugar para determinados grupos de empresas y que tristemente el modelo “prebendario” iba a mostrar una realidad que no era la verdad de lo que estaba pasando en económicas regionales”. También dijimos “que un día, eso forma de hacer política productiva nos iba a aplastar” sin saber de dónde venía el golpe.

Los medios dejaron de publicar nuestras gacetillas porque mostraban como Acevedo de la UIA, Tarrio de la CAME y ASEA eran actores “con beneficios económicos” que llegaban solo a los socios políticos. Los próximos años mostraremos “quienes” fueron los que se llevaron $900 millones que repartió la Secretaria de PYME y Emprendedores para “solventar” voluntades.

El Sr. Presidente, en persona, nos comunicó 2 tremendas noticias para el sector productivo nacional: retenciones a todo tipo de exportaciones y degradación de lo que fue el Ministerio de Ciencia y Tecnología a la categoría de Secretaria.
Las retenciones a las exportaciones era la noticia que faltaba para firmar el acta de defunción de la industria nacional. No alcanzaba con la tremenda carga impositiva, ni con las tasas bancarias, ni con la destrucción del mercado interno, ni con el incremento del valor de los insumos importados producto de la devaluación, que el gobierno decidió ponerle un muro aún más alto a aquellos que salieron a buscar un financiamiento internacional para producir en Argentina con el sueño exportar al mundo valor agregado argentino y beneficiarse con la diferencia cambiaria para asomar la cabeza fuera del agua del mar del “costo argentino”.
La oportunidad que había traído la devaluación de generar empleo y exportar -y hacer entrar más dólares genuinos a las endeudadas arcas nacionales- falleció en un minuto por causa de una avidez fiscal sin límites ni responsabilidad.
Desde que asumió su gobierno se perdieron 142.275 empresas (medición realizada hasta el 30 de mayo), miles de argentinos están perdiendo su trabajo, la inflación proyectada de un 42% les desnutre el poder adquisitivo con un modelo innoble y sin oportunidad, la pobreza llega a un 35% de los argentinos y sus asesores insisten en salvar al país con un modelo financiero y monetarista arruinando la industria nacional.

Señor Presidente: ¿Conoce algún país del mundo que haya dado vuelta su economía sin un modelo productivo? ¿Ud. cree en la libre empresa?
Explíquenos como seguimos pagando impuestos, creando empleo genuino, generando valor y riqueza, invirtiendo, apostando al país… cuando no hay una sola medida para dejarnos hacer lo que mas amamos: trabajar.

UNIÓN DE EMPRENDEDORES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA
www.emprendientoargentina.com
Rodolfo Llanos
Director Ejecutivo
rodolfollanos@hotmail.com

 

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5 septiembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

La economía de la agresión

Comunicado del Bloque de diputados y diputadas del FPV-PJ

Macri hace ajuste sobre ajuste. Dejó de hablarle a toda la Argentina porque sencillamente no lidera un proyecto de país sino un gobierno de pocos para pocos.

Sigue defraudando la confianza de los ciudadanos y ciudadanas que esperan y no ven en el Presidente una sensibilidad que lo empuje a buscar y hallar soluciones concretas a una crisis real atribuible a sus propias decisiones.

Asistimos a una economía de la agresión. Es una economía de la agresión sobre trabajadores, porque con una inflación de 42% y megadevaluaciones el sueldo rendirá cada vez menos y se profundizará la ola de despidos.

Es una economía de la agresión sobre los jubilados, porque se pulverizan sus haberes. Es una economía de la agresión sobre las economías regionales, porque se abandona a las provincias desde el centro.

Es una economía de la agresión sobre las mujeres, porque cuando se agrava el deterioro social son las primeras que lo padecen. Es una economía de la agresión sobre los jóvenes, porque con más recesión y más deuda se hipoteca su futuro.

Por lo tanto, este Bloque afirma una vez más que los objetivos económicos del proyecto político de Macri y Cambiemos no son sustentables, no son democráticos y no son moralmente defendibles.

La crisis económica lleva al gobierno a una crisis política y el liderazgo del Presidente no aparece. La respuesta del gobierno es errática y repetitiva de recetas que nunca terminaron bien.

Del ajuste no se sale con más ajuste. Los países que crecen son los que distribuyen mejor. Por eso, es urgente impulsar el consumo popular, porque así se impulsa la economía nacional. Es urgente crecer a partir de la producción nacional y el empleo argentino.

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4 septiembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

Reforma electoral en la ciudad”, por Diego Lombardo

*Diego Lombardo

Los Legisladores porteños se encuentran en la recta final del debate sobre lo que finalmente debería ser la sanción del Código Electoral propio para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tras 22 años de aprobada la Constitución local, y sin haberse regulado un pilar fundamental de cualquier democracia como es el Derecho de Sufragio.
No cabe ninguna duda que es un gran avance para consolidar la autonomía del distrito, pero sin embargo los proyectos presentados requieren de un profundo análisis y discusión, no solamente por parte de las fuerzas políticas, sino también de las asociaciones y especialistas en derecho electoral.
En ese sentido, uno de los puntos de mayor conflictividad radica en la modalidad en la que se lleva a cabo el sufragio. Recordemos que desde el año 2015, la Ciudad viene desarrollando sus elecciones mediante el sistema denominado Boleta Única Electrónica. Salta, San Luis y Neuquén, entre otros, son los distritos que también implementaron esta modalidad. El proyecto oficial elevado a principio de año por el Ejecutivo porteño, ratifica la posición del oficialismo de mantener este sistema tecnológico, que se presenta como un semi-voto electrónico donde el ciudadano puede seleccionar su opción electoral mediante una máquina electrónica contenedora de la oferta electoral completa, introduciendo una papeleta con un chip, previamente entregada por la autoridad de mesa.
Esta modalidad es centro de profundas críticas por los expertos y las organizaciones dedicadas al derecho electoral, ya que de ninguna forma se encuentra garantizada la transparencia del proceso toda vez que el hardware y el software, los cuales son provistos por empresas privadas, pueden ser alterados para manipular el secreto y la integridad del voto. Tal es así que de todas las experiencias que se llevaron a cabo a nivel mundial, ninguna pudo atravesar las auditorias de seguridad efectuadas por especialistas en seguridad informática, por lo que este sistema está siendo desechado. El caso más cercano se produjo en Brasil donde Diego Aranha, especialista y auditor del sistema de voto electrónico en ese país, pudo expresar que “era posible violar el secreto y la integridad del voto. Demostramos cómo era posible hacerlo. (…) Encontramos que era un sistema electrónico de votación malo y que con ataques externos o internos, pueden modificar los resultados para cualquier candidato”.
Sería un grave error depositar en empresas privadas la responsabilidad de aportar las herramientas que deben garantizar a la sociedad toda, el pleno ejercicio de los derechos cívicos, políticos y electorales. En ese sentido, la Cámara Nacional Electoral en el año 2015, mediante la acordada extraordinaria N° 100, puso de manifiesto que “cabe señalar -teniendo en cuenta la experiencia de otros países (vgr. Alemania, Austria, Holanda, etc.)- que las opciones tecnológicas no pueden implicar una transferencia, ni una dependencia, del poder público respecto de empresas comerciales pues, en términos llanos, la soberanía política no se puede privatizar”.
Ahora bien, ¿Cuál sería la alternativa superadora? La Boleta Única. Este sistema que en nuestro país es utilizado por las provincias de Córdoba y Santa Fe (con sus dos variantes). En la primera, el procedimiento implica el despliegue de toda la oferta electoral en una sola papeleta que es entregada al elector por la autoridad de mesa y tras optar por los candidatos, devuelta para ser introducida en la urna sin necesidad de un sobre. Por su parte, en la provincia de Santa Fe se destaca una modificación en el sistema de Boleta Única y que, teniendo en cuenta la experiencia y los resultados, sería la opción más eficaz para implementar en la Ciudad de Buenos Aires. Aquí el ciudadano recibe una boleta por cada categoría electiva, entonces en el caso que nos convoca, para las próximas elecciones donde se elige Jefe de Gobierno, Senadores Nacionales, Legisladores y Juntas Comunales, cada votante recibiría 4 papeletas.
El punto más importante radica en la atribución que recae sobre el Estado de imprimir y distribuir las boletas, garantizando de esta forma que todas las opciones de candidatos puedan estar al alcance del electorado en todas las mesas del distrito, esto es, que el Estado tenga la responsabilidad de garantizar la máxima transparencia a lo largo de todo el proceso electoral, afianzando la herramienta más poderosa que tiene la democracia: el voto popular.
Entonces, con el sistema de Boleta Única se vería garantizado no sólo el derecho a elegir sino también a ser elegido y se reduciría de forma drástica el gasto en boletas partidarias, teniendo en cuenta que únicamente se reparten, por cada elector, tantas papeletas como categorías existan. Por otra parte, se agiliza y facilita el escrutinio, por lo que simplifica la tarea de las autoridades y fiscales de mesa. De todos modos, se debe agregar a la discusión la regulación de esta etapa final del proceso electoral, que es la más importante. Por lo tanto, la adopción de la Boleta Única debería acompañarse con otro tipo de medidas que brinde garantías para la transparencia del escrutinio, donde los agentes de la Justicia electoral deberían cumplir un rol fundamental.
Todo nuevo procedimiento implica a su vez, la tarea de capacitar a la población mediante cursos, talleres y charlas para que el día de los comicios se pueda desarrollar de la forma más ordenada posible y que cada ciudadano pueda efectuar su voto teniendo pleno conocimiento del proceso. La experiencia indica que en todas las provincias donde se implementó la Boleta Única en papel, el procedimiento fue exitoso.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires se encuentra en los umbrales de su autonomía electoral al sancionar su propio Código, obedeciendo al artículo 82 de su Constitución. Los Legisladores tienen la responsabilidad de afrontar el debate teniendo como horizonte el fortalecimiento de la democracia participativa, en este caso, a través de los sistemas electorales, tal como reflexionaba Ortega y Gasset: “La salud de las democracias, cualesquiera que sean su tipo y grado, depende de un mísero detalle técnico: el procedimiento electoral. Todo lo demás es secundario. Sin el apoyo del auténtico sufragio, la instituciones democráticas están en el aire”.

*legislador porteño de la Comuna 8

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3 septiembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

El año sin verano por Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y Sr. Leonardo Fabre

Por Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y Sr. Leonardo Fabre

El año 1816 es conocido en la historia de la climatología como el “año sin verano”, debido a un infortunado fenómeno natural de consecuencias sociales dramáticas. En aquel “verano invernal”, Mary Shelley dio nacimiento literario a Frankenstein, durante las inusuales vacaciones que pasó, junto con el resto de sus colegas escritores, a orillas del Lago Leman.
Dos siglos después, a la vera del Río de La Plata, el oficialismo deambula como el doctor Víctor Frankenstein, preso del pánico al monstruo que él mismo creó y, al igual que la aberrante criatura aparecida en “el año sin verano”, la Supercrisis irrumpe en el “trienio sin segundos semestres”.
Hace unos días, el ministro de Hacienda erizaba la piel de su entrevistador al declarar “tenemos una responsabilidad muy grande, que es evitar una Megacrisis”. Las balbuceantes aclaraciones de que trabaja para que no haya ninguna posibilidad de Supercrisis, no lograron tranquilizar a su interlocutor. En un ejercicio de “sinceramiento” involuntario, el ministro converge en el consenso (reciente) de los economistas, y confirma que los episodios económicos vividos de abril a esta parte no son simples turbulencias, como antes decían los profesionales allegados al oficialismo, o torpezas en el manejo de situaciones de simple resolución, como afirmaban algunos jóvenes colegas opositores.
El diagnóstico correcto es el de supercrisis, que en estas páginas fuimos anticipando y el oficialismo ahora confiesa compartir.
Lo paradójico del caso, es que el cataclismo que dice estar tratando de evitar, no tiene más padres que el propio oficialismo, ya que fueron sus políticas económicas las que generaron las condiciones críticas actuales: un nivel de déficit fiscal similar al del final del gobierno de Alfonsín, y un desbalance en las cuentas externas aún mayor que el que desató los acontecimientos de 2001.
En los días que corren, de los compromisos asumidos con el FMI, se deduce que Cambiemos intenta dejar atrás la inconsistencia de las políticas económicas que caracterizó su gestión hasta ahora, para migrar a un programa consistente dentro de las premisas del neoliberalismo.
Pero el intento de desarme del espeluznante escenario creado por el oficialismo es demasiado tardío, así como insuficientes las herramientas con que cuenta.
Siendo el desenlace sólo cuestión de tiempo, será necesario un giro copernicano privilegiando, por sobre las alquimias monetarias y financieras, la producción.
Bajo esta impronta, la concreción de nuevos acuerdos económicos-sociales y su expresión en el plano de las instituciones, resulta imprescindible.
El monstruo que tú creaste
Fiel a un modus operandi de intentar resolver un entuerto disparando un problema mayor, la alianza gobernante fue creando un intríngulis ya irresoluble. En diversas oportunidades se ha advertido que de continuar las inconsistentes políticas macroeconómicas de Cambiemos, no cabría otro destino que la actual Supercrisis1.
Cuando la “plata dulce” dejó de llegar, tal como fuera anticipado que sucedería (“Los prestamistas externos también preguntan ¿cómo seguimos?”, BAE Negocios, 12/2/2018), se expresó en toda su magnitud la imposibilidad de continuar el esquema vigente, basado en:
La insostenible estrategia fiscal,
El escalofriante saldo negativo en la cuenta corriente de la balanza de pagos.
Llegó entonces la hora de pedir auxilio al sistema multilateral de crédito, pero
Tarde piaste
El cierre del crédito privado externo, de inmediato aceleró la dolarización de las carteras de inversión, con una consecuente presión a la suba del tipo de cambio, que pretenden ser contenidas con las exorbitantes tasas de interés que pagan el BCRA y el Tesoro Nacional. Una vez más el remedio fue peor que la enfermedad2, llevando al entramado productivo a una parálisis inusitada.
La notable inventiva del oficialismo nos trajo siglas mágicas tales como FMI e índice MSCI, como sustitutos de la “lluvia de inversiones”, el “segundo semestre”, los “brotes verdes”, el “proceso de desinflación” y la “creación de empleo de calidad”.
Poco tiempo bastó para que quedara en claro su insuficiencia.
Como también se anticipó (” FMI, MSCI: las siglas del nuevo segundo semestre”, BAE Negocios, 2/7/18), la promoción del mercado argentino a la categoría de “emergentes” no tendría mayor impacto.
El derrumbe de las cotizaciones de los títulos de las compañías argentinas en los diferentes mercados bursátiles lo puso en inmediata evidencia.
Por otra parte, el acuerdo de fines de junio entre el gobierno y el Fondo Monetario Internacional, no fue más que el reemplazo de un acreedor por otro, producto de la alerta del sistema financiero internacional ante el crecimiento de la prima de riesgo de default de las compañías aseguradoras para el caso argentino. Así, los fondos girados y a girar por el FMI al Tesoro Nacional sirven como garantía subyacente de los créditos otorgados por la banca extranjera.
En definitiva, desequilibrios tales como un déficit fiscal total que supera en términos de PIB al de 1989, y un rojo de cuenta corriente mayor al que provocó la crisis de 2001, sólo podrían resolverse, en el marco de dicho acuerdo, con una baja de la tasa de interés a niveles razonables y aceptando que el tipo de cambio alcance un nivel futuro hoy imposible de determinar.
Sin embargo, sus consecuencias sociales serían inaceptables, ya que implicaría que el consumo de los hogares disminuya en magnitudes sólo compatibles con el 25% de la Población Económicamente Activa desempleada, y el 50% de la población total en situación de pobreza.
La dudosa viabilidad social del “nuevo modelo” no es el único obstáculo. También es incierta la capacidad del Gobierno de cumplir con sus compromisos, tanto por la imposibilidad de lograr los objetivos acordados en materia inflacionaria y fiscal, como por el desvío del objeto del préstamo cuando se utilizan esos fondos para la contención del valor del dólar.
Barajar y dar de nuevo
Ahora bien: ¿es posible encarrilar la economía en los meses por venir?
Dentro de los esquemas de la alianza Cambiemos la respuesta es, decididamente, ¡NO!
Como ya fue señalado (“Ay Patria mía”, BAE Negocios, 7/5/2018): “el autodenominado mejor equipo de los últimos 50 años ha logrado que la Argentina enfrente una situación de crisis sistémica, que puede resultar la más profunda de su historia y que, por poner en riesgo la continuidad de la Patria como tal, debe ser analizada en conjunto desde los planos político, económico y social”.
El actual escenario está signado por el carácter explosivo de la configuración económica. Si la resolución de esta crisis queda librada a las urgencias del conflicto social, sus derivaciones anómicas nos enfrentan al peligro cierto de la potenciación del caos.
Es necesario, para evitarlo, un rotundo cambio en la orientación económica, que permita restituir los equilibrios elementales, dinamizar el aparato productivo y proteger al conjunto social en forma simultánea. Eso no es posible sin el concurso de los cuerpos orgánicos de la Nación (instituciones constitucionales y organizaciones empresariales, sindicales y sociales), que deben tomar conciencia de la situación que enfrentamos y actuar con el compromiso y la prudencia que la hora reclama.
Sin eximir de responsabilidad a ninguno de los actores, la mayor de ellas cae sobre el ámbito de la representación política del conjunto de la sociedad, la Asamblea Legislativa, cuando finalmente se convoque al primer mandatario ante los estrados judiciales por las investigaciones sobre el “club de la obra pública” y sus ramificaciones sobre la familia presidencial, como recientemente sucedió en Perú.
Este es el ámbito que debe y puede proporcionar una alternativa capaz de devolver a sus cauces normales de funcionamiento al “todo armónico” de la Nación, evitando a la Patria y al Pueblo los estragos de la anomia.

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29 agosto, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

Que el árbol (fondo sojero), no tape el bosque (aumento de la coparticipación a las provincias)

Por Luis Pastori, diputado nacional UCR Misiones

Enterarse que “Misiones dejará de recibir 477 millones de pesos por año, por la quita del fondo sojero realizada por el gobierno nacional”, es a priori muy negativo. Claramente nos indica el fin del envío de recursos (Fondo Federal Solidario/FOFESO), un actor perjudicado (nuestra provincia), y un actor responsable (el gobierno nacional). Ahora bien, si a la anterior oración le agregamos, “como contrapartida el gobierno nacional enviará a Misiones 5.288 millones de pesos más por año en concepto de coparticipación”, lo que pensamos era negativo, deja de ser tal, y lo que a priori era la parte perjudicada, en realidad termina siendo beneficiada con el envío de 1.000% más de fondos ante dicha perdida.

477 millones de pesos es lo que la Provincia de Misiones ha recibido de Enero a Julio de 2018 por el FOFESO, de los cuales un 30% fue destinado a los Municipios.

5.288 millones de pesos, es lo que la Provincia de Misiones ha recibido de más entre enero y julio de 2018 por la Coparticipación con respecto al mismo periodo de 2017 (incluyendo compensación por consenso fiscal y excluyendo el FOFESO). Los mayores ingresos de Misiones por coparticipación se deben a que, mientras en los primeros 7 meses de 2017 nuestra provincia recibió 13.295 millones de pesos, en el mismo periodo de 2018 recibió 18.584 millones de pesos. Un aumento del 39,7% en términos nominales, y de un 8,5% en términos reales.

Este aumento de la Coparticipación en la provincia de Misiones, es producto de una decisión del Gobierno Nacional de cambiar el patrón de distribución de los recursos tributarios origen nacional y empezar a devolver el 15% de la precoparticipación que antes se quedaba en la Nación: es que de cada 100$ recaudados por el gobierno nacional anterior, 40 iba a Nación, 33 a Seguridad Social y 27 a Provincias. Con Cambiemos esto se revirtió y hoy de cada 100$ recaudados, la Nación se queda solo con 20, las Provincias con 33 y la Seguridad Social con 47. Estos cambios nos indican que estamos ante un proceso de otorgamiento de mayores recursos automáticos a las Provincias, a la par de una disminución del envío de recursos discrecionales de la Nación, pero que en el resultado global deja un saldo positivo a las Provincias.

Este proceso de aumento de la coparticipación se da también en un contexto de disminución de la relevancia del FOFESO, producto básicamente de la baja del precio internacional de la soja en los últimos años. Si en 2010 el FOFESO representaba el 7% de los recursos automáticos que recibían las Provincias, en 2018 representan solo el 2.4%. Podemos convenir además, que es conveniente para la fortaleza fiscal de las Provincias, recibir más recursos automáticos de la recaudación total de los impuestos IVA y Ganancias, que quedar a merced de una buena o mala cosecha, o de los buenos o malos precios internacionales de un producto. Si hay sequía o se desploman los precios de la soja, ¿a quién le vamos a reclamar?

Pese a los problemas económicos que estamos atravesando, es injusto mirar el árbol del FOFESO y concluir que el gobierno nacional está afectando a las Provincias. Si miramos el bosque de los RECURSOS AUTOMÁTICOS que envía la Nación a las Provincias, podemos observar que la quita del FOFESO representa solo un 9% de lo que Misiones ha ganado entre Enero y Julio de 2018 por los aumentos en los envíos de la COPARTICIPACIÓN. De los mismos, Misiones solo transfiere el 12% a sus municipios, siendo una de las tres provincias que menos coparticipa en el país, a diferencia de Corrientes por ejemplo, que coparticipa el 19%, y que ya se comprometió a cubrir la pérdida del FOFESO a sus municipios, con los mayores recursos de coparticipación nacional que está recibiendo.

Siempre estaremos y estamos a disposición del gobernador y de los intendentes misioneros para solicitar más recursos a la Nación, pero no podemos hacer una lectura sesgada de la realidad y mirar solo el “árbol” para decir que la Nación solo quita recursos a Misiones. Debemos también mirar el “bosque” para entender que la Nación da mucho más a las Provincias y a Misiones producto de la mayor Coparticipación y de un mayor federalismo.

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28 agosto, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

“Atilio Garcia Mellid o el retorno de las montoneras”, por Federico Addisi

En el presente articulo me voy a referir a un pensador nacional polémico. ¿Su nombre? Atilio García Mellid.

Y digo que es un pensador polémico porque, a juicio de quien les habla, el centro medular de su pensamiento, plasmado fundamentalmente en su labor historiográfica –aunque para ajustarse mas a la realidad debería decir política-historiográfica – es ni mas ni menos que el protagonismo del pueblo como el centro de la Historia. Y esta simple y sencilla idea ya lo convierte en un hombre polémico tanto para los historiadores liberales que a lo largo de sus publicaciones escamotearon este protagonismo tras el tristemente famoso latiguillo de “civilización o barbarie” a través del cual invirtieron el significado de las palabras, toda vez que para ellos era bárbaro el gaucho, el criollo, el que pensaba y vivía en nacional, como producto de nuestra tierra, y civilización en cambio, era el unitario, el ilustrado que pensaba y vivía a la europea, queriendo reemplazar nuestra realidad por un modelo exterior, o en palabras del propio Mellid: “Bárbaro era cuanto se alineaba en la defensa de lo nacional, en la causa de la justicia para el pueblo”. (GARCÍA MELLID, Atilio, Montoneras y caudillos en la Historia Argentina, Buenos Aires, EUDEBA, 1985 p. 27).

Decía entonces, que García Mellid es un autor polémico para los liberales por los motivos que quedaron expuestos, pero también lo es para ciertos autores nacionalistas conocidos como “restauradores”, que más que en el pueblo siempre creyeron en el protagonismo de elites aristocráticas como artífices de la historia. Sin embargo, siempre hay una excepción que confirma la regla, y en este caso fue nada menos que Marcelo Sánchez Sorondo quien dijo: “En cabeza de Perón y a través del peronismo la prédica nacionalista se convirtió en doctrina nacional. Todo el país políticamente mensurable, se reconoce desde entonces en ese espejo que algunos pretenden fragmentar. Por la ancha convicción del pueblo nuestro país descubre que es nacionalista con San Martín, Rosas y Perón”. (SANCHEZ SORONDO, Marcelo, La Argentina por dentro, Buenos Aires, Sudamericana, 1987, p. 419).

Por lo tanto, y apenas entrando en tema, tenemos uno de los principales conceptos que Uds tienen que asimilar para comprender el pensamiento de García Mellid: el pueblo como sujeto y protagonista de la historia.
A título personal debo confesar que quien aquí humildemente expone, siempre sintió curiosidad, y hasta me he visto reflejado en varias cuestiones con la personalidad de Atilio García Mellid. Paso a explicarles por qué.

Primeramente, nuestro biografiado no provenía de una familia “nacional”, en el sentido político de la palabra, y su educación y formación estuvieron inicialmente signadas por prédicas liberales oficialmente impartidas desde la enseñanza, a través de todos los planes de estudio en todos los niveles; primario, secundario y universitario. Incluso D Atri en su libro “El revisionismo histórico y su historiografía” que forma parte como apéndice del libro de Jauretche, “Política nacional y revisionismo histórico”, editado por Peña Lillo en 1974, señala en la página 136: “Este escritor, luego de un breve paso por la masonería, devino a una posición nacionalista ortodoxa”. Es que como resulta lógico, para quienes no “mamamos el revisionismo y lo nacional” desde la cuna, desde nuestro seno familiar, nuestro primer contacto con la historia y la política es lo que se dicta en colegios, universidades, etc, es decir, la historia oficial. Y para llegar a lo nacional se debe recorrer un doble camino, una doble tarea. Primero hay que desaprender todo lo falso y lo que nos ha llevado al error, y desandar senderos equivocados. Después, aprender la sana doctrina, buceando en nuestra historia y política, y en esa búsqueda que más que histórica es filosófica y teológica, encontrar el camino que nos lleve a la verdad. Este rasgo de García Mellid de tener que “reaprender” me identifica profundamente.

Sobre el tema; decía con extraordinaria precisión y terrible crudeza ese patriota que ejerció según Juan Domingo Perón “la primera magistratura moral de la república”, y que se llamaba Raúl Scalabrini Ortiz: “Todo lo que nos rodea es falso o irreal. Es falsa la historia que nos enseñaron. Falsas las creencias económicas con que nos imbuyeron. Falsas las perspectivas mundiales que nos presentan y las disyuntivas políticas que nos ofrecen. Irreales las libertades que los textos aseguran […] Volver a la realidad es el imperativo inexcusable. Para ello es preciso exigirse una virginidad mental a toda costa y una resolución inquebrantable de querer exactamente cómo somos”. ”.(SCALABRINI ORTIZ, Raúl, Política Británica en el Río de la Plata, Buenos Aires, Plus Ultra, 2001, p. 7). O dicho en palabras más sencillas, pertenecientes al inmortal José Hernández, quien escribió nada menos que el libro nacional por excelencia y –dicho sea de paso- su militancia rosista, federal y antiliberal se oculta vilmente:

“Hay hombres que de su cencia
Tienen la cabeza llena;
Hay sabios de todas menas, 
(de todas las clases o categorías. Nota del autor)
Más digo, sin ser muy ducho,
Es mejor que aprender mucho
El aprender cosas buenas”.

(HERNANDEZ, José, Martín Fierro. Segunda Parte, Buenos Aires, Distribuidora Quevedo de Ediciones, 2005, p. 259).
Otro rasgo de García Mellid con el cual me identifico profundamente es el fino análisis que efectuó de nuestra historia, detectando la constante dicotomía que campea en la misma. Y partiendo de esas dos argentinas, pudo establecer las correspondientes líneas históricas, que no son otra cosa, que los “mojones” que a lo largo de nuestra historia representaron a una u otra corriente política con una coherencia ideológica que apuntaba a la construcción de un modelo de país determinado. Pero más adelante volveré sobre el tema.
Ahora, brevemente, y a título informativo haré una pequeña reseña de su biografía.

Atilio Eugenio García Mellid, tal era su nombre completo, nació en Buenos Aires el 4 de agosto de 1901 y falleció el 24 de enero de 1972 en la misma ciudad.
Fue docente, diplomático, periodista e historiador. Desde muchacho tuvo inquietudes literarias y políticas. La impronta juvenil lo inició en la poesía. Entre sus obras poéticas se pueden mencionar: “El templo de cristal” (1924); “Los poemas del mar y la estrella” (1925); “La torre en el paisaje” (1931); “Sonetos del amor divino” (1953). Un comentario aparte merece el poema publicado en el periódico “Norte”, el 24 de julio de 1958, titulado “A Eva inmortal” y cuyos versos iniciales dicen: “Tu cabeza yacente al mundo asomas y ángeles rubios vuelan de tu pelo”.

Su labor como periodista la desempeñó como Director de las publicaciones “Itinerario de América”, de la revista “Biblos”, de la Cámara del Libro, dirigida primeramente nada menos que por Julio Cortázar, y “Selección” (Cuadernos mensuales de cultura); donde hacía comentarios bibliográficos Jorge Luis Borges.
Como hombre de letras y perteneciente a la cultura era asiduo concurrente a la Asociación de Escritores Argentinos (ADEA) que fundó Arturo Cancela en la planta alta del Bar Helvetia de Corrientes y San Martín, donde también concurrían Leopoldo Marechal, José María Castiñeira de Dios, Juan Alfonso Carrizo, Rafael Jijena Sánchez, César Tiempo, Horacio Rega Molina, entre otros.
Participó de “La primera Feria del Libro Argentino” (1943), cuya realización fue idea de la Cámara Argentina del Libro, que presidía Guillermo Kraf y de la cual Mellid era gerente.
Como Docente, Atilio García Mellid fue catedrático entre los años 1922 y 1946, e integrante del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, donde colaboró dando conferencias y escribiendo en al menos tres números de su revista.

Fue también un apasionado militante político. Afiliado a la UCR, fue uno de los fundadores de FORJA en 1935 hasta su disolución e incorporación al peronismo. En el gobierno de Perón fue Director del Departamento de Cultura de la Cancillería, y en 1948, Embajador en Canadá. Su adhesión al peronismo, le trajo cuando el golpe de la “fusiladora” de 1955, el exilio en el Uruguay y la persecución. En la etapa de la resistencia peronista fue correo del General Perón y permaneció leal, profetizando la vuelta del peronismo al poder, hecho que no pudo ver materializado por su muerte en 1972.

Hasta aquí una breve semblanza de la vida de Atilio García Mellid, que como tantos otros pensadores nacionales que hemos estudiado, tuvieron un derrotero que recorrer hasta llegar a incorporarse al campo nacional. También como otros; tuvo sus obras de poesía, siendo esto casi una constante entre los nacionales, tal vez por aquello que decía José Antonio Primo de Rivera: “A los pueblos no los han movido nunca más que los poetas, y ¡ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete!” (PRIMO DE RIVERA, José Antonio, Obras de José Antonio Primo de Rivera. Edición Cronológica, Madrid, Almena, 1970, p. 69)
Efectuada esta introducción pasaré a continuación al análisis de las obras y el pensamiento mismo de García Mellid.

Habitualmente se considera que su primer obra histórica o política fue “Montoneras y caudillos en la Historia Argentina” que data del año 1946, pero según el ilustre maestro, fallecido hace apenas un año, Fermín Chávez, existió anteriormente una obra de la que sólo haré mención por ser la misma inhallable, su nombre es “Firpo y la grandeza nacional” (ver: CHAVEZ, Fermín, Diccionario Histórico Argentino, Bs As, Fabro, 2005, p. 244).

Además de la obra mencionada existieron otros trabajos que actualmente son imposibles de conseguir por encontrase totalmente agotados y no haber sido reeditados. Para completar la obra bibliográfica los mencionaré pero en un acto de sinceridad intelectual debo confesar que jamás las tuve en mi poder, y por tanto, no las he leído. Se trata de: “Dimensión espiritual de la revolución argentina” (1948); “La crisis política contemporánea” (1953); “La constitución cristiana de los estados” (1955), publicada en Madrid, y “Explicación del comunismo”, del que ni siquiera se encuentran registros de su fecha de publicación.
Tenemos entonces que la primer obra propiamente dicha de carácter histórico fue “Montoneras y caudillos en la historia argentina”, editada primeramente en 1946, y luego reeditada por EUDEBA, a instancias de Arturo Jauretche en 1974. La repercusión de la obra puede imaginarse señalando que la misma fue “Premio Municipal”, el mismo año de su aparición, y que la misma alcanzó tal trascendencia que cuando la Argentina sufrió el golpe militar de 1976 contra el gobierno democrático de Isabel Perón, los golpistas ordenaron secuestrar los ejemplares de la misma que aún circulaban. ¿Pero que era lo que decía este pequeño libro de apenas 118 páginas que provocaba tanto revuelo?

Pues la “obrita” verdaderamente se las trae. Porque ya de movida nomás, en su introducción, en la página 17 el autor señala: “En la Argentina todo lo que cuenta y vale ha surgido del pueblo. La montonera es el símbolo de las ardientes aspiraciones populares; el caudillo es la personificación de los anhelos colectivos: su intérprete y sostén. Entre aquella y ésta queda configurada nuestra democracia: la democracia histórica argentina, en la que radica nuestra soberanía y se define nuestra peculiaridad” (Ibid, p. 17). Más adelante; en el Capítulo 1, pág. 23, García Mellid encuentra la clave de la dicotomía que padece la Argentina, y a partir de allí traza, como hemos dicho anteriormente las líneas históricas que le dan fundamento a cada modelo de construcción de país. Así el autor apunta:

“La historia argentina, por lo tanto se bifurca en la lucha por la ley y en la lucha por la libertad. Los <grupos ilustrados>, que son los que pujan por la primera, han constituido, en los diversos períodos el unitarismo, el progresismo, el unicato, el <régimen> y la oligarquía. El pueblo, adherido a la causa de la libertad, ha sido impugnado por tales círculos como gaucho, montonero, compadrito, chusma y descamisado. La realidad, que está por debajo de los calificativos, es que unos y otros representaron y representan: la legalidad frustránea y las libertades genuinas. En la pugna de tales conceptos queda delimitada toda la historia política argentina. En el esquema simple, caben las luchas de los caudillos, las polémicas de los doctores, las controversias de los partidos y todos los azares y fracasos de la organización institucional. Más que de dos criterios políticos, se trata de dos formas de sentir el país, de dos maneras de interpretar el destino de los argentinos…”

Luego en la página 27, Mellid remata el concepto diciendo:

“La ley y la libertad, tomadas en sentido dialéctico, se originaban en dos estratos igualmente antagónicos: la <ilustración> y la <barbarie>. De una y otra saldrían, consideradas en su desarrollo político, los <unitarios> y los <federales>, en cuyo origen –más que en las doctrinas- se nutrirían las discrepancias insalvables que habrían de caracterizarlos”.

Atilio García Mellid ha dejado en estos breves párrafos claramente expuestos los motivos de las diferencias políticas argentinas, de la antinomia permanente que persiste a lo largo de la historia. Y la clave no es otra que la lucha del país real contra el país formal o legal. Ya lo decía el Pepe Rosa cuando nos hablaba sobre la posible conciliación de opuestos, la valoración favorable o desfavorable que se haga de Rosas o Rivadavia, de federales o unitarios, dependerá primeramente de lo que se entienda por “patria”. Porque dos concepciones antagónicas se enfrentaron desde los comienzos mismos de nuestra historia. “Dos concepciones de la argentinidad que naturalmente tendían a excluirse la una de la otra: para unos la patria nacía consubstanciada con el sistema político burgués y el patriotismo consistía en traer la <civilización> europea, por lo menos en su exterioridad más evidente, que era el régimen constitucional, y en su realidad económica que era el régimen capitalista […] esto era llamado civilización […] Pero para otros argentinos, para la inmensa mayoría de los argentinos, la patria era algo real y vivo, que no estaba en las formas, ni en las cortes extranjeras ni en las mercaderías foráneas. Era una nacionalidad con sus modalidades propias, su manera de sentir y de pensar que le daban individualidad. No estaba en los digestos legales sino en los hombres y las cosas de la tierra […] Hubo una Argentina formal y una Argentina nacional: aquella se manifestó en la parte <principal y sana del vecindario>, y ésta en el pueblo todo sin distinción de clases”. (ROSA, José María, Estudios Revisionistas, Bs As, Sudestada, 1967, pp. 23 y 23).

Después de leer los conceptos de García Mellid y de José María Rosa queda totalmente claro cuál es el eje del enfrentamiento que divide a los argentinos. Y este hallazgo es uno de los méritos que tiene “Montoneras y caudillos”, y es precisamente uno de los motivos por lo que se convierte en un libro indigerible para los liberales, siempre ligados a la antipatria. Porque, lamentablemente para ellos, no vivimos en la Torre de Babel, aunque hoy pretendan darle un sentido “babélico” a las palabras, y por lo tanto “patria” tiene un único significado, que según el Diccionario de la Real Academia Española: “Proviene del latín que significa <tierra de los padres>; es el lugar, población o país donde se ha nacido.”Por consiguiente y como lo indica la etimología, la patria es, ante todo, un suelo, un territorio, pero no sólo eso, sino que como “tierra de los padres” se comprende que la patria es por esencia una tierra humana, una tierra mía y de mis compatriotas, que a su vez posee una herencia que es irrenunciable y que le da una identidad. Por lo expuesto, patriotas eran quienes habían defendido el suelo, el territorio, la soberanía, al pueblo, y no quienes dictaron leyes, instauraron instituciones o establecieron constituciones. Y esto lo dice claramente García Mellid. Y para colmo, establece con claridad quienes fueron los hombres que representaron a esa Patria genuina, y así lo decía:

“El general Rosas fue un símbolo de las ingenuas pero ardientes aspiraciones de la muchedumbre que querían hacerse parte del destino nacional. Yrigoyen sopesó esa realidad social argentina y recuperó para el servicio de la patria a esas masas despreciadas por el oligarca, revalorizando en su vigorosa substancia autóctona al gaucho, al compadrito y la chusma, que ascendieron de nuevo a su condición de paisano, de ciudadano y de pueblo. El coronel Perón, por medio del manejo simple de las realidades vernáculas, captó la verdadera antinomia que recorre nuestra historia […] Por obra del coronel Perón se ha puesto en marcha una vez más la prístina levadura histórica argentina”. (GARCIA MELLID, Atilio, Montoneras y caudillos en la Historia Argentina, EUDEBA, Buenos Aires, 1974; cita en: FRENCH, Carlos Rubén, Semblanza de Atilio García Mellid, Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, Buenos Aires, N? 63, 2001-2002, p. 49).

“No trepidó el coronel Perón en afrontar su deber hasta el fondo. Su corazón generoso, su máscula pujanza, su orgullo de ser uno en el pueblo, le alentaron y sostuvieron. No le temió al calificativo de <bárbaro>, ni rehuyó la acusación de <montonero>. A quien anduvo tantos caminos, en la pampa y en las montañas nativas, y también en las tierras <gringas>, no podía escapársele que la montonera criolla es la medida de nuestra libertad. La montonera primitiva, desde el terrible año 20 hasta el 52, sostuvo e impuso el federalismo; la montonera radical, desde el 90 hasta el año 12, luchó y logró implantar el sistema político de su soberanía; la nueva montonera, que desde la muerte de Yrigoyen había quedado sin jefatura y destino, aspira a fundar una auténtica democracia social argentina”. (GARCIA MELLID, Atilio, Montoneras y caudillos en la Historia Argentina, Buenos Aires, EUDEBA, 1974; p. 112). Después de semejantes conceptos creo que está demás abundar en explicaciones de por qué el libro “Montoneras y caudillos en la historia argentina” fue retirado de circulación cuando los personeros de la antipatria, al servicio de la plutocracia internacional, derrocaron al gobierno de Isabel Perón en 1976.

En una síntesis de las ideas fuerza del libro analizado y con el riesgo de pecar de reduccionista, lo que les tiene que quedar claro son dos elementos que aparecen como distintivos del pensamiento de García Mellid y que reiteradamente se mencionan en la obra; estos son: la dicotomía de la historia argentina, encarnada en el país formal y legalista, o en el país real. Y el otro aporte importantísimo, con el cual me identifico plenamente, como ya he dicho, es la construcción de una línea histórica nacional, en este caso, representada por Juan Manuel de Rosas, Yrigoyen y Perón.

La segunda obra que voy a analizar con Uds data del año 1950, publicada en Bs As, por la editorial Hechos e Ideas, y lleva el nombre de “Etapas de la Revolución Argentina”. Este libro fue el fruto de dos conferencias dictadas por García Mellid en la Embajada Argentina en Canadá cuando cumplía en aquél país tareas diplomáticas. En este pequeño libro, de apenas 61 páginas el autor señala con acierto que en la América Hispana, en materia de derecho “hemos tenido antes los Códigos, que la auténtica canalización de las costumbres […] Es por esta causa que todo lo que ha pretendido sostenerse como <normalidad constitucional>, como <orden legal>, ha sido habitualmente lo antinacional, lo que asfixiaba, destruía o impedía la auténtica manifestación de las libertades del pueblo”. (Ob. Cit., p. 11). En páginas posteriores teoriza que la historia argentina esta dada en cuatro etapas fundamentales, estas son: 1) La historicidad, 2) La institucionalidad, 3) La politicidad, 4) La integración. Cada una de estas etapas tuvo sus máximos representantes que la llevaron adelante, con lo cual, nuevamente García Mellid, marca una línea histórica con “mojones” que aportaron a la construcción de un proyecto nacional. A su entender, en la etapa de la lucha por la historicidad el papel central lo tiene durante las invasiones inglesas el conjunto del pueblo de Bs As; y durante las luchas civiles, lo posee Don Juan Manuel de Rosas. Respecto a las invasiones inglesas y el rol del pueblo durante las mismas, García Mellid ofrece lo que a mi entender es lo más interesante del libro. Y esto no es otra cosa que tomar las invasiones como clave para desentrañar toda nuestra historia, “porque en aquellos episodios se advierten los tres elementos que siguen actuando hasta nuestros días: el elemento conquistador, que considera a las tierras americanas como campo propicio para explotaciones y rapiña; las llamadas clases dirigentes, que sumisas a los dictados extraños, olvidan sus deberes para con el medio nativo y actúan como aliadas del invasor o del inversor extranjero; y el elemento popular […] que lleva en la llama de su corazón todos los instintos defensivos de la libertad de la patria y de la dignidad que al hombre se le debe”. (Ob. cit. p. 12). Casualmente, o no tanto, mi maestro, el Profesor Jorge Sulé, sostiene que la llave de la bóveda para la interpretación de la historia desde una perspectiva revisionista consiste justamente en los elementos mencionados anteriormente en el libro de Mellid, sólo que con el agregado de que el pueblo se defiende instintivamente con lo que tiene a mano y se encolumna siempre detrás de sus líderes naturales, estos son los caudillos. Quién detecta estos elementos en los diversos sucesos de nuestra historia dice el Profesor Sulé, tiene abierta la comprensión a muchos sucesos de nuestro pasado que de otra manera serían de difícil o nulo entendimiento. De más está decir que coincido en un 100% con mi maestro.

Volviendo al análisis del libro que nos ocupa, no queda demasiado por decir, pues lo sustancioso del mismo acabamos de desmenuzarlo detalladamente. En lo que a las otras etapas que señala el autor como parte de nuestra historia, sólo se puede decir que le atribuye la lucha por la institucionalidad a las masas federales que después de Caseros buscaban que el país se diera un ordenamiento constitucional. Opinión esta más que discutible, pero como ya se verá oportunamente, es siempre discutible el concepto que tiene el autor sobre los sucesos de Caseros, en particular, sobre el proceder de Urquiza. La lucha por la politicidad tuvo a criterio de nuestro biografiado, a Don Hipólito Yrigoyen; en tanto que la cuarta y última etapa, esta es, la de la integración, encargada de fusionar lo nacional con lo social, quedaba destinada al peronismo. Finalmente, en el capítulo II del libro, el autor hace una apología y una defensa de la gestión del gobierno de Perón hasta aquellos días. Muestra de ella es el párrafo que transcribimos por considerarlo de lo más sustancioso, además de insistir García Mellid, en las simetrías entre Perón y Rosas: “La reforma financiera aplicada por la Revolución Nacional Argentina, escapa a los moldes clásicos de la economía liberal o capitalista, sin inclinarse a los métodos preconizados por la economía totalitaria o estatal. Consiste en una solución intermedia, de fines sociales, inspirada en la realidad argentina y destinada a promover los remedios adecuados a la naturaleza de los fenómenos económicos actuantes en su seno […] Pretender desconocer o retacear el significado de este grandioso episodio de nuestra recuperación económica, no es lícito ni patriótico, encuadrando a quienes en tan menguada posición se colocan, en la misma triste condición de aquellos argentinos que, cegados por el odio a Rosas, se unieron al extranjero para someter la patria y derrocar a su gobierno. La historia suele ofrecer estas analogías, tanto más posibles cuanto menor ha sido la condenación de los desafortunados predecesores”. (Ibid, pp. 37 y 41).

Nuevamente a modo de síntesis; creo que lo más rico que nos deja esta obra de García Mellid, es el método de análisis histórico con esos tres elementos que polidialectizan entre sí y que los constituyen; como quedó dicho, el elemento conquistador que se proyecta sobre estas tierras y no precisamente con fines filantrópicos; las oligarquías vernáculas, siempre minoritarias pero muy poderosas, aliadas por intereses de clase con la metrópoli; y el elemento popular que con lo que encuentra resiste defensivamente los embates de quienes pretenden dominarlos, casi siempre, con un jefe o caudillo que los representa y se pone al frente de sus luchas.
Para analizar la tercera y cuarta obra, me voy a permitir una licencia y alteraré el orden cronológico que hasta el momento venía siguiendo, de modo de dejar para el final la que considero la obra cumbre de García Mellid, me refiero a “Proceso al liberalismo argentino”.

Por lo tanto la obra que comentaré a continuación es una pieza historiográfica magnífica que le valió a García Mellid, ser condecorado por el Gobierno del Paraguay, en ese momento presidido por Stroessner; su nombre es “Proceso a los falsificadores de la historia del Paraguay” y fue publicada en 1964. Como dato de color debo agregar que recibió la misma condecoración, otro eminente representante del revisionismo histórico, como lo fue Don Pepe Rosa. La obra efectuada por el Dr. Rosa y los estrechos vínculos de amistad que supo cosechar en el país guaraní, le valieron cuando asumió el tercer gobierno el General Perón, el puesto de Embajador en Paraguay. De “Proceso a los falsificadores de la historia del Paraguay” he seleccionado algunos pasajes que creo son de gran importancia por los entramados políticos que denuncia el autor y en los cuales estaban complicados algunos de los “próceres” del liberalismo. De este modo se refiere Mellid a Urquiza: “Su posición era la de conquistar la alianza del Brasil, o la de integrar a Entre Ríos y Corrientes en una nacional separada, si aquel plan fracasara. Exponiendo este orden de ideas, le escribía al gobernador Pujol, de la provincia de Corrientes: <Por lo demás usted crea que he de ser el último nombre que desespere de la Confederación Argentina, obra ligada hoy a mi gloria y a mi nombre. Más cuando todos mis esfuerzos hayan fracasado y la nacionalidad que por tantos títulos debe sernos cara se disuelva, para no reunirse jamás, entonces me encontrará usted pronto para formar un cuerpo político, independiente, fuerte y compacto de las provincias de Entre Ríos y Corrientes>”. Este simple pasaje desnuda dramáticamente la traición en la que se hallaba envuelto el Sr. Urquiza, dispuesto a la secesión del territorio de la Confederación con tal de no ver perjudicados sus intereses personales. En otro tramo del mismo libro señala el autor que: “En 1857, Brasil envió al Río de la Plata la misión de Paranhos, la que despertó fundadas sospechas en todos los ambientes paraguayos. El cónsul en Buenos Aires, don Buenaventura Decoud le escribió al presidente López, transmitiéndole las noticias alarmantes que le llegaban de Entre Ríos. Según las mismas, se evidenciaba que los brasileños y Urquiza estaban decididos a declararle la guerra al Paraguay, pues los preparativos que estaban haciendo eran idénticos a los que en su momento se habían organizado contra Rosas”. Los documentos prueban que el tema de la guerra contra el Paraguay estuvo presente en los debates, y que Urquiza patrocinó esa idea.

Otro párrafo estremecedor, y que quizá contenga una remota causalidad de lo que después fue el asesinato de Urquiza era el siguiente: “Los amigos de Urquiza, leales soldados del federalismo, se movían por principios ideales y estaban en el cauce auténtico de la nacionalidad, definida por sus tradiciones, su personalidad histórica y las esencias peculiares de su genio. Ellos advertían lo que tenían de nocivas las ideas liberales, que Mitre y sus adeptos trataban de imprimir sobre el alma nacional, comprendían que su deber los obligaba a expulsar ese cuerpo extraño, para que la Nación y el pueblo recuperaran el manejo pleno de su autonomía. Para esos hombres, puros e idealistas, el Paraguay era una parte inseparable de su territorio espiritual, los enemigos eran Mitre, el Imperio, el liberalismo, los porteños… Tal como el general Ricardo López Jordán se lo dijo a Urquiza, cuando éste ordenó la movilización de las caballerías entrerrianas para ir en apoyo del Brasil y contra el Paraguay. <Usted nos llama para combatir a Paraguay – le contestó –. Nunca, General; ese pueblo es nuestro amigo. Llámenos a pelear a porteños y brasileños. Estamos prontos, esos son nuestros enemigos>”.

Llegaron las horas decisivas y Urquiza se inclinó con todo el peso de su gravitación y de sus medios hacia el partido de Brasil. Un hombre que estudió con seriedad y pasión la vida y conflictos de las naciones de la cuenca del Plata, el Mexicano Carlos Pereyra, expresó este juicio lapidario: “<Urquiza, el jefe entrerriano, después de traicionar la causa de su raza, traicionó la causa de sus corruptores, y en vez de peor por éstos, ya que no había peleado por los Paraguayos, esquilmó a los brasileños, haciéndose vivandero de la expedición>”.

La acusación contra el “libertador de Caseros” es categórica y no deja resquicios para la duda. Porque, es necesario decirlo con todas las letras, Urquiza ya había perdido su alma frente al becerro de oro en Caseros, pagado por los brasileños, y de allí en más, sólo se dedicó a enriquecerse a costa de las vicisitudes políticas de los pueblos. Así fue como utilizó la Guerra del Paraguay para venderle caballada de su propiedad a las tropas brasileñas: “Lo que no trascendió en el momento de la operación, empezó a saberse poco después, cuando don Mariano Cabal, socio de Urquiza, iba haciendo entrega de las grandes partidas de caballos adquiridas por los brasileños. El cónsul, Rufo Caminos le escribía a Berges: <el rengo D. Mariano Cabal, socio que fue del general Urquiza en la compañía de vapores, ha contratado con los Macados entregarles 30.000 caballos a 13 patacones, cuyo negocio se asegura que lo hace con su antedicho socio>”. La opinión inglesa sobre tan deslucidas actitudes, fue expresada por Cuninghame Graham, en su libro terminado en Ardoch, en 1933, dice que Urquiza, “<el sátrapa de Entre Ríos, era el hombre del misterio de esta guerra>”, agregando más adelante: “<a través de toda la guerra, su actitud fue ambigua, pues por una parte recibía mensajes de López, y por otra escribía a Buenos Aires expresando que pronto tendría un ejército numeroso listo para entrar en campaña. Al fin no se inclinó por ninguno de los contendientes, pero obtuvo sus cifras enormes vendiendo ganado a los aliados>”. Frente a tanta traición, fue nuevamente el inmortal Hernández, autor del Martín Fierro quien dijo las palabras precisas y proféticas: “El general Urquiza vive aún, y el general Urquiza tiene también que pagar su cuota de sangre a la ferocidad unitaria, tiene también que caer bajo el puñal de los asesinos unitarios”. Pues no fueron los unitarios quienes le dieron muerte, pero esta lo alcanzó de todos modos, comprobando una vez más que quien mal anda, mal acaba.

Anteriormente había señalado que Mellid fue un militante activo del peronismo en la resistencia, no sólo con su pluma, sino también, actuando como correo del General Perón. De ésta época en el exilio y a modo de comentario final sobre el libro que acabo de comentar, citaré una carta que Perón le escribiera a nuestro biografiado: “Madrid, 7 de agosto de 1964, Sr Atilio García Mellid. Mi querido amigo: He recibido y leído su nuevo libro <Proceso a los falsificadores de la historia del Paraguay> y lo encuentro magnífico en todo sentido, pero especialmente extraordinario dentro del procesamiento de las oligarquías antinacionales que usted viene realizando con tanto talento como éxito. Usted sabe el cariño que yo tengo a ese pueblo digno de admiración, al que tengo el honor de pertenecer como ciudadano honorario, y considero que su libro abre un curso a la historia de nuestros países en los que los historiadores oligarcas hicieron de las suyas, falsificando la verdad e indignificando más los hechos que pretendieron explicar con sofismas que ni ellos mismos creyeron. Los paraguayos y los buenos argentinos lo han de haber recibido con verdadero alborozo, porque pone las cosas en el lugar del cual no debieron haber salido nunca, si como mantenemos la verdadera historia es verdad y es justicia, aún cuando no agrade a muchos de los que están ligados a los que la protagonizaron. Es indudable que <La Nación> ha de haber puesto el grito en el cielo, pero ahí están los hechos que valen mucho más de cuanto se pueda alambricar con subjetividades deformantes […] Usted comprenderá así la inmensa satisfacción con que he leído su libro, que me decido ahora a releerlo para estudiarlo más concienzudamente, porque su contenido tan documentado y circunstanciado, no puede penetrarse en plenitud sin un profundo análisis. Muchas gracias por todo. Un gran abrazo. Juan Perón”. (PERON, Juan Domingo, Correspondencia II, Bs As, Corregidor, 1983, pp. 64 y 65).

La cuarta obra que comentaré, corresponde al año 1967, y su nombre es “Revolución nacional o comunismo”. Si al comenzar la conferencia señale que García Mellid fue un pensador polémico, este libro constituye a mi entender, el que más polvareda levanta. Por empezar hay que decir que no se trata de un libro de historia sino que es una obra eminentemente política. En la misma el autor hace un análisis de la doctrina marxista y las distintas mutaciones que fue sufriendo hasta llegar a su intento de mimetización con lo nacional, tratando de infiltrarse en los movimientos nacionales y cómo, en definitiva esto constituye la prueba de la derrota del comunismo. Analiza; desde la infiltración en la Iglesia, a través de la “Teología de la liberación”; hasta la creación en Europa de las democracias cristianas plagadas de marxismo lavado; pasando por el fenómeno del panarabismo y panafricanismo; y el intento de la llamada “izquierda nacional” por copar el peronismo. De esta obra citaré sólo algunos de los párrafos más “jugosos” como para que todos uds se queden pensando y reflexionando sobre las ideas vertidas. Decía Mellid sobre el materialismo: “Las teorías que se asientan sobre la realidad existencial de los valores utilitarios, sin profundizar las corrientes soterráneas en que se generan los valores idealistas del ser, pasarán, junto con la ola de hedonismo que las provoca, sin dejar huella en las hondas vivencias de la historia. Este es el destino próximo del capitalismo y de su progenitor, el liberalismo económico; también lo es el de las perversas alienaciones del intelecto, llamadas socialismo, marxismo, comunismo, sovietismo o chinoísmo. El devenir histórico no puede construirse sobre la fragilidad de esquemas unilaterales ni de extraviadas interpretaciones”.(GARCIA MELLID, Atilio, Revolución nacional o comunismo, Bs As, Theoría, 1967, p. 12).

Acerca del marxismo apuntaba: “El fracaso del materialismo histórico resultaba claro, todavía en vida de Engels. Muerto Marx en 1833, Engels empezó a descubrir muchas de las insuficiencias y errores que la doctrina contenía […] Engels se creyó obligado a declarar <Cuando falseando nuestra doctrina se nos hace decir que el factor económico es el único decisivo, se nos atribuye una opinión absurda y abstracta> […]” Marcando lúcidamente las diferencias entre el “Tercer Mundo” y la Tercera Posición de Perón, García Mellid distinguía: “Congelados los bloques en pugna –el capitalista y el comunista-, rápidamente comprendió el marxismo que su mayor capacidad de maniobra le permitiría aprovechar en su beneficio la indefinición e ingenuidad de los llamados <países no alineados> […] Todo consistía en alentar una supuesta política no comprometida, infiltrando en los cuadros vagas promesas de emancipación, consistentes en el <anticolonialismo>, el <nacionalismo tribal>, la <democracia de color>, y el <realismo socialista> […] Esta no era por cierto la tercera posición que un presidente argentino –el General Juan Perón- propició en 1947. Su sentido coherente estaba dado por los valores espirituales –católicos, latinos, hispánicos- que la inspiraban. Su radical oposición a los dos imperialismos en conflicto surgía naturalmente de sus propios enunciados. La proposición, lanzada el 6 de julio de 1947, abogaba por <el abandono de ideologías antagónicas y la creación de una conciencia mundial de que el hombre está sobre los sistemas y las ideologías, no siendo por ello aceptable que se destruya la humanidad en holocausto de hegemonías de derecha o de izquierda>” (Ibid, p. 73).

La pluma aguda y crítica también cayó sobre la democracia cristiana de la que nuestro autor opinaba: “Una de las grandes paradojas de ese mundo que dice defender la civilización occidental y cristiana, es que donde actúan partidos que se califican de <cristianos> es donde los comunistas logran, por vía indirecta, sus mejores victorias. En efecto; si bien los elementos comunistas no han logrado conquistar el poder, influyen de manera importante en las decisiones del gobierno, mediante la infiltración de su ideología en grupos internos de las llamadas <democracias cristianas>” (Ibid, p. 125). Para agregarle un toque de buen humor a esta exposición, me permito recordar la opinión que tenía Perón sobre la “democracia cristiana”. Sobre ellos decía que eran “pececitos colorados que nadaban en agua bendita…” Retomando el análisis, no quedó afuera de la crítica cierto sector del nacionalismo:

“Más beneficia al marxismo el enfrentamiento de los reaccionarios, que sus propios méritos, que no son sino producto de dolorosos espejismos. La primera exigencia del anticomunismo, en función de la dinámica histórica del tiempo a que pertenecemos, es la de ser profundamente social […] El anticomunismo, como que sucede al anticapitalismo deber ser otra cosa. Asumido su carácter de revolución, está obligado a sostener modificaciones estructurales revolucionarias. Para serlo, no hay otro camino que el de servir al bien común, que es el bien del pueblo. Sin la presencia activa del pueblo, no puede haber política, ni sociedad, ni Estado […] Hoy se considera que la democracia debe dirigir el proceso económico y resolver el problema social. El nacionalismo no puede mantenerse ajeno a este curso inexorable de la historia. La fórmula de un <nacionalismo> que para frenar el progreso económico y social, busca la solución política del despotismo, es tan anacrónica como aquellos partidos conservadores de cuya entraña ideológica saliera […] No puede haber nacionalismo que no se sienta fuertemente inclinado a la vida social. Puesto que la Nación y el pueblo constituyen los elementos primordiales para cuya realización plena funciona el nacionalismo, no puede concebirse que se abandonen los dos instrumentos que configuran sus derechos inalienables: el de la soberanía de la Nación y el de la justicia para el pueblo […] Quienes intentan usar la religión como dique para detener el justo avance de los derechos sociales, no pueden decirse nacionalistas, ni escapan a la condenación del Santo Padre. Una nueva conciencia, una filosofía más virtuosa y una sensibilidad social más afinada, caracterizan a los modernos nacionalismos. Muy lejos quedaron aquellos movimientos como el de Charles Maurras que identificaba la monarquía con los privilegios de las llamadas “clases superiores”. (Ibid, pp. 229, 231, 241, 243, 244).

Para terminar, Mellid analizaba el intento del marxismo de infiltrarse en el peronismo y proféticamente decía: “Quienes en nombre de una interpretación materialista de las luchas sociales, aspiran a captar al elemento peronista, ignoran que uno de los principios enunciados al iniciarse ese movimiento, aclaró que <nuestra política social tiende ante todo a cambiar la concepción materialista de la vida en una exaltación de los valores espirituales>. Lo que entonces se puso en marcha fue una revolución nacional, sin el menor contenido marxista […] En cuanto al movimiento sindical, se consideraba natural que actuara en función de ideologías extrañas y destructoras […] Desfilaban con la bandera roja y cantaban la Internacional. La nueva política logró el milagro de nacionalizar a los obreros, poner los Sindicatos al servicio de una causa argentina y hacer que la emoción de los trabajadores se centrara en los símbolos de la patria y de las auténticas tradiciones de nuestra historia […] La llamada <izquierda nacional> pretende saltar sobre el ancho campo de sentimientos y convicciones en que esas multitudes se formaron; pero no hacen sino dar un salto en el vacío. Podrán ganar prosélitos entre las juventudes universitarias […] Prosperarán acaso ente ciertos alienados de la intelligentzia […] Es probable que ganen la adhesión de las oligarquías liberales, que también carecen de ataduras éticas y practican la filosofía del materialismo. Pero las masas obreras, que en su inmensa mayoría asimilaron y conservan la doctrina del peronismo, no podrán conciliarse jamás con banderas que derrotaron por retrógadas, ni abdicarán de los emblemas en que adquirieron esa dignidad de vida y ese decoro personal que les niega el comunismo”. (Ibid, pp. 286-289).

Atilio García Mellid, como quedó dicho con anterioridad debió exiliarse en el Uruguay por su militancia peronista. Fue allí que escribió en 1957 su obra más difundida: “Proceso al Liberalismo Argentino”’, que dedicó “Al Pueblo de mi Patria” caracterizándolo como “el protagonista auténtico de nuestra historia, porque los doctores liberales lo escarnecieron y menospreciaron, cargándole sus crímenes y apoderándose de sus glorias”.

Se vivían momentos de dramática crisis política por la proscripción del peronismo y la derogación por proclama militar (emitida por el gobierno de facto) de la Constitución de 1949. Y García Mellid atacaba esa arbitrariedad hablando del“fetichismo constitucional de los liberales”: “Son los monjes que custodian el templo de los falsos ídolos. Ninguno tan reverenciado como el de la Constitución (de 1853). ¡Ah! cuando un liberal habla de la Constitución parece que se desmaya; pone cara angelical, suspira con el vientre (que es la forma reverencial con que suspiran los liberales) y se abandona a los más dulces deliquios doctrinarios”. Por eso les contestaba con claros conceptos de Juan Manuel de Rosas: “Nunca pude comprender ese fetichismo por el texto de una Constitución, que no se quiere buscar en la vida práctica sino en el gabinete de los doctrinarios. Si tal Constitución no responde a la vida real de un pueblo, será siempre inútil lo que sancione cualquier asamblea o decrete cualquier gobierno”.

No conforme con estas observaciones, todo su libro constituye un alegato donde se acusa al liberalismo y a su procerato, con Rivadavia, Sarmiento, Mitre y Echeverría a la cabeza de haber traicionado a la Patria, ligando los intereses de las clases dominantes al imperialismo, en detrimento del pueblo y de la soberanía de la Nación. La obra de García Mellid denunció que ya en los albores de la nacionalidad aparecieron los gérmenes de un plan disolutorio: “correspondió a Rivadavia y sus satélites dar poderoso impulso a esa construcción teórica y advenediza que todavía hoy perturba la vida argentina”, decía. “El Libertador, general don José de San Martín, tuvo la genialidad de descubrirlo y denunciarlo”.

Atilio García Mellid luchó denodadamente para invertir esa imagen de “pueblo bárbaro e inculto” y “caudillos tiranos y sanguinarios” que la historia liberal se empeñó en instalar, exaltando por el contrario, la participación del Pueblo y sus caudillos como artífices de la historia y paladines de nuestra nacionalidad. Se constituyó, al decir de Norberto D Atri, en una de las “principales expresiones del revisionismo histórico” (D Atri, Norberto, El Revisionismo histórico. Su historiografía, en: Jauretche, Arturo, Política Nacional y Revisionismo Histórico, Peña Lillo, Buenos Aires, 1959, p. 67).

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27 agosto, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

Extinción de dominio: DOS PROYECTOS PARA UN MISMO FIN, PERO CON DIFERENTES RESULTADOS

Por senador nacional Julio Cobos

La sociedad no solo reclama que la justicia condene los delitos de corrupción y que esto lo haga en tiempos razonables, sino que además exige que todos los bienes obtenidos de esta forma sean recuperados por el Estado y en beneficio de la comunidad.

Desde el Congreso de la Nación debemos hacernos cargo de esta situación y de sus consecuencias para la sociedad, concibiendo y sancionando los dispositivos legales que resulten necesarios para permitir el recupero de los activos ilegítimamente obtenidos por la corrupción. A través de la figura de la “extinción de dominio” se logra la transferencia al Estado de los activos y bienes obtenidos por corrupción, narcotráfico, trata y demás delitos complejos, permitiendo también su disponibilidad.

El proyecto que sostenemos desde Cambiemos en el Senado de la Nación, difiere en puntos muy fuertes con el propuesto por la oposición. El nuestro recurre a la vía civil como instancia de trámite del proceso de recupero, pero articulándola con la causa penal que le sirve de precedente, exigiendo que el juez de este fuero declare si existen elementos de convicción suficientes para hacer posible la acción.

Las ventajas de esta propuesta es que es un juicio en el fuero civil articulado con la acción penal, que no requiere condena penal firme y que impone al titular de los bienes que se sospechan de origen ilícito, la carga de probar la licitud de la adquisición para su defensa. Además, la acción puede dirigirse contra los sucesores en caso de fallecimiento del requerido quedando a cargo del Ministerio Público Fiscal – órgano ajeno al Poder Ejecutivo y encargado de velar por la legalidad y el interés general- la facultad de decidir la oportunidad y conveniencia de la iniciación de estos procesos, negociar beneficios por allanamiento y adjudicar una retribución por contribuciones que hayan permitido el hallazgo de los bienes.

Por otro lado, se diferencia del proyecto del bloque opositor en cuanto este último exige condena para el desapoderamiento, lo articula como una acción accesoria dentro del proceso penal haciéndolo más complejo, dificultando las acciones probatorias y desacelerando el proceso, algo que hoy suceda con el decomiso; prevé que la Procuración del Tesoro de la Nación -órgano de la órbita del Poder Ejecutivo Nacional- sea quien dé inicio a la acción, lo cual podría suponer parcialidades y omite regular el supuesto de fallecimiento del demandado. Pero lo más preocupante del mismo es que al dejarlo dentro del fuero penal solo alcanzaría a casos futuros, dejando afuera los casos que hoy se investigan y son de público conocimiento, ya que en este proceso rige la ley más benigna desde que se inicie la acción, por lo que no los alcanzaría.

Frente al escándalo de corrupción que envuelve a parte de la clase política y empresarial debemos atender los reclamos de los ciudadanos trabajando con responsabilidad, asegurando el quorum suficiente y dando soluciones claras, rápidas y contundentes que proporcionen los instrumentos legales que permitan recuperar todo lo robado y sin las demoras habituales de los procesos judiciales.

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22 agosto, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

“Sobre pijamas, dormitorios y decretos en la Argentina macrista arrepentida”, por Cristina Kirchner

He decidido no hacer comentarios sobre remiseros “arrepentidos” que dicen haberme visto en pijama, ni tampoco opinar sobre ex funcionarios de cuarta línea, también “arrepentidos”, que nunca formaron parte de mis dos presidencias, pero que describen excursiones casi turísticas en mi dormitorio. Sin embargo, como ex presidenta de la Nación tengo la obligación de pronunciarme sobre el empresario Gabriel Romero –nuevo “arrepentido”- que, según títulos catástrofe de Clarín y La Nación, habría pagado por un decreto presidencial.

Grande fue mi sorpresa cuando comencé a leer el referido decreto y mayor aún mi indignación cuando concluí su lectura. Es que el decreto 113 del 21 de enero del 2010 tiene particularidades muy especiales.

Breve introducción al referido decreto

El 6 de enero de 2002 se sancionó la Ley 25.561 por la que se declaró la emergencia pública, se dispuso la salida del régimen de convertibilidad del peso argentino con el dólar estadounidense y se autorizó al Poder Ejecutivo Nacional a renegociar los contratos de obras y servicios públicos concesionados que habían sido puestos en crisis por la obligada salida del régimen mencionado. Uno de esos contratos era el de la empresa Hidrovía S.A. cuya concesión fue aprobada por el decreto 253 del 21 de febrero de 1995 y cuyo titular es el Sr. Gabriel Romero.

El 3 de julio de 2003 Néstor Kirchner, Alberto Fernández, Roberto Lavagna y Julio De Vido firmaron el decreto 311 por el cual se creó la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos (UNIREN) en la órbita de los Ministerios de Economía y de Planificación Federal. Esa unidad tenía como función hacer operativas las renegociaciones ordenadas por la Ley de emergencia.

El decreto y la hidrovía

  1. El 19 de junio de 2007, durante la presidencia de Néstor Kirchner, la UNIREN y la empresa Hidrovía S.A firman una propuesta de Carta de Entendimiento para lograr la renegociación de la concesión.
  2. El principal problema que tenía dicha renegociación era que la aplicación de las normas en materia de liquidación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) convertía a la empresa Hidrovía S.A. en gran deudora de la AFIP por la liquidación de dicho tributo. La empresa sostenía que la normativa estaba mal aplicada en el caso particular de su actividad. Durante el año 2008, siendo ya presidenta, le manifesté al Sr. Romero que ese problema no se podía solucionar en el ámbito del Poder Ejecutivo porque la AFIP no iba a hacer ninguna interpretación que implicara condonar una deuda. Le dije que yo no iba a firmar absolutamente nada sin la intervención del Congreso porque se trataba de materia impositiva.
  3. Finalmente, dicho problema fue abordado por una Ley del Congreso de la Nación que interpretó específicamente una forma de liquidación del IVA para el caso de concesiones de obras de dragado, señalización y mantenimiento de vías navegables con motivo de su explotación. O sea, para Hidrovía S.A. Dicha Ley, la 26.453, fue sancionada el 10 de diciembre de 2008 por UNANIMIDAD.
  4. Recién luego de aprobada esa Ley, la Carta de Entendimiento firmada por UNIREN y la empresa Hidrovía S.A. se sometió al proceso de audiencia pública en la que participaron y se expresaron opiniones de los usuarios, distintos sectores y actores sociales. Como consecuencia, la UNIREN estimó conveniente modificar aspectos de la propuesta de entendimiento, todo ello expuesto en las actuaciones y publicado en el sitio de internet de la mencionada Unidad.
  5. Luego, con fecha 21 de abril de 2009 la empresa y la UNIREN suscribieron una propuesta de Acta Acuerdo que contenía los términos de la renegociación del contrato ordenada por la Ley de salida de la convertibilidad.
  6. La Procuración del Tesoro de la Nación, cuya intervención es obligatoria de acuerdo al decreto 311/03, emitió un primer dictamen con propuestas que fueron incorporadas en una addenda modificatoria; emitiendo, luego, dicho organismo, un segundo dictamen final.
  7. Asimismo, también la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) tomó intervención de acuerdo a la normativa vigente.
  8. Sin embargo, lo más distintivo de este proceso fue que, por tratarse de facultades delegadas, la propuesta de Acta Acuerdo salió de la esfera de decisión del Poder Ejecutivo y su contenido fue obligatoriamente sometido a consideración y aprobación del Congreso de la Nación a través de la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Facultades Delegadas al Poder Ejecutivo Nacional. Cabe aclarar que la aprobación del Congreso de la Nación era condición imprescindible para la ratificación del Acta Acuerdo. O sea, sin Parlamento, no había decreto.
  9. Dicha comisión emitió un dictamen de mayoría en el que realizaron modificaciones a la propuesta del Acta Acuerdo, incluyendo además un requerimiento efectuado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
  10. Introducidas las modificaciones propuestas por el Parlamento, el 20 de octubre de 2009, la UNIREN y los representantes de la empresa concesionaria suscribieron el Acta Acuerdo y establecieron las condiciones de adecuación del contrato de concesión de la hidrovía, tal cual lo había ordenado la Ley de emergencia pública y salida de la convertibilidad.
  11. Por último, y de acuerdo lo establece el decreto 311/03, correspondía al Poder Ejecutivo ratificar los acuerdos alcanzados y por eso el 21 de enero de 2010 firmé el decreto 113.

O SEA que mi intervención como presidenta de la Nación se limitó a lo único que podía y debía hacer: ratificar lo actuado y resuelto por la UNIREN con audiencias públicas de por medio, dictámenes de la Procuración del Tesoro y de la SIGEN, aportes del Ministerio de Relaciones Exteriores y, finalmente, la intervención del Congreso de la Nación a través de la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Facultades Delegadas al Poder Ejecutivo Nacional, sin cuya aprobación no hubiera habido decreto.

Hoy, en un verdadero menú de “arrepentidos” a la carta, el Sr. Gabriel Romero dice haber pagado dinero por la firma de ese decreto que, finalizado todo el proceso explicado previamente, era para mí obligatorio firmar. En todo caso, sería muy interesante que el Sr. Romero indicara a quién y cómo le pagó, porque a mí nunca nadie me pagó nada por firmar ni este ni ningún otro decreto, ni por llevar adelante ninguna de las medidas de mis gobiernos. Al contrario, los problemas judiciales que tengo son por haber afectado intereses económicos concentrados y hegemónicos muy poderosos que siempre trataron de obstruir las medidas que llevé adelante en beneficio de las grandes mayorías populares, de la actividad económica en general y del desendeudamiento estructural de la Nación.

El evidente manejo extorsivo de la figura del “arrepentido” llevado a cabo por Bonadío y Stornelli, es sencillamente escandaloso, pero cuenta con el beneplácito de las más altas esferas del Poder Judicial, de los medios hegemónicos de comunicación y de este gobierno que ha provocado que nuestro país se esté cayendo a pedazos en medio de una verdadera catástrofe económica y social. Lo saben todos y todas.

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17 agosto, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

“El Peronismo frenó el aborto”, por Damián Descalzo

El Peronismo reconoce los derechos individuales. Tiene una alta estima de la dignidad de la persona humana. Nunca postuló nociones que buscaban someter al individuo al Estado. Para el Peronismo, el hombre no puede subordinarse ni ser un instrumento del Estado. Es así. Pero tampoco el peronismo ha promovido una exaltación desmedida de la libertad de ese individuo. Lo dice con meridiana claridad la verdad peronista nro. 15: “Como doctrina política, el justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad”. EQUILIBRIO entre el Derecho del INDIVIDUO y el derecho de la COMUNIDAD.

Los que estamos en contra de la legalización del aborto en la Argentina no estamos promoviendo que se obligue a la mujer a engendrar hijos para el Estado Nacional. Estamos en contra que una ley permita eliminar vidas humanas, en nombre del “deseo” de una libertad individual exaltada, en forma desmedida. La legalización del aborto rompe el equilibrio que postula el peronismo. Coloca por encima de la comunidad al derecho individual del sujeto que pretende abortar. El aborto es una manifestación de libertad individualista y egoísta que atenta contra el derecho de la comunidad. La defensa del derecho a la vida es esencial y es el primer derecho que debe defender el sistema legal de una comunidad política que se precie de ser civilizada.

El concepto de Libertad en el Peronismo

La postura favorable a la legalización del aborto parte de una concepción individualista y absoluta de la libertad individual. Esto es diametralmente opuesto a la noción de libertad que postula el Peronismo.
El General Perón expresaba -en una demoledora crítica al liberalismo individualista que informa la postura abortista- que “El Justicialismo ha abandonado definitivamente el antiguo concepto liberal e individualista de la absoluta libertad, por entender que la libertad absoluta es el medio más propicio para el abuso de la libertad, que conduce a la explotación y a la opresión del poder por parte de unos pocos frente a la debilidad inmensa de la mayoría. El Justicialismo entiende que la libertad es un medio y no un fin, que no es lógico luchar por la libertad como tal, por sí misma, pero que ella es un instrumento necesario e insustituible para el hombre, que ha de usarlo en su propio beneficio pero también en beneficio de la comunidad. Para nosotros, la libertad, como la propiedad, como el capital, como la economía y todo lo que es un bien del hombre es, no solamente un bien individual, sino que además es un bien social” (24/06/1953).

Aborto: ¿Acción privada?

Mucho del discurso a favor de la legalización del aborto se basa en la idea que el aborto es “una acción privada” en la que el resto de la sociedad no podría opinar y sobre la que el Estado no debería legislar.

En nuestro ordenamiento constitucional existe (y existió en todos los textos constitucionales que rigieron en nuestro país) un artículo que regula el tema de las “acciones privadas”: Es el famoso artículo 19. Dice así: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley ni privado de lo que ella no prohíbe”.

El gran jurista peronista, Arturo Enrique Sampay, en un breve pero profundo ensayo titulado “La filosofía jurídica del artículo 19 de la Constitución Nacional” (que dedicó a Pablo Ramella, otro eximio constitucionalista peronista), analizó pormenorizadamente este artículo. Allí señaló que las “acciones privadas” abarcan “todas las acciones interiores y, además, las acciones exteriores que no sean públicas”. Y agregaba que “los actos que por su naturaleza no trascienden a una relación y, por consiguiente, cuyos efectos quedan en la inmanencia del operante, son los actos completamente internos… los actos internos no caen bajo la regulación del Estado”.

Bajo ningún punto de vista, la práctica del aborto puede ser incluida en esta caracterización. El aborto es una acción externa mediante la cual se elimina una vida humana. Es evidente que se perjudica a un tercero, al niño concebido por nacer.
Enseña Sampay, en esa misma obra que “No perjudicar a un tercero” es la definición de acción justa dada por Aristóteles.

El Derecho a decidir sobre el cuerpo: Principio y limitaciones

“Mi cuerpo, mi decisión”, reza uno de los principales lemas de la campaña abortista. En principio no cabe duda que los ciudadanos tenemos derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo pero tan evidente es eso como que ese principio tiene limitaciones. Por ejemplo, si un varón con su miembro sexual accede carnalmente -sin consentimiento- a otro sujeto, comete delito de violación. Y si golpea con sus manos a otro, comete delito de lesiones (graves o leves, según el caso). Y se podrían poner muchos ejemplos más.

Está claro que hay principio de derecho de decisión sobre nuestro cuerpo, pero ese principio y ese derecho tienen límites: el límite es el otro. El hijo por nacer habita y se desarrolla en el cuerpo de su madre, transitoriamente, pero es mucho más que una “parte” del cuerpo de la madre. El hijo por nacer es un nuevo ser desde el momento de la concepción. Es un nuevo ser distinto de los dos elementos que al unirse lo han formado.

En este sentido, no nos debe sorprender que gran parte de la argumentación a favor del aborto se base en la negación de la entidad humana de la persona por nacer. “Los fetos no son personas”, “Los fetos son sólo un conjunto de células” y otras frases por el estilo se lanzan, abriendo –temerariamente- el camino a la subjetividad para valorar qué es persona y qué no. En la historia abundan trágicos ejemplos de lo peligroso que es colocarse en el lugar de juez para dictaminar, caprichosamente, qué debe ser considerado persona y qué no. Es una afrenta a la civilización aceptar la idea que la condición de persona dependa del “deseo” de otro.

Algunos han negado la cualidad de personas a otros por cuestiones étnicas o de raza. Otros se basaban en discapacidades y/o malformaciones físicas. Ahora algunos pretenden hacerlo por una cuestión temporal, como si la dignidad personal solo empezase a correr desde un determinado momento y éste momento pudiese ser antojadizamente determinado. También el asunto de las incapacidades está muy presente. No son pocos los que alertan que el aborto viene siendo utilizado en los países donde se encuentra legalizado para desechar vidas humanas discriminadas por este tipo de cuestiones.

El aborto NO es justicia social. El aborto es hedonismo egoísta e individualista

“El aborto es justicia social” han dicho algunos. Uno se pregunta si los que así vociferan no saben lo qué es el aborto o no saben lo qué es la justicia social. Probablemente ambas situaciones sean ciertas. Este lema apuntaría a ser complementario de la idea que la legalización del aborto vendría a estar relacionado con el tema de la “salud pública”.

El argumento de la “salud pública”-que ha sido muy efectivo en términos de divulgación-es absolutamente falso. Hay decenas de prioridades más urgentes y necesarias que el aborto. Las prioridades en salud pública se deben definir en base a estadísticas reales y no en cifras inventadas. Y las estadísticas reales marcan claramente que el aborto no es una prioridad. Mueren muchísimas más mujeres por causa de desnutrición u otras causas que por el aborto.

El aborto es la manifestación más contundente del hedonismo egoísta. Es llevar al extremo la exaltación de la libertad individualista en detrimento de los valores comunitarios. Por eso no es casual que se haya legalizado en sociedades opulentas e individualistas. Entre 1967 y 1975, se legalizó el aborto en varios de los países más ricos del mundo (Reino Unido, Canadá, Finlandia, Alemania, Dinamarca, Suecia, Noruega, Francia). Países en los que no había ningún problema de “salud pública” pues eran sociedades desarrolladas, de alto nivel socio económico de la población y con servicios de salud pública de calidad (y ya lo eran al momento de legalizar el aborto y su desarrollo no fue “consecuencia de” cómo piensan algunos que, llegan a mostrarlo como símbolo de “avance”, de “desarrollo” o de “modernidad”).

El Peronismo contra el aborto

Entre las figuras más importantes del Movimiento Peronista que se expresaron en contra de del aborto, debemos señalar al Presidente del Partido Justicialista a nivel nacional, José Luís Gioja quien, en su condición de diputado nacional, votó en contra del proyecto de legalización.
También el presidente del PJ de la Provincia de Buenos Aires e intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, se manifestó en defensa de la vida humana desde la concepción.

En la histórica sesión del 8 y 9 de agosto pasado, la mitad de los senadores que votaron contra el proyecto de aborto legal son legisladores identificados e integrantes del Movimiento Peronista. El peronismo fue, por lejos, el sector político que aportó más votos en defensa de la vida humana desde la concepción.

Conclusiones

El aborto es un fracaso social. No se puede aceptar que una conducta se legalice porque “de todas formas sucede y seguirá sucediendo”. El aborto es la resignación a no poder solucionar los graves problemas y recurrir a la vía cómoda y fácil. También es la derrota ante el modelo de sociedad egoísta. El aborto es una victoria del hedonismo individualista que cree que el deseo y la subjetividad valen más que la comunidad y los derechos de las personas por nacer. El aborto es la exclusión social del más débil. En el último siglo -contemporáneamente a los avances tecnológicos que han brindado a los seres humanos el más alto nivel de vida en términos de comodidad que se haya tenido jamás- la humanidad ha sufrido cosas horrendas. Los crímenes de las guerras mundiales; los del nazismo y demás, han dejado en claro que en estos últimos 100 años se ha despreciado -como pocas veces en la historia universal- el valor de la vida humana. En esa línea de desprecio por la vida humana se enmarca la práctica abortista. El aborto es la aceptación que el omnipotente deseo puede llegar a eliminar vidas humanas en nombre de su tiránica y todopoderosa subjetividad.

Para finalizar quiero expresar que tengo la más íntima y profunda convicción que el Peronismo nunca estuvo ni estará ni con la exclusión ni con la muerte. El Peronismo siempre estuvo y estará del lado de la Vida. En la madrugada del 9 de agosto pasado, la mayoría de sus senadores lo volvieron a demostrar.

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17 agosto, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

“¿La noche más oscura?” por Jorge Eduardo Rulli

Muchos místicos refieren en sus memorias haber sufrido el calvario de esa noche horriblemente oscura en que Dios los soltó de su mano y se sintieron extraviados y sin esperanzas .Me pregunto si la Argentina estará acaso atravesando su noche más oscura , ahora cuando nos ahogamos en la insensatez , el ridículo y la falta de objetivos morales . Mientras algunos proponemos con casi ingenuidad , que la función de un militante es siempre elevar al máximo posible la vara de la ética ,otros parecieran empeñados en hundirla todo lo posible en el estercolero de las políticas locales. Si la estrategia fuera unir todos los pedazos, todos los fragmentos ,todas las franquicias de un posibe Peronismo , ello podría respetarse, pero necesitaríamos explicitar que en ese camino no hay escrupulos válidos, no hay razones morales, no hay peronómetro, que todos vamos a meternos en el lodazal de la corrupciòn, y que mientras ello no se debata es porque se lo decide y se lo implementa como estrategia a espaldas del pueblo.Esto último es de por sí una inmoralidad. Desde ya que no estamos de acuerdo con esas políticas de la artimaña, el cuentapropismo y la especulación de contables en el mundo de una política sin virtudes ni nobleza. No, no estamos de acuerdo , pero tampoco nadie nos consulta , porque” el uso” del otro es el presupuesto necesario de este pensamiento político. Fueron los aspectos más tenebrosos de una política que alguna vez gestó el pensamiento perverso de Manolo Buceta y que todavía persiste. Para peor parecieran no darse cuenta que están jugando con fuego en medio de un polvorín. Escuchamos con desazón tremenda a los periodistas de los medios hegemónicos y vemos cómo pasan con naturalidad , del sarcasmo y de la burla a Grabois, al menoscabo explícito del Papa, al que no pierden oportunidad de descalificar como el representante de Dios en la Tierra. Y ya no están hablando de Grabois ni están hablando de Francisco…, ya llegaron a Dios y se les desata el odio y el laicismo exacerbado y se proponen con naturalidad sorprendente modificar las relaciones de la Iglesia con la República . Nosotros sabemos que ello significa rediscutir todo el pasado de este país y el sentido que le dieron los próceres de la Independencia y esa prolongada sucesiòn de batallas, matanzas y pactos federales que constituyó lo que hoy llamamos Argentina. Se nos propone rediscutir los doscientos años de historia que nos constituyen como ciudadanos bajo la autoridad de un gobierno que reemplazó a los proceres por huemules y guanacos en la moneda. Los que acompañaron a Cristina al juzgado lo saben pero no les importa, porque lo primero es cuidar el kiosco propio. Somos una sociedad a la deriva y sufrimos la evidente disolución de lo nacional. En Neuquen nuestos niños comienzan a formar tres filas: la de los niños, la de las niñas, y la de los niñes…En la ONU, el gobierno de Macri vota contra la patria potestad, mientras la Iglesia calla, y expresa que la despenalización del aborto es un problema de la sociedad civil, y por todo apostolado social respalda los merenderos de Pèrsico. Es quizá la noche más oscura, y el dolor en el alma. Como el hundimiento del ARA San Juan en las tinieblas inaccesibles de los mares australes .¿A quièn le importaría si acaso fue torpedeado cuando no tenemos hipòtesis de conflicto alguna, pese a que una parte del territorio patrio está ocupado.¿Quien se hace responsable de las propias acciones en medio de una clase dirigente que colapsa. Los escuderos de Cristina en Comodoro Py, nos hacen sospechar la validez posible de algo tan ominoso que nunca quisimos siquiera pensarlo…¿Para quién eran los bolsones que Lòpez revoleaba por encima de los muros de un convento de General Rodríguez?Evidentemente la unidad a toda costa del archippiélago de franquicias niega toda posibilidad de tomar conciencia sobre la realidad del simulacro que reemplazó al verdadero Peronismo. Las razones son tan espúreas como pragmáticas . Se trata de unir a todos los dispersos y a todos los fracasados. Colocarlos detrás de un candidato exitoso, como podría ser quizá la Vidal, y en el año 19, reemplazar a Mauricio.¡Gran éxito de los mercaderes del templo, de los expertos en mercandishing, de los muchos que de Perón les quedó fundamentalmente aquello de que “se construye con bosta”. Ellos juegan con fuego mientras el demonio está suelto en las calles de la Argentina,enfrenta a los hijos con sus padres, desgarra a los hermanos con la grieta, nos hunde en el Invierno demográfico luego de despoblar el campo y hacinar millones de desterrados en los conurbanos de miseria… El paco le quema la cabeza a nuestros jòvenes,mientras los guardianes del orden cobran por zonas liberadas,mientras los políticos especulan con las listas electorales y con el respaldo de los candidatos ¿Còmo vamos a creerle a unas fotocopias de cuadernos que ya no existen?. ¿Què importa si Nèstor y Cristina lavaban dinero o habían montado una mafia de la corrupciòn en la obra pùblica?Mauricio y su equipo es mucho peor y de eso no nos cabe ninguna duda. Pero, no sólo los Macri fueron socios de los Kirchner , sino que jamás dijeron ser la dirigencia del pueblo y pretender cambiar el mundo a nombre del Peronismo….Hubo una època hace muchos años, una època difícil en que jugamos la vida a fondo y cada día, en que aceptamos la norma de que …”al enemigo ni justicia”…No fue gratuita aquella lógica para los que la implementamos , y quedamos con heridas y mutilaciones para siempre. Los que en aquel entonces ,mientras luchábamos hacían dinero, o coqueteaban con el enemigo, hoy pretenden aplicar esas lógicas de guerra de un modo absurdo con el juez Bonadío en Comodoro Py. Es la triste caricatura de un final anunciado , el dislate y los despropósitos propios de la total ausencia de pensamiento político. Hagamos que la militancia vuelva a ser un servicio y dejemos que los quiosqueros y los muchos mercaderes que ocupan el espacio del templo no ensucien nuestra voluntad y nuestras esperanzas en una Argentina que necesita resucitar del ahogo a que se la condena en el estercolero espantoso de la política y de los negocios.

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14 agosto, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

“La diplomacia inglesa resorte oculto de nuestro presente” Por Marcelo Gullo

Durante la guerra de Malvinas, cuando todavía no se había apagado el ruido de los cañones, el gran pensador argentino oriental, Alberto Methol Ferré, tratando de interpretar los acontecimientos escribió, febrilmente, un artículo titulado “Las Malvinas nueva frontera latinoamericana”. En dicho artículo Methol afirma: “Argentina ha sido el país más anglófilo (su oligarquía) de América Latina y el más antinorteamericano. También, simultáneamente, el más antinglés: ningún país latinoamericano generó un nacionalismo antinglés tan intenso como la Argentina, lo que explica que sea la nación con más autoconciencia histórica de América Latina. Sus contradicciones, su gran desarrollo, su acumulación intelectual así lo posibilitaron. Realizó un revisionismo histórico crítico de la hegemonía anglosajona sin igual en América Latina. Curioso destino. Por inglés resistió a los yanquis. Por nacionalista resistió a los dos”.

Sin duda alguna, uno de los hombres que más contribuyo a que la Argentina sea la nación con mayor autoconciencia histórica de la Patria Grande fue Raúl Scalabrini Ortiz. Sin duda alguna, también, fue Raúl Scalabrini Ortiz, el argentino que más caro pago la “osadía” de denunciar al imperialismo británico. Los hombres de la anglófila oligarquía argentina no le perdonaron jamás semejante atrevimiento y, cumpliendo órdenes del imperio -como aquellos que en su momento ordenaron el fusilamiento del héroe de la reconquista- condenaron a Scalabrini a la miseria, al ostracismo, a la muerte en vida pero, sin embargo, no pudieron silenciarlo, no pudieron apagar su voz. Como no pudieron doblegarlo, Raúl Scalabrini Ortiz, después de años de paciente investigación histórica –y atenta observación de la realidad–, dio a publicidad su célebre obra “Política británica en el Río de la Plata”. En ella, se atrevió Scalabrini, a develar el resorte oculto de la historia argentina. En efecto, siguiendo los hilos de las “marionetas” que, en el Río de la Plata parecían ser grandes patriotas e ilustres estadistas, comprobó que todos esos hilos conducían a Londres.

El de la Argentina, por supuesto, no era un caso aislado. El poder inglés ejercía su influencia urbi et orbi y así, por ejemplo, durante la guerra civil norteamericana Inglaterra jugó sus cartas a favor del sur para que Estados Unidos no pudiera completar su proceso de industrialización y se partiese definitivamente en dos o más estados. Gran Bretaña aplicó en todas partes del mundo, con mayor o menor éxito, la política de dividir para reinar. Ciertamente, en la América española la política británica tuvo un éxito absoluto y sin igual, pero es importante remarcar que, para el logro de sus fines, Gran Bretaña utilizó siempre más su inteligencia que su fuerza. Por eso Scalabrini Ortiz afirma: “Más influencia y territorios conquistó Inglaterra con su diplomacia que con sus tropas o sus flotas. Nosotros mismos, argentinos, somos un ejemplo irrefutable y doloroso. Supimos rechazar sus regimientos invasores, pero no supimos resistir a la penetración económica y a su disgregación diplomática… La historia contemporánea es en gran parte la historia de las acciones originadas por la diplomacia inglesa”.

Luego, poniendo el dedo en la llaga, Scalabrini Ortiz advierte: “El arma más temible que la diplomacia inglesa blande para dominar los pueblos es el soborno… Inglaterra no teme a los hombres inteligentes. Teme a los dirigentes probos”.

Digamos al pasar que ese tipo de hombre, al que Inglaterra teme, ha sido demasiado escaso en la elite política argentina desde los tiempos de Mayo hasta nuestros días, y que este hecho facilitó la acción de la diplomacia británica en estas tierras. Acción que la mayoría de los historiadores argentinos en sus grandes obras –desde los tiempos del reinado de Bartolomé Mitre hasta la actualidad bajo el principado de Tulio Halperín Donghi– parecen ignorar o descartar de plano. Respecto de semejante omisión que hace imposible todo análisis serio, objetivo y científico de la historia argentina, Scalabrini Ortiz afirma: “Si no tenemos presente la compulsión constante y astuta con que la diplomacia inglesa lleva a estos pueblos a los destinos prefijados en sus planes y los mantiene en ellos, las historias americanas y sus fenómenos sociales son narraciones absurdas en que los acontecimientos más graves explotan sin antecedentes y concluyen sin consecuencia. En ellas actúan arcángeles o demonios, pero no hombres… La historia oficial argentina es una obra de imaginación en que los hechos han sido consciente y deliberadamente deformados, falseados y concatenados de acuerdo con un plan preconcebido que tiende a disimular la obra de intriga cumplida por la diplomacia inglesa, promotora subterránea de los principales acontecimientos ocurridos en este continente.”

Finalmente, Scalabrini Ortiz, para no perder tiempo en el examen de detalles innecesarios y superfluos e ir a la búsqueda de los datos que realmente tienen relevancia histórica, remarca como clave interpretativa: “Para eludir la responsabilidad de los verdaderos instigadores, la historia argentina adopta ese aire de ficción en que los protagonistas se mueven sin relación a las duras realidades de esta vida. Las revoluciones se explican como simples explosiones pasionales y ocurren sin que nadie provea fondos, vituallas, municiones, armas, equipajes. El dinero no está presente en ellas, porque rastreando las huellas del dinero se puede llegar a descubrir los principales movilizadores revolucionarios”

Fue Raúl Scalabrini Ortiz el que nos enseño que la historia de la Argentina –su historia real, no la historia oficial escrita por los vencedores de Caseros y sus hijos putativos– es, en gran medida, la historia del pueblo argentino en lucha por su liberación de la dominación británica. Fue Scalabrini quien nos enseño que la historia que se nos oculta desde las usinas de la historia oficial –ayer liberal, o mitromarxista y hoy, progresista- es que la independencia fue un fracaso porque pasamos del collar visible borbón al collar invisible inglés, porque pasamos de la unidad a la dispersión. La gesta de los libertadores apuntaba a un solo objetivo: la Patria Grande. Aquellas era una oportunidad histórica de lanzarnos al futuro con autodeterminación y objetivos de grandeza claros y únicos. Desde adentro y desde afuera, la alta bandera de los libertadores fue agredida, vilipendiada y asediada, hasta que aquella acción destructiva consiguió fragmentar el cuerpo “uno” en numerosas partes, con aspiraciones restringidas y fáciles de manipular desde los centros de poder. El “uno” original se perdió y, se sabe, separados del cuerpo “uno”, sus fragmentos no son nada. Perdimos la gran oportunidad de incorporarnos al concierto de las naciones como un “todo” capaz de imponer respeto y nos incorporamos como fragmentos impotentes. Así dada la historia, nos convertimos, en “inventados” gentilicios. Fuimos, entonces, “argentinos”, “bolivianos”, “chilenos”, “colombianos”, “ecuatorianos”, “panameños” , “paraguayos”, “peruanos”, “uruguayos” y “venezolanos”…porque fuimos incapaces de ser aquello que verdaderamente éramos: hispanoamericanos

Estamos, hoy, sin embargo, parados frente a un nuevo punto de partida. La historia nos brinda una nueva oportunidad. Esta vez estamos mejor parados, porque estamos juntos con Brasil. Existe por delante una nueva y gran oportunidad de volver a ser el “uno” perdido, pero ahora ampliado y potenciado. Si ella se concreta, habremos visado nuestro pasaporte a la historia por venir. Sin embargo, nuevos peligros nos asechan. Cientos de ideólogos recorren la América Latina predicando un cierto y falso “fundamentalismo indigenista” cuyo oscuro propósito es fragmentarnos en cientos de pedazos. Pero, ahí están como siempre las palabras de Raúl Scalabrini Ortiz, su pensamiento prístino que nos dice: “Unir sobre lo fundamental es tarea americana y de legítima reivindicación, así como desunir por futilezas o por doctrinas ajenas a la convivencia americana es tarea del interés europeo y de sus cómplices. Para unir, es preciso comprender. Para comprender, hay que conocer. Enseñar la comunidad de los intereses es practicar el sentimiento fundamental de América, inmensa fraternidad sin hermanos…Las redes de venales están tendidas en todos los campos en que subsibe una posibilidad de dominio. Los hay verbalmente declarados como amigos del pueblo y los hay despreciadores ostensible de lo popular…América – afirma Scalabrini- es un sentimiento, un estado de alma, no una materialidad y menos una consanguinidad. Ser poroso para ese sentimiento y no impermeable puede únicamente motivar una jactancia de americanidad. El simple nacer aquí de padres aquí nacidos es un ocurrimiento de índole civil no trascendente… Ensalzar los tipos del pasado americano y contraponerlos en rivalidad con lo actual es incurrir en complicidad de simonía o de tontera con el esquilmador extranjero de ayer y de hoy. Es pugnar por su mantenimiento mañana y facilitar, con el relajamiento de las energías americanas presentes, el triunfo de los que a toda costa están procurando usar las armas de su dominación económicas para arrastrar estos pueblos políticamente inertes a la catástrofe…Lo americano es lo constantemente presente no lo fenecido. Es lo que está llegando, no lo que paso. Es lo que haremos, no lo que hicimos.”.

Claro, de tras de ese nuevo peligro que nos acecha esta, como siempre, Gran Bretaña, hoy, tan descaradamente que – como constantemente lo denuncia el gran pensador boliviano Andrés Soliz Rada- una de las más importantes fundaciones de los predicadores, a sueldo, de la nueva balcanización tiene su sede en 6 Lodge Street, de la ciudad de Bristol. Ayer como hoy –como nos enseño Scalabrini- la diplomacia inglesa sigue siendo el resorte oculto de nuestra historia.

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14 agosto, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

LA CORRUPCIÓN TIENE SU GEOPOLÍTICA – Por Alberto Asseff*

La Argentina perdió su capacidad de asombro, lamentablemente. Los “cuadernos” – como los “bolsos” y “valijas” – están como naturalizados. Para peor, la confianza pública de que la Justicia le dé un garrotazo memorable a la impunidad – matriz indiscutida del saqueo sistemático y persistente en el tiempo que sufrimos– está a nivel del zócalo, para no decir en el quinto subsuelo. Empero, repentinamente irrumpió en la escena una prueba que impulsa una investigación que da la apariencia de ser seria. El país entero – sin reparar en banderías o estamentos – estará más que gratificado si así fuere. Quizás sea la inflexión del camino decadente que venimos transitando desde añares.
El descubrimiento de los “cuadernos” del chofer y sargento retirado coincide con algunos antecedentes como los apuntes que llevaba la cónyuge del expresidente peruano Ollanta Humada – hoy encarcelado-, con la información recabada por el juez federal de Curitiba, Sergio Moro, y otros casos resonantes en toda nuestra América, no sólo la del Sur.
No parece casual que Moro haya hecho un curso intensivo de treinta días en la Harvard Law School – en 1998, dos años después de acceder a la magistratura. Tampoco es irrelevante que su investigación haya empezado con la gigante Petrobras y avanzado – con la Lava Jato – con las grandes constructoras brasileñas – verdaderas corporaciones multinacionales – , con Odebrecht a la cabeza.
Tanto Petrobras como Odebrecht eran rivales de envergadura para fuertes corporaciones planetarias. Golpear a las brasileñas era, para las tradicionales, crucial.
Odebrecht por caso es la constructora del puerto cubano de Mariel, el más importante de la isla. En enero de 2013 el expresidente Lula asistió en La Habana a la Conferencia Internacional “Por el equilibrio del Mundo”- rótulo más que expresivo de la intencionalidad -, organizada por el presidente Raúl Castro.
Petrobras y Odebrecht está claro que eran la vanguardia de una estrategia geopolítica de Brasil que se vincula con una frase trascendental que escribió el Barón de Rio Branco – 1845-1912 – en su testamento político: “Yo hice las fronteras del Brasil; los brasileños harán las de América del Sur”.
Brasil había promovido el grupo de naciones emergentes – BRIC – con Rusia, India y China, al que luego se adunó Sudáfrica. No era ni es una movida geopolítica menor.
Simultáneamente, China llegó con fuerza comercial y financiera a África. Llevan siete cumbres estratégicas sino-africanas. El diálogo es entre Pekin y la Unión Africana. Además, se han realizado innúmeras reuniones bilaterales con Senegal, la hispanohablante Guinea Ecuatorial, Sudáfrica y muchos otros países del continente vecino. China, se sabe, se presenta como “imperio amable”. Sin soldados, su “arma” es el comercio y sobre todo la financiación pues le sobran reservas producto de su portentoso intercambio internacional con balanza favorable.
Los chinos también incursionan desde hace quince años – o más – en la América Latina ofreciendo solventar magnos proyectos de infraestructura que son tan perentorios e indispensables si es que aspiramos al desarrollo. En la Argentina, el más importante es el de las represas La Barrancosa y Cóndor Cliff en el río Santa Cruz. Obras de más de cinco mil millones de dólares, sin omitir que en carpeta hay dos usinas nucleares nuevas y – aunque lejano – el túnel de baja altura para conectar Mendoza con el Pacífico.
Washington algunas veces da la apariencia de aletargarse o interiorizarse para cuidar sólo a lo doméstico. Sin embargo, desde que nació nunca dejó de prestar especial atención a las fronteras – su expansión, obviamente – y a los asuntos hemisféricos y mundiales. No sólo a su seguridad nacional, sino también a sus intereses. Entre éstos se halla que sus empresas grandes hagan negocios en todo el planeta. Porque ellos, lo que ganan afuera lo llevan adentro, al revés de nosotros. De pronto les surgió un gran e inopinado competidor: la corrupción. Empresas de otros países ganaban ‘licitaciones’ o eran adjudicatarias directas de enormes obras, relegando a las propias. La legislación norteamericana es muy estricta, incluyendo los rígidos controles de la SEC, su Bolsa de Valores. No admite cohechos ni sobornos. Ni recibirlos ni darlos, ni adentro ni afuera de EE.UU. Las facturas apócrifas o los fondos ‘negros’ son duramente combatidos. Se sabe, no hay posibilidad de dádivas – darlas o recibirlas, pasivas o activas – sin que medie dinero no contabilizado o, mejor dicho, que se contabiliza paralelamente a los Libros oficiales. En este contexto, una mano invisible decidió allá que había que inhumar la corrupción latinoamericana. Parece que la africana por ahora no está en la mira.
Quizás esto explique la sorpresiva aparición de los apuntes de la corrupción y el desplome de encumbrados dirigentes regionales. Podríamos estar ante la geopolítica oculta detrás del combate a la corrupción.
Bienvenida, ciertamente, esta lucha que tiene como blanco las negruras de las cloacas mafiosas de la putrefacción político-dirigencial. Que se desnuden la hipocresía y la ruindad moral de muchos pontificadores desde tribunas falsificadas, ya que son para sus beneficios, no para orientar a los pueblos. Que se vincule definitivamente la pobreza con el saqueo de los recursos públicos. Y que se depure la política para que de verdad promueva estrategias que nos conduzcan a un mejor estadio del nivel de vida, que nos lleven al muchas veces prometido y siempre postergado desarrollo socio-económico.
Empero, pareciera útil que reflexionemos que una geopolítica está invisiblemente en medio de todo esto y que la corrupción nos castiga por partida doble: nos empobrece y también nos impide ejecutar una gran política para que tengamos más volumen – en todo aspecto – en el mundo.

*Diputado del Mercosur; diputado nacional m.c.; presidente nacional del partido UNIR
www.unirargentina.org

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13 agosto, 2018|Columnas de Opinion|Comentarios desactivados en LA CORRUPCIÓN TIENE SU GEOPOLÍTICA – Por Alberto Asseff*

La prisión de Amado Boudou – Crónica de un final anunciado

Federico González

 

Durante el 2014, mientras era columnista del Diario Perfil, he escrito algunos artículos sobre Amado Boudou, quien entonces era vicepresidente de la Nación Argentina.

La noticia de su detención, durante el día de la fecha, podría remitir a una reflexión retrospectiva sobre el alcance y significado de aquellos textos. No obstante, su transcripción refiere a algo más simple: la crónica de un final anunciado.

 

  1. La sombra de un vicepresidente en desgracia
    Finalmente ocurrió: Amado Boudou fue citado a declarar por el juez Ariel Lijo. Boudou es uno de los funcionarios con peor imagen pública. Luego de su momento de gloria en noviembre de 2011, cuando llegó a medir 48,9 % positivo contra 51,1% negativo, su imagen se desplomó estrepitosamente, situándose en 19,3% positivo contra 80,7% negativo hacia julio de 2012; guarismos muy parecidos a los de fines de 2013.
    ¿Quién es realmente y qué representa? Quizás la mejor manera de explicarlo sea respondiendo a lo último. Si entendemos que un imaginario es un conjunto de creencias y valores atribuidos a algo de modo más o menos racional; éstos podrían ser los que le caben a Boudou:
    1. El arribista carismático
    Simpático, afable, comprador, seductor de eterna sonrisa gardeliana, son aspectos que representarían la fachada luminosa, la mascarada del verdadero político escondido tras el personaje. Cuando la imagen de Boudou entró en desgracia al estallar el caso Ciccone, una vasta poción de la ciudadanía no pudo dejar de percibirlo como un político arribista, inescrupuloso, ambicioso, inteligente y astuto.
    2. El kirchnerista light
    Pintón, elegante, joven fashion del vip marplatense, vecino de Puerto Madero, motoquero y rockero, el ex militante de la UCeDé pronto devino en soldado cristinista al servicio de la causa nac & pop. Como sucede con toda cultura, el kirchnerismo representa demasiadas cosas. Si el menemismo fue un poder para la ostentación y el kirchnerismo de Néstor uno para la acumulación, el cristinismo sería una síntesis narcisista de poder y glamour. En tal sentido, Boudou representa el ícono de un kirchnerismo hedonista que no sólo amasa poder sino que lo disfruta públicamente.
    3. Un capricho de Cristina
    ¿Por qué Cristina eligió a Boudou como vice? ¿Es que no se daba cuenta de que aquel joven tan inteligente como irresponsable le traería problemas? Entre las múltiples aristas de la Presidenta, la dimensión del capricho no resulta menor. La veleidad es una de las formas más narcisistas y peligrosas de ejercer el poder. Porque es esa fuerza que impele a hacer lo que a uno le gusta descuidando lo que debería o convendría. Boudou quizá sea el alto precio de un lujo de la Presidenta.
    4. Un soldado de Néstor
    Boudou ha dado a entender que sólo ejecutó órdenes de Néstor. En ese imaginario que sostiene que la política es la prolongación de los negocios, la idea del “brazo ejecutor” o del testaferro siempre acude a la mente. Quizás no sea casual que Ciccone sea la máquina de fabricar billetes. Boudou sería entonces la consumación de la fantasía y la perversión de Néstor.
    5. Boudou es Boudou
    Demasiado inteligente y ambicioso para ser algo distinto de sí mismo. La síntesis resulta austera, quizá sea la más verosímil: Amado Boudou es un arribista simpático que supo utilizar su sonrisa y su inteligencia al servicio de una ambición personal desmedida. En tal sentido, quizás haya sido el más pragmático de los dirigentes K. Aunque algo salio mal
    *Director de González Valladares Consultores.

 

Fuente: Diario Perfil, 1º Junio de 2014

http://www.perfil.com/columnistas/la-sombra-de-un-vicepresidente-en-desgracia-0601-0068.phtml?utm_source=redir_url_legacy

https://gonzalez-valladares.blogspot.com.ar/2014/06/la-sombra-de-un-vicepresidente-en.html

 

2- Boudou, Néstor y la máquina de hacer billetes

En la edición de PERFIL del domingo pasado aparecen dos magníficos análisis sobre el Boudougate. Por un lado, Julio Bárbaro refiere al sueño de la máquina de hacer moneda como digno de un cuento de Roberto Arlt. Por otro, Carlos Ares sugiere una original hipótesis sobre los roles de Néstor Kirchner y del propio Boudou en la compra de Ciccone. Concretamente: Boudou no habría actuado como mero brazo ejecutor sino que sería el promotor mismo de la idea, al haber tentado a Néstor “tocándole su orgullo”.
El texto de Ares invoca la historia del rey desnudo y e invita a pensar a Boudou como un “farabute” que convence a Néstor de hacerse un traje de billetes. Lo excelso de una buena historia es su capacidad de evocar otras que permitan consolidar un sentido.
Pensé en la tragedia de Otelo, el general moro que sucumbe ante los celos demoníacos que le inocula el ambicioso Yago. Pensé que un hombre, por más poderoso que sea, tiene un punto débil producto de su pasión. Todos podemos convertirnos en esclavos de nuestro deseo. Pensé que la máquina de hacer billete es el anverso obligado de cajas fuertes cuya sola visión produce éxtasis”. Pensé en Avivato, la historieta de Lino Palacios que la Wikipedia define como: “Personaje chanta, de moralidad resbaladiza, vividor, ventajero, pícaro, embustero y observador, capaz de sacar ventaja en cualquier situación”. Recordé la certera expresión de un amigo que invitaba a prevenirse de la “narcitécnica”: esa artimaña manipulativa basada en el simple recurso de tocar el narcisismo del otro. Pensé también en la paradoja de los poderosos: la misma audacia megalómana que les permite conquistar el mundo se transforma luego en su talón de Aquiles. Porque la misma omnipotencia negadora que posibilita el éxito, termina por transformarlos luego en ingenuos vulnerables frente a aduladores inteligentes e inescrupulosos. Yago sabe muy bien dónde tocar a Otelo para conseguir sus ambiciosos fines. Sólo le basta saber por dónde ingresar al alma del moro para así controlarlo.
Un cortesano es el prototipo de un estratega audaz que de, modo sutil, ejerce el poder bajo el disfraz de la lealtad. Por eso los entornos siempre fueron peligrosos para quienes tienen vocación de reyes. Antes de que se desencadene la tragedia de Otelo, Shakespeare le hace decir a Yago: “Yo sirvo al moro, sólo porque yo me sirvo. Sólo porque así me sirve”. Quizá la suerte de Boudou ya esté echada. Como en la caída de Yago, acaso Boudou arrastre a otros. Al fin y al cabo, la política, como la vida, está repleta de viejas historias que vuelven a repetirse.
*Director de González-Valladares Consultores.

 

Fuente: Diario Perfil, 8 Junio de 2014

http://www.perfil.com/columnistas/Boudou-Nestor-y-la-maquina-de-hacer-billetes-20140608-0057.html

https://gonzalez-valladares.blogspot.com.ar/2014/06/boudou-nestor-y-la-maquina-de-hacer.html

 

3-Una graciosa sucesión de azares

Finalmente Amado Boudou se presentó a la indagatoria y declaró. Luego continuó hablando para la TV. Al parecer, convenció poco, casi nada. Quizás algún memorioso de los 70 recuerde el sketch: Jorge Porcel encarnaba al Sr. Spidzicuchi, un buenazo que llegaba un minuto tarde al trabajo porque le pasaban cosas increíbles, pero ciertas. Todo comenzaba con una reunión entre un empleado “chanta” y “langa”, que interpretaba Ernesto Bianco y su jefe. Aquel había llegado tres horas tarde y, cuando se le pedían explicaciones, inventaba historias inverosímiles pero narradas con tanta elocuencia que terminaba por convencerlo. Luego, ingresaba el sufrido Spidzicuchi, quien relataba los infortunios que había padecido realmente. Como en esos desopilantes gags, si algo caracterizaba a su relato era la concatenación de azares que le jugaban en contra. En este caso, el jefe no se convencía y terminaba por sancionar a Spidzicuchi. A la luz de esa analogía, veamos algunas “Spidzicuchiadas” padecidas por el Sr. Boudou: es íntimo amigo de Núñez Carmona, que es amigo de Vandenbroele, quien maneja The Old Fund, que es contratado por Gildo Insfrán, quien paga $ 7,6 millones para reestructurar la deuda de Formosa con el Gobierno nacional, del cual Boudou es ministro y responsable de la negociación.  Quien además elabora un proyecto para ampliar la capacidad de La Casa de Moneda para imprimir billetes. Pero luego bloquea su propio plan. Milagrosamente, la AFIP, a su pedido, concede una moratoria extraordinaria a Ciccone. Casualmente Ciccone pasa a ser controlada por The Old Fund. Boudou niega conocer a Vandenbroele, que vive un tiempo en su departamento de Puerto Madero, donde paga expensas, cable y teléfono. ¡Además, un hermano de Boudou viaja con pasajes pagados por TOF!
Una analogía es una construcción mental que permite comparar cosas disímiles a través de un rasgo común. Como las caricaturas, las analogías son útiles para destacar algún aspecto. Aunque parezca contradictorio, su valor residual es destacar las diferencias:
Como Spidzicuchi, Boudou juega a ser una víctima del azar. Pero la diferencia es que Spidzicuchi era un buenazo sufrido. Boudou parece todo lo contrario. El vice se se asocia más al seductor carismático encarnado por Ernesto Bianco. La diferencia es que éste convencía a un jefe sensible al embaucamiento. Boudou, que ya no convence a nadie, deberá convencer a Lijo. Spidzicuchi era el personaje de un sketch cómico. En cambio el vice es el protagonista de una realidad dramática. Colofón: argumento de un niño que se llevó “sin querer” el útil de un compañerito: “Seño, yo no fui; ¡me lo pusieron en la mochila!”.

*Director de González/ Valladares Consultores.

 

Fuente: Diario Perfil, 15 Junio de 2014

http://www.perfil.com/columnistas/Una-graciosa-sucesion-de-azares-20140615-0037.html

https://gonzalez-valladares.blogspot.com.ar/2014/06/una-graciosa-sucesion-de-azares_15.html

 

4- Lo habían Amado tanto

Durante los últimos días, el vicepresidente Amado Boudou volvió a ser noticia: fue el principal orador en el acto de la Independencia, estuvo a cargo del Poder Ejecutivo por ausencia de la presidenta Cristina Kirchner y, como titular del Senado, recibió al presidente chino Xi Jinping. Mientras, los procesos judiciales en su contra siguen su inexorable curso.

Como contrapartida, en el círculo del Gobierno su presencia resulta cada día más incómoda. ¿Qué hacer con Boudou?, parece la pregunta recurrente que no encuentra una respuesta clara. Sucede que ese interrogante simple esconde otros: ¿qué se quiere, qué se puede, qué conviene hacer?, ¿qué desea realmente la Presidenta?, ¿qué se quiere preservar y qué se teme perder?

Lo cierto es que en el interior del Gobierno pareciera haberse instalado una duda que carcome: ¿por qué seguir pagando un costo político que ensombrece el presente y compromete el futuro? Lo cual justifica conjeturar que el dilema de fondo acaso radique entre el deseo presidencial de no cargar con la responsabilidad de un error de origen y las necesidades de quienes aspiran a ser los continuadores del ideario kirchnerista.

Los planes de la historia. Mientras el Gobierno se debate en esa compleja duda hamletiana y los avances de la Justicia jaquean al vice desde diversos frentes, la figura de Amado Boudou sigue afianzándose como símbolo involuntario de los aspectos más sombríos de la política. Como parábola del apogeo y la caída del poder. De su encanto primigenio y su irreversible decepción. Como prueba palmaria de que mientras algunos dedican su vida a construir poder con paciencia y avaricia, otros se encargan de dilapidarlo licenciosa e inescrupulosamente.

Más allá de su suerte judicial y política, quizás la historia ya esté fraguando para Boudou el sitial menos grato: el del político arribista que con seducción y carisma supo conquistar a una presidenta que hizo del capricho uno de sus tantos modos de ejercer el poder.

Amado Boudou: una moderna versión de Avivato, aquel personaje de historieta que encarnaba al típico porteño vividor y oportunista, tan simpático como inescrupuloso, que terminaba esquilmando a sus víctimas ocasionales. En cada acto, su sello: simpatía, mentira, estafa.

Si el poder kirchnerista es un poliedro, Amado Boudou quizás sea el símbolo de su costado más frívolo y narcisista. El de la sustancia del engaño.
Boudou, el vicepresidente cuya desgracia hoy salpica al corazón del Gobierno. Alguna vez fue amado. Ya no.

PD: Esta semana se cumplieron seis años del famoso voto no positivo con que Julio Cobos, el vice de entonces, le proporcionó al Gobierno el doble beneficio de destrabar el conflicto del campo que lo tenía jaqueado y, adicionalmente, le permitió afianzar esa épica que luego se convirtió en “el relato”, donde el rol de Cobos sería el de una especie de Judas. Mientras que aquel vice salvó involuntariamente al Gobierno, el actual no deja de hundirlo. Mal que le pese al Gobierno, lamentablemente hoy no parece que vaya a existir algún Cobos cuyo gesto pueda “mágicamente” salvarlo de Boudou.

*Director de González Valladares Consultores.

 

Fuente: Diario Perfil, 20 Julio de 2014

http://www.perfil.com/columnistas/Lo-habian-Amado-tanto-20140720-0045.html

https://gonzalez-valladares.blogspot.com.ar/2014/07/lo-habian-amado-tanto_20.html

 

 

Federico González

Director de González y Valladares

Twitter: @fede1234

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