Columnas de Opinion

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Ponernos en el lugar del otro. Por el Senador Mario R. Fiad.

El 21 de marzo ha sido instituido por la Organización Mundial de la Salud como el Día Mundial del Síndrome de Down y constituye una oportunidad propicia para la reflexión sobre que hacemos y que respuestas damos, pero no me refiero solo a las políticas públicas de un Estado que se ocupa de sus ciudadanos, sino también a nuestras propias actitudes, muchas veces nacidas del prejuicio y la indiferencia.

Pareciera que como el descubrimiento de este Síndrome data del siglo pasado, estuviera todo dicho y no existieran posibilidades de avanzar más en el campo científico. No obstante los desarrollos en el conocimiento nos demuestran de manera cotidiana que siempre se puede seguir avanzando, motivados por el desafío que significa mejorar la calidad de vida y salud de las personas, garantizar sus derechos y su dignidad.

Esta mirada que me impulsa siempre como médico comprometido con la ciencia y con la salud pública, pude encontrar en oportunidad de mi visita a la Fundación Jérôme Lejeune, por quien fui invitado a participar de la Marcha por la Vida que se realizó en Paris el 20 de enero del corriente año. Una marcha caracterizada por la heterogeneidad de una masiva concurrencia que se encontraba en una convicción compartida: la defensa de la vida en todas sus etapas.

La fundación, lleva el nombre de quien, en el año 1958 descubrió las causas genéticas de la trisomía 21, y quien asumió el enorme desafío de gestar un camino de investigación científica con un anclaje ético de respeto profundo por la vida y la dignidad de las personas.

Es esta combinación de excelencia científica y académica profundamente arraigada en los valores que le dan sentido, lo que signa la fecunda labor que realiza la Institución que trasciende los límites de su país.

En Argentina contamos con grandes avances en las políticas de inclusión para las personas con Síndrome de Down, pero la eficacia de las políticas no solo depende de la voluntad del Estado, sino también de una concepción compartida por una sociedad que respeta a las personas en su vida, sus derechos y su dignidad, sin distinción de ninguna naturaleza.

Esta concepción es la que impulsa la acción colectiva de miles de personas, de organizaciones, de asociaciones, que a lo largo y a lo ancho del país, cada día trabajan con la conciencia del valor indiscutido de la vida de las personas, y de sus derechos más allá de cualquier condición.

Porque vivimos en sociedad y como tal, tenemos una responsabilidad individual hacia lo colectivo que tiene que ver no solo con resolverle un problema a otro sino también con generar las condiciones para ponerlo en un camino que le asegure un proyecto de vida, dotado de sentido y de oportunidades.

A veces con nuestra indiferencia levantamos muros que nos dejan cautivos de nuestros propios prejuicios e incapacitados de ver a la persona, a lo que puede, a lo que hace, a lo que dice y a lo que siente. Ciertamente nos sorprenderíamos.

Quizás lo mejor que podemos hacer en este día, mañana, y en cada día, es recurrir a una sabia y antigua consigna, pero no por ello menos eficaz, que es la de “ponernos en el lugar del otro”. Seguramente esa mirada solidaria nos enaltecería como sociedad porque estaríamos pensando un presente y un futuro en el que estamos todos incluidos.

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19 marzo, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

A 70 años, algunos momentos de la filosofía en Argentina por Alberto Buela

Terminado el primer congreso nacional de filosofía, que como sostuvo el filósofo peruano Alberto Wagner de Reyna, miembro informante de las delegaciones extranjeras, fue más bien el primer congreso internacional de filosofía después de la Segunda Guerra, pues los Congreso internacionales de Nueva York del 47 y de Amsterdam de 48 fueron un fracaso.

Sin embargo, pocos años después del Congreso de filosofía en Cuyo, la filosofía padeció el curso de cambiantes situaciones políticas.

Hasta el golpe de Estado de 1955 que derrocó al General Perón la filosofía siguió su curso con investigaciones señeras llevada por el ideario fijado por Coriolano Alberini en el primer congreso: ““este Primer Congreso nacional dará singular prestigio a la Argentina espiritual… y esperemos que en un futuro florecerán genios filosóficos ajenos a la enseñanza oficial”. Así, en el 50 Vasallo publica Elogio de la vigilia; en el 51 Sampay Introducción a la teoría del Estado; en el 52 Sepich publica Introducción a la ética; Alfredo Fragueiro: La analogía del derecho; Astrada: La revolución existencialista; en el 53 de Anquín publica El ser visto desde América; Alberini su Génesis y evolución del pensamiento argentino; Furlong su extraordinaria investigación Nacimiento y desarrollo de la filosofía en el Río de la Plata, en el 54 Sepich publica el voluminoso texto La filosofía de Ser y Tiempo de Heidegger; Manuel Gonzalo Casas: Introducción a la filosofía;  Murena: El pecado original de América; Guerrero: Qué es la belleza; Aybar: El realismo intuitivo y así podemos seguir con una veintena de filósofos más que pensaron con cabeza propia.

Mientras tanto, maestros de filosofía europeos enseñaban en Argentina: Ángel González Álvarez en el 50 en Mendoza, luego vino Antonio Millán Puelles también a Mendoza en el 54, Roger Labrousse en Tucumán hasta el 53.

Pero esta libertad espiritual, este vigor del alma en su aplicación a los problemas filosóficos y políticos que despertó aquel famoso congreso, en la medida en que desaparecieron sus actores y cambiaron las circunstancias políticas se fue perdiendo para terminar en la nada filosófica de la Argentina de hoy en día.

El primer hecho que afecta el desarrollo de la actividad filosófica en nuestro país fue la intervención de la Universidad de Buenos Aires en el 55 por José Luis Romero, el hermano del capitán filósofo, según lo llamara Alejandro Korn a Francisco Romero, quien persiguió y expulsó de todas las universidades en donde pudo intervenir a los filósofos “flor de ceibo”, y así pasaron a ser desocupados, Carlos Cossio, Diego Pró, Miguel Ángel Virasoro, Nimio de Anquín, Leonardo Castellani et alii. Hasta Eugenio Puciarelli, Carlos Astrada y Luis Juan Guerrero fueron raleados, aunque por poco tiempo.

Esta intervención introdujo por la fuerza la teoría del capitán filósofo Romero de “la normalidad filosófica”, según la cual un filósofo moderno para ser tal debe cumplir con ciertos requisitos como: estar al día en cuanto a novedades, cumplir con el cursus honorum universitario pasando por todos los cargos de ayudante ad honorem a profesor titular, de ser posible a decano como él mismo o rector como su hermano. Realizar algún viaje al exterior, preferente Europa o Estados Unidos para contactarse con otros profesores afines.

Yo he tenido la ocasión hace unos pocos meses de leer las cartas de Romero a Ferrater Mora que son una muestra de supino cinismo.[1]

La politización que ejerció Romero sobre toda la actividad filosófica la pone de manifiesto el austero profesor santafesino Miguel Ángel Virasoro cuanto se le otorgó el primer premio de filosofía en 1956. Virasoro quien era el único filósofo del jurado renunció al mismo porque de antemano y sin tener en cuenta los méritos de otros posibles candidatos, así lo decidieron. Publica entonces una carta en el periódico Propósitos el 12/3/57: “demostré acabadamente que el capitán Romero no era un filósofo creador, sino un mero repetidor y divulgador de ideas ajenas, sin la profundidad y pleno dominio de la problemática filosófica contemporánea de Carlos Astrada ni la brillantez y genialidad de Fatone.”[2]

La imposición del paradigma de la “normalidad filosófica” hizo un daño terrible en la mentalidad de los futuros filósofos pues castró sus impulsos más creativos y personales.

El segundo hecho fue la creación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnica por Decreto Ley N° 1291 del 5 de febrero de 1958. Su primer presidente fue Bernardo Houssay, Premio Nobel de Medicina en 1947, un  furibundo antiperonista. Su objetivo era formar investigadores en ciencias duras pero con la entrada del platense Emilio Estiú se le abre el campo a nuestra disciplina.

El futuro filósofo barrunta que además de la cátedra puede lograr una salida laboral en la investigación científica y así se comienzan a producir especialistas de lo mínimo como son los cientos de trabajos eruditos que llenan los armarios del Conicet. Sabido es que el erudito, en el raro caso de no ser estéril, trabaja un tema durante años, acaso durante toda su vida, y sus aportes son mínimos. En el fondo no pude saltar sobre la figura del empleado público[3].

Esto da al traste con el ideal del filósofo como aquel que ve el todo, que tiene una mirada holística, una visión y versión de la totalidad. No al ñudo Platón afirma en la República (537,c 10-15)”La mejor prueba de que una naturaleza sea dialéctica o no, es porque el filósofo tiene una visión de conjunto, y el que no la tiene no lo es”.

 

El tercer momento es el diálogo entre católicos y marxistas que se dio allá por el 62 al 65.

Ese diálogo nace como consecuencia de la encíclica Pacen in terris de Juan XXIII y es una continuación del diálogo en Francia entre Roger Garaudy y la revista Esprit fundada por Emanuel Mounier. Es por iniciativa de nuestro profesor de filosofía antigua Conrado Eggers Lan quien publicó en 1962 en la revista Correo del Centro de estudios de filosofía y letras de la UBA un reportaje sobre cristianismo y marxismo en donde sostiene que son compatibles. A él le respondió el marxista León Rozitchner en la revista Pasado y Presente, acusándolo de generar un “confusionismo moralizante” despojando al marxismo de su significación totalizante: el descubrimiento de los lazos que unen a los hombres entre sí en lo histórico económico.

A la polémica se sumó Oscar Masotta, que dejó luego la filosofía para ser el introductor de Lacan en Argentina, diciendo que son dos concepciones del mundo incompatibles aunque tengan temas en común.[4]

En mi opinión este diálogo entre católicos y marxistas fue un encuentro de ayuda mutua entre dos enfermos. El catolicismo perdiendo su poder a manos de la avalancha evangelista y el marxismo con un saldo de 100 millones de muertos.[5]

 

Esta polémica movió las calmas aguas del avispero filosófico argentino hasta que, después del Concilio Vaticano II (63-65), se va gestando lo que terminó en llamarse la Teología de la liberación y sus consecuencias posteriores en Medellín 68.

En el orden estrictamente filosófico, y a instancias e influencia de teólogos cristianos, el principal fue Lucio Gera (1924-2012),[6] se fue incubando lo que en el segundo Congreso de filosofía – Córdoba del 72- se conoció como filosofía de la liberación.

En ésta se destacan dos corrientes: una, la filosofía de corte marxista de la liberación donde se destacan Enrique Dussel, Cerutti Guldberg y Arturo Roig y otra: la filosofía popular de la liberación con Rodolfo Kusch, Mario Casalla y Juan Carlos Scannone.

Cualquiera que estudie estos seis autores, ni hablar de la serie infinita de epígonos, comprobará que el certero juicio de ese gran filósofo mejicano don Luis Villordo (1922-2014): “fue más un programa de filosofía que un desarrollo filosófico”, es lo más apropiado que puede afirmarse de ella.

No obstante tiene que destacarse el aporte de Kusch en su opúsculo La negación en el pensamiento popular, de una originalidad poco común.

                     

El secreto más guardado de la filosofía argentina

 

La historia de la filosofía en Argentina, que no es lo mismo que filosofía argentina, pasó por distintas etapas ya estudiadas por maestros de filosofía como Coriolano Alberini, Diego Pró y Alberto Caturelli.

El aporte propio de esta ponencia es que, tan destacados autores por una cuestión de tiempo de vida no pudieron tener en cuenta, todo el pensamiento sobre la liberación, tanto en filosofía como teología. Pensamiento que nace del enfrentamiento existencial de dos posturas: la de Astrada y la de De Anquín. La que primó hasta ahora es la políticamente correcta de Astrada, entendida como marxismo universitario aceptado por toda la academia y es por eso que se hacen tesis y tesinas sobre el primero y nada sobre el segundo. Es que los mismos profesores no saben ofrecer alternativas porque ellos mismos no conocen. Una vez más vemos que la culpa no la tiene el chancho sino quien le da de comer.

Pero si hurgamos un poco, aparece el pensamiento de Nimio De Anquín, toda su vida un contracorriente, sobre la singularidad americana.

Esta singularidad americana es preciso decirlo una vez más no está vinculada a la inventiva personal y caprichosa de tal o cual autor, sino al hecho liminar del presocratismo americano que nos coloca ante el ser como “elementales”.

Juan Sepich, un maestro de filosofía dijo: «El país nunca tuvo aristocracia. España puso su interés y su atención en Lima, México y Centro América. Nos tuvo abandonados. No nos vio ni nos consideró. El país se ha ido haciendo solo, haciéndose con su gente y su tierra».

De modo que el ser, para nosotros argentinos americanos, es lo que es más lo que puede ser. Y en ese sentido nos constituimos en un pensamiento disidente y alternativo a lo dado y aceptado, sea pensamiento único  o políticamente correcto.

El disenso sería, siguiendo a Platón, ruptura con la opinión y entonces será, el método de dicha postura. Como consecuencia, la política debe ser entendida a partir de la metapolítica y no como coyuntura, lo cual crea pensamiento alternativo y no conformista.

Cuando Gustavo Bueno, el más significativo, por lo inconformista, filósofo español hasta hace poco vivo me preguntó acerca de la filosofía en Argentina para agregar en su página de “filosofía en español”, le recomendé el mamotreto de 1500 páginas del querido y eximio profesor y tocayo Caturelli: Historia de la filosofía en la Argentina 1600-2000 que cuenta además con 550 páginas de bibliografía filosófica argentina que supone un trabajo de enanos el haberla realizado por un solo hombre. El libro comenta 1400 autores y se detiene en unos 200(ojo que me puso dentro de estos). De estos doscientos en mi criterio se destacan por su originalidad y penetración el 10%:

Virasoro, Miguel Ángel; Vasallo, Ángel; Terán, Sixto; Taborda, Saúl; Sepich, Juan; Rougés, Alberto; Moreno, Alberto; Pró, Diego; Murena, Héctor; Meinvielle, Julio, Massuh, Víctor; Kusch, Rodolfo; Guerrero, Luis; Casas, Manuel; Castellani, Leonardo, Aybar, Benjamín; Anquín, Nimio de; Astrada, Carlos y Alberini, Coriolano. Y que si me veo obligado a reducir a dos, ellos serían Astrada y de Anquín.

El secreto mejor guardado de la filosofía argentina es el que han realizado los pseudos filósofos de la autodenominada filosofía de la liberación cuando se autotitulan discípulos de Carlos Astrada (marxista-maoista) y borran la influencia de Nimio de Anquín, por considerarlo nipo-nazi-facho-falanjo- peronista.

El origen de esta disyuntiva creemos encontrarla  en el Congreso de filosofía de 1949. Visto a una  distancia de más de medio siglo podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que fue el hecho cultural de mayor significación internacional que produjo la Argentina en toda su breve historia. No existió ni antes ni después ningún hecho cultural producido por Argentina en su conjunto que tuviera la resonancia en el momento en que se hizo ni su prosecución en el tiempo (han pasado 70 años) y aún sigue siendo mencionado como un hito dentro del desarrollo filosófico mundial. Produjo una conmoción no solo por la enorme concurrencia de filósofos extranjeros (más de 70)  y locales sino porque se jugó el destino del pensamiento y la inteligencia argentinas.

La vida de estos dos filósofos corre paralela: nacen en Córdoba en 1894 y 1896, estudian en la misma universidad con los mismos profesores. Parten en 1926 con una beca para Alemania donde uno va a estudiar con Heidegger y otro con Cassirer. Los dos participan activamente en el I Congreso de filosofía de 1949. De Anquín con una sólida formación clásica en Aristóteles y Santo Tomás termina volcándose a Hegel y Astrada con una débil formación clásica pero una basta información contemporánea, también termina arropándose en el filósofo de Berlín.

Durante el primer peronismo Astrada dirige desde la Universidad de Buenos Aires los Cuadernos de filosofía mientras que de Anquín desde la Universidad de Córdoba edita por su cuenta y riesgo Arkhé (revista americana de filosofía sistemática y de historia de la filosofía).

La adopción por parte de ambos de Hegel y su Volkgeist (espíritu del pueblo) hace que Astrada por su pertenencia maoísta-marxista lo vea encarnado en “el proletariado” y de Anquín por su pertenencia al peronismo en los trabajadores y en “la tradición nacional” expresada por Lugones como “poeta óntico”. Los dos son antiimperialistas pero mientras que Astrada lo es al estilo marxista, de Anquín nos habla de un “imperialismo situado” y como se manifiesta aquí y ahora, al estilo de ese gran denunciante que fue José Luis Torres, el fiscal de la Década Infame.

En definitiva, de Anquín tuvo como eje de su pensamiento la realidad singular fantasmagórica que nos rodea y Astrada, filosofó sobre los textos como pretextos para otros textos. Éste mostraba con orgullo una foto con Mao y aquél su doctorado honoris causa de la universidad de Maguncia.

Enrique Dussel en su publicitada obra Filosofía de la liberación (ver pp.50 a 56)[7] ve el problema pero escamotea la verdad. Y así afirma que la filosofía de la liberación le debe su paternidad de Carlos Astrada y su Mito gaucho (1948) ignorando adrede, silenciando a propósito (lo mismo ha hecho Arturo Roig en su Pensamiento latinoamericano) la extra-ordinaria meditación de Nimio de Anquín El ser visto desde América (1953), que es la que realmente funda un genuino pensamiento americano de las identidades y de la disidencia al pensamiento único y políticamente correcto.

Así Dussel en sus infinitas “agachadas” al régimen de poder constituido y al statu quo reinante de los diferentes países donde ha vivido como “turista filosófico”, cuando habla de los crímenes sobre la filosofía corre rápido al ejemplo de Husserl y su expulsión por los nazis pero nada dice del asesinato de Jan Patocka por parte del gobierno comunista checo.

Tendría que aprender de la valentía del filósofo argentino Oscar del Barco quien reclamó igual juicio que a los milicos de la dictadura, a sus antiguos compañeros los montoneros, y lo ralearon de todos lados.

Hace ya muchos años otro buen filósofo argentino, Máximo Chaparro, me comentaba que había que desarmar la gran mentira en torno a don Nimio, porque fue él, el auténtico y genuino fundador de la filosofía popular de la liberación con el rescate “del Ser singular (que es el ser visto desde América) en su discontinuidad fantasmagórica. El americano es un elemental, y sus pensadores representativos se asemejan a los físicos presocráticos.., para quien filosofe genuinamente como americano, no tiene otra salida que el pensamiento elemental dirigido al Ser objetivo-existencial…y este pre socratismo americano será, al cabo, una contribución efectiva a la recuperación del sentido greco-medieval del ser”.

Y sobre esto me observa el mismo Chaparro que: “Esta recuperación tiene un hondo significado. Por un lado, la ubicación del filosofar americano dentro de la tradición europea, rescatando su y nuestra originalidad, y por otro, en el desarrollo de la autoconciencia, el encuentro con las cosas en su individuación y  potencial universalidad. A menudo algunos repetidores se refieren a de Anquín como prototipo de un filosofar regresivo y ahistórico, no comprendiendo ni la ontología del filósofo y menos aún su imponente hermenéutica de la tradición europea”. [8]

Y así como Hernández pintó en Martín Fierro al pueblo argentino, análogamente de Anquín, hablando desde Lugones como poeta óntico, ve que ese Ser singular está encarnado también en el pueblo argentino.[9] Es por ello que todo el pensamiento post anquiniano es un pensamiento sobre la identidad o sobre las identidades. Y así como la filosofía de la liberación de corte marxista y astradista “no ha sido más que un programa y no un desarrollo. El pensamiento sobre la “singularidad americana”  que nace con de Anquín (se haya sido o no discípulo de él) ha producido pensamiento filosófico genuino a través de figuras como Arturo García Astrada, Máximo Chaparro, Silvio Maresca y nosotros mismos.[10]

Irrita y subleva que sus alumnos directos, como Dussel o Roig, quienes han escrito trabajos ad hoc sobre él, como el zorro en el monte hayan borrado con la cola las huellas.

Esta línea soterrada de pensamiento argentino viene a sostener que somos una cultura de síntesis, que somos una interculturalidad y no el multiculturalismo como han postulado muchos pensadores de la filosofía marxista de la liberación. Esa interculturalidad se manifiesta en la religiosidad popular que es católica hasta el tuétano, cargada con todas las manifestaciones heterodoxas que nuestro pueblo le ha adherido (Gauchito Gil, Difunta Correa, etc.).

Nosotros nos inscribimos en esta tradición de pensamiento como hombres del campo nacional-popular y como nacionalistas de Patria Grande. Y ante el one word, el mundo uno, no nos queda más salida que el ejercicio del disenso y el rescate de las identidades y las diferencias, en el marco de una tradición cultural tan específica como la de nuestra ecúmene hispanoamericana.

 

Con la restauración democrática del 83 aparece un nuevo momento en la filosofía argentina, el del totalitarismo democrático, llevado a cabo por profesores que integran la revista latinoamericana de filosofía y nucleados alrededor de las figuras de Carlos Nino, asesor de Alfonsín, de Gregorio Klimosvky, como divulgador científico, de Osvaldo Guariglia, como profesor de historia de la filosofía, de Eduardo Rabossi, como analista político y de Ezequiel de Olaso, un especialista en Leibniz.

La matriz ideológica de este grupo, liberal en lo político y de un laicismo  izquierdizante en lo cultural, tuvo una vigencia de una década hasta que sucumbió ante la vaciedad de sus contenidos y cuando se acabaron los estipendios del Estado.

A este grupo estuvieron y están vinculados aquellos que hicieron filosofía analítica y matemática en Argentina, aunque ninguno llegó a la altura de don Alberto Morena. Así, los Asenjo, C. Alchurrón, M.Bunge, Raggio, Rahman que publican en peer review journals de Oxford U. P, Cambridge U. P., Springer, Harvard U. P., J. Hoppkins y, U.P. y algunas otras, no son por mí considerados filósofos porque el juicio sobre la realidad de lo qué somos de estos “hilvanadores de signos” viene prehecho por las exigencias ideológicas de esas mismas universidades.

Seguramente figurarán todos ellos en el Standford dictionary of Philosophy o en el de la Routledge  y publicarán en el Journal of the History Ideas, pero eso tiene una magra significación para quien se interese en saber qué es y cómo se desarrolló la filosofía argentina. Por lo demás la colonización cultural y filosófica de estos “personajes” los hace impresentables a una clara conciencia argentina y americana. Y acá intentamos destacar a aquellos que, en algún momento, pensaron por sí y no por otros.

 

 

Estamos ahora en la última etapa del despliegue de la filosofía en Argentina, la de la filosofía mediática, “la del gran aburrimiento” o, mejor aún, con la letra del tango “yo sé que ahora vendrán caras extrañas”.

Y esto es así, pues hace una veintena de años con el surgimiento de la cultura mediática, avances tecnológicos de todo tipo: Internet, redes, medios masivos de comunicación han surgido una serie de pseudo filósofos: Feinmann, Forster, Rozitchner, Kovadloff, Abraham y últimamente Dario Z (así lo llaman sus editores porque su apellido es dificilísimo). Estos personajes y otros van arrastrando al quehacer filosófico a una especie de “filosofía de bolsillo” donde meto la mano y saco un tema de actualidad. Y sobre él se perora durante días hasta que aparece otro.

Estas caras extrañas a la rica tradición filosófica argentina nos traen a la memoria la respuesta que Guerrero en 1936 a Max Horhkeimer, donde agradeció el interés de la Escuela de Frankfurt por la filosofía en la Argentina y su intención de establecerse acá, pero “nuestros intereses son diferentes a los suyos”.

A ello se suma la creación desde comienzos de este siglo de una veintena de universidades sedicentes nacionales, pero que en realidad tienen carácter de municipales, sobre todo en el cono urbano bonaerense, que reparten títulos de doctor en filosofía a diestra y siniestra sin ningún tipo de exigencia. Esto lleva necesariamente al bastardeo de la actividad filosófica, donde como dice Discepolín “cualquiera es un doctor, lo mismo un burro que un gran profesor.”

 

Nuestro interés hoy es levantar la puntería, y al final de la segunda década del siglo XXI, se tiene que ser intentar pensar desde lo que Virgilio llamó genius loci (clima, suelo y paisaje). Esto no quiere decir que propongamos un “telurismo siglo XXI”, sino simplemente “si pintas bien tu aldea pintarás el mundo”. Desconfiar como Proudhon, que “cada vez que escucho humanidad sé que quieren engañar”. Pensar a partir de la preferencia de nosotros mismos e ir construyendo lentamente un pensamiento disidente al propuesto por la cultura mediática que hoy se nos impone y que nos reduce a un homúnculo.

A un pensar castrado, sin aristas, que no corre el riesgo del pensamiento libre sino que está condicionado por mil prejuicios y preconceptos que esta cultura mediática y sus pseudo pensadores nos imponen todos los días por los mass media.

No puedo dejar de referirme a Heidegger y a aquello que leímos cientos de veces acerca de la existencia impropia en Ser y Tiempo (parágrafo 35): las habladurías, esto es, el hablar por hablar; la avidez de novedades y la ambigüedad. Tenemos que derrotar esa existencia impropia que nos quieren imponer y la mejor y única forma es pensando con cabeza propia y no con la de otro. Apoyándonos en nuestra tradición filosófica que es riquísima, con autores de primer nivel y de una enjundia poco común. También en investigadores, que los hay muy buenos, aunque son los menos.

No hay que escamotear la realidad aun cuando no nos convenga, pues la realidad, como enseñaba el viejo Aristóteles, es un conflicto de potencia y acto. Y por eso, no es solo lo que es, sino también lo que puede ser.

Y en este sentido no podemos caer en el optimismo ingenuo que todo se nos va a dar, pues “somos un país condenado al éxito” como dijo un ex presidente, ni en el pesimismo del contrera que ve todo negro. El temple anímico del verdadero filósofo es el de un realista esperanzado. Y este es el mensaje que quiero dejar en esta comunicación. Nada más.

 

 

(*) arkegueta, aprendiz constante

buela.alberto@gmail.com

[1] Hace poco estuve en Tucumán y visité a la profesora Lucía Piossek, hoy la última sobreviviente del aquel Congreso del 49, quien me mostró un voluminoso ladrillo-libro sobre las cartas de Romero publicado por gente de esta Facultad y en donde faltan las cartas del período 55/57, que yo leí en el archivo de la universidad de Gerona. Y que cualquiera de ustedes puede consular en la página “filosofía en español” de Gustavo Bueno, de la Escuela de filosofía de Oviedo.

[2] El mesurado Luis Farré cuenta el episodio en su Cincuenta años de filosofía en Argentina, página 171.

[3] Recuerdo con cariño y algo de tristeza cuando en mis estadas parisinas visitaba a Néstor Cordero, buen investigador y amable amigo, que se pasó la vida con el Poema de Parmémides: es lo que me da de comer. O peor aún a Ernesto La Croce, erudito también, quien en su leto mortis me dijo: y tantas cosas que tengo y nos las pude escribir por los benditos informes al Conicet.

[4] Las consecuencias lejanas de este diálogo las vemos en los destinos de los hijos de Eggers y de Rozitchner, los del católico, fueron asesinados por la dictadura militar 76-83, y el del marxista terminó siendo asesor filosófico de Macri. Moraleja, la candidez de la paloma es vencida por la astucia de la serpiente.

[5] Cfr. el libro de Stéphene Courtois, El libro negro del comunismo(1997)

[6] Lo conocí de muy joven en su primer destino como teniente cura de San Bartolomé en Parque Patricios. Y fue a instancias de un discípulo suyo, Juan Romano, que leí a los 15 años mi primer libro de filosofía: El criterio de Jaime Balmes. Lo de Gera fue más oral que escrito, sin embargo se han publicado dos tomos con la reunión de sus escritos por editorial Ágape, Bs.As. 2006/7. Dos son sus tesis principales: la crítica al clericalismo: “la Iglesia y sus problemas no son una cuestión de curas sino de todo el pueblo de Dios” y la recuperación de la “religiosidad popular.”

[7] Hay muchas ediciones pero la mejor es la de Editorial Docencia de Buenos Aires dirigida por Eugenio Gómez, que es también el editor de mis obras selectas.

[8] Caparro, Máximo: carta personal del 25/3/11

[9]la Guerra Gaucha es el anti Martín Fierro porque es la epopeya del hombre americano que defiende su tierra hasta la muerte; mientras que el Martín Fierro es el relato del individuo nómade que constantemente huye; la Guerra Gaucha crea patriotismo y coraje, el Martín Fierro resentimiento y astucia, la una es poesía de vida o muerte, el otro versificación de homicidio y de sobre vida” (Lugones, poeta óntico).

[10] Existe hoy en día un Centro de Estudio filosóficos Nimio de Anquín en la Univ. católica de Santa Fe que dirige muy buen el profesor Ignacio Lugli.

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13 marzo, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Amelia Podetti, La filósofa peronista cuya obra ejerce influencia sobre el Papa Francisco por Damián Descalzo

El Papa Francisco se consolida, año tras año, como uno de las personalidades más relevantes del planeta; no solo por su liderazgo religioso sino, también, por su rol fundamental en los grandes asuntos de la geopolítica.

El pontificado de Francisco se viene caracterizando por priorizar a las zonas periféricas del mundo. El Obispo de Roma, nacido en Buenos Aires, ubica a la periferia en el centro de sus preocupaciones y atenciones. Esta actitud no es producto de la casualidad; por el contrario, es la manifestación de un plan estratégico.

En el presente artículo se pretende estudiar algunos aspectos de la obra de la filosofa Amelia Podetti y la influencia que, su concepción acerca de las “periferias”, ha ejercido sobre la formación intelectual del Papa Francisco.

Amelia Podetti: Breve biografía

Amelia Podetti nació en Villa Mercedes (San Luís) el 12 de octubre de 1928. Era hija de José Ramiro Podetti -jurista especializado en cuestiones de Derecho Procesal- y de Amelia Lezcano-abogada también.

Adhirió al Movimiento Peronista y se afilió al Partido Peronista en 1954.

Obtuvo el título de Licenciada en Filosofía de la UBA (Universidad de Buenos Aires), en 1956, con una tesis sobre Husserl. Luego realizó estudios de posgrado en la Universidad de París y en el Instituto Católico de París.

A partir de 1963 y hasta su muerte, dictó clases en la UBA (Universidad de Buenos Aires), UNLP (Universidad Nacional de La Plata) y USAL (Universidad del Salvador).

Integró, asimismo, las llamadas Cátedras Nacionales, también en la UBA, a fines de los años ’60 e inicios de los ‘70. Durante esos años fue integrante de la agrupación peronista Guardia de Hierro.

Dirigió la Revista “Hechos e Ideas” (en su Tercera Época), durante los años 1973 y 1975. También fue Directora de Investigaciones Culturales de la Secretaría de Cultura de la Nación, durante el tercer gobierno peronista. Falleció en Buenos Aires el día 27 de marzo de 1979.

“La irrupción de América en la historia”: La obra póstuma de Amelia Podetti

Luego del fallecimiento de Amelia Podetti, un grupo de discípulos de la filósofa peronista resolvió difundir su obra.

Toda vez que algunas de las ideas que Podetti venía desarrollando en sus clases al momento de su muerte, no había llegado a publicarlas en forma de libro como era su voluntad, se decidió agrupar algunos apuntes y algunas anotaciones de los manuscritos dejados por la autora. Asimismo, se le adjuntaron los registros de sus clases. Con todo ello se publicó, en 1981, en forma póstuma, una obra titulada La irrupción de América en la historia.

Desde la periferia se ve mejor

Sobre el asunto de periferia, en el prólogo, Armando Poratti, glosando el pensamiento de Amelia Podetti, señala que el privilegio de nuestra región en la modernidad “no consiste en ser una oscura provincia en los límites del Imperio” sino que “estamos situados en el lugar justo para pensar la historia” (1981: 3-4).

Con el ejemplo de las reflexiones de San Agustín “un africano que nació, trabajó y murió en una provincia en los confines del Imperio”, quien -sin perjuicio de eso- creó “la última gran síntesis del mundo antiguo”, se apuntaba que es posible ver mejor desde la periferia que desde el centro (1981: 3).

En este punto, Poratti manifestaba que Podetti precisaba que desde América era “posible percibir la verdadera dimensión de lo universal y, sobre todo, porque inicialmente recogió y preserva la capacidad de síntesis, integración y unificación” (1981: 4).

La filósofa Podetti indicaba que la aparición de América en la historia había transformado radicalmente el sentido de la marcha del hombre sobre el planeta. Por primera vez el mundo es conocido en su totalidad y la historia sea hace realmente universal:

El descubrimiento del “NUEVO MUNDO” es, en realidad, el descubrimiento del mundo en su totalidad, es el descubrimiento de que el mundo era algo totalmente diferente a lo que los hombres de una y otra parte habían conocido y creído hasta entonces. América comienza de modo efectivo la historia universal, o la historia se hace efectivamente universal; porque sólo desde ese momento los hombres comienzan a conocer la tierra tal como es y saben que ya están dispersados en todas sus direcciones (Podetti, 1981: 7).

América aparece -en el pensamiento de Podetti (1981: 8) – como el lugar adecuado para ver correctamente la totalidad de la historia y comprenderla. Es desde esta periferia donde mejor se puede percibir la verdadera dimensión del mundo:

La totalidad del planeta sólo es visible desde el último lugar ocupado, desde el verdadero finis terrae, desde allí donde la tierra termina efectivamente. ¿No es acaso también América del Sur el último lugar al que llegaron los hombres al final de la primera etapa de la planetarización, hace doce mil años y justamente al extremo más meridional, la Tierra del Fuego? No es extraño que así como sólo desde ese último lugar conocido y ocupado sea posible percibir el planeta en su verdadera forma y dimensiones, también sólo desde allí sea posible percibir en su verdadera forma y dimensiones la historia del hombre sobre el planeta. Esa historia se transforma en otra, adquiere o revela otros sentidos y otras direcciones cuando se la percibe desde América, único lugar desde donde es posible contener la totalidad de esa historia.

Menciones acerca de la influencia de las ideas de Amelia Podetti sobre el pensamiento de Jorge Bergoglio

Estudiosos del pensamiento del Papa Francisco han señalado que su visión valorativa de la periferia deriva de la obra de Amelia Podetti, a quien conoció en el ámbito de la universidad ligada a los jesuitas, la USAL (Universidad del Salvador).

En este sentido, Scannone (2014 y 2017) sostiene que en el pensamiento de Bergoglio ejercieron influencia varios intelectuales. Entre ellos destaca a los teólogos Lucio Gera y Rafael Tello, sacerdotes diocesanos profesores de la Facultad de Teología de Buenos Aires (Scannone, 2014:32) y principales exponentes de la Teología del Pueblo, corriente teológica a la que adhiere al actual sucesor de San Pedro. También señala a Alberto Methol Ferré y a diversos profesores de las denominadas Cátedras Nacionales, entre los cuales menciona a Amelia Podetti.

Andrea Tornielli (2017:7-9), un periodista especialista en cuestiones del Vaticano, manifiesta que la idea de las periferias fue tomada por Bergoglio de “la filósofa peronista argentina Amelia Podetti, estudiosa de Hegel”, quien señalaba que “Europa se había visto a sí misma de manera distinta después del viaje realizado por Fernando de Magallanes en el que circunnavegó la Tierra” (Tornielli, 2017: 7).

Luego agrega más datos el reportero italiano acerca de la influencia ejercida de las reflexiones de Podetti sobre el actual Papa Francisco:

Son estas consideraciones simples, formuladas por una profesora que conoció en Buenos Aires cuando era sacerdote y provincial de los jesuitas, las que recuerda ahora Bergoglio cuando explica las razones de sus referencias a las periferias. “La realidad se ve mejor desde la periferia que desde el centro”, dijo Francisco en una entrevista concedida a un boletín parroquial de Villa La Cárcova, barrio perdido en la periferia de Buenos Aires (Tornielli, 2017: 8).

A continuación, el autor italiano indica las preferencias de Francisco de visitar en sus peregrinajes, zonas periféricas del mundo.

Massimo Borghesi (2017), quien realizó un “biografía intelectual” del Papa Francisco, asevera que “fue especialmente importante” el contacto que mantuvo con Amelia Podetti. Como ye se ha indicado, según Borghesi (2017), Bergoglio y Podetti se conocieron en 1970. También, según el mismo autor, Bergoglio leía la revista “Hechos e Ideas” que Podetti dirigía.

En declaraciones que le hizo a Borghesi, el Papa Francisco ha apuntado que:

Influyó en mí el pensamiento de Amelia Podetti, decana de Filosofía de la Universidad, especialista en Hegel, que falleció joven. De ella tomé la intuición de las “periferias”. Ella trabajaba mucho en eso.

Podetti y el Papa Francisco: La noción de “Periferia” en el magisterio del Papa Francisco

Desde el inicio de su Pontificado, en 2013, el Papa Francisco puso particular énfasis en señalar el espacio central que iba a ocupar la idea de la “Periferia” dentro de su acción apostólica y de su magisterio conceptual.

Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio)

En términos formales, el primer documento del magisterio del Papa Francisco fue la Encíclica “Lumen Fidei”, firmada el día 29 de junio de 2013 y publicada el día 5 de julio de 2013. Pero ha quedado claro que aquél documento fue producto, mayormente, de la pluma del anterior Sumo Pontífice, Benedicto XVI.

Pero la impronta y el enfoque personal del Cardenal Bergoglio -transformado en el Papa Francisco- aparecen nítidamente en el documento apostólico posterior. Hacia noviembre de 2013, también durante los primeros meses del Pontificado, el Papa Francisco dio a publicidad una exhortación apostólica bajo el título de “Evangelii Gaudium” (La alegría del Evangelio).

Allí existen varias menciones al concepto de “Periferia”. Es un texto en el que se propone armar una hoja de ruta para una evangelización en el mundo actual. Se ubica a las periferias como prioridades apostólicas.

En el primer capítulo dedicado al asunto de “La transformación misionera de la Iglesia” se promueve “Una Iglesia en salida” como un nuevo proyecto evangelizador. Según el sucesor de San Pedro, esto implica realizar una tarea misionera de “salir de sí”, de “salir hacia otros pueblos”. En particular, hace un llamado para llevar la Palabra de Dios hacia las “periferias” que la necesitan:

Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.

Más adelante hay un párrafo dedicado a la tarea de las iglesias locales. Allí se indica nuevamente a las “periferias” como destinos en donde se precisa la palabra evangélica y la tarea misional:

Es la Iglesia encarnada (se refiere a cada Iglesia local) en un espacio determinado, provista de todos los medios de salvación dados por Cristo, pero con un rostro local. Su alegría de comunicar a Jesucristo se expresa tanto en su preocupación por anunciarlo en otros lugares más necesitados como en una salida constante hacia las periferias de su propio territorio o hacia los nuevos ámbitos socioculturales.

Al final del citado capítulo, se menciona a las “periferias humanas” y se la relaciona con la noción de “iglesia de puertas abiertas”:

La Iglesia “en salida” es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino.

Dios opta por la periferia

En el magisterio del Papa Francisco se puntualiza la decisión de Cristo de llevar al mensaje a las periferias. En rigor de verdad, y sin perjuicio de las explícitas referencias a las reflexiones de Amelia Podetti, el principio de ir hacia las periferias para llevar el mensaje evangélico tiene su Ilustre origen en las enseñanzas del Divino Maestro, Cristo.

Así lo recordó, por ejemplo, en el Ángelus del día 26 de enero de 2014. En aquella oportunidad -haciendo referencia al comienzo de la vida pública de Jesucristo- desde la célebre ventana del Palacio Vaticano, indicó que:

El Evangelio de este domingo relata los inicios de la vida pública de Jesús en las ciudades y en los poblados de Galilea. Su misión no parte de Jerusalén, es decir, del centro religioso, centro incluso social y político, sino que parte de una zona periférica, una zona despreciada por los judíos más observantes (…) La Galilea se convierte así en el lugar simbólico para la apertura del Evangelio a todos los pueblos.

Que Cristo haya decidido iniciar su evangelización en una zona periférica tiene múltiples implicaciones. Entre otras, que ese mensaje iba destinado a todos, sin exclusiones:

Jesús nos enseña que la Buena Noticia, que Él trae, no está reservada a una parte de la humanidad, sino que se ha de comunicar a todos (…) Partiendo de Galilea, Jesús nos enseña que nadie está excluido de la salvación de Dios, es más, que Dios prefiere partir de la periferia, de los últimos, para alcanzar a todos.

Llevar la palabra de Dios a las periferias es un principio y un método. El método de Jesús “que expresa el contenido, es decir, la misericordia del Padre”. Y allí recuerda el párrafo del Evangelii Gaudium, donde se indica que cada cristiano y cada comunidad cristiana deben discernir cuál es el camino que Dios requiere y se insta a “salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”.

Finalmente, el comienzo de la misión evangélica nos deja otra enseñanza más que aparece como fundamental y esencial. No sólo se inicia desde una periferia geográfica y cultural, sino que también opta por iniciarla junto a personas de las periferias “humanas”, es decir, personas que no provienen de aristocrático abolengo o con pergaminos académicos, sino de humildes trabajadores:

Jesús comienza su misión no sólo desde un sitio descentrado, sino también con hombres que se catalogarían, así se puede decir, de “bajo perfil”. Para elegir a sus primeros discípulos y futuros apóstoles, no se dirige a las escuelas de los escribas y doctores de la Ley, sino a personas humildes a las personas sencillas, que se preparan con diligencia para la venida del reino de Dios. Jesús va a llamarles allí donde trabajan, a orillas del lago: son pescadores. Les llama, y ellos le siguen, inmediatamente. Dejan las redes y van con Él: su vida se convertirá en una aventura extraordinaria y fascinante.

El tema amerita un estudio más profundo, pero vayan estas breves reflexiones como un acercamiento al pensamiento de Amelia Podetti y a su influencia sobre el pensamiento del Papa Francisco.

 

Por Damián Descalzo. Abogado y escritor.

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8 marzo, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Una novela distópica: Análisis de la Apertura de Sesiones Ordinarias, por Federico Addisi

Para analizar el discurso del Presidente Mauricio Macri en lo que fue la apertura del 137 Período de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación desde un medio especializado en política parlamentaria como lo es NCN, estamos obligados a salir de los lugares comunes. Haremos entonces, el esfuerzo e intentaremos abarcar todos los aspectos de lo sucedido en el Congreso.

Primeramente cabe señalar el desproporcionado operativo de seguridad en los alrededores del Palacio Legislativo y en todo el trayecto que recorrería el Presidente de la Nación. Era chocante ver la presencia –no ya de la Policía- sino de Gendarmería Nacional y Prefectura, vestidos con sus uniformes de combate. Parecía más una fuerza de ocupación que remontaba a épocas de triste memoria que una fiesta de la democracia. A la sazón, lo que debería ser un evento de estas características. Por supuesto, para una celebración hacen falta los invitados. En este caso el pueblo soberano. Que nuevamente, como en los años anteriores durante el período de Mauricio Macri, brilló por su ausencia.

A las 10.30 en punto la Vicepresidente Gabriela Michetti abrió la Asamblea Legislativa con el izamiento de la bandera nacional en el recinto y seguidamente se entonaron las estrofas del himno nacional argentino. Seguidamente se procedió a designar las comisiones externas e internas encargadas de recibir al Primer Magistrado a su llegada al Congreso. La externa estaba integrada por los senadores Gladis Gonzalez, Giaspo, Valverde Lopez y Capellini, juntamente con los diputados Negri, Carrio, Castro y Franco. Fueron ellos quienes a las 10.50 dieron la bienvenida al Presidente que recorrió todo el trayecto desde la Casa de Gobierno hasta el Parlamento escoltado por la Fanfarria Alto Perú de Granaderos a Caballo.

Al ingresar al salón de los Pasos Perdidos la comisión interna integrada por los senadores Machado, Luenzo, Espinolla, Brizuela y Doria, mas los diputados Wexler, Ocaña, Cano y Selva recibieron a Mauricio Macri quien atravesó la marcial formación de Cadetes de la PFA con sus trajes de gala que saludaban haciendo la venia.

Mientras tanto, en el recinto propiamente dicho esperaban los legisladores entre los que se destacaban los de la oposición, por la mala costumbre hecha hábito –y siempre criticada desde este medio- de exhibir en sus bancas sendos carteles de protesta por variopintos motivos, entre los que prevalecía uno que rezaba “#Hay otro camino”. Por supuesto que hubo ausencias que no pasaron desapercibidas, tanto la ex presidenta Cristina Fernandez como su hijo Maximo no concurrieron al Congreso.

Las gradas del palacio, a pesar del férreo control policial lucían pobladas de militantes macristas que contribuyeron a “calentar” el que sería el discurso del Presidente el que tuvo su inicio a las 11.00 AM puntual.

En cuanto al tono de la exposición de Mauricio Macri podemos afirmar que el mismo tuvo un alto componente de arenga, bastante tribunera por cierto (que no excluyó gritos y golpes de escritorio) y que evidentemente estaba dirigida a su propio electorado. En ese sentido el Presidente se mostró enérgico y confrontativo con frases como: “Estamos haciendo crujir estructuras arraigadas desde hace años”; “Lo que estamos haciendo no tiene vuelta atrás”; Los gritos e insultos no hablan de mi sino de Uds”; “Se cambia en serio cuando se termina el clientelismo y el uso de los pobres”, etc.

Todo lo cual era festejado desde las bancadas oficialistas y las barras al grito del “si se puede”, lo que motivaba el enojo de la oposición y las varias intervenciones de la Vicepresidente Michetti para pedir orden y silencio.

Hasta aquí podemos señalar algunos rasgos del discurso presidencial, quizás los más enumerados por los cronistas: Discurso confrontativo y para los propios.

Pero entramos luego en la novela distópica. La novela del país que sólo el presidente Macri puede ver y que el pueblo padece. En este pasaje el mandatario hizo un repaso de lo que él estima son los logros de su gobierno llegando a su cénit con los dichos que manifestaron “que la Argentina está mejor parada que en el 2015”, y que “se crearon 700 mil puestos de trabajo y bajo la pobreza”. O el colmo de lo intrascendente, cuando afirmó que “el gobierno mejoró la velocidad y cantidad de conectividad a internet”.

Y si mencionamos la distopía estamos frente a otra característica del discurso de hoy; la terrible desconexión entre el análisis e interpretación de la política en contaste con la Argentina real y sus indicativos, que paradójicamente, parten mayormente del propio INDEC.

Pero si agotaramos aquí nuestro comentario no sería muy diferente al de otros medios. Y estamos obligados a la excelencia que reclaman nuestros lectores. Veamos.

Debemos recordar que el acto que estamos retratando era el inicio de las Sesiones Ordinarias del Poder Legislativo Nacional, por lo que era esperable que el Presidente anunciara el “paquete” de leyes que a su consideración deberían discutirse en el Parlamento, trazando así la tan mentada agenda parlamentaria. Pues de esto poco y nada. Sólo una vaga alusión al pedido del tratamiento del Código Penal, del régimen penal juvenil y a la modificación de las trabas legislativas que no permiten conocer la evaluación y los resultados de la educación. Nada más. ¿Será que en la cabeza del gobierno ya se está pensando en las elecciones y el Congreso permanecerá virtualmente dormido?

Pero hubo más. Y seríamos parciales si no lo dijéramos. No es cierto que el Presidente no hizo autocrítica. Hizo una que fue lapidaria. Porque es la que puso más en evidencia el país real con la distopía novelada que fue su discurso, y esto sucedió cuando admitió: “Es cierto que la pobreza está volviendo a los niveles de antes (se refería al 2015)”. ¿Se habrá tratado de un acto fallido? Lo cierto es que allí que estampada la frase en el cuerpo de taquígrafos y en los que escucharon atentamente.

En este contexto pareciera imposible destacar algo que a nuestro criterio sí fue interesante en lo que dijo Macri. Se refirió a la Argentina digital, a la Argentina que aunque tenga –sin duda- otras prioridades, está entrando de lleno en la IV Revolución Industrial, y en ese sentido nos pareció interesante la mención a un “plan nacional de inteligencia artificial”. Por supuesto, lo urgente es enemigo de lo importante. Pero sería bueno profundizar en este tema y que se constituya en una política de estado.

Finalmente el último rasgo del discurso. La temeridad de reconocer a un gobierno no elegido por el pueblo venezolano queriendo tener un protagonismo internacional que Argentina no requiere, al menos no en la línea de intervención en los asuntos soberanos de un país hermano.

Pero también hubo algo que no se dijo. Y de esto sí que nadie habla. Ya no podemos pensar que es casualidad sino claramente una política de claudicación. El Presidente Macri volvió a no mencionar el reclamo histórico de la Argentina por la soberanía en las Islas Malvinas. Una falta de respeto para nuestros héroes que allí quedaron, para los VGM y para con la Carta Magna misma, que establece el principio irrenunciable de soberanía sobre aquellas tierras irredentas.

La conclusión del acto; perdón, del discurso presidencial ante la Asamblea fue a puro grito tribunero, aclamado por los suyos con un “vamos Argentina”. Y a esta altura uno ya se preguntaba preocupado; ¿a dónde vamos?

Por FEDERICO GASTON ADDISI, escritor

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1 marzo, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Cristina ahora quiere acercarse a los pañuelos celestes. La queremos bien lejos, por Cynthia Hotton

Escuchamos en estos días que Cristina Kirchner quiere armar un ala «celeste» de su partido. En agosto del año pasado, en la mayor manifestación provida de la historia del país, los pastores de las Iglesias Evangélicas nos advirtieron en su comunicado que en este año electoral «cientos de políticos se acercarán a las congregaciones a lo largo de toda la nación, desde pequeños pueblos hasta grandes ciudades, para obtener el apoyo y los votos de los miembros de nuestras Iglesias».

En ese mismo documento definieron que las Iglesias Evangélicas de la Argentina «han decidido en unidad, como cristianos comprometidos con el derecho a la vida, mantener una postura enfática (sic) frente a todos aquellos (políticos)» y se comprometieron públicamente a no apoyar a ningún candidato que promueva o adhiera a la legalización del aborto en el país.

La concentración Salvemos las Dos Vidas para rechazar la legalización del aborto fue convocada por la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina(Aciera), que congrega a pastores de más de 15 mil iglesias de todo el territorio nacional y representa a más de 4 millones de fieles.

Tal vez algún o algunos pocos evangélicos traicionen ese compromiso —siempre sucede en cualquier causa— y estén pensando en apoyar a algún posible candidato, como la senadora Cristina Fernández de Kirchner, quien cinco días después de nuestro pronunciamiento votó a favor de la ley de aborto. Tal vez algunos políticos que ahora pretenden acercarse al movimiento evangélico estén olvidando aquellas claras palabras de nuestros pastores, pero nosotros no las vamos a olvidar. Las vamos a tener más presentes que nunca y las vamos a hacer realidad con nuestro voto.

El momento de acercarse ya pasó, era antes de la votación en el Congreso. Ahora no golpeen a nuestras puertas. Ya es tarde. Votaron contra la vida, votaron contra nosotros. Nadie que haya votado contra nuestros principios va a conseguir nuestro voto, ni nadie que apoye a nuestros detractores va a representar a nuestro espacio.

Aquella tarde de agosto hicimos un compromiso público. Nos unimos a través de nuestros valores para consolidar una clara estrategia que la hipocresía electoral no va a poder quebrantar. No nos vamos a dejar engañar otra vez. No vamos a regalar nuestro voto ni a convertirnos en votantes descartables. Somos millones de evangélicos y católicos que junto a otros millones de votantes de otros sectores sociales no vamos a volver a caer cautivos de promesas electorales vacías, iniciativas, leyes y políticas públicas que favorezcan y promuevan la tragedia del aborto y la destrucción de las familias.

No vamos a aceptar más mentiras. No vamos a dejar que nos vuelvan a usar durante las elecciones para después hacer exactamente lo contrario a lo que nos prometieron. Aún más, vamos a recordar, vamos a informarnos y vamos a preguntar qué piensan y qué votan para empezar a ser un electorado maduro, responsable, exigente y luego vamos a velar para que cumplan cada una de sus promesas. Y cuando no nos den otras opciones electorales, vamos a generar las propias.

Solo vamos a votar a quienes se comprometan con la defensa de las dos vidas, con una educación sexual integral y una defensa de la mujer libre de ideologías; con la protección de las embarazadas en situación vulnerable; con la libertad de educación y de conciencia para cientos de familias, maestros, médicos, profesionales e instituciones que están siendo perseguidos por defender el derecho a la vida de todos los argentinos desde la concepción, que es ni más ni menos que defender la letra y el espíritu de nuestra Constitución Nacional.

Tampoco vamos a votar por aquellos que no tengan las manos limpias de corrupción y que den impunidad a los corruptos, porque estos también son nuestros principios.

Una sociedad verdaderamente democrática se construye cuando sus gobernantes son coherentes con sus valores y sus promesas electorales antes y después de las elecciones; y con votantes cada vez más conscientes de la importancia de su voto. Por eso, en octubre no olvidaremos sino que iremos a votar por nuestros valores con los ojos bien abiertos y la frente en alto.

¿Saben qué? Nos conocemos bien. Nosotros sabemos quiénes somos los que nos jugamos y arriesgamos todo por nuestra causa, no les será fácil entrar por la ventana. Solo así, aprendiendo y haciendo memoria de los errores del pasado, podremos tener gobernantes que nos representen realmente, acorde con nuestras convicciones más profundas para construir la Argentina democrática e inclusiva que soñamos, donde todos por igual, sin excluidos, tengan derecho a vivir, y a vivir dignamente.

Ya no nos vamos a callar, estamos cansados de estar sub-representados. Somos muchos.

Cynthia Hotton: Consejera permanente de la misión argentina ante la OEA.  Diputada nacional mandato cumplido.

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28 febrero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Debate: aborto y oportunismo político, por Luciana Sabina

Hay un amplio consenso científico sobre que la vida comienza con la fecundación, aunque, por conveniencia, se trate de ponerlo en duda.

Aristóteles afirmaba que el feto alcanzaba su existencia en diferentes momentos de acuerdo con su sexo: a los 40 días de la concepción si era masculino y luego de los 80 días en caso de ser femenino. Era entonces cuando adquiría “alma”.

Recomendaba, por lo tanto, que la interrupción del embarazo se diera dentro de esos plazos, evitando acabar con una vida y al mismo tiempo evitar la superpoblación. Claro está que de tener acceso a nuestros avances tecnológicos, el filósofo griego coincidiría en que -sin importar el género- la vida comienza desde el momento de la fecundación. Porque aunque se trate convenientemente de colocarlo en duda, el consenso científico al respecto es más que amplio y demostró de modo contundente que la existencia de un ser humano comienza en dicho momento.

Algo que Argentina reconoce, pues en nuestra legislación la persona es considerada como tal desde el momento de la concepción y consecuentemente posee derechos, salvo los patrimoniales que solo adquiere luego de nacer. Llamativamente, a pesar de que el avance en derechos y respeto por la vida humana han sido el símbolo magno de vanguardia y modernidad, desde los púlpitos que exigen la despenalización o legalización del aborto se tacha de “medieval” o “anticuado” a cualquiera que se manifieste en contra.

También se busca atar cualquier rechazo a motivaciones religiosas, cuando la ciencia señala lo contrario. No sólo al fijar en la célula cigoto –previa al embrión- el inicio de la existencia, sino porque además la mujer no sólo decide sobre su cuerpo, también lo hace sobre el de otro ser, con ADN distinto al de ella. Echemos mano a la historia ¿Qué pasó, por ejemplo, en Francia, donde el aborto es legal desde 1975? La socióloga francesa Ségolène du Closel, vive en nuestro país desde 2015 y estuvo presente en las charlas de especialistas en el Congreso cuando se trató la despenalización el año pasado.

En un importante medio nacional especificó las consecuencias de esta ley en la sociedad francesa, una de las más dramáticas es que lo diferente ya no tiene cabida. El 96% de las interrupciones de embarazos franceses son de casos con diagnóstico de Síndrome de Down, tendencia que se replica en otros países y que habla de esta herramienta legal puede devenir en una práctica eugenésica. Desde lo legal, de ser aprobada una Ley en este sentido llevaría al mismo Estado a una incoherencia lamentable, propia de un país que aspira a ser lo que no es de la noche a la mañana.

Por ejemplo, la Anses acompaña el embarazo a través de la Asignación por Prenatal y la Asignación por Embarazo para Protección Social, ambas se otorgan a partir de las 12 semanas de embarazo. Las propuestas pro aborto especifican que puedan practicarse hasta la semana 14. Con esto, tendríamos un Estado que protege la vida y no al mismo tiempo, en un limbo de dos semanas. Más allá de cualquier consideración a favor o en contra de esta medida, es llamativa la irrealidad y ceguera permanente en la que vivimos los argentinos. Por ejemplo, hace años que el gobierno de turno no realiza campañas a favor del uso de preservativos o se ocupa de la educación sexual y consecuentemente las enfermedades venéreas crecen a mansalva.

Sumemos a esto que los hospitales públicos desbordan, miles de personas deben esperar meses para tener acceso a procedimientos de los que dependen sus vidas. Los médicos argentinos que trabajan en semejantes condiciones suelen carecer de insumos básicos y en este contexto se aspira a aplicar una norma que exigiría aún más a nuestro sistema de salud. ¿Dé que manera? No podemos perder de vista que las grandes soluciones vienen siempre de la mano de la educación y la planificación.

La vanguardia y el avance, no se encuentra en aprobar leyes sin atender al contexto, acumulando fracasos sin llevar a cabo políticas de estado previas. Pero, claro está, echar mano al oportunismo político es una carta sencilla y siempre a mano.

Luciana Sabina es Autora de ‘Héroes y Villanos’ de Editorial Sudamericana – Historiadora.

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27 febrero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Orden y progreso, por Alberto Asseff

Vale excusarse por la falta de originalidad del título de esta nota, pero es tal el desorden y el atraso argentinos que no se halla mejor síntesis para estas reflexiones.
El orden es precondición del progreso y éste es el anhelo de cualquier persona y de toda sociedad. Es una perogrullada, pero en nuestro país penosamente debemos argumentarlo porque pareciera que no se entiende. El orden no es sólo el del tránsito y de la convivencia básica. Es mucho más vasto. Abarca zonas invisibles, pero decisivas. Justicia independiente surgida de concursos intachables, estrategias institucionales caracterizadas por la continuidad y el largo plazo, respeto universal a la ley, estabilidad y previsibilidad de las normas, gastar lo que nos dan los recursos disponibles y endeudarse sólo para emprendimientos intergeneracionales y reproductivos de riqueza, la idoneidad constitucional como la excluyente ‘abrepuertas’ en la escala social, sobre todo en el ámbito público, combinar respuestas a la urgencia con medidas para el mañana, garantías máximas para quien camina con la ley, igualdad absoluta de oportunidades hasta para el último argentino y honradez administrativa. Un párrafo para la educación: cuando los maestros y profesores – guías supremos de la sociedad – devinieron en ‘trabajadores’, se produjo una degradación conceptual de fenomenal envergadura. ¡Claro que son trabajadores, pero por encima de eso, son Maestros! Diferencia nada sutil, sino sustancial.
El desorden es exactamente todo lo que contrasta con la precedente enunciación. Es Justicia manipulada por los ‘servicios de inteligencia’ (nada más in-servicial y des-inteligente) con concursos opacos y hasta espurios, medidas adoptadas al vaivén del momento, con improvisación como lo único permanente, ‘viveza’ para hacerle recurrente trampa a la ley, mutaciones normativas cual ‘plato del día’ en local de comidas rápidas, imposibilidad de anticipar a un año cuál será el escenario socio-económico, endeudamiento colosal para sufragar gastos corrientes que no generan bienes ni riqueza, sino que la despilfarran, escasísimas inversiones de largo plazo, el amiguismo, influencia y recomendación como casi únicos títulos para acceder a las funciones públicas, inclusive a empleos menores, garantías a los victimarios que causan perplejidad y obviamente indignación, disparidad de oportunidades, sobre todo por la geografía y por el hogar – en rigor, su falta-, con una pobreza estructural que condena de antemano a la marginalidad perpetua a casi la mitad del pueblo e impunidad para la corrupción, semioculta en la pasmosa dilación de treintañeros procesos penales, con largos y especulativos cajoneos de expedientes que denuncian una ostensible venalidad. El desorden es terminar el secundario – si se culmina – sin comprender un texto. Es la deseducación que padecemos.
En ese desorden es imposible el progreso. Los primeros que deben brindar explicaciones sobre el atraso argentino son los sedicentes ‘progresistas’ que se oponen a dar instrumentos anticorrupción y antiimpunidad, para que así pululen los criminales de ‘guante blanco’, a inhibir la ‘industria del juicio laboral’, a facilitar el empleo, especialmente joven, a poner fin a la puerta giratoria que deja libres en diez horas a quienes nos aterrorizan – o matan – con sus delitos cotidianos, a erradicar la violencia social como la de los barra bravas, a impedir la meritocracia, a vedar que se premie la asistencia y la capacitación, a que se reforme el Estado y la Política a fondo.
Nuestra enfermedad social no es física, sino mental. El atraso se nos metió adentro y ha devenido en una cultura nociva. Cualquier cambio en serio será contracultural o no será. Deberá empezar por donde comenzó la patología: la política. Hasta la moral se desplomó por la mala política.
Es tiempo para una bisagra que troque esta tendencia declinante. Es de necesidad y urgencia.

*exdiputado nacional; presidente del partido UNIR

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25 febrero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

La prohibición de la ley de lemas en San Javier es constitucional, por Luis Pastori

Por Luis Pastori

La Reforma de 1994 introdujo en el art. 123 de la Constitución Nacional la noción de autonomía como un atributo expreso de los municipios, delimitando cinco áreas en que la misma debe ser “asegurada”: lo institucional, lo político, lo administrativo, lo financiero y lo económico, y donde las constituciones provinciales deben definir el alcance de dichas autonomías.

Por su lado, la Constitución de Misiones consagra desde su sanción en 1958 la autonomía política, administrativa y financiera de los municipios “ejerciendo sus funciones con independencia de todo otro poder” (Art. 161 C.P.) La autonomía política se refiere, claro está, a la capacidad de elección popular de sus propias autoridades locales.

El Art. 171 de la C.P. atribuye a los municipios la facultad de convocar a elecciones municipales, así como dictar todas las ordenanzas y reglamentos dentro de las atribuciones conferidas por la Constitución y por la ley orgánica de las municipalidades. Ahora bien, a los municipios de primera categoría –es decir, a los que superan los 10.000 habitantes- a saber: Apóstoles, Aristóbulo del Valle, Dos de Mayo, Campo Grande, Candelaria, Garupá, Posadas, Eldorado, Bernardo de Irigoyen, Andresito, El Soberbio, San Vicente, Wanda, Iguazú, Esperanza, Leandro N. Alem, Puerto Rico, Montecarlo, Campo Ramón, Campo Viera, Oberá, Jardín América, San Ignacio, San Javier, San Pedro y 25 de Mayo (Censo 2010), la C.P. en su artículo 170 les asigna la facultad de dictarse su propia carta orgánica para su gobierno.

Es decir, estamos hablando de 26 municipios sobre un total de 76, lo cual podrá variar con el próximo censo de población previsto para el 2020. A la fecha lo han hecho o están en proceso de tener su propia Carta Orgánica un total de 15 municipios.

En tales casos, las cartas orgánicas reemplazan a la Ley Orgánica Municipal (antigua Ley 257), por lo que en pleno uso de su autonomía institucional y política pueden fijar sus propias normas electorales, es decir pueden prohibir expresamente regímenes de elección indirecta de las autoridades como lo es la llamada “Ley de Lemas”.

A tal punto esto es así, que la propia Ley XI N° 3 (antes Ley 2771) llamada “Ley de Lemas” establece en su artículo 46 que “Los municipios cuyas cartas orgánicas remiten a las normas electorales para las elecciones provinciales, se rigen por el régimen electoral determinado por la presente Ley”. El texto es muy claro, determina que los municipios en sus cartas orgánicas pueden optar o no en sus respectivas C.O. remitirse a las normas electorales provinciales, o contrariamente, dictar sus propias normas. Repito, es la propia ley de lemas la que dice que los municipios de primera categoría con carta orgánica, pueden o no adoptarla. Todo ello, sin perjuicio claro está, de considerar que dicho sistema electoral retrógrado y mañoso viola el principio constitucional del voto directo para el cargo de intendente municipal y que el oficialismo provincial se empeña en no discutir.

Por ese motivo, felicitamos al pueblo de San Javier y a los convencionales que lo representan, por la libre y soberana resolución tomada en la Carta Orgánica del Municipio sancionada el pasado 18 de Febrero de 2019. En su autonomía municipal en el plano político, San Javier ha dado un gran avance institucional, no solo prohibiendo la aplicación de la Ley de Lemas y estableciendo la simple pluralidad de sufragios para la elección de sus autoridades municipales, sino también y entre otras medidas, garantizando la representación de un tercio de los concejales para la oposición, y estableciendo el calendario electoral de manera fija el cuarto domingo de Octubre cada 4 años. Por ese motivo, invitamos a todos los pueblos y municipios de primera categoría que desean eliminar la ley de lemas en sus municipios, a organizarse para reformar y redactar sus cartas orgánicas, que la Constitución y el ejemplo de San Javier los avala.

*CPN Luis M. Pastori

Diputado Nacional (UCR/CAMBIEMOS)

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22 febrero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Crisis vitivinícola: es tiempo de soluciones, no de presiones extorsivas, por Guillermo Carmona

El gobernador Cornejo está de campaña. Utiliza los artilugios de la vieja política para desligarse de sus responsabilidades a través del conocido trámite de cargárselas a otros. No es novedoso su modus operandi ya que tal accionar lo ha evidenciado en repetidas ocasiones durante su mandato. Pero en las actuales circunstancias resulta extremadamente grave su actitud porque está jugando con los problemas y necesidades de miles de mendocinos afectados por la profundísima crisis del sector vitivinícola.

Cornejo presiona a productores y bodegueros para que estos presionen, a su vez, a la principal fuerza de oposición en la Legislatura para que se apruebe un proyecto inviable. Es claramente una maniobra extorsiva no digna de una democracia avanzada. No ha convocado a los actores de la vitivinicultura para trabajar sobre una propuesta consensuada de solución concreta y real a sus problemas. Los convocó para retarlos, amedrentarlos, presionarlos y, finalmente, mandarlos a la Legislatura a exigir las respuestas que el propio gobernador puede y debe dar.

El gobierno amagó durante más de dos semanas con el envío de un proyecto de Ley que fue declamado cuando el ministro Kerchner aún era precandidato a la gobernación y que planteaba como solución la quimera de un fondo anticíclico en el momento más crítico de la crisis vitivinícola. Hasta donde sabemos, ese proyecto aún no llega a la Legislatura provincial. Es improbable que el gobernador y su ministro desconozcan que los fondos anticíclicos se crean en los momentos de bonanza para afrontar las dificultades de los periodos críticos. Suena bonito el nombre pero resulta un instrumento extemporáneo para afrontar la más profunda crisis del sector desde que existe el Plan Estratégico Vitivinícola. Hoy la vitivinicultura requiere de un fondo de crisis y Cornejo cuenta con los recursos (provenientes de anteriores endeudamientos) para crearlo. En su lugar, propone en fondo anticíclico y un monumental endeudamiento para constituirlo. Se trata de un verdadero despropósito y una flagrante provocación.

La maniobra de Cornejo es brutal. Encomienda a los vitivinicultores que presionen al justicialismo, en lugar de convocar a la oposición para consensuar una propuesta de solución real y concreta que no comprometa aún más el futuro de las finanzas provinciales. Ha olvidado que en la democracia representativa es fundamental el diálogo político y la búsqueda de consensos. Lo ha olvidado justo él que, como sus socios de Cambiemos, prometieron diálogo y republicanismo hasta el cansancio. Su juego es un juego de suma cero. Tiene por objetivo recoger el rechazo de la oposición a su inocua, extemporánea e inútil iniciativa para infringirle un daño político y electoral al peronismo en tiempos en que el proyecto de Cambiemos hace agua por todos lados. Sabe que tiene en la tesorería plata proveniente de anteriores endeudamientos que podría utilizar para afrontar la crisis, pero conociendo la reticencia justicialista, quiere a toda costa que la legislatura le vote un nuevo endeudamiento para financiar el fondo. Durante la gestión de Cornejo la deuda provincial creció en más del 200 por ciento y va por más. De esta manera, no solo hace electoralismo frente a la oposición sino que además pretende que los gobiernos que vienen se hagan cargo de afrontar el mayor endeudamiento, en una acción de irresponsabilidad que cuenta con el silencio cómplice de los dos precandidatos oficialistas a la gobernación.

Cornejo no está buscando una solución a la problemática, está buscando rédito electoral a costa de los vitivinicultores y, en caso de salirse con la suya, pretende patear el problema hacia adelante. Frente a tal situación es nuestra responsabilidad como principal fuerza de oposición insistirle al gobernador en la necesidad de que se aboque sin demoras a la solución de la problemática del sector vitivinícola y de otros sectores, que como la fruticultura, ya no dan más. La ausencia del Instituto Nacional de Vitivinicultura en la búsqueda de salidas a la crisis y la despreocupación del gobierno nacional en la adopción de medidas efectivas exigen del gobernador una firme posición de defensa de los intereses de Mendoza en relación con la actividad vitivinícola.

En el seno del Partido Justicialista hemos estado trabajando con nuestros legisladores y especialistas en una propuesta que posibilite una solución real al problema de la vitivinicultura. Consideramos que los fondos que se apliquen a tal fin no deben provenir de un nuevo endeudamiento que agrave la situación económico-financiera provincial, sino de los recursos disponibles y de asistencias financieras del gobierno nacional (responsable principal de la situación macroeconómica que ha provocado un agravamiento exorbitante de la crisis del sector). Asimismo hemos coincidido en que la asistencia debe llegar de manera urgente y directa a los pequeños y medianos productores que hoy no tienen dónde colocar su uva ni como cosecharla. De no realizarse un operativo de compra de uva por parte del Estado provincial, las consecuencias económicas y sociales de la omisión serán de alcances difíciles de imaginar.

Nuestras propuestas están a disposición del gobernador. Como titular del Poder Ejecutivo Provincial, tiene en sus manos la posibilidad y oportunidad de resolver de manera efectiva la calamitosa situación que vive la más representativa e icónica actividad económica de la provincia. Instamos al gobernador a deponer sus actitudes electoralistas, a exigir al gobierno nacional asistencia económica-financiera nacional urgente y a convocar a un diálogo sincero y trabajo conjunto a los actores políticos y representantes de la oposición para consensuar la adopción de las mejores medidas para paliar la crisis sin afectar gravemente el futuro de nuestra provincia.

*Diputado de la Nación, Presidente del Partido Justicialista de Mendoza

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18 febrero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

En Venezuela hay dictadura, no injerencia, por Alberto Asseff

La deriva del chavismo – populismo entronizado en 1999 a horcajadas de un sistema preexistente plagado de corrupción y frustraciones – es la tan grotesca como insufrible dictadura de Nicolás Maduro.
Presos políticos, exilio de dirigentes, emigración de millones de personas, inflación récord en la historia económica moderna, destrucción del tejido productivo-industrial, populismo crudo hasta lo caricaturesco, fuga de capitales, presencia del ejército cubano y de las FARC residuales, graves sospechas de la connivencia del régimen con el narcotráfico y una vasta corrupción que multiplica exponencialmente nuestros penosos y mugrientos “cuadernos” – se calcula que son medio billón de dólares que han llegado principalmente a los ‘paraísos fiscales supérstites, a Suiza y al mercado inmobiliario de Madrid y de España en general.
Dictadura que puede exhibir solamente viejas mañas fraudulentas sólo barnizadas con un nombre que usurpa vocablos respetables como el llamado ‘carné patriótico’, documento espurio con el que se habilita a las amañadas votaciones como las del 20 de mayo pasado. Obviamente, carné manipulado por los ‘colectivos chavistas’, esos paramilitares que reducen a juegos infantiles a nuestras aberrantes ‘barras bravas’, si comparamos a ambas ominosas organizaciones.
Esos ‘colectivos paramilitares’ tienen a entrenados francotiradores que aterran a los manifestantes opositores, disparando algunas veces a matar como factor de disuasión y de dispersión de las protestas, sobre todo en las barriadas periféricas. En rigor, esta siniestra realidad pareciera que en las últimas movilizaciones convocadas por el presidente interino no se ha producido. Quizás configure una prueba de que el régimen dictatorial y expoliador está casi exhausto. Que se halla en las postrimerías.
No se puede omitir el recuerdo del anacronismo de Hugo Chávez – en su “Aló presidente” por televisión, claro que en cadena -, con una interminable ristra de ‘exprópiese’. Así pasaron a las corruptas manos del sistema dictatorial más de 15 mil empresas, desde granjas hasta Pymes. El efecto fue la devastación de la economía y la potenciación del saqueo.
Al principio, Chávez fue encantador. Con el tiempo supimos que era de serpientes, las que echó a andar depredadoramente por la querida tierra venezolana. Fue tan efectivo – inicialmente – con su locuacidad, como un redondo fracaso como estadista. Incluimos a su vetusta geopolítica, trayendo a Sudamérica conflictos que deberían ser ajenos y lejanos.
El socialismo fue una expectativa en el s.XIX, hasta los años ochenta del siglo pasado. Se derrumbó. La caída del Muro de Berlín en 1989 no es una fotografía, sino un cambio de era.
Cierto que el mundo está buscando críticamente cómo modelar el nuevo tiempo. Aún está lleno de incógnitas. Empero, algo sabemos con certeza: el ‘socialismo del s.XXI’ de Hugo Chávez es una flagrante sofistería, un fenomenal engaño, una inmensa desilusión, una dolorosa mala experiencia.
El régimen dictatorial está en sus postreros estertores. Sólo atina a recurrir al rechazo de la injerencia foránea. Pues, ya está viendo que ese falaz argumento no tiene sustento. El mundo injiere en Venezuela cumpliendo la obligación humanitaria de ayudar a un pueblo que reclama recuperar su libertad y sus derechos esenciales.
Estamos atentos, sí, para que nadie aproveche este río revuelto para ‘pescar’ petróleo u oro. Esos bienes son y serán de Venezuela y ojalá los utilicen para su prosperidad futura.
En Venezuela no hay injerencia, sino una odiosa, arcaica y cachivachesca dictadura que inflige dolor y sufrimiento a millones de venezolanos.

Alberto Asseff  Diputado del Mercosur; diputado nacional mandato cumplido.

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4 febrero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Maduro mató al chavismo; por Mariano Yakimavicius*

El devenir autoritario del gobierno de Nicolás Maduro, dinamitó los principios del chavismo y
llevó a Venezuela a una crisis sin precedentes.

La muerte de Hugo Chávez en 2013 y el colapso de los precios del petróleo poco tiempo después
significaron el derrumbe de dos pilares fundamentales de la denominada revolución bolivariana.
Desde entonces, Venezuela ingresó en una profunda crisis que parece no tocar fondo. En realidad,
quedó en evidencia con más fuerza que nunca la crisis estructural del agotamiento del patrón
petrolero rentista que data de los comienzos de la década de los ´80 y que parecía haberse superado
durante la primera década de este siglo, debido al aumento del precio de las materias primas a nivel
global.
Nicolás Maduro, sin la capacidad de liderazgo de Chávez, ganó las elecciones presidenciales de
2013 con un margen tan estrecho que el proceso electoral mismo fue puesto en tala de juicio. La
debacle electoral del chavismo se hizo más evidente en 2015, cuando la oposición ganó por amplia
mayoría las elecciones legislativas, obteniendo dos terceras partes de los escaños de la Asamblea
Nacional. Con esa mayoría calificada, la oposición podía acceder al nombramiento de los
integrantes del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y del Consejo Nacional Electoral (CNE), ambos
organismos dominados por integrantes afines al oficialismo. Fue entonces que el gobierno de
Maduro se percató de que había perdido la mayoría del apoyo popular e igualmente que no podía
sostenerse en el poder si continuaba sometiéndose a los límites legales y constitucionales. Quizás
ese sea el momento en el que puede situarse el fin de la democracia en Venezuela.
El gobierno comenzó a adoptar una serie de decisiones que lo fueron apartando cada vez más de la
Constitución bolivariana diseñada por Chávez. Se canceló el referéndum revocatorio que había sido
celebrado como una de las conquistas más importantes de la democracia participativa. Se
pospusieron las elecciones de gobernadores que obligatoriamente tenían que realizarse en diciembre
de 2016. Se designó en forma inconstitucional a los integrantes del TSJ y del CNE. Pero por sobre
todas las cosas, desconociendo por primera vez los resultados de una elección popular, a través del
TSJ el gobierno declaró que la Asamblea Nacional estaba en desacato y repartió sus atribuciones
constitucionales entre el Poder Ejecutivo y el propio TSJ.
Desde febrero de 2016, Maduro ha gobernado sobre la base de poderes autoasignados en virtud del
estado de emergencia, sin contar para ello con el aval constitucionalmente requerido de la Asamblea
Nacional y por un período superior al máximo permitido por la propia Constitución.
En estas condiciones se produjo a mediados de 2017 una fuerte ofensiva contra el gobierno por
parte de sectores de la oposición, que combinó movilizaciones pacíficas en las principales ciudades
del país, actividades violentas, destrucción de instalaciones públicas de educación, salud y
transporte, e incluso actos terroristas y la operación de grupos paramilitares que contaron con apoyo
exterior. El gobierno respondió con una indiscriminada represión complementada a su vez por
colectivos civiles armados que atacaron violentamente a las movilizaciones opositoras. El resultado
fue una escalada de violencia que provocó más de 120 muertos, centenares de heridos y detenidos,
muchos de ellos pasados directamente a tribunales militares.


En ese contexto Maduro anunció la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC).
En un marco democrático y respetuoso del estado de derecho, una ANC es un proceso inclusivo y
participativo en el cual los más amplios y diversos sectores de una sociedad pueden deliberar,
negociar y acordar criterios y normas básicas tendientes a alcanzar un modelo de sociedad al cual se
aspira. Ese fue el caso de la Asamblea Constituyente convocada mediante un referéndum nacional
en los primeros meses del gobierno de Hugo Chávez en 1999. Pero esa experiencia nada tuvo en
común con la convocatoria hecha por el presidente Maduro. Si bien la Constitución no es totalmente
explícita al respecto, sí establece una diferencia clara entre tomar la iniciativa de la convocatoria –
algo que puede hacer el presidente- y convocar -atribución exclusiva del pueblo soberano de
acuerdo al artículo 347 de la Constitución-, lo que implica que se debería haber realizado un
referéndum consultivo sobre si se convocaba o no, tal como ocurrió en 1999. El gobierno de
Maduro se salteó ese paso porque no contaba con el apoyo electoral requerido para ganar esa
consulta. Igualmente problemático fue el diseño de las bases comiciales, absolutamente arbitrario,
que tuvo por objetivo convertir un apoyo minoritario al gobierno en una mayoría aplastante y
supuestamente soberana en la ANC.
Se alteraron las formas en se habían realizado las elecciones anteriores, se creó un doble régimen de
representación: territorial y sectorial. En el régimen territorial se le dio una extraordinaria
sobrerrepresentación a los municipios rurales, menos poblados, sobre los municipios urbanos que
concentran mayor población y donde es mayor el rechazo al gobierno. Se violó en forma expresa e
intencional el principio constitucional de la representación proporcional.
Fue igualmente problemático el diseño de la participación sectorial. En las bases comiciales se
definió que se elegirían constituyentes sectoriales en representación de cada uno de siete sectores de
la población. Se dejó fuera del derecho al voto sectorial aproximadamente a cinco millones de
ciudadanos, creándose una diferencia entre ciudadanos de primera con derecho a votar dos veces, y
unos ciudadanos de segunda que sólo tenían derecho a un voto.
De acuerdo a la Constitución el voto no es obligatorio, pese a lo cual, portavoces del gobierno y
hasta el propio presidente, amenazaron con las consecuencias que recaerían sobre los ciudadanos
que no participasen. Se utilizaron las listas de los empleados públicos y trabajadores de las
empresas del Estado y de los beneficiarios de los programas sociales para advertirles que perderían
sus empleos y beneficios si no votaban.
Para esas elecciones el CNE desmontó los principales mecanismos de control que habían convertido
al sistema electoral venezolano en un modelo de transparencia y confiabilidad. No se llevaron a
cabo varias de las auditorías exigidas por las normas electorales. No se utilizó tinta indeleble
destinada a garantizar que cada votante sólo pudiese votar una vez. Se eliminó de hecho el papel de
los cuadernos electorales. Dichos cuadernos eran auditados con la participación de representantes
de los diferentes grupos políticos para confirmar su exactitud. Cuando el CNE decidió, a último
momento que los votantes podían sufragar en cualquier centro electoral de su municipio, y luego
incluso fuera de su municipio, desapareció ese vital instrumento de control y transparencia del
proceso electoral. También se limitó a los medios de comunicación la cobertura del proceso
electoral. En ese contexto se llevaron adelante las elecciones del 30 de julio de 2017 para conformar
la ANC aún vigente, que preveía originalmente una duración de dos años, aunque posteriormente
Diosdado Cabello, hombre fuerte del régimen, anunció que duraría todo el tiempo que fuera
necesario.

La importancia del sistema electoral
Siguiendo al politólogo alemán Dieter Nohlen, la función de representación de un sistema electoral
democrático debe cumplir con dos grandes fines. Por un lado, representación para todos en términos
de que se vean representados los distintos grupos de personas, fundamentalmente, las minorías. Por
otro lado, representación justa, es decir, una representación más o menos proporcional de las fuerzas
sociales y políticas, equivalente a una relación equilibrada entre votos y escaños. Es decir que el
número de escaños debe ser proporcional al número de votos, por lo tanto, mientras más
proporcionalidad, mejor representación. A lo anterior se añade que ese criterio de representación
justa y ese equilibrio también deben tomarse en cuenta al momento de establecer las
circunscripciones electorales. Es decir, el sistema debe garantizar que las circunscripciones
electorales se conformen con un número de población similar entre sí, de acuerdo al número de
representantes a escoger.
El sistema electoral venezolano ya presentaba irregularidades que habían deteriorado la función de
representación, haciéndola injusta y desproporcional. De acuerdo a lo ya relatado, el sistema
electoral fue manipulado por el gobierno de Maduro de tal manera que agravó un circulo vicioso ya
existente que tendía a sobrerrepresentar al oficialismo. Corrompió el sistema democrático al
socavar, entre otros, dos de sus principales pilares, a saber, el principio de igualdad del voto y el de
representación proporcional. En este sentido, el desequilibrio que consintió el sistema electoral para
la representación de las fuerzas políticas permitió que un grupo se beneficiara obteniendo la
mayoría de representantes con menos votos, cuestión que redujo la representación de opositores en
todos los ámbitos. La hegemonía construida a partir de estos desequilibrios en las reglas de juego
democrático, eliminaron progresivamente la separación de funciones en el ejercicio del poder
público. La consecuencia fue el devenir del gobierno en una dictadura con fachada electoral. Porque
las elecciones se convirtieron en sólo eso, una fachada.

Crónica de un fraude anunciado
En agosto de 2017, el presidente de Smartmatic, empresa que suministró la base tecnológica de
todos los procesos electorales totalmente automatizados realizados desde 2004, declaró que no
podía garantizar la veracidad de los resultados presentados por el CNE respecto de las elecciones
mediante las cuales se conformó la Asamblea Constituyente, porque habían sido manipulados y se
había inflado en por lo menos un millón el número total de votantes.
La empresa funcionó en Venezuela durante 15 años y asistió 14 elecciones. Cuando Smartmatic
declaró públicamente que el CNE había anunciado resultados diferentes a los reflejados por el
sistema de votación, se produjo la ruptura inmediata de la relación entre el cliente y el proveedor.
En adelante, Smartmatic no participó en las siguientes elecciones, a saber, las regionales del 15 de
octubre de 2017, las municipales del 10 de diciembre de 2017 y las presidenciales del 20 de mayo
de 2018. Como la empresa no participó en esos procesos, y dado que los productos de la compañía
no estuvieron cubiertos por la garantía y no fueron certificados para esas elecciones, Smartmatic no
pudo garantizar la integridad del sistema, ni pudo certificar la exactitud de los resultados. Desde la
ruptura del vínculo, Smartmatic fue sustituida por ExClé S.A., una empresa argentina que no es
ajena al CNE venezolano porque trabaja sobre el sistema biométrico desde el año 2004.

La traición más grande

El gobierno reasumido hace pocos días por Nicolás Maduro dista de ser legítimo y mucho más de
ser democrático. Sin embargo, mucho mayor que la traición a una institucionalidad política y
democrática que descansaba sobre las bases populares, mucho peor que la traición a aquella
Constitución que el propio Chávez impulsó al inicio de su gobierno, la traición más grande de
Maduro al legado de su mentor, es la destrucción del bienestar de los más desfavorecidos. Maduro y
su gobierno son incapaces de controlar una hiperinflación que licúa constantemente los salarios,
somete al pueblo a carencias de distinta índole y sofoca el descontento violentamente. Y a quien no
le guste y pueda hacerlo, que se vaya: ya son alrededor de tres millones los venezolanos que
emigraron en los últimos años, dando lugar a la crisis migratoria más extraordinaria de la que
Sudamérica tenga memoria. Maduro empobreció a aquellos que Chávez sacó de la pobreza. En ese
sentido, mató al chavismo.
El presidente y la dirigencia que lo acompaña se mantienen aferrados al poder en buena medida
porque calculan que si lo soltaran, nunca más volverían a alcanzarlo. Entre otras cosas, porque se
revelarían vínculos injustificables con guerrilleros colombianos, con narcotraficantes y con
empresas como Odebrecht. Solamente lo sostienen militares, a los cuales les fue entregando
crecientes cuotas de poder. Por menos que lo que sucede en Venezuela, otros líderes
latinoamericanos dieron a regañadientes un paso al costado en el intento de evitar guerras civiles y
la pauperización del pueblo.
Pero cuidado, porque el destino final del gobierno de Maduro y quienes lo acompañan sólo deberán
determinarlo los venezolanos. Los gobiernos de otros países podrán presionar y apoyar a quienes
prefieran y eso hablará más de ellos que de quienes apoyen. Una intervención extranjera sería un
acto demencial, peor aun que la indignidad a la que Maduro está sometiendo a sus compatriotas.
Ante un panorama tan delicado, la salida más racional sería que el poder regrese entonces a sus
legítimos dueños, los venezolanos, para que pueden expresar su voluntad mediante elecciones
libres, representativas, universales, legítimas y por sobre todas las cosas, democráticas.

*Mariano G. Yakimavicius
Licenciado & Profesor en Ciencia Política
Especialista en Gestión Estratégica de Organizaciones Públicas
myakimavicius@yahoo.com.ar
@Yakimavicius
www.facebook.com/mariano.yakimavicius

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3 febrero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Jujuy: ¿en qué momento nos volvimos tan crueles? por Cynthia Hotton

¿Somos conscientes de que causamos la muerte de una bebé en Jujuy? Ya tenía 6 meses de gestación, 700 gramos y estaba sana cuando su mamá de 12 años, víctima de abuso, llegó al hospital. Los médicos dijeron que lo mejor era llevar el embarazo a término o esperar unas semanas más para que la bebé pueda tener una vida sana.

En la provincia hay un protocolo de aborto no punible vigente que estipula que hasta la semana 22 puede practicarse un aborto por violación. La bebé tenía 24 semanas y media, según una ecografía. Estaba claramente fuera de los términos del protocolo, confirmó el ministro de Salud provincial.

Si el protocolo no estableciera un límite, podría abortarse a niños por nacer hasta el noveno mes. El límite suele ser la semana 22 porque el bebé ya tiene capacidad de sobrevivir y, si fuera abortado, literalmente alguien debería quitar la vida al niño durante el nacimiento o después. Sería claramente un homicidio. Esa es la parte que quienes promueven el aborto no dicen.

En este caso, con 24 semanas y media de embarazo, la posibilidad de un aborto fue rechazada de plano por los médicos. Pero fue tan fuerte la presión de los grupos abortistas que el gobernador, si bien no concedió el aborto, autorizó que se anticipe la cesárea. Adelantar un nacimiento pone en riesgo de vida al bebé y puede causar discapacidades permanentes. La vida de esta pequeñita dependió de la voluntad del gobernador, mientras un tumulto de gente pedía su muerte. Como una historia de las épocas más oscuras de la humanidad y no del siglo XXI. Nació prematura. Los jujeños la llamaron Esperanza.

Querían un aborto y no lo tuvieron. Y lanzaron una campaña que dice: «Cesárea no es ILE». ¿Qué pedían? Que se haga nacer a la niña y se la mate. No caben eufemismos. Lo pidió la Fundación Huésped, que recibe fondos del exterior para legalizar el aborto, a través de IPPF, la multinacional más grande de abortos del mundo; la Campaña Nacional por el Aborto Legal Seguro y Gratuito; la Izquierda Diario, la Red de Comunicadores Feministas y otras tantas organizaciones abortistas. Lo pidieron mujeres de Unidad Ciudadana y diputados de Cambiemos. Uno acusó de «violencia institucional a quienes le exigen llevar a término el embarazo». Alguna usuaria pidió destituir a una diputada por pronunciarse a favor de las dos vidas.

Con violencia e irracionalidad se apuntó contra cualquiera que defendiese a la bebé. En las redes se leía: «No es un bebé»; «Ningún bebé no nato tiene derechos»; «Es una tortura»; «Un embarazo forzado». Tildaron de «antiderechos» hasta a los médicos que solo hacían su trabajo de acuerdo con la ley y la ciencia. En definitiva, reclamaban que la bebé, también mujer, persona, inocente, indefensa —la gran contradicción feminista— haya nacido, es decir, que alguien debía haberla matado antes.

¿Quedó claro que no quieren evitar abortos sino promoverlos y hasta el noveno mes si fuera necesario? No les alcanza el protocolo. No les importa la ley ni la Constitución, ni la ciencia, ni los médicos, ni la realidad, ni la bebé, ni la justicia contra el violador. Ni siquiera la niña de 12 años.

Esperanza murió en el hospital. Adelantar la cesárea le impidió desarrollarse lo suficiente para vivir. Muchos se empiezan a preguntar en qué momento nos volvimos tan crueles.

Hay gente festejando públicamente la muerte de una bebé. ¿Qué nos pasó? Aquellos que gritaron más fuerte, los más apoyados por los medios, son los que fueron escuchados por el gobernador, quien decidió adelantar la cesárea. ¿Qué estarán sintiendo? ¿Tendrá la Justicia la madurez para encontrar un responsable por esta muerte?

Para resolver el drama de los abusos y los abortos hay que asumir la realidad completa y escuchar todas las voces, especialmente las que saben —los médicos— y las víctimas del abuso. Escuchar el testimonio de quienes nacieron de una violación, de sus madres y de sus padres adoptivos nos deja perplejos, nos abre la cabeza y nos agranda el corazón. Nos ayuda a encontrar soluciones reales y humanas. El mundo real es muy distinto al de los famosos, los trolls de Twitter y las fake news.

Nadie puede decidir sobre la muerte de nadie. No podemos permitir que el Estado lo decida. Mucho menos que lo decida según «lo que pide el público». O que escriba leyes y diseñe políticas para aplacar la furia de quienes gritan más fuerte desde la caprichosa comodidad de sus smartphones o sus escritorios costeados por multinacionales. Es un ruido que no hace más que tapar las voces débiles de quienes sufren los problemas más profundos y urgentes. Y que ya se está cobrando vidas inocentes.

No hay punto intermedio: construimos una sociedad para algunos privilegiados o fundamos con Esperanza una Argentina solidaria con derechos humanos para todos.

Cynthia Hotton – Es consejera permanente de la misión argentina ante la OEA – Diputada Nacional M/C.

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30 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

¿Estamos en un mundo gobernado por inconscientes? por Claudio Hugo Naranjo

Estamos acostumbrados a escuchar que tal persona es un inconsciente cuando llevó a cabo una actitud altamente cuestionable; ejemplos: tomar una curva a mayor velocidad de lo aconsejable, tirarse del piso 20 a la pileta del hotel, presentarte a rendir un examen, aprobarlo, pero no habías estudiado la materia en cuestión o gobernar un país matando de hambre a los ciudadanos que debieran proteger.

Bien, este párrafo tendría algún sentido si yo creyera en los ‘Inconscientes’, y no creo en ninguno de los dos ‘inconscientes’, ni el freudiano, aquel que dice que es una campo grande por donde debe atravesar el ‘Consciente’ y lugar de los recuerdos guardados que nos atormentaron en nuestra infancia, en donde solo se actúa por estímulos y emociones; ni en el ‘Nuevo Inconsciente’ de la neurociencia donde dice que no es una cárcel de emociones y pensamientos inapropiados, sino un lugar en el que se encuentran todas las series de operaciones de las que tampoco tenemos especial interés en controlar y cuyo automatismo nos facilita la vida. Por ejemplo: respirar o pestañear.

Creo que existe una ‘Tercera Posición’ –probablemente más cercana a la freudiana- y que la ciencia neurológica o de la mente seguramente descubrirá en algunos decenios y es aquella en la cual me investigue a mí mismo, que era la cabeza más cercana que tenía a mi alcance. Tan sencillo como mirarse al espejo totalmente desnudo. Después de analizarme exhaustivamente en sesiones de jornada completa, recién allí, me dediqué a observar a mis contemporáneos.

Sólo quería comprobar si el resto tenía mis mismos patrones en las tomas de decisiones, en preguntas cargadas con la insidiosa trampera abierta, en cuántos segundos se toma en las respuestas; en movimientos del lenguaje corporal que yo había experimentado frente a mi espejo, como cambios en el ritmo respiratorio o pestañear acelerado.

La Tercera Posición dice que mi ‘Inconsciente’ toma el 99% de todas mis decisiones y que es allí, en el gran campo del que hablara Freud, se desarrolla toda mi vida; el 1% restante queda dividido en partes iguales entre el ‘Consciente y mis Sueños’. El ‘otro yo’ es el verdadero protagonista de todas nuestras vidas. En ese 99% está la esencia de nuestro ser, allí está por nacimiento natural de la vida, el hombre ‘bueno’ o el hombre ‘malo’. El género humano nace con dos posibilidades, sencillamente se es ‘bueno o malo’, lo que uno elige es… que ‘Ser’. Albañil, colectivero, abogado, periodista, gay, lesbiana, enfermera, asesino, ladrón, policía o Presidente.

El mundo no es el mismo en el que se movía Freud, hoy Freud no tendría trabajo o estaría lleno de plata; imagínense a Freud analizando políticos en la mesa de Mirtha Legrand o en una entrevista con Luis Novaresio, no solo terminaría con todas las encuestadoras, sino que dejaría al descubierto los pensamientos de la Legrand y Novaresio.

Deseaba llegar hasta aquí para contarles que Presidentes como Nicolás Maduro, Vladímir Putin o Donald Trump, no solo nos están mintiendo de lo que realmente piensan sino algo mucho más grave aún, están enfermos, es gente sencillamente ‘mala’ de nacimiento. Son ‘Inconscientes’ que saben perfectamente lo que hacen, es desde allí donde elaboran todas sus ideas. El ‘Consciente’ –ese 1%-, aparece con la mentira embolsada con miedo, es el Maduro que dice… “Yo quiero a los estadounidenses”.

Somos todos ‘Inconscientes’… la diferencia está entre el ‘mal o el bien’. Y que no elijan ser Presidentes. Muy sencillo.

Claudio Hugo Naranjo – Escritor y Periodista.

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29 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

CARTA DE LECTORES – «Acción Armada La Tablada»

Tengo el honor de poder dirigirme a todos Ustedes.
El motivo es difundir y hacerles recordar, que el próximo 23 de enero 2019. Se cumplen 30 años, de la última acción armada en nuestra República Argentina LA TABLADA.
Les escribo como ex soldado conscripto y en nombre de muchos que tuvimos la Mala suerte de participar. Algunos terminamos heridos y otros muertos por gente que no sabía o no sabe vivir en democracia.
Solo estamos pidiendo un reconocimiento una formación y no el olvido que tuvimos durante estos 30 años. Fue mas duro vivir el olvido que ver lo que tuvimos que ver y pasar esos días. El olvido es mas doloroso que las heridas que recibí.
MUCHOS PADRES DE LOS SOLDADOS CONSCRIPTOS YA NO ESTÁN, NUNCA PUDIERON VER EL RECONOCIMIENTO A SUS HIJOS POR LOS ECHOS OCURRIDOS. ELLOS SOLO CUMPLÍAN CON LA LEY .
TAMPOCO ME QUIERO OLVIDAR DE LOS CAÍDOS Y HERIDOS DE LA POLICÍA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Y LOS MILITARES.
Ojala nos puedan ayudar a que no nos olviden, y juntos que podamos decir fue el ultimo acto violento de nuestra amada ARGENTINA.
MUCHAS GRACIAS.

Eduardo Navascues, ex soldado

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23 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

36 ° aniversario del fallecimiento del Dr. Arturo Illia

“Jamás acepten los jóvenes que les cercenen el más importante de los derechos que tiene el ser humano, que es la libertad de pensar.” Así se expresaba el Dr. Arturo Illia el legendario radical que fuera Presidente de los Argentinos entre 1963 y 1966. Quería una Argentina de hombres y mujeres libres para garantizar una Sociedad más Justa y Fraterna-y él sabía que una sociedad de esas características solo se consiguen con hombres y mujeres que se sientan y sean libres. Y por lo tanto sus integrantes no deben renunciar a su derecho a pensar. A la juventud “futuro de todas de las sociedades” le dejaba una guía, le hacía un pedido expreso que no acepten a que le quiten uno de los más importante de los derechos del hombre: la libertad de pensar. Por eso hoy la juventud argentina y los jóvenes radicales en particular encuentran en Don Arturo Illia un símbolo para sus luchas. Pero nos dejaba a todos otra enseñanza en estas palabras:” “No les tengo miedo a los de afuera que nos quieren comprar, sino a los de adentro que nos quieren vender”. Nos estaba indicando una conducta a seguir. Hoy se cumplen 36 años de la partida a la eternidad de Don Arturo como cariñosamente lo llamábamos todos. Tuve la oportunidad de conocerlo personalmente. La casa radical de Saladillo lo recibió después de haber sido derrocado. Tomo mates en la Sastrería de Marcelo Tosca, el recordado Marcelo que fuera militante y dirigente de nuestro partido. Don Arturo es una de las figuras más queridas de la política Argentina y lo digo en presente porque nadie lo ha olvidado. Es sinónimo de HONESTIDAD en la política. Lo reconocen propios y extraños su figura permanece vigente. Su gobierno además de HONESTO fue uno de los más progresistas de nuestra historia. Voy a obviar referenciar sus logros de Gobierno y sus programas de políticas públicas al servicio de la gente. Quienes militan en el radicalismo conocen la Gran Obra de este Prócer partidario y del país. Y quienes quieran profundizar en su obra de gobierno y su trayectoria la encontraran en la rica bibliografía que existe sobre Don Arturo. . Los radicales nos sentimos orgullosos de que el Dr. Illia haya formado parte de nuestro partido. Hoy en tiempos de crisis moral en la vida pública, el país y el mundo reclaman hombres y mujeres como Illia, para que se dediquen a la cosa pública. Illia decía que” ser radical es difícil, pero vale la pena serlo”. Hoy nosotros podemos decir que ser como Don Arturo es difícil, pero vale la pena serlo. Intentemos que haya muchos hombres y mujeres como Arturo Illia en la Política y estoy seguro que haremos de Argentina un país mejor.”

Por Carlos Antonio Gorosito- Intendente Municipal (1991-2015)- Presidente del Comité de Pcia. de Bs.As de la UCR (2005-2007),Saladillo 18 de Enero de 2019.

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18 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Feminismo, exclusivo o excluyente

Sucedió con #MiraComoNosPonemos, pero también con #NiUnaMenos o los Encuentros Nacionales de Mujeres y de algún modo con la Ley Micaela. Cada causa de la militancia feminista termina empuñando el pañuelo verde. No dejo de pensar en Thelma. Me hubiera gustado estar a su lado, pero sin pañuelos. Conozco muchísimas mujeres que dejaron de identificarse con el colectivo feminista porque cada reclamo que empieza con una denuncia de abuso o un femicidio termina pidiendo la legalización del aborto. Entonces nos dividimos y todo se estanca.

Estamos volviendo estériles y excluyentes a los movimientos de mujeres. Los volvimos contra nosotras. Gran parte se debe a una adhesión acrítica a la teoría de género. Butler en su libro “Género en disputa” lo describe como “una construcción que no tiene nada que ver con el sexo (…) un artefacto liberado de lo biológico” que implica que mujer y femenino puedan designar tanto un cuerpo femenino como un cuerpo masculino y viceversa.

Pero si ser mujer deja de estar ligado al cuerpo femenino ¿qué es ser mujer? Claramente somos más que un cuerpo, pero somos también, irrenunciablemente, nuestro cuerpo femenino. En algún momento se empezó a construir una corriente feminista basada en la deconstrucción de lo femenino que separa la identidad femenina de su cuerpo, manipulando ideológicamente sexo y género. Lo que parecía una revelación teórica, no es más que una posverdad que hace que las buenas causas se empantanen en el caos y la desinformación. Y las mujeres nos convertimos en rehenes de este feminismo.

Negar las diferencias físicas empieza a rozar lo irracional. “Sergia”, la salteña que siendo hombre cambió su género para jubilarse 5 años antes es una clara muestra. También el deporte se vuelve disfuncional. Hannah Mouncey es la primera jugadora de handball trans que ingresó al equipo femenino australiano: con su metro noventa y 100 kilos aventaja físicamente a compañeras y rivales.

En este sentido, la Provincia de Buenos Aires ya aprobó la ley 15100 de Género en el Deporte, por la cual toda persona puede participar en competencias deportivas según su género autopercibido. Puede sonar bien pero en la práctica ¿vamos a tener que definir también cupos femeninos para los equipos femeninos?

Hay consecuencias más graves. Si según Butler tener cuerpo de mujer no tiene nada que ver con ser mujer, entonces tener cuerpo humano, no tiene nada que ver con ser persona. Así crecen corrientes totalitarias que promueven la destrucción de quien piensa distinto.

Por eso también esta corriente del feminismo está tan ligada al aborto. Ya no importa la realidad fáctica y científica del cuerpo: “es persona si yo lo deseo”. Se hace evidente en el sistema perverso que liga al abuso con el aborto. Los protocolos de aborto no punible están desamparando un sinfín de víctimas, muchas de ellas menores, que sufren abusos cotidianamente. Al quedar embarazadas se las incita a abortar, pero no a denunciar. Abortan y vuelven al mismo lugar donde son abusadas una y otra vez. Los entornos de trata hacen de esto una práctica habitual. Hoy, el movimiento feminista vigente niega la solución al abuso y al trauma del aborto y termina condenando a la mujer a una estructura machista de sufrimiento. Y las mujeres por nacer quedan totalmente excluidas de la defensa del feminismo actual. Mientras tanto las mujeres seguimos sufriendo violencia, abusos, inequidad laboral, discriminación. Necesitamos un movimiento femenino con los pies en la realidad, que no excluya a nadie de sus derechos y que nos una a todas en la lucha por la equidad. Necesitamos repensar el feminismo.

Por Cynthia Hotton es Diputada Nacional MC para diario Clarín

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16 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Manipulan el calendario y el sistema electoral pensando en sus propios intereses y no en el pueblo bonaerense

Por Edgardo Depetri, diputado nacional FPV MC

En una provincia de Buenos Aires, castigada por los tarifazos a la Luz el Gas y el Agua potable, el aumento del desempleo y, como expresa la Iglesia católica, el aumento de la pobreza y indigencia, que Vidal y Massa estén preocupados por adelantar las elecciones municipales o hablar del cambio del sistema electoral es Tragicomico. Demuestra el grado de crisis de representación de una dirigencia que piensa más en si mismo que en los graves problemas que sufre nuestro pueblo.

A Vidal que es Macri y en Lanús es Grindetti, hay que exigirle que su Gobierno frene la inflación que no para de destruir los salarios de los trabajadores y jubilados. Que acuerde la paritaria con las y los trabajadorxs de la educación y la salud y se haga cargo de la emergencia alimentaria que sufren millones de bonaerenses ante el brutal aumento del precio de los alimentos.

Tienen que frenar el derrumbe de la Industria y el comercio ante la recesión, la inflación y la tasa de interés que hace inviable cualquier proyecto productivo.
Estamos en recesión, con una imponente inflación, más la apertura de productos extranjeros, la devaluación y el endeudamiento, nos lleva a una crisis peor de la que ya vivimos.

Desdoblan como si nada, nos quieren hacer creer que destinar miles de millones de pesos a sostener este acuerdo político, que sólo les cambia la vida a ellos y les permite tener una posibilidad electoral en la Provincia ante el derrumbe de Macri.

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7 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

El Gen rechaza las declaraciones de Lousteau

El GEN, a través de sus autoridades, expresa:

«No podemos ser parte de Cambiemos porque la coalición de gobierno, -liderada en exclusiva por el PRO-, no cree en la política ni en el Estado; ha rechazado un pacto social y no ha cumplido ninguna de sus promesas electorales.

Porque aumentaron en 2.2 millones de personas pobres como consecuencia del desastre de su política económica. Nos dicen que hay que crecer para repartir, nosotros decimos que hay que repartir si queremos crecer. El crecimiento debe tener una base moral, sobre todo si reconocemos que el principal problema, junto con la pobreza, es la desigualdad. No resolvieron ninguno de los problemas que tenemos, los que subestimaron, -como la inflación-, y demostraron impericia, falta de ideas e insensibilidad para resolver los aumentos de tarifas. Porque creen en una sociedad de pobres contenidos con impuestos de la clase media, pero donde nunca se toca a los que más tienen y pueden.

Porque pasaron más de tres años. No reformaron la ley de ética pública, no resolvieron sino que aumentaron los conflictos de intereses y los negocios de particulares con el estado. No son lo transparentes que prometieron y pusieron al área anticorrupción en un ridículo lugar de dependencia de los mismos funcionarios que deben controlar.

Sobran las razones por las que nunca podríamos compartir una coalición con Cristina Kirchner o con quienes siguen sosteniendo su liderazgo (por convicción o por conveniencia), porque ellos nos hundieron en la mezcla de pobreza, aislamiento y corrupción. Y porque no promovemos una vuelta al pasado. Argentina necesita una verdadera alternativa. Y eso no es sumándose a la grieta sino confrontando con ella. Superando esa falsa opción binaria (un buen negocio electoral con efectos perversos para la Nación).

No somos ni seremos parte de esa grieta. Estamos fuera de ella promoviendo una confluencia socialdemócrata para un país mejor. Y como tales, como expresión de los muchos argentinos y argentinas que tampoco quieren volver a correr el riesgo de caer en ese abismo, tendremos una expresión electoral este año, que no será ninguno de los términos que expresan Cambiemos ni el Kirchnerismo».

Autoridades del GEN

Presidente Margarita Stolbizer

Secretario General Sergio Abrevaya

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3 enero, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Defendemos el fútbol, rechazamos las apuestas on-line

Los gobiernos de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires han aprobado en sus respectivas Legislaturas, el sistema de JUEGO ON LINE, en sus distintas modalidades, medios electrónicos, informáticos, telemáticos e interactivos, lo que implica habilitar cada computadora o teléfono celular con la posibilidad de apuestas deportivas y para juegos de azar.

Tal como lo hemos planteado desde hace muchos años, en esta oportunidad y ante esta nueva situación,

Declaramos:

  1. Nuestro explícito rechazo a la medida, solicitando se deje sin efecto la implementación de una norma que afectará en sus derechos fundamentales a los sectores sociales más vulnerables por implicar un incentivo al juego y las consecuencias que ello implica –por la ludopatía- en el ámbito familiar.
  2. No puede un mero interés recaudatorio justificarse en objetivos sociales. El Estado debe asumir con responsabilidad la atención de las personas que requieran asistencia social y económica, sin hacerlo depender de recursos que provengan del aumento del juego en las respectivas jurisdicciones.
  3. Es necesario advertir que la promoción de los sistemas de apuestas (en este caso on line como mucho más peligroso) implica un aprovechamiento de las condiciones de vulnerabilidad de personas o sectores sociales, un desincentivo al esfuerzo y el trabajo en la búsqueda de salidas mágicas inviables o simplemente un paliativo frente a padecimientos que deben enfrentarse con otros métodos y recursos.
  4. Por detrás del entretenimiento, el deporte y la ludopatía existe el poder de los negocios del juego, la afectación de la sana y transparente competencia deportiva y los riesgos de prácticas irregulares o corruptas, que de ninguna manera los gobiernos pueden soslayar.
  5. No está claro quiénes resultarán los ganadores de este sistema de apuestas on line. Sí tenemos más claro quiénes serán los perdedores, cuáles son los riesgos. Defendemos la competencia deportiva, el fútbol como espectáculo social de relevancia para nuestro país. Pero rechazamos hacer de ello un mecanismo descontrolado para las apuestas amenazando las reglas y límites sobre las cuales deben desarrollarse tales prácticas.
  6. La persona humana y sus derechos deben constituir el centro y eje de las políticas públicas y el rol del estado. No son los negocios particulares ni la mera recaudación de ingresos fiscales. Los gobiernos y los líderes deben promover buenas prácticas, sana competencia, transparencia institucional y ejemplaridad de comportamientos. Estas decisiones, como las que han tomado las Legislaturas de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires, habilitando el juego y las apuestas on line para juegos de azar y competencias deportivas, desvían completamente la misión que deben cumplir frente a una sociedad que requiere de un proyecto de país basado en la igualdad y la solidaridad, la educación y el trabajo.

PARTIDO SOCIALISTA:

ANTONIO BONFATTI Presidente

MONICA FEIN Secretaria General

PARTIDO GEN:

MARGARITA STOLBIZER Presidenta

SERGIO ABREBAYA Secretario General

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24 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

CARTA ABIERTA DE UN JUBILADO A LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y A LOS POLÍTICOS

No estamos pidiendo nada que no sea ya nuestro.
Todo lo que ven ahora a vuestro alrededor lo hicimos nosotros.
Levantamos a un país que venía de una dictadura. Tuvimos que estar curando heridas que no cicatrizaban, pero encontramos una manera de convivir con ellas. Ayudamos a nuestros padres hasta el fin de sus días: No había ayudas sociales ni planes, eran los hijos los que tiraban del carro. Sacamos adelante a nuestras familias con muchos niños y pocos medios. Trabajamos de sol a sol en pueblos y ciudades. Y construimos la Argentina que hoy gobiernan, como si fuera sólo de ustedes.
Llevaron a nuestros hijos a una crisis económica, que nosotros hemos mitigado, acarreando con nuestros nietos, compartiendo macarrones, tejiendo familia para que no se desmoronaran en su desesperación.
¡No tienen derecho a pedirnos más sacrificios! Queremos tener lo que nos corresponde: Una jubilación que nos permita vivir dignamente.
Señores Diputados: Pónganse a trabajar como hicimos nosotros y resuelvan sus problemas. Revisen TODOS sus sueldos y pensiones vitalicias. Sus viajes, sus dietas, sus asesores, sus contratos añadidos en las comisiones. Reduzcan gastos empezando por Uds.
No salgan a la calle ahora en las manifestaciones, para hacer propaganda ante el próximo año electoral.
No utilicen el Congreso como si se tratara de un circo, de una comedia chabacana, con insultos, descalificaciones y chistes malos. No nos hace ninguna gracia ver qué tono agresivo, de rabia contenida, utilizan en sus debates. Se puede decir lo mismo con educación y guardando la compostura.
Demuestren que son dignos de la confianza que les hemos depositado.
Y si no lo hacen, se encontrarán con sus padres en la calle. Se les tendría que caer la cara de vergüenza.
Somos una generación de luchadores. No van a poder callarnos la boca. Sería tremendo que tengamos que ser nosotros, de nuevo, los que tengamos que tomar al toro por los cuernos.
Demuestren todos, con hechos, que miran por este colectivo de jubilados y déjennos vivir dignamente, a estas alturas de la vida.

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23 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

El diciembre tan temido

Por Pablo Galeano, Periodista

Diciembre parece ser el mes cuco de muchos gobiernos. Se especula con la posibilidad de crisis que pueden estallar, saqueos, corridas bancarias y gobiernos en llamas.

Algunos lo adjudican al estigma de diciembre de 2001. Hasta Google adivina la búsqueda cuando se tipea “diciembre de”.
Aquel estallido político, económico, social e institucional, y el “que se vayan todos” sin dudas quedaron grabados en el reloj biológico de nuestra sociedad y dispara su alarma en estos tiempos.
Pero diciembre tiene otros condimentos. Es un mes durante el cual, desde una dimensión más individual, los humores cambian. Es un mes con el velocímetro al taco. Cada quien con sus apuros: los que son protagonistas de litigios apurados por la feria judicial, los políticos porque se terminan las sesiones del Congreso, los que están bien porque está llena la agenda de brindis de fin de año, los que están mal porque se viene un parate de actividad hasta marzo y los ingresos veraniegos van a caer en picada.

Es un mes de balances, durante el cual se suelen cerrar ciclos y reina un humor diferente al resto del año. Un mes en el que, a muchos, les estallan las frustraciones en la cara. En palabras de algún psicólogo es un mes durante el cual, desde una visión más subjetiva, se tiende a hacer un balance vital anual. No en vano aumentan las consultas psiquiátricas, el consumo de psicotrópicos, suben los índices de intentos de suicidio y son tratados los temas más existenciales en el diván de los psicoanalistas.

Desde una dimensión más familiar, en diciembre muchos conflictos se manifiestan o agudizan. Encontrarse con parientes indeseados durante las fiestas, resolver la agenda de los hijos de matrimonios separados o descubrir que no hay familia ni amigos con los que uno quiera o pueda compartir, pueden ser algunos factores de malestar.

Por otra parte, diciembre no distingue entre clases sociales. Quienes detentan mejor posición económica también entran en una situación que ven como un caos: preparar las fiestas, organizar sus vacaciones, tener que encargarse de los hijos durante 24 horas y, como si fuera poco, el dólar alto que les complica un poco su estadía fuera de las fronteras. Para la clase media, en diciembre -y este en particular-, la preocupación pasa por otro lado: tanto las vacaciones, las fiestas, el futuro incierto de su estabilidad laboral o la difícil perspectiva de insertarse en ese mercado el año venidero, convierten a ese mes en un largometraje de terror. Ese panorama los acerca a un horizonte temido: el de la pobreza.

Para los que menos tienen, aunque todos los meses estuvieron mal, desde el punto de vista del consumo diciembre pone en evidencia que deberán afrontar más gastos necesitarán con los mismos escasos recursos. Por más humildes que sean los festejos de fin de año, existe un ambiente festivo que ven como ajeno en opulencia pero propio en su valor social o de pertenencia. Los que así no lo viven padecen alguna frustración cuando no les alcanza el dinero para abastecer una mesa festiva, comprar algunos regalos o unos petardos para el 31.

Las redes sociales también aportan lo suyo durante este mes, ya que suelen comenzar a mostrar realidades virtuales más felices que durante otros tiempos. Lugares paradisíacos de vacaciones, piletas, días de campo, mesas con suculentas comidas, encuentros sonrientes con amigos. Todas situaciones que generan una suerte de competencia de selfies para ver quién de todos los contactos, amigos o seguidores/seguidos la pasa mejor, con las frustaciones reales que lo virtual ajeno muchas veces apareja.

Todos estos datos, los recogió la política que aprendió que cometer errores en diciembre puede pagarse caro. Como botón de muestra, el impulso a una reforma previsional bastante antipopular con un recorte de 5.500 millones de dólares en diciembre de 2017 le significó un duro dolor de cabeza a la imagen de gran parte de los políticos que la apoyaron y generó un rechazo casi unánime de los medios de comunicación y de gran parte de la sociedad. Hoy saben que diciembre no es un mes para proponer este tipo de iniciativas.

Cualquiera sea el punto de vista desde donde se lo vea, diciembre parece ser claramente un mes en el cual, más allá del clima caluroso, sobrevuela un clima de conflicto y tensiones superpuestas.

En 1957 el entonces ministro de Economía de la Nación Alvaro Alsogaray dijo “hay que pasar el invierno” para graficar que luego del esfuerzo que pedía a los argentinos, llegarían tiempos mejores.

Pasaron más de 50 años y en diciembre de 2018 muchos analistas responden cuando se le pregunta por la situación del país, una suerte de remake de los dichos del capitán-ingeniero. “Hay que pasar el verano”. Una frase que, durante este diciembre, ya se escucha mucho.

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21 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

LA DEFENSA DE LAS VÍCTIMAS

Por Andrés De Leo, Senador Provincial por Cambiemos

En un mar de discrepancias y falta de consensos sobre temas relevantes que nos mejoren como sociedad, los argentinos encontramos suelo firme cuando hablamos de inseguridad, una base compactada por nuestra opinión unánime.

La ausencia de diálogos que propicien una agenda común para el crecimiento económico, social, cultural y educativo es una deuda pendiente de la democracia recuperada en 1983, pero ante la inseguridad, y más allá de las diferencias que puedan argumentarse respecto al origen de la misma, y de las soluciones (teóricas) para revertir este proceso, nadie pone en tela de juicio que desde hace 30 años todos los indicadores han empeorado en cuanto a hurtos, robos, asesinatos en ocasión de robo, crecimiento del narcotráfico y delito organizado.

Con semejante panorama sombrío, a algunos les puede parecer una extravagancia intelectual plantear que una sociedad más igualitaria e inclusiva reducirá la inseguridad drásticamente y sin magia. Hace 25 años, el escenario era el mismo y en lugar de iniciar políticas de fondo, la Argentina deambuló entre la mano dura, el gatillo fácil, el endurecimiento de las penas y el garantismo.

Los países occidentales donde la inclusión social es una realidad, donde las desigualdades se acortan, se dan el lujo de tener índices reducidos de inseguridad aún con leyes más benignas que las nuestras y con límites estrictos a las fuerzas represivas del Estado. Así entonces, las diferencias entre ellos y nosotros.

Hoy es indispensable y urgente plantear un fortalecimiento en políticas de seguridad para el contexto actual de clara indefensión de los ciudadanos, una cohesión entre la prevención, la aprehensión, el castigo y la rehabilitación de quienes infringen la ley. Ubicar a las víctimas en el rol primordial de esas políticas ha sido un gran avance. Y sería de una gran madurez democrática no caer en discusiones banales o retóricas, para no repetir historias de fracaso.

Al protocolo propuesto por la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich para las fuerzas federales puede encontrársele un aspecto positivo: como herramienta de comunicación se da un fuerte mensaje a los vapuleados ciudadanos víctimas de la inseguridad cotidiana, también a las maltratadas fuerzas de seguridad. ¿Pero es solamente eso? Si, solamente eso. Y aún con el riesgo de no ser comprendidos por los ciudadanos, hartos de un Estado ausente, el protocolo tiene defectos que merecen ser criticados.

Hoy, la última instancia de defensa o herramienta de disuasión que posee un integrante de una fuerza de seguridad no es el uso de su arma de fuego reglamentaria, pues disparar puede ser la primera, rápida, racional y correcta decisión.

Plantear que los actuales procedimientos -por supuesto perfectibles- tornan lenta la reacción de los agentes es forzar la aceptación de un protocolo exagerado en sus permisos, que da por sentado, por ejemplo, que es claro diferenciar entre víctima y victimarios en medio de una situación límite, con 180 pulsaciones por minuto.

Un inocente, con estrés emocional provocado por una situación límite, puede transformarse en un “sospechoso en fuga” y quedar habilitado como blanco para las fuerzas de seguridad. La vaguedad de esta figura y el más permisivo uso de las armas de fuego, representan una amenaza para los derechos humanos y nos dejan al margen de nuestra Constitución y de tratados internacionales

Si actúan en cumplimiento del deber y usan las armas reglamentariamente, el accionar de los efectivos no es punible hoy por hoy. Lo que no podemos hacer en el futuro, es dar encuadre legal a abusos o a prácticas fascistas.

No defendemos victimarios. Tampoco en el nombre de las víctimas permitiremos que se generen nuevas víctimas. No es binario este debate, es más complejo y su tratamiento, en la práctica, exige mayor tiempo, dedicación y esfuerzo.

En la Provincia de Buenos Aires, en la gestión de la gobernadora María Eugenia Vidal, se fortalece el accionar policial sin incurrir en el error de sobreactuar y exagerar los protocolos. Los primeros resultados ya se pueden comprobar.

Estamos entrando a muchos barrios donde el Estado nunca lo había hecho, derribamos más de 80 bunkers de droga, sumamos efectivos y separamos a los policías y jueces que tenían connivencia o estaban relacionados con el delito.

Pusimos en marcha una reforma Integral de la Policía Bonaerense que se enfoca en cuatro puntos: la transparencia, la profesionalización de la Fuerza, el equipamiento de nuestros agentes y la modernización de los sistemas.

La inseguridad no es una sensación. Durante muchos años se eligió mirar para otro lado o hubo complicidad. Esto se terminó, decidimos no ser parte.

Metodologías similares a las que promueve el protocolo elevado por la Ministra Patricia Bullrich, como las de Carlos Ruckauf y Aldo Rico, que propusieron también el slogan “mano dura”, fracasaron. Retroceder nos llevará a tropezar con la misma piedra.

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19 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

NO A LA LEY DE LEMAS: BASTA DE TRAMPAS

Lamentamos el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que rechazó el planteo de inconstitucionalidad de la ley de lemas vinculada a los comicios de la provincia de Santa Cruz.

Amparándose en la autonomía local, la Corte prefirió evitar involucrarse ante artimañas electorales que manipulan la voluntad popular y ponen verdaderamente en riesgo los principios democráticos.

Nos preocupa profundamente esta señal del máximo organismo del poder judicial de la Argentina.

La ley de lemas es una trampa electoral y una burla a la soberanía del voto. Si un mismo partido o frente electoral desea dirimir sus diferencias internas ya existe un mecanismo probado y efectivo como las PASO, para luego resolver la elección general con los candidatos definidos con claridad hacia la ciudadanía.

El pasado que queremos dejar definitivamente atrás está repleto de estos artilugios distorsivos, como la ley de lemas, los acoples y las colectoras. Las autonomías provinciales no pueden ser la excusa para hacernos los distraídos ante las gravísimas vulneraciones al sistema republicano que viven muchas provincias argentinas.

La Unión Cívica Radical seguirá trabajando con todos sus medios y herramientas por elecciones libres que respeten la soberanía popular. Y haremos todos nuestros esfuerzos para garantizar una ley nacional que ponga fin a los recursos de los tramposos de turno.

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14 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

35 AÑOS DE DEMOCRACIA: LO QUE NO DEBEMOS OLVIDAR Y LOS NUEVOS DESAFÍOS

Por Mario Fiad*

El 10 de diciembre de 1983, los argentinos nos uníamos en un abrazo que demostraba la alegría de haber recuperado la democracia. Ese abrazo que solo en el gesto, y sin necesidad de palabras, expresaba la conciencia colectiva del desafío que debíamos enfrentar a partir de ese momento.
Teníamos que ponernos de pie y levantar nuestros derechos y a nuestras instituciones, construir una nueva República y un nuevo país que nos incluyera a todos, en el que camináramos confiados de que al lado nuestro en la calle, solo había ciudadanos, muchos ciudadanos que anhelábamos lo mismo.
El miedo era un enemigo a vencer, con paz y alegría, con esfuerzo y militancia política de la buena. De esa militancia que construye, que sabe de sus diferencias con otros pero que los respeta, porque sabe que en lo profundo de esas diferencias, anida la autenticidad de un mismo deseo: el bienestar de los ciudadanos y la grandeza de una Nación justa, soberana y solidaria.
Nuestra fuerza estaba en nuestro líder, Raúl Alfonsín, pero en él estaba también la fuerza y las esperanzas de todos los argentinos, porque su triunfo representaba el renacer de nuestra democracia. Los argentinos teníamos en ese momento la sabiduría que da la experiencia del dolor y esa lección nos había permitido aprender que no puede haber grietas, donde hay hermanos; que no puede haber divisiones acérrimas en donde hay una conciencia común; que no puede haber enemistades donde hay un mismo sueño que se llama Argentina.
Muchas veces decimos que nuestra democracia es joven y en esa juventud encontramos la justificación colectiva de nuestras inconsistencias cívicas, republicanas y éticas, sin embargo no es su corto tiempo la causa de nuestros problemas, sino nuestras propias incapacidades para ver aquello que nos resultaba tan claro en aquel 10 de diciembre de 1983.
Tal pareciera que el transcurso del tiempo ha hecho que nos olvidáramos del alto precio que pagó nuestra democracia y nos permitimos, despreciando sus potenciales efectos adversos, alimentar divisiones dotadas de un potencial destructivo.
A 35 años de haber recuperado la democracia, debemos tener la certeza de que ella no se mantiene si no se la cuida y se la fortalece cada día, y que esa consolidación se multiplica si desde todos los espacios políticos perseguimos juntos puntos claves como el respeto, la paz social, la institucionalidad y el diálogo.
Las diferencias no pueden resolverse en el enfrentamiento. No puede ser que nuestra civilidad encarne formas de discusión que ya tendríamos que tener superadas y erradicadas, y queden entrampadas en la fuerza y la agresión.
Porque si esas son las únicas maneras que encontramos para el ejercicio de nuestros derechos, si no conseguimos alternativas democráticas para expresar el disenso, si la propuesta ya no forma parte de la participación, y esta se limita solo a un afán destructivo en la búsqueda de un interés sectario, y con propósitos vindicativos, entonces quiere decir que nada hemos aprendido.
Pero si algo tiene nuestra Argentina es la capacidad de renovarse y de salir adelante. Y mirando nuestros grandes hombres de la historia de la Patria, encontramos la fuerza para mirar esperanzadamente hacia el futuro. Porque un líder como Raúl Alfonsín, tuvo que ponerse al hombro desafíos épicos en su afán de construir la República, fortalecer la democracia y garantizar derechos.
Quizás Alfonsín fue realmente el emblema, porque su figura y su nombre expresan el Nunca Más, su discurso expresa la voluntad transformadora que tuvo que imprimir con fuerza y empeño a cada una de sus palabras. Él vino a despertar las conciencias adormecidas por el temor y por la inercia, vino a comprometernos a pensar y a debatir, a asumir nuestra ciudadanía con la convicción de ser protagonistas y hacedores de la democracia.
Sigamos el camino que trazó y nos marcó Don Raúl y persigamos el desafío de la unión nacional, superemos grietas, generemos los consensos necesarios y fomentemos la unidad, para que juntos tengamos un objetivo en común: trabajar por una Argentina más justa y con mayor desarrollo.
*Senador Nacional. Presidente de la UCR de Jujuy

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11 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments

CONDENA A LAS JUNTAS MILITARES

  • Por Mario Pizarro – Presidente de la Convención Provincial de la UCR

Faltando tan solo un día para cumplirse el segundo aniversario del retorno de la democracia argentina, el Dr. León Arslanián, presidente de la Cámara Federal de Apelaciones, leyó la sentencia a los acusados, todos ellos miembros de las Juntas Militares, por los delitos cometidos durante la dictadura que encabezaron entre 1976 y 1983. Las condenas consistieron en: reclusión y prisión perpetúa para Jorge Videla y Emilio Massera respectivamente; 17 años de cárcel a Roberto Viola; 8 años para Armando Lambruschini y 4 años y 6 meses de prisión a Orlando Agosti.
Los acusados Omar Graffigna, Leopoldo Galtieri, Jorge Isaac Amaya, y Basilio Lami Dozo no fueron condenados en esta instancia por no haberse podido probar los delitos que se les imputaban. No obstante a todos ellos, a los que se les sumaba Reynaldo Bignone, se los proceso por la redacción del llamado «Documento Final sobre la Lucha contra la Subversión y el Terrorismo», y la sanción de una ley de «autoamnistía». La razón jurídica utilizada para abrir este juicio fue que estos documentos consistían en un acto de encubrimiento de los delitos cometidos.
Por las características que tuvo esta condena a las juntas militares realizada por un gobierno democrático constituyó un hecho sin precedentes en el mundo, ya que contrastó fuertemente con las «transiciones negociadas» que tuvieron lugar en aquellos años en Uruguay, Chile, Brasil, España, Portugal y Sudáfrica.
En 1990 los miembros de las Juntas Militares condenados fueron beneficiados por un indulto firmado por el presidente Carlos Menem.

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10 diciembre, 2018|Columnas de Opinion|0 Comments
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