Columnas de Opinion

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Un político honesto y bien formado. Un presidente infortunado, por Juan Manuel Casella

Nadie puede discutir su buena formación intelectual. Fernando de la Rúa fue un procesalista de alto nivel, formado en la Universidad de Córdoba y calificado con las mejores notas. Su respeto por el estado de derecho quedó consagrado durante su presidencia y luego de su caída.

Nadie puede discutir su honestidad personal. Toda su carrera política fue transparente y quienes lo conocieron o trabajaron con él, saben perfectamente la dimensión de su nivel ético.

En el plano estrictamente político, su aparición en el primer nivel se produjo a partir de la elección a Senador Nacional por la Capital Federal que ganó en 1973 cuando el peronismo arrasaba en todo el país. A partir de ahí, inició una carrera exitosa que lo tuvo como dirigente cuasi invicto en las muchas elecciones que protagonizó.

Fue un excelente legislador, durante su prolongada trayectoria por el Senado Nacional y por la Cámara de Diputados, que incluyó la presidencia de ambos bloques radicales. Fue un buen Jefe de Gobierno en la Ciudad de Buenos Aires, acompañado por un equipo distinguido que integraban Enrique Olivera y Eduardo Delle Ville, entre otros funcionarios de primera categoría.

Por todo eso, estaba más que calificado para ser candidato a Presidente de la República: se había preparado durante toda su vida para esa tarea. La formación de la Alianza lo llevó a compartir la fórmula con Chacho Álvarez y esa sociedad fracasó por la intención especulativa y el sentimiento de superioridad del Vicepresidente, que equivocadamente utilizó la vía de la renuncia pensando en jerarquizarse, cuando en realidad lo único que logró fue debilitar al gobierno.

Su némesis fue el estallido de la convertibilidad. Ese modelo monetario requería que el Banco Central atesorase una cantidad de dólares equivalente al total de la circulación monetaria en pesos. En un estado deficitario, siempre había que emitir pesos para cubrir el déficit y por lo tanto, siempre era necesario conseguir dólares para saldar el equivalente de esa emisión. Primero fueron las privatizaciones y luego el endeudamiento para cumplir ese requisito. Pero cuando Fernando de la Rúa llegó al poder, la capacidad de endeudamiento estaba colmada y en poco tiempo, los mercados dejaron de prestar.

Allí estalló la convertibilidad. De la Rúa no fue el autor de ese modelo, pero pagó las consecuencias, acompañado por un partido que se comprometió a mantener ese sistema monetario porque quería ganar las elecciones y la gente reclamaba mantener la convertibilidad. Ahí está la lección que debemos aprender: a veces, lo que sirve para ganar no sirve para gobernar.

Su caída puso en evidencia la identificación de De la Rúa con el estado de derecho y con el interés nacional. En primer lugar, porque se sometió al procesamiento penal al que fue sometido por la presunta coima a seis senadores justicialista. Demostró su coherencia cuando se sometió disciplinadamente al proceso judicial hasta su absolución, sin mencionar siquiera la excusa de ser un procesado por razones políticas.

En segundo lugar, después de su caída mantuvo un silencio destinado a evitar la profundización de los conflictos. Nunca demostró resentimiento, revanchismo o rencor.

Esas condiciones morales demuestran que fue un presidente infortunado, pero un patriota leal.

Por Juan Manuel Casella – Dirigente radical. Ex ministro de Trabajo del gobierno de Raúl Alfonsín. Ex diputado nacional.

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10 julio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

¿De qué tipo de fraude electoral habla el Partido Justicialista? Por Leandro Querido

Seguramente habrás recibido en Whatsapp un mensaje que alerta sobre un fraude en las elecciones de este año. Sin fundamentos de ningún tipo se dice que al momento de transmitir las actas de escrutinio habrá un software malicioso que cambiará los resultados. A esta campaña de desinformación ahora se le suma el comunicado oficial del partido Justicialista que pide volver “al antiguo sistema de actas de escrutinio y telegramas”.

Ese sistema que quiere restituir el partido Justicialista fue el que ha sido criticado por la ciudadanía con más intensidad desde la crisis de 2000, pasando por la elección de 2007 caracterizada por el robo sistemático de boletas, hasta la elección de 2015 en donde se produjo una alternancia, un triunfo de una oposición que incluyó en su agenda un cambio en las reglas electorales. Tanto es así que ya en el gobierno el oficialismo impulsó el proyecto de la boleta única electrónica que logró media sanción en Diputados, para luego ser “cajoneado” en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. Los senadores que representaban a las provincias cuyos sistemas electorales locales violan sistemáticamente los derechos políticos de sus ciudadanos, la mayoría referentes de ese peronismo arcaico y conservador, frenaron la reforma electoral. Corresponde aclarar que no todo el peronismo tiene esta misma actitud, hay un justicialismo que no le tuvo miedo a la competencia y a la innovación electoral, los casos de Salta, Córdoba, Tierra del Fuego o Chaco así lo confirman. Sin embargo, el comunicado reciente del PJ parece redactado por ese peronismo que ha hecho de los sistemas electorales provinciales verdaderas trampas para la ciudadanía; el caso de Santa Cruz, con el artilugio del “diputado por pueblo” para apropiarse de toda la legislatura provincial, o el caso de las colectoras y los acoples en Tucumán, La Rioja o Catamarca para ganar siempre, o la eliminación de la competencia y la eternización en el poder, como es el caso de Formosa, con lemas y reelección indefinida y el festival de recursos públicos aplicados a la construcción de redes clientelares que luego se vuelcan a las elecciones, como lo muestra el caso de San Juan y otras provincias de nuestro país.

Ese sistema al que se aferra el partido justicialista de Gioja ha mostrado una inquietante fragilidad y es una ventana de oportunidad para la manipulación de documentos electorales. En las PASO de 2015, La Nación Data, Transparencia Electoral y otras ongs analizaron 16. 311 telegramas y el 48% presentó irregularidades. El 36% de los telegramas analizados presentaron casilleros vacíos (los que luego pueden ser adulterados); un 15% no informó sobre la cantidad de sobres contenidos en la urna; en un 7% no figuró el DNI del presidente de mesa, y otro 3% no contenía siquiera su firma.

Para evitar nuevamente esta situación el gobierno implementará en esta oportunidad una novedad. Desde cada centro de votación se transmitirá digitalmente cada una de las actas de escrutinio de mesa; por lo tanto, se simplifica el proceso dado que cada una de las escuelas se convertirá en un centro de transmisión de datos, desplazando a los Centros de Digitalización y Transmisión (CDT) que se disponían en las sedes del Correo Argentino. Este cambio evitará el sesgo geográfico de carga que caracterizó a las elecciones de 2017, puntualmente en el distrito de la provincia de Buenos Aires. Ahora las actas llegarán en un lapso acotado dado que estas ya no deben trasladarse desde un centro de votación a un centro de digitalización y transmisión del Correo Argentino. Este no es un tema menor.

Ahora, esta aplicación permitirá a los operadores del Correo Argentino escanear las actas de escrutinio directamente desde las 15 mil escuelas y transmitirlas al centro de cómputos, al tiempo que generará las copias para los apoderados de los partidos. Además, el software, con solo leer el código de barra del acta podrá captar automáticamente el número de página de la hoja, el número de páginas que debe contener el acta y la identificación de la mesa electoral, reduciendo así la cantidad de datos que debe cargar manualmente el operador. Este software cuenta con tres niveles de seguridad: en primer lugar, el APN, es decir, la ruta a través de la que se transmite la información, es privada (no se usa una red de internet pública); y lo que viene a proveer en específico el software: la encriptación de la VPN (la red privada virtual) y de los archivos enviados. Los paquetes de transmisión son cifrados y firmados digitalmente, de forma que, al ser recibidos en el módulo de administración, puedan ser autenticados y validados como provenientes de fuentes seguras y autorizadas, antes de procesarlos.

La aplicación registra los datos del usuario que capturó y transmitió, fecha y hora; para enviarlo como información adjunta a la imagen del acta transmitida. Esto se repite tantas veces se escanee y transmita, y se registra en una suerte de bitácora.

Con la introducción de este software el sistema electoral como tal no sufre ningún cambio sustancial, más que el lugar desde donde se digitalizan y transmiten los telegramas; que a partir de este año serán propiamente las escuelas y no los CTD. Por eso no se entiende bien el rechazo categórico del PJ a la iniciativa.

Por último, cabe aclarar que este tipo de soluciones tecnológicas se aplican en la mayoría de los países del continente. Argentina se actualiza y acorta la brecha que lo distancia de aquellos países que han aplicado tecnología en sus procesos electorales a los efectos de hacerlos más íntegros, más competitivos y equitativos.

Por Leandro Querido Director de Transparencia Electoral.

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10 julio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Mercosur-Unión Europea: Ni fiesta ni tragedia, oportunidad por Alberto Asseff

Otra vez la grieta al paroxismo. Para media Argentina el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea se celebró cual fiesta. La otra mitad lo vivió como una tragedia. En rigor, no se sabe a ciencia cierta si la fractura es por mitades, pero la realidad patentiza con crudeza que nos paralizan dos ópticas antagónicas. Y la exacerbación.
Una parte del país entiende que la apertura al mundo es el único camino posible para superar el atraso de décadas. La otra fracción cree que lo primero es protegernos del mundo. Para los aperturistas el mundo es el objetivo que permitiría al país dejar atrás la penosa declinación y el alarmante empobrecimiento moral y material. Para los aislacionistas, el mundo es una acechanza que pretende seguir expoliando nuestros recursos a la par de invadirnos con sus manufacturas y tecnologías.
En gran medida esta dicotomía tan cortante, contrastante como el día y la noche, carente de matices, es la principal causa de un país estancado en el empate de las dos posturas y sus vaivenes recurrentes.
A quince años de estatismo creciente sobrevienen diez de intentos libertarios para dar lugar a subsiguientes períodos intervencionistas y liberales. Lo más grave son las recíprocas acusaciones de ‘entreguistas’ y ‘setentistas’ que se endilgan. En el mientras tanto de este inope debate, la Argentina se va desilusionando, antesala de un dramático derrotero hacia ‘país fallido’. Una excepción planetaria: tierra inmensa, plena de recursos que se va consumiendo en su autoflagelación.
Europa no es generosa al firmar el acuerdo con el Mercosur. Lo hace por imperiosa necesidad, cruzada por la beligerancia comercial chino-norteamericana y los nacionalismos xenófobos que amenazan con implosionar su unión. El Mercosur tampoco, acechado por el patético ‘corsa verso il nullo’ – carrera hacia la nada. Los dos procesos integradores reclaman ingresar a otra era dinámica, reenamorante, revitalizadora. El Acuerdo, además de lo económico, posee una sustancia política irrefutable. Una suerte de resurgir del Atlántico para que fortalecido pueda ir hacia el ‘Mediterráneo’ contemporáneo, la inmensa y poderosa cuenca del Pacífico.
Muchos sectores europeos ya están pataleando, comenzando por la poderosa actividad agropecuaria francesa. Entre nosotros, las alertas ya sonaron en calzado, indumentaria, textil, autopartes y varios más.
Nacerán inexorablemente sectores nuevos en la economía y en el trabajo y habrá también actividades que serán superadas por los escenarios que vienen. Lo importante es que sean más los nuevos que emerjan que los viejos que se diluyan. Los plazos de diez/quince años y las salvaguardas de la ‘letra chica’, esa que se negocia con uñas y dientes, renglón por renglón, posibilitarán – al igual que los auxilios crediticios e impositivos – que queden en pie – reconvertidas – las empresas menos favorecidas. Y que se generen nuevos trabajos, inclusive algunos que hoy ni siquiera imaginamos.
El desafío es transformar la Argentina. Introducir más valor a nuestro trabajo, certificar la calidad de origen, lograr excelencia en cada vez más actividades, desterrar esa falacia de mercado interno vs exportaciones – ¿cómo puede ser que Chile exporte 90 mil millones de dólares, España, que tiene igual población que nosotros, 250 mil millones, y la Argentina sólo 75 mil millones? -, inhumar esa frase populista de ‘vivir con lo nuestro’ y tantísimas otras rémoras.
Otro tema son las asimetrías intra-Mercosur. Hay que convenir con Paraguay que no puede coexistir una economía virtualmente desgravada con otra literalmente aprisionada por los impuestos. Sólo cruzando los ríos Paraguay y Paraná. Ese claroscuro no es integrador.
El Acuerdo con Europa conlleva otra consecuencia trascendental: el próximo gobierno argentino tendrá que ser inexorablemente de unión nacional o, como mínimo, de despliegue y logro de consensos. No podremos ir hacia la modernidad con la grieta a cuestas. Ni con dos visiones tan contrapuestas, al grado de catalogar a un mismo hecho como fiesta y tragedia. Llega ineluctable la hora de siete/diez/doce políticas de Estado.
Este arduo, laborioso, esperanzador Acuerdo con Europa no es ni el paraíso ni un drama. Es una enorme oportunidad. Que no podemos dejar pasar.

Por Alberto Asseff – exdiputado nacional

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10 julio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Hoy el oficialismo está a solo dos puntos de ganar las paso; por Claudio Hugo Naranjo

La situación económica por un lado, que ha mejorado bastante desde mayo hasta aquí, el elegido por Cristina Fernández –Alberto Fernández- como candidato a presidente por el Frente de Todos, que no suma sino más bien resta; el tendal de Intendentes del conurbano bonaerense que no pudieron sumar un solo peón en las listas que confeccionó Máximo Kirchner, el enojo con el candidato a gobernador Axel Kicillof, de los Barones. La marca ineludible de Cristina en las bajadas de líneas. El salto de Sergio Massa del Frente Renovador al cristinismo, que no suma más de 3 puntos hoy. La buena elección de Mauricio Macri en su compañero de fórmula, el senador peronista, Miguel Ángel Pichetto, que le suma mucho más que votos a Cambiemos, le aporta coherencia política al espacio y en donde él mismo se ha cansado de decir que llega para sumar al proyecto de país del Presidente.

El viaje a Japón, donde el G20 recibió a la Argentina como hace años no ocurría con un mandatario argentino; el acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur, en donde Macri puso toda su energía para que el tratado se concretara, deberán pasar muchos años para que se levante la cosecha, pero el camino es el correcto, nada se consigue de la noche a la mañana, ni haciendo acuerdos con Venezuela e Irán; en las antípodas de las dos Argentinas está el kirchnerismo, que muestra a su candidato visitando al expresidente Lula en prisión, falta que pase por Perú a saludar a Alberto Fujimori, que se dé una vueltita por Bélgica para encontrarse con Rafael Correa, ex presidente de Ecuador, y de vuelta por el cementerio para dejarle unas flores a Alan García, recientemente fallecido al quitarse la vida, todos están donde están por corruptos. Estas son las dos caras de la moneda.

En el mientras tanto se mandaron hacer encuestas propias del gobierno, el cual no quiere difundir, por decisiones que se tomaron en la Jefatura de Gabinete; pero ya se sabe que el oficialismo perdería las PASO por 2 puntos. Ahora bien, si en los 35 días que restan para el 11 de agosto, el kirchnerismo comete algún nuevo error o salen a hablar los impresentables y el gobierno se sigue manejando con el criterio de ‘gestión’ en forma permanente, se podría alcanzar el triunfo en las PASO y ganar la elección en primera vuelta el 27 de octubre con un rotundo triunfo de María Eugenia Vidal sobre Kicillof y Macri aventajando por varios cuerpos a los Fernández. Y como dijo Pichetto, ese sería el fin del kirchnerismo.

La estrategia del gobierno es marcar la cancha y dar a conocer definitivamente qué se hará en los próximos 4 años a nivel nacional, adelantar entre 5 y 10 temas de Estado para el futuro de la Argentina e ir viendo –es decisión de Macri y Peña- si se van dando los nombres de los futuros integrantes del gabinete, los cuales ya están en la cabeza del jefe de Estado, serán personalidades que pegará muy fuerte en el electorado, con los cuales piensa transitar los primeros 100 días del futuro gobierno, donde la educación, la economía, la salud, las obras públicas, la seguridad y una materia que Macri la define hoy como base de partida de los próximos 50 años, volver a la cultura del trabajo, con las herramientas más poderosas que tienen los argentinos, su mano de obra puesta al servicio de la producción de un nuevo país con el que soñó siempre la conducción de Cambiemos.

Nunca se estuvo tan cerca que un Presidente no peronista sea reelegido; si ello ocurre, la sociedad argentina habrá logrado mucho más que atravesar una elección, esa sociedad valiente, sin temores, con muchas ganas de vivir en el gran país que se merecen, habrá logrado definitivamente la dignidad de toda una nación.

Claudio Hugo Naranjo – Escritor, periodista

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6 julio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Museo sitio de Memoria ESMA: Patrimonio Cultural y Derechos Humanos

El Museo Sitio de Memoria ESMA-Ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio está ubicado donde funcionó el Casino de Oficiales en el predio de la Escuela de Mecánica de la Armada, en el barrio porteño de Núñez.

Entre 1976 y 1983, el edificio funcionó simultáneamente como Casino de Oficiales y Centro Clandestino de Detención, dentro del plan sistemático de represión ilegal implementado por la dictadura militar, basado en el delito de desaparición forzada de personas, que consideraba válido el exterminio de los opositores y al mismo tiempo intentaba, mediante operaciones clandestinas, mantener las apariencias de un gobierno que en su discurso público tenía como objetivo la normalización institucional. La particularidad de esta forma de terrorismo de Estado llamó la atención de los organismos internacionales, que tomaron nota del vacío legal que lo hacía posible.

En la ESMA, oficiales y subalternos de la Armada secuestraron, torturaron y asesinaron a más de 5.000 personas, llevaron a cabo un plan de robo de niños nacidos en cautiverio, utilizaron a un grupo de detenidos-desaparecidos como mano de obra esclava, y organizaron la apropiación de bienes muebles e inmuebles de las víctimas. Por su dimensión edilicia y ubicación, por la coexistencia entre los marinos y los detenidos-desaparecidos, y por la complejidad de los delitos cometidos, la ESMA trascendió sus fronteras para convertirse en una referencia internacional como caso de estudio de las características del delito de desaparición forzada de personas, considerado hoy como crimen de lesa humanidad.

Luego de la recuperación de la democracia, amplios sectores de la sociedad fueron reconstruyendo lo sucedido y reclamando justicia. El consenso logrado a través de los años, cuya síntesis es la consigna Nunca Más, impidió la demolición de los edificios del predio en 1998, logró en 2003 la anulación de las leyes de impunidad y la reapertura de los juicios a todos los responsables de los crímenes cometidos, y llevó a la creación en 2015 del Museo Sitio de Memoria ESMA.

La visita al Museo es una experiencia que interpela tanto a nivel emocional como racional. La muestra permanente presenta la historia del lugar y su rol central en la organización del terrorismo de Estado. Pone en contacto al visitante con los testimonios de las víctimas y los invita a reflexionar sobre la capacidad de persuasión de los organismos de Derechos Humanos y de la sociedad para lograr consenso social y alcanzar finalmente Justicia.

La exposición de este proceso doloroso y al mismo tiempo esperanzador bastaría para suscitar una mirada profunda sobre la condición humana y para que nos interroguemos sobre los recaudos que debemos tomar para preservar a la sociedad de toda clase de autoritarismo y violaciones a los derechos humanos.

Sin embargo, una mirada más amplia e informada al Museo nos revela que, además de su rol dentro de la historia argentina y regional, se trata de una institución que tiene una trascendencia internacional que es necesario reconocer y preservar.

La posibilidad de que el Estado argentino presente la nominación a la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO plantea la relación entre Patrimonio Cultural y Derechos Humanos, la cual es todavía objeto de debate en el seno del Comité de Patrimonio Mundial y en el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios. Entre las consideraciones a tener en cuenta, están las vinculadas con ofrecer una versión equilibrada y veraz de los hechos históricos, y la comprobación de que el bien propuesto no solo es un testimonio relevante para el país o la región sino que tiene valor universal excepcional.

En 2015, Argentina solicitó al Comité la inscripción del Museo en su lista tentativa. Este procedimiento es el paso previo para el envío del expediente de inscripción, cuya elaboración completa UNESCO y recomienda que se realice en al menos dos años de trabajo.

En 2016, el Ministerio de Justicia y la Secretaría de DD. HH. destinaron fondos para la elaboración de un plan de trabajo que tuviera en cuenta los lineamientos e indicaciones técnicas de UNESCO. El plan de trabajo fue aprobado a fines de 2018 y reformulado para comenzar los trabajos en marzo de 2019, lo que constituye un desafío y una oportunidad para el Museo.

Un desafío porque nos propone una reinterpretación del bien, como una contribución al Patrimonio Cultural del mundo. Es necesario repensar cada uno de los elementos que constituyen el Museo para determinar nuevamente su importancia relativa. Asimismo, nos compromete a velar por el mantenimiento y la preservación del lugar según los estándares de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural.

Una oportunidad porque al revisar y actualizar la gestión, vamos a tener oportunidad de aprender de lo ya hecho para proyectarlo con mayor precisión y energía hacia el futuro. Y porque al convocar a la comunidad, para que sea parte de este proceso, vamos a generar una amplia red de actores comprometidos con nuestra profunda convicción de que la desaparición forzada de personas es un crimen de lesa humanidad que el mundo debe conocer y recordar, y que el Museo Sitio de Memoria ESMA es un testimonio único y excepcional de ese crimen de lesa humanidad y un símbolo del valor del consenso social como medio para lograr Justicia.

Por Alejandra Naftal – Directora Ejecutiva del Museo Sitio de la Memoria ESMA.

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5 julio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Mentiras verdaderas, fraude asegurado! por Carlos A. Rossi

De todas las formas posibles y por todos los medios del poder, decenas de miles de periodistas pagos por el gobierno y sus cortes de panelistas, replicados por los Trolls, se desesperan en su relato repetido, a toda hora y en todo espacio, por instalar dos (2) MENTIRAS VERDADERAS.

Llamadas así, porque siendo mentiras, se relatan en forma maliciosa para que parezcan verdades y se repiten, entre unos y otros por todos lados, hasta que el público desprevenido, las cree y repite como ciertas…

La 1º. MENTIRA VERDADERA, fue la existencia de un NÚCLEO DURO, Macrista de Cambiemos. Una total falsedad, casi no hay seguidores de Mauricio, la prueba son los actos y eventos que no hace, ni puede hacer… no es querido, ni aplaudido… solo inspira un canto MMLPMQTP, si va la bombonera, también se lo cantan. Son tan ineptos, que no pueden ni contratar público, se ve en redes y TV.

Es cierto, que hubo, hay y habrá, un Núcleo Duro… Oligarca, Gorila y Antiperonista… pero esos, no votan a una fórmula con el gran servidor (ida y vuelta) kirchnerista, como resulto Micaela Picheto durante 17 años.

Pobre Ganso, perdió su lugar al frente del bloque peronista, su lugar en la magistratura y dos comisiones del senado… perdió hasta la oficina… perdió para nada, todo por ser Vice, de un Fracasante diplomado, perdón: Sin Diploma.

Un busca, estafeta y posible sociópata genocida…. Que perdió en el 90 % de las provincias y lo espera Bs. As. Con las URNAS al palo. Tan pillo, que en rueda de Ceos del círculo rojo, lo sospechan Caballo de Troya, le trajo al viejo Assef, ocupando un lugar a Diputado, que perdió el radicalismo, para arruinar a Espert y lo hizo subir del 2 al 7 %, con la persecución fallida, los ayuda a perder en primera vuelta. Encima, traiciono a sus seguidores duhaldistas, que no cobraron en las listas, ni con cargos, ni de contado. Son unos vivos, se venden barato…. Roma, no paga traidores… los usa y los tira al camino.

La 2º, gran MENTIRA VERDADERA que instalan desde hace rato, es la famosa y falsa POLARIZACIÓN… que solo existe en la imaginación enfermiza de Marcos Peña, que engaña a Macri, para durar él… mientras compra en degrade al 95 % de las encuestadoras, por omitir, mentir y exagerar.

Supongamos que existía, porque desde el 2018, ellos la proclamaban… cuando no había candidatos ni encuestas, hasta pagaron encuestas falsas, que subían a Cristina… Un Gansada Pichotesca que murió, cuando Cristina, dio un paso al costado… Tiemblan todos sus panelistas, hablando del kirchnerismo, la Cámpora y el pasado…

Mientras, un gigantesco nubarrón se aproxima y se llama peronismo, que tiene el 70 % de los cargos electivos del Frente de Todos, el resto se divide entre otras fuerzas, incluida la Cámpora pero los panelistas tóxicos del sistema mentiroso, omiten la verdad, que es otra forma de mentir con un relato que parece verdad, tienen que polarizar con FERNANDEZ, que es ALBERTO… me imagino un debate entre el mentiroso de Cambio-Cambiemos y el candidato peroncho, que con gran ironía es profesor de derecho penal, con espertiz en economía, una dilatada experiencia como funcionario… hábil comunicador sin libretista y amante del diálogo y la polémica…

Luego del debate obligatorio, lo vota el 75 %, el 15 % a otros, el 6 % en Blanco, por último el 4 %, para Juntos para el Cambio de Cambiemos… que ni picardía para cambiar la marca chamuscada, por el pésimo gobierno tuvieron…

Es Pichotesco, que el perdedor, ayude a perder a Pinocho de Mauricio, virrey Globerto, como diría Jorge Asís… de la corte de Globoludos, que no comen vidrio, hacen caja de apuro y preparan la retirada… ese Ring Raje del que les supo hablar, el compañero Emilio Monzó.

Núcleo Duro y la Polarización, pierden ante la heladera vacía y las facturas de servicios. Lo demás es el cuento de la buena pipa… pura cháchara!!!

 

Por Carlos Alberto Rossi, fundador de Radio ELE

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4 julio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Nos invade la confusión. Por Alberto Asseff*

Para perder el rumbo, vivir errando, desorientarnos nada como la confusión. La Argentina sufre de confusión.
La primera de todas las confusiones es que no acertamos a encontrar casi ninguna de las avenidas del futuro. En contraste, nos empecinamos en atascarnos en todos los atajos y callejones, incluyendo hasta los que advierten ‘calle sin salida’. Para ser justos, algo de porvenir estamos trabajando en energías renovables – sobre todo eólica -, en litio, en reactivar la energía hidrocarburífera, en modernizar, precisamente en Vaca Muerta, las relaciones capital-trabajo, en extender la red cloacal, en buscar el equilibrio de las cuentas fiscales. Empero, existen múltiples cuestiones que nos maniatan. Que comprometen nuestro futuro. Pareciera que al futuro le tememos cual amenaza, en lugar de asumirlo como estimulante desafío.
Lo primero es lo institucional. Sin un sistema sólido que organice eficientemente nuestra vida colectiva no hay progreso posible. Nuestra democracia está deteriorada por la corrupción – fogoneada por la notoria impunidad – y el evidente vaciamiento de la representación política, comenzando por la debilidad y prácticamente desplome de los partidos políticos. Existe una paradoja que contribuye a esa declinación. Por un lado se proclama la necesidad de restaurar el sistema de partidos, pero paralelamente no cesan los lanzamisiles para desacreditarlos. Para embolsarlos a todos, indiscriminadamente, en el mismo saco de lodo o, peor, de estiércol. Jamás disfrutaremos de buena política si no cesa el metódico y persistente desprestigio al que se somete a partidos y dirigentes.
Un ejemplo lo brinda la suspicacia que generan las alianzas, Detrás de ellas se sospecha o saltimbanquis o intereses espurios. En países principales, como los recientes casos de Alemania e Italia, se realizaron coaliciones entre partidos inicialmente antitéticos. Antepusieron la gobernabilidad a las diferencias ideológicas. Nadie tachó esas convergencias. Entre nosotros, al peronismo republicano se lo estigmatiza porque acudió a la apertura de la coalición oficial. Las contradicciones en que incurren los actores políticos también nutren a la confusión. Por una parte se alienta la unión para superar la grieta, pero cuando se da una concordancia en esa dirección ipso facto se la ensombrece con una variopinta de objeciones y reproches, mayormente hipócritas.
El presidente propuso hace más de un mes diez puntos. Tan básicos y elementales que debieron ser respaldados al unísono y sin dilaciones. Uno era ‘cumplir las leyes’ ¿Puede discutirse? Sin embargo, ese Acuerdo aún no se celebró lo cual patentiza el altísimo grado de confusión que anida en la cumbre dirigencial. Y la hondura del sectarismo.
En materia de ideas – sería osado llamarlo pensamiento – la confusión radica en el atraso. Hay en gran parte de la dirigencia una anquilosis alarmante. Decir que se anclaron en el setentismo es demasiado suave. A esta altura, ¿cómo puede sostenerse que primero está la deuda con los argentinos antes de cumplir con nuestros compromisos externos? ¿Acaso no está probado que con ese criterio demagógico se profundiza la pobreza, es decir la peor deuda interna que padecemos? Hay sobradas experiencias como la del gobierno anterior que priorizaba ‘la carne en la mesa de los argentinos’. Así, Paraguay y Uruguay nos superaron en exportaciones cárneas y en la mesa vernácula se desplomó el consumo. Y tuvimos innúmeros frigoríficos que cerraron sus persianas
Es inconcebible que en este tiempo se insista en cuestionar al emprendedor, incluidos los medianos y pequeños. Nos llenamos la boca con que “hay que promover a las Pymes”, pero las cargamos de impuestos y si toman un empleado las estamos condenando a priori por un latente juicio laboral que las puede llevar a la quiebra. Por causa justificada o inventada, siempre pende esa amenaza que desalienta la creación de trabajo, en nombre de derechos y conquistas que están destruyendo el empleo privado.
Todos sabemos que la Argentina exige reformas para poder progresar. Pero los sectores autodenominados ‘progresistas’ se oponen en notoria actitud conservadora. Peor aún para sembrar más confusión, a quienes postulan destrabar el camino hacia el progreso les enrostran que son conservadores, Los mismos que quieren que no se modifique nada.
La confusión asimismo se detecta en otro contrasentido: tenemos una peligrosamente baja autoestima como nación, pero a quienes intentan levantarla se los fulmina por ‘nacionalistas anacrónicos’. La confusión impide distinguir ente el sano e indispensable nacionalismo y el otro, el racista, estatista, exacerbado, aislacionista. Este punto es angular pues ningún país puede recuperarse de una profunda decadencia – de valores y de recursos materiales disponibles – sin una dosis de patriotismo. Confundir patriotismo con odio, intervencionismo estatal, atraso mental, antiprogreso o especies de esa índole es innegable y perniciosa confusión.
Ni hablar de la confusión que deliberadamente se introduce acerca de la Justicia. Es irrefutable que el Poder Judicial reclama transformaciones enormes para que esté al nivel de lo que necesita la República. Empero, el confeso intento de manipularlo hasta el grado de hacerlo una dependencia del Ejecutivo bajo el título de “servicio de Justicia”, además de ser una alteración del sistema constitucional, exhibe que la confusión ha llegado hasta el punto del desparpajo.
La situación es dilemática. Apartando a la confusión que podría subvertir la decisión nacional en estas elecciones, la cuestión es clara: Seguir el difícil, complejísimo derrotero de los cambios – la mayoría pendientes – o volver. Ante esta disyuntiva, hay temática para todos los gustos. Lo que hay es neutralidad posible.
*Exdiputado nacional; presidente de UNIR

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2 julio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Perón y su estrategia del «salto de rana». Por Marcelo Gullo

Hace 45 años que murió Juan Domingo Perón, y los peronistas aún no lo han comprendido. Esa incomprensión llevó al «peronismo liberal» a desmantelar la industria argentina creyendo que el proyecto industrializador de Perón había sido superado por el paso de tiempo.

Esa incomprensión llevó también al «peronismo progresista» a intentar la reindustrialización de la Argentina por el camino de la sustitución de importaciones como si el tiempo no hubiese pasado.

Ambos experimentos, después de un primer momento de aparente éxito,  fracasaron. Sin embargo, la dirigencia de ambos modelos podría haber encontrado, en la comprensión profunda de Perón, las claves para pensar un proyecto para la Argentina del siglo XXI.

En el entendimiento profundo del pensamiento y el accionar de Perón se puede aún encontrar la llave que nos permitiría superar la vergüenza y el pecado de que uno de cada dos niños argentinos vivan en la pobreza.  ¿Qué es se preguntará el lector -más allá de la discusión, nada baladí por cierto, de si esa dirigencia era realmente peronista- aquello que los protagonistas de ambas experiencias históricas no comprendieron? Escucho la voz lejana de un lector no peronista que me grita: «Ser honestos, no robar, eso es lo que no comprendieron». Tiene razón estimado lector, eso no lo comprendieron, pero hay algo más. Con un poco de  paciencia, algo difícil, ya lo sé en la era de las preguntas y respuestas instantáneas, le pido me permita desarrollar una pequeña explicación histórica.

La Segunda Guerra Mundial hizo surgir una incipiente  industria argentina por sustitución de importaciones. Pero, dicha industrialización  no solo había nacido anárquicamente, sin planificación alguna, sino que era mirada y considerada por la clase política argentina como un fenómeno pasajero, como una anomalía destinada a desaparecer cuando se restableciese la paz mundial y volviera a reinar el libre comercio.

Es en esas circunstancias que el coronel Perón se cuestiona y pregunta a sus camaradas del GOU: ¿Cuándo se acabe el conflicto bélico, qué vamos a hacer? ¿Lo que hicimos después de que terminara la Primera Guerra Mundial, seguir aplicando un libre comercio irreflexivo? ¿Vamos a practicar una política económica de fronteras abiertas, sin aplicar ningún tipo de medidas arancelarias que puedan defender de la impiadosa competencia internacional  a la naciente industria argentina? ¿Vamos a admitir lo que Estados Unidos propone, que es la aplicación irrestricta y fundamentalista de la teoría del libre comercio?

Conviene recordar al pasar, que el coronel Perón era consciente -y lo era porque había escuchado a sus maestros prusianos del Colegio Militar-  que Norteamérica, que había sido proteccionista por un siglo, que había defendido durante décadas su industria con las tarifas arancelarias más alta de la historia económica mundial, de repente, se presentaba, sin ningún rubor como la campeona del libre comercio.

Perón se  preguntaba: ¿vamos a aceptar todo eso?  ¿Vamos a dejar que la industria naciente argentina quede desamparada a merced de la competencia internacional? No, se respondía, vamos a hacer como si la guerra continuase. Vamos a hacer lo mismo que Estados Unidos hizo después de que en su guerra civil venciera el norte proteccionista sobre el sur librecambista. Vamos a hacer lo mismo que, en materia económica,  hizo Otto von Bismark luego que logró la reunificación política de Alemania. Es decir, vamos a poner una gran barrera arancelaria o paraarancelaria para que las manufacturas extranjeras, no entren al territorio argentino, y entonces así podremos, defender a la industria naciente argentina y mantener el pleno empleo.

Sin embargo, Perón era consciente que esa solución era simplemente una solución momentánea, coyuntural, táctica, transitoria,  una solución en el largo plazo condenada al fracaso, porque en realidad la Argentina enfrentaba un problema estratégico de una envergadura extraordinaria. Un problema que no era percibido en la época de un modo claro y que, rara vez, se postula hoy, en la reflexión política. Un verdadero dilema. Un dilema del que, si bien Perón era consciente, no le resultaba de fácil resolución. Tal dilema, aún hoy vigente, consistía en que  la Argentina tenía -y tiene- demasiada población, para un proyecto exclusivamente agrícola-ganadero-minero pero, al mismo tiempo, esa población era -y es- insuficiente para constituirse en mercado interno consistente con un proyecto industrial clásico. ¿Cómo se sale pues, de esa cuadratura del círculo?

Para superar ese problema, para salir de la cuadratura del círculo,  Perón planteó como estrategia una solución original: la realización del «salto de rana» y la construcción de la unidad económica y política de la América del Sur. 

La construcción de la unidad económica de la América del Sur, que le permitiría salir a la Argentina de la cuadratura del círculo, había sido predicada por Manuel Ugarte y  planteada por Alejandro Bunge. Perón intentó avanzar decididamente por ese camino. Sin embargo, la gran innovación de Perón fue que, de ese problema se sale también y sin contradicción alguna con el camino de la integración, utilizando el concepto de «salto de rana».

El fenómeno conocido como «salto de rana», es aquel por el cual una economía subdesarrollada logra explotar eficazmente una nueva tecnología y así, de un solo salto, consigue alcanzar, a los países avanzados. Frutos de los esfuerzos por realizar ese «salto de rana», la Argentina se convirtió en el primer país de la América del Sur en crear una importante industria aeronáutica, en fabricar motores de diseño propio, en desarrollar sus propios cazas a reacción, en construir los primeros misiles autopropulsados y en elaborar la penicilina.

El entonces coronel Perón pensaba que si los argentinos eran pocos para un proyecto industrial clásico, no lo eran para un proyecto industrializador innovador y radical. Es decir, para un proyecto que se apropiase de la tecnología de punta.Para eso, eran suficientes.

Este el punto fundamental del pensamiento y de la estrategia de Perón, que nunca comprendieron ni los «peronistas liberales» ni los «peronistas progresistas» a los que les tocó dirigir los destinos de la Argentina.  Si esos dirigentes, además de no comprender el pensamiento de Perón, eran más liberales que peronistas o más progresistas que peronistas -como estará pensando algún lector- es, convengamos, otra historia.

Quizás, después de tantos fracasos, una nueva dirigencia peronista comprenda ahora sí el pensamiento estratégico de Perón y formule el proyecto que la Argentina necesita para el siglo XXI.

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1 julio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

A cuarenta y cinco años de la muerte de Juan Domingo Perón; por Claudio Hugo Naranjo

Fue la primera vez que vi llorar a mi padre -yo estaba por cumplir los 20 años-, el delegado del frigorífico Penta se quebró cuando Isabel Perón anunció a las 13:05 de ese mediodía 1° de julio la fuerte noticia; es la imagen que aún guardo de un televisor blanco y negro y de aquella habitación en silencio y de un país -lo supe instantáneamente- camino al precipicio, porque Perón para una gran mayoría de argentinos era el padre natural de casi todo un pueblo y nos había dejado huérfanos políticamente.

Los argentinos menores de 45/50 años no conocieron a Perón de manera directa. Para ellos, el General es un personaje histórico, del que se buscan cada vez más referencias indirectas. Su tiempo fue otro.

Hoy su legado político, sus mandatos teóricos, sus contradicciones siguen presentes en las nuevas cuestiones de la Argentina. Temas de la historia, que desapareció veinte años antes que él parece estar más presente en las referencias pasionales, militantes y también en las de aquellos que reconocen su enorme poder de influencia y cambio social.

Perón fue caudillo nacional. Movilizó masas de tal modo que la triada Rosas, Yrigoyen, Perón –más allá de las evidentes diferencias de época– convoca a pensar en las multitudes argentinas movilizadas por las ideas de justicia y de nación.

La fuerza evocativa formadora del proyecto y del mito de Perón se asienta, sobre todo en la acción de sus dos primeros gobiernos, el primer peronismo de 1945 a 1955. Si un concepto convoca un juicio mayoritario de los argentinos es aquél que lo califica como el líder de la justicia social. Empero, todavía, los sectores más veteranos de las capas medias y altas de la Argentina lo siguen considerando un demagogo.

Ese caudillo nacional, adalid de la justicia social es el que está presente en la memoria de millones de argentinos y en las imágenes de “Perón, sinfonía de un sentimiento”, la película de Leonardo Favio, donde la felicidad del pueblo se mide en miles y miles de empleados, de casas, de escuelas, de fábricas y de gente que sonríe y puede ir a un médico a curarse.

El Perón que construye la realidad de la justicia social con un reparto de 50/50 % de la renta nacional entre empresarios y asalariados es el que se enfrenta a los sectores oligárquicos del campo y la ciudad, a amplios sectores de las FFAA y progresivamente de la Iglesia Católica. El estatismo nacional-popular que Perón construyó fue progresivamente demolido por los gobiernos posteriores. Y hasta un presidente peronista como Carlos Menem le dio la puntilla final.

Empero, ese sentimiento de la justicia social estaba asentado sobre una voluntad democrática de las masas argentinas. Se defendió con la Resistencia, gozó el Regreso, naufragó con la tragedia del fracaso del proyecto del ’73, sobrevivió a la ferocidad de la dictadura procesista y a la reversión neo-conservadora menemista.

Perón, sin embargo, fue contradictorio. Todavía está abierta la página del ’55 para discutir cuáles fueron las razones para no aplastar el golpe que instauraría la dictadura libertadora.

Quedó frustrada la puesta en acto de “la actualización doctrinaria” y el “trasvasamiento generacional” de los ’70 por una suma de razones y sinrazones que implicaron el apresuramiento de los jóvenes montoneros y la ya escasa ductilidad de un líder a las puertas de la muerte.

El déficit quizás más grave en su final fue la falta de una adecuada sucesión, lo que precipitó el desbarranque posterior a 1974 que esperaron activamente los militares oligárquicos.

Perón queda vigente, además de por su aliento de justicia social por su preocupación para el sentido y la vigencia real de la Nación y su mirada hacia la Patria Grande, miopes discípulos que nos dejaron un país al borde del abismo.

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1 julio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

¿Por qué el pueblo es Peronista? Por Maia Volcovinsky

Durante dieciocho años de forzoso exilio, millones de argentinos pelearon por el regreso del General Perón a la Patria. Como el gaucho pobre del poema de José Hernández había vuelto, decidido: “A ver si puedo vivir/ y me dejan trabajar.”

El objetivo de su tercera presidencia fue, fiel a su doctrina y a su historia, la liberación nacional. La reconstrucción del país continuaba teniendo como columna vertebral al movimiento obrero organizado, formado y capacitado. El medio para alcanzarla era la unidad nacional y la reconstrucción del hombre argentino a través del Pacto Social, la comunidad organizada, el diálogo plural con las fuerzas políticas y la puesta en marcha del Plan Trienal.

Ganó las elecciones con un 62 por ciento de votos. Del 25 de mayo de 1973, al 1 de julio de 1974, desarrolló una política de gobierno que en pocos meses fue capaz de contener la inflación, elevar el salario real, reducir el desempleo, aumentar la participación de los trabajadores en el PBI en once puntos porcentuales, consensuar una Ley de Contratos de Trabajo, reactivar el mercado interno y fomentar la producción industrial, nacionalizar la banca y el comercio exterior agropecuario, reglamentar el capital extranjero, poner en marcha la construcción de represas hidroeléctricas y el suministro eléctrico por energía nuclear, llenar las aulas universitarias de nuevos estudiantes, diseñar un Plan para el autoabastecimiento energético, incorporar al país al Movimiento de Países No Alineados, expulsar las misiones militares extranjeras de suelo argentino, intentar recuperar diplomáticamente las Islas Malvinas, romper el bloqueo a Cuba, resolver viejos conflictos limítrofes, abrir nuestro comercio a China, la Unión Soviética y los países socialistas, unificar a todos los partidos democráticos en un proyecto de consenso, relanzar el proceso de unidad continental, entre las medidas más relevantes.

En un contexto de grandes fraccionamientos hacia el interior del movimiento nacional, con casi ochenta años y la salud quebrantada, el General de los argentinos diseñó con enorme sacrificio su último aporte al país: el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional. Síntesis acabada del estadista y líder político más importante que ha dado el Continente, en sus páginas reflexiona sobre los modos de revertir la dependencia colonial del país, el rol del imperialismo, las políticas económicas y las formas de organización política de la Nación, la Justicia social, el desarrollo de una cultura nacional que enfrentase el neocolonialismo, la necesidad de lograr la soberanía científico tecnológica, el rol de la Universidad y de los intelectuales, la ecología, la organización institucional del proceso de cambio… Fallecido el General, con Isabel Perón, se nacionalizaron los sistemas de medios de difusión, se nacionalizó la comercialización de hidrocarburos y se promulgó la ley de contrato de trabajo. En uno de sus últimos discursos Isabel caracterizó con justeza la reacción que se venía al alertar que «vienen por las chimeneas que levantó el General Perón.» La clase política del momento casi en su conjunto fue cómplice del golpe de Estado de 1976, para ser posteriormente, gerenciadora de una democracia liberal controlada y colonizada que en la actualidad debemos revertir recuperando el Peronismo, nuestro movimiento de unidad nacional, punto más alto de la independencia argentina y del bienestar de nuestro pueblo donde anidó la felicidad de los argentinos y la grandeza de la Nación.


Porque tras el 1 de julio de 1974 y tras la arremetida contra Isabel y contra el país, un 24 de marzo de 1976 a sangre y fuego y a costa de la destrucción del patrimonio nacional dejamos de ser pueblo con idiosincrasia y valores comunitarios y humanistas. Donde había organizaciones libres, hoy prima el individualismo y la atomización. El actual escenario político es producto de una comunidad disociada, de millones de compatriotas que no se reconocen a sí mismos y que no reconocen su realización en comunidad. Nos hemos transformado en masa apática que vive de la cultura del descarte pregonada por la oligarquía en el país rico que condena a la mitad de su niñez a la indigencia.

Porque no hay nada superior a la doctrina legada por Perón, necesitamos levantar bien alto el orgullo nacional y la fe en lo nuestro para trabajar sin sectarismos por un Proyecto Nacional guiado por los valores de la liberación que nos legó para volver a ser un Pueblo Organizado y para retomar el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional que espera su realización a la vuelta de la esquina de la esperanza. ¡Viva la Argentina! ¡Viva el Pueblo argentino! ¡Viva Perón!

*Por Maia Volcovinsky

 

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1 julio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Análisis económico y geopolítico del acuerdo de libre comercio entre Mercosur y UE. Por Federico Addisi y Diego Pappalardo

Luego de 20 años de negociaciones se llegó finalmente a firmar el Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y el Mercosur. En el presente análisis buscaremos abordar las consecuencias económicas de dicho tratado, pero también -y de esto nadie habla- la cuestión geopolítica que acarrea el mismo, como también las tensiones que esto produce.

En materia económica, se trata de la vieja y remanida trampa -elevada a nivel de ciencia económica ortodoxa- de la división internacional del trabajo. Pero veamos, dentro de lo poco que se conoce de la “letra chica”, como sería el intercambio comercial que justifique nuestra aseveración:

1-CUESTION ECONOMICA-COMERCIAL

-Comercio de bienes: el Mercosur accede a reducir aranceles a cero para el 90% de los productos importados desde la UE, en su mayoría bienes manufacturados. La reducción progresiva de aranceles se realizaría en los próximos 15 años, pero el 60% se realizará en menos de diez años.

-Reglas de origen: el Mercosur aceptará cláusulas con criterios flexibles para determinar si un bien es originario de Europa, por lo que la UE podrá importar insumos de terceros países (China, o donde sean más baratos) y con modificaciones mínimas adquirirán estatus de productos made in Europe, entrando con aranceles cero.

-Laboratorios europeos: sus patentes medicinales tendrán un periodo de exclusividad adicional a los 20 años que otorga la OMC. Esto será especialmente perjudicial para la posibilidad de producir medicamentos genéricos.

-Libre navegabilidad de los ríos: El Mercosur evalúa permitirle a la flota mercante europea la libre navegación de sus mares y ríos. Es imposible en este punto no rememorar con nostalgia la férrea defensa de nuestros ríos interiores realizada por Juan Manuel de Rosas en el siglo XIX, justamente, cuando las dos armadas más poderosas del momento; Gran Bretaña y Francia, pretendían la libre navegación para imponer el libre comercio en toda la cuenca del Plata.

-Compras gubernamentales: reducción de umbrales mínimos de montos para que las empresas europeas participen de licitaciones con iguales condiciones que las empresas nacionales (especialmente obra pública). Incluso podrán participar en igualdad de condiciones en compras públicas a nivel subfederal.

– Tratado comercial Asimétrico. Veamos:

La capacidad productiva de la Unión Europea es cuatro veces más grande que la del Mercosur en términos de PBI. Sólo Alemania tiene un PBI que casi equipara a la suma de todos los países del Mercosur. Mientras que el PBI per cápita en la Unión Europea en 2018 fue de u$s 41.890,  el del MERCOSUR fue de u$s10.600 (medido en precios corrientes).

La asimetría es evidente. Por tanto, la mejor forma de evaluar los posibles efectos de un acuerdo con los europeos para nuestras industrias y nuestros trabajadores es ver qué sucedió en otros casos de tratados comerciales asimétricos firmados por la UE.

Con este Tratado, la Argentina refuerza su posicionamiento internacional dentro de la histórica División Internacional del Trabajo que desde el siglo XIX le impuso el Imperio Británico y que la relega a ser una mera exportadora de materias primas, importadora de productos manufacturados con mayor valor agregado y una población sumida en la pobreza. Como señala nuestro maestro Marcelo Gullo, Argentina necesita una “insubordinación fundante” y que en materia de política internacional no es otra que la negación de la división internacional del trabajo.
En su lugar, se necesita trabajar por lograr la real unidad del América Hispana (a diferencia de la UE -un Estado-continental con 27 naciones; se trata de una sola nación balcanizada). Y esto es así porque el Mercosur jamás pasó de ser un simple tratado de libertad aduanera. Y cuando se buscó avanzar en una integración real, verbigracia con la UNASUR, el proyecto fue torpedeado hasta su disolución.

 

2- CUESTION GEOPOLITICA

La profundización del funcionamiento del liberalismo internacionalista, gestionado por algunos clanes de poder y vehiculado mediante el Atlantismo, exacerbó los sentimientos de ciertas dirigencias y precisos sectores nacionales del centro de Occidente y partes del resto del Mundo porque les querían imponer, arbitraria y bélicamente, un solo formato de vida y el bombeo de gran parte de los recursos hacia las élites centradas en los países base del Atlantismo. De este modo pudo observarse un “reverdecer” de los movimientos nacionales (Estado-Nación) que se resistían a este estado de cosas, por ejemplo el brexit en Gran Bretaña, el nacionalismo polaco, las protestas de los “chalecos amarillos” en Francia, el deseo rupturista de Grecia, luego de su crisis económica originada por una deuda impagable y tantos más.

Así las cosas, el eje Francia- Alemania con su sistema bancario y la “zona Euro”, tuvo que salir al rescate de los países en crisis, a la vez que se veía tironeada por las propias tensiones del poder mundial. Esto es, el mantenimiento de la hegemonía de la Reserva Federal con el patrón dólar como respaldo, cuyo representante histórico es la familia Rockefeller; o bien, respaldarse en la City londinense encabezada por el clan Rothschild quienes son proponentes del patrón oro.

El mundo unipolar estaba fracasando y Alemania comenzaba a mirar hacia el Este, con el avance del pujante proyecto Euroasiatico promovido por Putin, cuyos principales artífices son Rusia y China. No es menor la política proteccionista de Donald Trump y su política de acuerdos bilaterales, con lo que el papel de la UE, ante este cambio de paradigmas se veía debilitado política y estratégicamente hacia adentro y en virtud de su papel en el llamado Nuevo Orden Mundial.

El complejo de clanes que representa, entre otros, Soros brega por una reformulación de la UE para revitalizarla e impedir de ese modo su desintegración porque, en caso de darse ese desmantelamiento, significará una derrota estratégica para el Globalismo considerando que hay proceso de traslado de Eje hacia la esfera euroasiática con la pérdida de influencia del liberalismo internacionalista (transfronteras, disolución de Estado-naciones, inmigración ilimitada, ideología de género, caída del Dólar, etc). Es por esto que Macron es bendecido como el nuevo interlocutor del proyecto, en detrimento de una ambivalente Merkel. Pasando en limpio, gente como Soros quiere fortalecer la UE para que ésta supere la crisis en la cual está por haber aplicado los valores y las mecánicas del liberalismo internacionalista y para que sirva de contrapeso a los otros bloques geopolíticos.

En ese marco de decadencia internacional, de problemáticas internas graves de la UE y la respuesta de clanes representados por Soros por procurar salvarla y reposicionarla globalmente, tenemos que vincular al Acuerdo UE-Mercosur. Sí o sí, la dirección de la actual reestructuración de la UE tiene que salir a capturar (o recapturar) más espacios internacionales para no perder frente a Trump, Putin y Xi Jinping, tres líderes anti-liberales internacionalistas y deconstructores del Eje atlantista y de la zona Dólar.

Finalmente, es nuestra opinión que este Acuerdo otorgará más ganancias al Brasil, bajo el formato de Bolsonaro, que a la Argentina de Macri-Vidal, no solamente por razones de composición de estructuras de exportación de ambos países sino porque Brasil ha sido designado por la City de Londres, Wall Street, e incluso la industria del armamento del Pentágono, para ser el Eje regional en detrimento de la Argentina.

Pero de aquí, y ante el panorama electoral que prontamente se ha de vivir en nuestro país, puede emerger un reordenamiento y una oportunidad. De llegar a triunfar la oposición, es menester que el desventajoso acuerdo, para ser finalmente aplicado, que deberá pasar antes por el Congreso de la Nación de la República Argentina y ser refrendado también por los parlamentos de los distintos países europeos, sea rechazado. Y aprovechar a su vez, el “corrimiento” de Brasil, a través de Bolsonaro, y gestionar el ingreso de la Argentina al eje de los BRICS toda vez que se trabaje en paralelo en la unidad continental de la América Hispana.

 

FEDERICO GASTON ADDISI.

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1 julio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

A 45 años del paso a la inmortalidad del General Perón. Por Iciar Recalde

Cinco años que reitero mismas palabras. He escrito y hablado mucho sobre el Modelo Argentino y sobre la Comunidad Organizada. También acerca de estas 4 décadas en que Perón ha sido negado mientras en su nombre se cometía toda serie de infamias. Así estamos en la Argentina colonial. Y a pesar de ex menemistas desmemoriados y varios ex más que veo aquí colgando cartelitos por la efeméride, que vivieron siempre de la política y rifaron patrimonio nacional en nombre del peronismo, a pesar de tanto verso que hay que ver tenemos fe y esperanza en el renacer nacional:

«Perón Perón qué grande sos… Mi General cuánto valés… Mi General, ¿cuánto valés en el escenario político actual? No me es posible razonar sin pasión la trascendencia de un 1 de julio. No me es posible razonar sin algo de bronca el sentido actual de un legado que, dicho sea de paso, nos enseñó a unos cuantos millones de argentinos por generaciones y generaciones a entender y sentir visceralmente una épica por la independencia económica, por la igualdad y la soberanía, una rabia contra el privilegio y sus personeros. Porque Perón legó una multiplicidad de consignas y mandamientos que marcaban el devenir del movimiento nacional adaptándose a sus posibilidades y necesidades pero SIEMPRE en la senda de la LIBERACIÓN NACIONAL, siempre en la pelea entre la Patria Grande y la patria chica disputándose el destino de la Nación. Legó un modo de entender la militancia como épica y lealtad a las mayorías, nunca como un acuerdo de aparatos partidarios de conveniencia de mediocres programados por el juego de las encuestas del vedetismo colonial que creen que se gana en los programas de Tinelli, en los titulares de los medios del establishment, siendo amigos de los buitres o concediendo privilegios a los dueños de la renta agraria y que para colmo de males hay que andar aplaudiendo a riesgo de que te exilien del peronismo por setentista, trosko o traidor. A secas: el mejor homenaje al General que podemos hacer hoy más que vivarlo y entonar la marchita que a todos nos gusta cantar, es diseñar con certeza y realismo un Proyecto Nacional. Es empezar a pensar qué vamos a hacer con el país los próximos diez, veinte años. Desempolvar Modelo Argentino para el Proyecto Nacional nos vendría como anillo al dedo: ahí vive Juan Perón marcando aun nuestro porvenir. Inquiriendo además nuestra responsabilidad actual con la tierra en la que van a vivir nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos con el interrogante de con qué organización política y con qué potencia social enfrentaremos los combates que se avecinan y las políticas que afecten los intereses del pueblo y la patria.

Iciar Recalde.

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1 julio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

De lo complejo a lo pragmático. Por Romina Rocha.

Ahora que el escenario electoral está definido y que todas las especulaciones se acabaron en torno a quién va a ocupar cada espacio y desde qué trinchera se van a comunicar, de ahora en más, cada uno de los candidatos a las elecciones que se avecinan, lo que resta es comprender la complejidad de la situación de la Patria que se desangra y transcurrir, lo más rápido que podamos, hacia el pragmatismo del que vamos a nutrirnos en adelante para poder llevar a cabo cada una de nuestras tareas hasta octubre.

Porque lo estructural de la Argentina post Macri tiene como primera gran dificultad la inmensa deuda que ahora todos tenemos cargada en nuestras espaldas, deuda que nos posiciona en un lugar muy difícil ante nuestros acreedores y con la que no tenemos demasiado margen de negociación, sea quien fuere que gane y salga a partir del 10 de diciembre a presentar un plan de gobierno acorde a ese agujero que tenemos. Esto es indiscutible e innegable, porque nadie podrá ejercer ninguna gobernabilidad si primero no le dice a todos quienes se están relamiendo por nuestra situación financiera qué es lo que se pretende hacer con ello.

Este punto es el que nos debe ocupar a todos, sin distinciones, porque de cómo se maneje esa primera gran dificultad dependerá todo lo demás que suceda, no hay posibilidad de que funcione de otra manera. Entonces a lo que debemos atender es a lo que digan sobre este punto. Es menester que sea claro y que quienes están disputándose el cargo máximo de la Nación sean lo suficientemente concretos a la hora de definir esa estrategia. Porque una cosa somos los politizados, que estamos siguiendo lo que pasa y cómo se procede y que, a partir de esa observación (que siempre está acompañada de pasiones y subjetividades), creemos tener algunas recetas bien concretas sobre cómo se debería actuar al respecto. Muy válidas y bien argumentadas muchas de ellas, pero en verdad apenas útiles para debates y discusiones internas, como para ayudarnos entre nosotros a ampliar la mirada sobre el asunto. Pero en términos prácticos, absolutamente descartables si no se condicen con ninguna de las propuestas de cuales fueran los candidatos que con ellas queramos representar.

Y es que la importancia de esto es vital: en tanto y en cuanto sigamos entre convencidos queriendo armar un plan de gobierno cuando es la dirigencia la que ya lo ha articulado, es no sólo improductivo sino que es también, a esta altura, peligroso. La cristalización de los microclimas es algo que debemos evitar a como dé lugar ya que desde este momento estamos todos formando parte de un algo superior al que no tenemos que responder sólo por convicción, sino que ahora debe regir el pragmatismo planteado al inicio de esta breve reflexión. Y para poder alcanzar ese estado pragmático, tenemos que poder observar con objetividad las condiciones de posibilidad del tiempo en que vivimos.

Hoy no se puede pensar en revoluciones ni mucho menos en revanchismos: lo concreto es que en la Argentina post macrista el 48% de los niños son pobres. No llegan a cubrir sus necesidades elementales, no se cumplen sus derechos como niños y están absolutamente vulnerados por las políticas que han sido aplicadas dejando de lado toda humanidad, pensando exclusivamente en términos económicos y de costo-beneficio. Hemos sufrido una mercantilización de nuestra política y de nuestras propias vidas y ese proceso no se va a revertir de la noche a la mañana, por más necesario y urgente que sea. Y con sólo este dato, puesto en el contexto de aquella inmensa deuda contraída a costa del porvenir, no podemos construir ninguna respuesta que no tenga como premisa principal el acabar definitivamente con el gobierno que aplica este tipo de lógica a la hora de gobernar. No hay manera.

En ese momento en que se alcanza la comprensión de la situación, cuando se puede ver objetivamente que no da lo mismo un dígito que dos, que no permanece una situación inalterada cuando de manera permanente se invaden, coartan y reniegan derechos humanos con políticas públicas y que no da lo mismo hacer las cosas de una u otra manera, es cuando ya no pueden quedar dudas sobre lo que cada uno debe hacer para construir un nuevo escenario en adelante que permita empezar a trabajar para la reparación de todo eso que por causa de intereses que nos son ajenos, nos ha trastornado la vida entera.

Una vez llegado a este punto, ya nadie puede seguir indiferente a lo que se defiende o se rechaza, ni tampoco sirve de nada renegar entre compatriotas al respecto. Las convicciones no se dejan de lado ni se pierden con el pragmatismo, no se trata de eso. Lo que se deja de lado cuando se comprende que lo que impera es terminar con este ciclo de saqueo infernal es el ego propio, esa necesidad tan humana como contraproducente de querer tener razón por encima de todo, incluso de las posibilidades de transformar efectivamente la realidad. No ganaremos nada con la razón, no mientras el poder lo tengan quienes no nos representan. Y si los que nos pueden representar, aunque sea mínimamente, llegan al poder por gracia y obra de nuestros aportes como ciudadanos, entonces podremos exigirles que se ajusten a nuestras necesidades y reclamos, sin duda alguna. Pero antes deben llegar al poder. Sin excepción.

Puesto que analizar la situación actual de la política argentina ya no puede ni debe ser liviana ni tampoco salirse de los márgenes de la objetividad, la preponderancia de los dos factores mencionados es imperiosa para definir, ahora sí, de qué lado de la vida estamos en este nuevo punto de inflexión en nuestra historia. Deuda y pobreza infantil, dos factores irremediablemente ligados que deben ser los que determinen quién será, a partir del próximo diciembre, quien transforme esas realidades para darnos un respiro a los que estamos acá, discutiendo 24/7, sobre todas las posibilidades que no están en juego en una instancia en la que sólo vale lo que es, por más que no sea lo que cada uno de nosotros quisiera o desea.

Lo que hay es lo que es y tenemos que poder observar más, escuchar más y reflexionar más para pelear menos y enojarnos menos también, ya que conocer a los bueyes con que se anda es lo que siempre hace la diferencia. El porvenir nos lo reclama y merece.

*Por Romina Rocha.

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27 junio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Riesgos inaceptables. Por Enrique Guillermo Avogadro (*)

«El camino más corto hacia el respeto es siempre la distancia». Petros Márkaris
Estoy absolutamente convencido que, en octubre, los argentinos nos enfrentaremos a una elección presidencial dramática, ya que nos jugaremos la existencia misma de la República. ¿Alguien, con un mínimo de buena fe, puede negar que durante el kirchnerismo, además de saquear el país hasta la extenuación, se intentó terminar con la libertad de prensa y que se crearon un montón de medios adictos financiándolos con dineros públicos, que se realizaron «operaciones» contra los periodistas críticos más notorios, que se llegó al extremo de pegar afiches con sus fotos para que los chicos las escupieran? ¿Cómo ignorar las tentativas de «democratizar» la Justicia y conseguir la impunidad para sus delitos, si nuevamente han sido puestas sobre el tapete por Alberto Fernández, Luis D’Elía y Eugenio Zaffaroni?
De Mauricio Macri y sus ministros se podrán decir muchas cosas negativas (soberbios, cándidos, inocentes, chambones, inexpertos, equivocados, malos comunicadores, etc.), pero no se puede desconocer la libertad que hoy gozamos; esa tolerancia ha llegado a tal absurdo extremo que, desde los medios de comunicación del propio Estado, muchísimas voces despotrican contra el Gobierno, llegando a la prédica destituyente.
A raíz de la elección de Miguel Angel Pichetto para integrar la fórmula presidencial de Cambiemos, muchos de mis lectores, cultores del purismo más estricto, respondieron casi con indignación por la incorporación de un peronista tan notorio que, además, mostró una cerrada lealtad al Poder Ejecutivo cualquiera fuera quien lo ejerciera, incluyendo a ambos Kirchner.
Frente al «movimiento» podemos pensar todo, bueno o malo, ya que se trata de una fuerza política tan líquida que pudo ser, a lo largo de su historia, despótica, combatiente del capital y firmante de contratos petroleros con empresas internacionales, de extrema derecha (AAA) y de extrema izquierda (Montoneros) simultáneamente con Perón, liberal y privatizador con Menem, estatista y ladrón con los Kirchner, siempre creciente corrupto . Lo único que resulta imposible es ignorar que existe y, además, que tiene un arraigo decisivo sobre gran parte de la ciudadanía.
Por otra parte, muchos de los actuales funcionarios y legisladores oficialistas provienen del peronismo (Emilio Monzó, Cristian Ritondo, Diego Santilli, Patricia Bullrich, etc.), y no por ello han dejado de ser eficientes, tanto como otros que llegaron desde el radicalismo y la Coalición Cívica.
Pero, más que la pertenencia política, lo que hoy importa es de qué lado se ubica cada interlocutor. La alternativa no puede ser más clara, ya que el espejo de la ensangrentada Venezuela nos devuelve la imagen de lo que pasaría en la Argentina si triunfara la fórmula Fernández², por mucho que se intente almibarar ahora, sin éxito como se vio el jueves en Rosario, el carácter de la «señora».
Para librar esta batalla electoral, la verdadera madre de todas ellas, estamos obligados a dejar de lado, por un rato, algunos esenciales reparos que muchos tenemos contra Macri, anteriores a su alianza con Pichetto, debido a su habilitación de la discusión legislativa sobre el aborto no punible, la educación sexual inclusiva, la continuidad en los juicios de venganza contra los militares (contra todo lo cual llevo casi cuatro años luchando y que, por lo demás, Cristina Fernández y sus acólitos sostienen los mismos disparates) y los graves errores en materia económica.
Forzando absolutamente la hipótesis, es menester recordar que Winston Churchill no dudó en aliarse con el asesino y genocida Josef Stalin para ganar la Segunda Guerra Mundial y derrotar a Adolf Hitler. La historia está llena de ejemplos similares ya que, cuando se procuran objetivos de tamaño porte, siempre el enemigo de mi enemigo es mi amigo.
Y esto lleva a la justificación del título de esta nota. No tengo duda alguna acerca de las buenas intenciones de José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión, ya que conozco a ambos. Soy liberal en lo económico, y celeste en lo moral y, es más, a través de mi demorado proyecto de partido político -el P.A.D.- pretendía lograr el mismo fin: la incorporación de diputados, para exigir al Gobierno el cumplimiento de sus promesas de campaña y tratar de imponer nuestra agenda legislativa.
Como ambos son inteligentes, saben que, de concretar sus respectivas candidaturas, las mismas sólo serán testimoniales puesto que no podrán acceder al ballotage. Entonces, y dado que los números serán muy finitos, les pregunto: ¿se justifica asumir el riesgo de un regreso del kirchnerismo al poder? ¿No sería mejor, para garantizar el triunfo del claramente ‘menos malo’, y como lo harán muchos gobernadores peronistas recientemente reelectos, que ambas coaliciones (Despertar y Nos) concurrieran a los comicios con «lista corta», es decir, sin candidatos al Ejecutivo?; además así seguramente conseguirían más votos. ¿No creen que, en estas circunstancias, la Patria les agradecería que postergaran sus sueños presidenciales y privilegiaran ahora el bien común? Tienen hasta las 23:59 de hoy para pensarlo.

(*) Enrique Guillermo Avogadro. Abogado

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27 junio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Leopoldo Marechal – El poeta depuesto por peronista

Federico G. Addisi

Federico G. Addisi

Por Federico Gaston Addisi *


 

 

En la guerra contra la subcultura que propone el gobierno, inspirada en la escuela de Frankfurt y Gramsci, han lanzado con el apoyo del INCAA,  la creación de un documental de nuestro querido Leopoldo Marechal.
Como han intentado desvirtuar el revisionismo con la infame y más que onerosa creación del “famoso” Instituto Dorrego;  también lo han hecho con la Gesta de Malvinas, dejando de lado a la Comisión de Familiares de los Caídos que tenían la promesa de Néstor Kirchner de hacer un museo sobre el tema;  y prefirieron otorgarle al CECIM La Plata la dirección del mismo que por supuesto fue emplazado en la ESMA. Con tal prontuario,  películas de San Martín y Belgrano mediante, no podemos más que tomar nuestras prevenciones respecto de Marechal. No sería de extrañar que aparezca un Marechal socialista y limitado a la poesía. De hecho, la mayor parte del material que hemos visto del tema, analiza la faceta literaria, ya en su variante de novelas, ya de poemas, como así  también la rica filosofía y cosmovisión marechaliana. Pero es poco y nada lo que se dice de la adhesión de nuestro escritor al peronismo.
En prevención de todo esto es que intentaremos mostrar aquí a Leopoldo Marechal, el poeta depuesto en su faceta de peronista. Y hágase justicia para una de las personas, y compañera, que más sabe de Marechal, nos referimos a Graciela Maturo, una de los pocos que abordó el tema.

Y vaya como primer dato que lo del “poeta depuesto” se trata de una ironía para con la “revolución libertadora”, que hablaba de Rosas y de Perón como “tiranos depuestos”, y como la “primera y segunda tiranía”. Esta ironía es insoslayable porque marca hasta dónde se había hecho carne el justicialismo en nuestro autor.
Tempranamente, con la sensibilidad y el instinto del artista del pueblo así se expresó sobre el 17 de octubre:
«Era muy de mañana, y yo acababa de ponerle a mi mujer una inyección de morfina (sus dolores lo hacían necesario cada tres horas). El coronel Perón había sido traído ya desde Martín García. Mi domicilio era este mismo departamento de calle Rivadavia. De pronto me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia: el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular y, enseguida, su letra:

«Yo te daré te daré, Patria hermosa, te daré una cosa, una cosa que empieza con P, Perooón». Y aquel «Perón» resonaba periódicamente como un cañonazo. Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo. Vi, reconocí, y amé los miles de rostros que la integraban no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina «invisible» que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista».

Ya convencido de las banderas del peronismo, así se refería sobre el movimiento creado por el General :

“Llegamos así al justicialismo, esbozado como doctrina revolucionaria desde 1943 a 1945 por un Líder cuyo nombre también fue silenciado por decreto. La revolución justicialista se nos presentaba como una “síntesis en acto” de las viejas aspiraciones nacionales tantas veces frustradas; y lo hacía enarbolando tres banderas igualmente caras a los argentinos: la soberanía de la Nación, su independencia económica y su justicia social.

No es extraño, pues, que el 17 de octubre de 1945 se diera la única revolución verdaderamente “popular” que registra nuestra historia, y que se diera en una expresión de masas reunidas, no por el sentimentalismo ni por el resentimiento, sino por una conciencia doctrinaria que les dio unidad y fuerza creativa. Y sostengo ahora que la gran obra del justicialismo fue la de convertir una “masa numeral” en un “pueblo esencial” o esencializado, hecho asombroso que muchos no entienden aún, y cuya intelección será indispensable a los que deseen explicar el justicialismo en sus ulterioridades inmediatas (las de los últimos diez años) y las que fatalmente se darán en el futuro argentino, ya sea por la continuación de la doctrina, ya por su muerte simple y llana y su substitución por otra de colores más temibles.

La mayor parte de las apreciaciones negativas que se han formulado y se formulan acerca del gobierno del justicialismo se basan en un punto de vista erróneo que hace imposible la intelección del caso. El error consiste, a mi juicio, en considerar su accesis al poder, en modo simplista, como el triunfo de un “partido político” habitual, alcanzado en elecciones y circunstancias habituales, cuando lo que triunfa entonces y accede al poder es nada menos que una “revolución doctrinal” encarnada en una mayoría de pueblo que ni siquiera se había organizado aún en “partido”.

Lo que tal vez induzca en error a esa crítica es el hecho “despistante” de que una revolución integral, como la justicialista, llegase al poder, no según las vías históricas del asalto y la violencia, sino por las muy amables de la democracia y en la elección más inobjetable que se haya dado en nuestro sistema representativo.

Ahora bien, como todo proceso vital, una revolución auténtica necesita defenderse de sus agresores; y como todo proceso ideológico, necesita los recursos expansivos del adoctrinamiento, capaces de ganar al adversario y al indiferente. Uno y otro aspecto, el de la defensa y el de la propaganda, suelen dar en abusos de color “tiránico”; y será interesante analizar cómo se desempeñó el justicialismo en ambas asignaturas. Defendiendo su realización en marcha y en el uso de un “derecho revolucionario” que no se le discute a ninguna revolución auténtica, el justicialismo se limitó a restringir algunas libertades individuales frente a las tentativas de contrarrevolución que se dieron casi desde su principio, o en menoscabo del “derecho de pataleo” que recababa una minoría de políticos fuera de uso y de intelectuales que sólo se jugaron al fin en la intimidad segura de sus casas o en “autodestierros” grises, donde alcanzaron la palma de un martirio incruento que más tarde les daría fáciles rentas. Nuevamente, y contra las prácticas históricas de los paredones de fusilamiento, la revolución justicialista presentó una “marca de benignidad” que dejó en pie a todos sus enemigos. No procedió así la contrarrevolución de 1955, ya que usó el fusilamiento en su instrumental represivo, la violencia legalizada y por último la muerte civil de una mayoría social entera. Verdad es que tales aciertos “libertadores” determinaron su vertiginoso, su increíble fracaso.

 Ante la manifestación popular del 17 de octubre de 1945, alguien la definió torpemente como un “aluvión zoológico”. Ciertamente, lo que allí se manifestaba era un aluvión, pero un “aluvión étnico”, integrado por criollos que, a fuerza de ser pobres consuetudinarios, no habían tenido nunca ni siquiera la posibilidad de corromperse, e integrado por los hijos y nietos de aquellas migraciones europeas que afluyeron masivamente al país desde la segunda mitad del siglo pasado.

 Hoy, a diez años de su proscripción, el justicialismo está ofreciendo al devenir posible de la nación un pueblo esencializado todavía en un sistema doctrinal casi perfecto. Desde su enunciación, esa doctrina se nos viene dando como una fuerza ideológica que no sólo responde a la tradición occidental y cristiana de nuestro ser argentino sino que sigue ofreciéndosenos como una “tercera posición” entre los dos frentes que se disputan la hegemonía del mundo (…). De tal modo el justicialismo aun ofrece un pueblo cuya firmeza doctrinaria resistió durante una década los embates y acechanzas de sus enemigos visibles e invisibles, y que se acrecienta con el ingreso masivo de nuevas generaciones. Es un pueblo que, todavía en su incapacidad de resentimiento y en la conciencia de su verdad, solicita la intelección de sus opositores frente a cegueras que parecerían incurables”.

Y si el sujeto activo de la épica fue el pueblo, qué mejor que citar a Leopoldo Marechal, en su “Megafón o la Guerra”, dónde decía así: “Yo, en tu lugar, buscaría en el pueblo la vieja sustancia del héroe. Muchacho, el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria”.

Con este pequeño relato creemos haber mostrado una faceta del poeta que permanece silenciada. La del militante peronista. Y a su vez, vaya la misma como homenaje al cumplirse el 26 de junio, un nuevo aniversario de su paso a la inmortalidad.

FEDERICO GASTON ADDISI es dirigente justicialista (historiador y escritor), director de Cultura de la Fundación Rucci en CGT, miembro del Instituto de Revisionismo Historico J. M. de Rosas, miembro del Instituto de Filosofía INFIP, diplomado en Antropología Cristiana (FASTA) y diplomado en Relaciones Internaciones (UAI).


 

 

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26 junio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

¿Macri o Cristina?… comienza a repuntar el oficialismo por Claudio Hugo Naranjo

Crece la imagen de Mauricio Macri pero sigue ganando la fórmula kirchnerista. Ese sería el balance de las últimas encuestas, que marcan el inicio de la campaña electoral tras el cierre de listas.

Los sondeos marcan que el binomio Alberto Fernández – Cristina Fernández se impondrá en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 11 de agosto, aunque la distancia con la fórmula Mauricio Macri – Miguel Ángel Pichetto se acortó en las últimas semanas, producto fundamentalmente de la calma financiera y un leve repunte de las expectativas económicas.

Dólar, inflación y mercados

Con el dólar y la inflación bajo un aparente control, en el Gobierno esperan que ambos factores – que representan un termómetro que puede volcar definitivamente la balanza – no tengan un peso predominante en las urnas. En otras palabras: en la Casa Rosada no aspiran a que la economía les sume votos, pero al menos esperan que deje de restárselos.

Sin embargo, pese a este «veranito financiero” y al mensaje esperanzador que indica que la economía tocó fondo y comienza un ciclo ascendente, en el mercado sigue la preocupación.

Los operadores creen que una brecha superior a 5 puntos de la dupla de los Fernández sobre el binomio Macri-Pichetto en las Primarias desataría un nuevo temblor financiero, mientras que un margen inferior sería “positivo” porque vislumbran que “se podría achicar” en la elección general de octubre y revertir en un balotaje.

Encuesta 1 – CEOP

La inesperada estabilidad económica que alcanzó el Gobierno en los últimos meses hizo crecer a Macri en las encuestas, pero el presidente aún no logró revertir la ventaja que mantiene la fórmula de los Fernández de cara a las PASO y también al balotaje.

En este sentido, un trabajo del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP) publicado por Página 12 sostiene que el Frente de Todos (Fernández-CFK) aventaja por 11,5 puntos a Juntos por el Cambio (Macri-Pichetto) cuando faltan 50 días para las PASO: 43,7% a 32,3%.

El informe resalta que en el último mes crecieron ambas fórmulas en detrimento de la tercera alternativa (Consenso Federal), que sigue a considerable distancia de los dos polos, cuando todavía hay, además, un 9% de indecisos.

En total se entrevistaron telefónicamente a 1.500 ciudadanos de todo el país, respetando las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social.

Encuesta 2 – Isonomía

En el Gobierno hay cierta euforia por la incipiente recuperación económica y sueñan con repetir lo que pasó en las elecciones de 2015 y 2017, cuando Cambiemos venía atrás en las encuestas pero consiguió revertir el resultado en las urnas, relegando a los candidatos kirchneristas (Daniel Scioli en la presidencial y Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires, dos años después).

Se apoyan fundamentalmente en dos sondeos que coinciden en una mejora notoria de la imagen de Macri, de su gestión de gobierno y de las expectativas sobre el futuro de la economía.

Un nuevo estudio de Isonomía, la misma consultora que meses difundió una encuesta en la que CFK aparecía ganándole en el balotaje a Macri por nueve puntos, refleja un fuerte repunte de la imagen positiva del presidente. Además revela, por primera vez en el año, una caída en la imagen de la actual precandidata a vicepresidenta por el Frente de Todos.

Según la «actualización» de datos de Isonomía, la imagen positiva de Macri registró en las últimas semanas un aumento considerable, ya que pasó de 33 a 43 puntos, mientras que su imagen negativa retrocedió ocho puntos (era de 65 y bajó a 57 puntos).

El relevamiento también registró otro importante crecimiento en la intención de voto a Macri, que pasó del 36% al 43%. Si bien achicó la diferencia con Alberto Fernández, el candidato kirchnerista se mantiene arriba con 45%.

Estos cambios fueron registrados durante la realización de una encuesta a 2.000 personas (presenciales y telefónicas). Según publicó el diario Clarín, la encuesta de Isonomía fue realizada para clientes privados, pero este viernes se filtró.

Encuesta 3 – Poliarquía

Un reciente estudio de la consultora Poliarquía muestra que la imagen positiva del Presidente subió del 28% hasta el 34% en el último mes. En el mismo camino de ascenso se encuentra la percepción de que el Gobierno puede resolver los problemas del país, que pasó del 34% al 40%.

Sin embargo el porcentaje de Macri no llega a ser suficiente para vencer a CFK. De acuerdo a este sondeo, la expresidenta llega a los 40 puntos de imagen positiva, casi el doble de la que tenía dos años atrás y el mejor índice desde que dejó la presidencia de la Nación. Su imagen negativa, en tanto, alcanza los 47 puntos y los 13 puntos restantes corresponden a imagen regular.

La imagen de Macri también mejoró en el último mes, aunque levemente, llegando a 27 puntos, con 53 puntos de imagen negativa y 19 puntos como regular.

Por Claudio Hugo Naranjo, periodista y escritor

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24 junio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Belgrano, la bandera y la lucha eterna por la libertad. Por Romina Rocha.

Cada año llega esta fecha y los símbolos se entrelazan, significando a cada momento algo distinto y nuevo, propio del tiempo en que se transita cuando se acude al recuerdo para ubicar el presente. Y esta etapa que nos atraviesa está cargada de anhelos, de sueños por realizarse, de tristezas amontonadas e ilusiones destruidas. Porque nos ha tocado vivir como conjunto la destrucción de lo que éramos, de lo que teníamos, de lo que habíamos logrado construir por causa de una nueva barajada en la que el pueblo pasó a perder.

Haciendo un poco de historia, no es difícil ver que esto que hoy sucede es lo mismo que sucedió siempre, desde que somos una comunidad, por causa de la enorme cantidad de intereses que inciden en esta tierra de riquezas y recursos inconmensurables: el propio Manuel Belgrano comprendió la imperiosa necesidad de crear un emblema propio del pueblo que nacía al calor de una revolución independentista, de un grupo heterogéneo de individuos que debían unirse alrededor de un símbolo que los identifique a todos más allá de las diferencias, que reúna en sí mismo el sentimiento de una Patria que acababa de nacer.

Y no por nada resultó de ello la única bandera del mundo que se puede formar naturalmente en el cielo: Belgrano miraba hacia arriba, siempre pensando en todo lo que podía suceder a partir de aquel momento en que pasábamos a ser libres. De allí en más, desde ese instante en que nuestra primera bandera flameó alta en el cielo reclamando soberanía, no hemos dejado de batallar distintas guerras para defender esa libertad que nuestros próceres habían alcanzado a lo largo del tiempo.

Porque la síntesis de nuestra bandera nacional simboliza todas esas luchas, todos esos sueños y todas esas conquistas de las que formamos parte cada uno de nosotros también, ya que al hacernos conscientes de lo que somos y tenemos es que nos volvemos realmente capaces de defenderlo y construir sobre ello. Y este año en que nuevamente tenemos la oportunidad de redefinir nuestro destino colectivo, observar con amor y respeto las señales que nos dejaron es la clave para empezar a transitar, de una vez y para siempre, el camino hacia nuestra consolidación como conjunto, como argentinos que todavía podemos ser.

Himno Mi Bandera:

Aquí está la bandera idolatrada,

la enseña que Belgrano nos legó,

cuando triste la Patria esclavizada

con valor sus vínculos rompió.

Aquí está la bandera esplendorosa

que al mundo con sus triunfos admiró,

cuando altiva en la lucha y victoriosa

la cima de los Andes escaló.

Aquí está la bandera que un día

en la batalla tremoló triunfal

y, llena de orgullo y bizarría,

a San Lorenzo se dirigió inmortal.

Aquí está, como el cielo refulgente,

ostentando sublime majestad,

después de haber cruzado el Continente,

exclamando a su paso: ¡Libertad!

¡Libertad! ¡Libertad!

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20 junio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

¿Y si suspendemos las PASO?

El próximo 11 de agosto hay elecciones. Se realizarán las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para que los frentes diriman sus candidatos nacionales y provinciales. Ningún partido nacional tiene más de un postulante a presidente. La provincia de Buenos Aires, unida a los comicios nacionales, tampoco tendrá internas para gobernadores. Y en la Ciudad de Buenos Aires no habrá competencia para definir a los postulantes a la Jefatura de Gobierno.

¿Tiene sentido que se realicen estas elecciones? ¿Vamos a votar en primarias entre candidatos que no disputan primarias? ¿Para qué sirven, entonces, las PASO?

El régimen de primarias abiertas y obligatorias nació en 2009 para evitar el «dedazo» de la corporación política que permitía que tres o cuatro pesos pesado de los partidos digitara a gusto y piacere los nombres de los candidatos. Buena intención.

La ley de lemas, una especie de competencia interna en la propia elección abierta, tenía el mismo sentido, pero se pervirtió. El viejo sistema pretendió ser superado por las PASO para invitar a propios y ajenos a dirimir liderazgos.

No vale la pena hacer historia, pero si bien en la mayoría de las experiencias electorales mucho no funcionó este mecanismo, fue un buen intento. El cuadro de situación hoy es bien claro: van a haber elecciones hacia adentro de los partidos sin que en su interior haya nada que decidir.

Los que saben explican que las PASO son una especie de primera vuelta electoral, una encuesta seria antes de la verdadera primera vuelta de octubre de 2019, con chances de una segunda en noviembre. Pero hay un detalle: las PASO nos van a costar la friolera de $3000 millones, según adelantó Infobae.

¿Cómo? ¿3000 millones para una elección que no elige nada? Así es.

Cristina Kirchner usó el dedo con Alberto Fernández, Axel Kicillof y Verónica Magario. ¿El Consejo Directivo del PJ? Bien, gracias.

Mauricio Macri usó el dedo con Miguel Ángel Pichetto. ¿Los radicales que clamaban apertura y Carrió que insistía con el contrato moral e institucional? Buenas noches.

María Eugenia Vidal eligió a Salvador porque sí, igual que sus contendientes.

Y en Capital Federal Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli, Mariano Recalde y Gabriela Cerruti no competirán contra nadie.

Dedo. Díganle consenso, pero no habrá internas.

El criterio de someter la calidad institucional a la aritmética de los números de los recursos es muy peligroso. Jamás un proceso «democratizador» tiene que quedar a merced del recorte del gasto público. Pero, a la vez, es un atentado contra esa misma calidad de las instituciones que deben mirar la realidad: erogar $3000 millones en medio de la crisis económica fenomenal que se vive es tan miope como negar la realidad.

El dilema de la casi totalidad de las decisiones políticas (y humanas, ¡cómo no!) es ponderar un derecho, una situación justa sobre otra que puede ser otro derecho o un caso también parcialmente justo. Si no hay nada que elegir, ¿merece semejante gasto para cumplir formalmente con la ley que vino a derogar el dedazo elector a pesar de que el gran dedo goza de fulgurante salud?

No se pueden frenar las PASO a esta altura. Merece una ley del Congreso. En 2003, el país apenas reconstruido de la desintegración de 2001 vio adelantadas las elecciones por el presidente Eudardo Duhalde. El peronismo no llegaba a hacer internas (no había PASO pero sí comicios para los afiliados) y tres hombres querían ser candidatos bajo el amparo del escudo del PJ. La jueza con competencia electoral de entonces, la misma María Servini de hoy, autorizó a Néstor Kirchner, Carlos Menen y Adolfo Rodríguez Saá a competir bajo el bendito y reclamado amparo peronista, por única vez.

No se puede porque hay cargos locales que se disputan. ¿Listas de concejales que valen 3000 millones?

Una vieja profesora de derecho de Rosario decía que frente a un caso extraordinario, un buen abogado, miraba primero la solución justa y luego la norma. «El taparrabos jurídico para la justicia siempre aparece», explicaba.

¿Y si todos los diputados y senadores se reúnen ya en el Congreso (de paso lo visitan para que recuerden cómo es) y proponen una norma extraordinaria para este caso extraordinario que suspenda por única vez las PASO a la espera de dar un debate profundo -que hace falta- el año que viene? ¿Y si los apoderados de los partidos, de todos, se presentan ante la jueza Servini y piden un pronunciamiento meramente declarativo al respecto?

Para eso, los mismos que afilaron el dedo que se introdujo letalmente en la anatomía de las PASO deberían demostrar grandeza y sintonía con la realidad de 50% de pibes menores de 17 años bajo la pobreza (por sólo ejemplificar) y pensar con sentido común. Porque eso es lo primero. El taparrabos jurídico siempre aparece.

Por Luis Novaresio para Infobae

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19 junio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Semblanza de Martín Miguel de Güemes en un nuevo aniversario de su muerte

Federico G. Addisi

Federico G. Addisi

Por Federico Gaston Addisi *


Martín Miguel Juan de Mata Guemes, nació en Salta el 8 de febrero de 1785. Hijo de Don Gabriel  de Guemes Montero, hidalgo español y de Doña María Magdalena de Goyechea y la Corte, joven jujeña descendiente directa del fundador de Jujuy. Fue el segundo de nueve hermanos. Pertenecía a una familia noble y adinerada desde la cuna. Sin embargo, a la comodidad de la riqueza renunció el gaucho guerrero incorporándose a los 14 años como cadete a una Compañía del Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Aires.

Los piratas ingleses supieron de  su bravura durante las invasiones inglesas en las que cumplió un destacado papel, a punto tal que la leyenda lo sitúa tomando a carga de caballería el barco inglés “Justine”. Fervoroso patriota, abrazó desde el principio la causa de mayo y con su visión estratégica no tardó en comprender la necesidad de frenar el avance realista por el Norte (camino del Desaguadero) y confluir en un ataque de pinzas sobre el bastión español que era el Perú por tierra y mar. Ese y no otro era el plan sanmartiniano.

En 1814 el Gral. José de San Martín le encomendó el mando de la Avanzada del Río Pasaje, dando inicio a lo que magistralmente llamó Leopoldo Lugones como      “Guerra Gaucha”. Al año siguiente derrotó a los “godos” al mando de Joaquín de la Pezuela en Puesto del Marqués, por lo cual el pueblo lo aclamó Gobernador  de la Intendencia (integrada entonces por las ciudades de Salta, Jujuy, Tarija, Orán y distritos de campaña). En Junio de 1816 el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón le encomendó «la defensa de las Provincias Unidas y la seguridad del Ejército Auxiliar del Alto Perú» que se encontraba en Tucumán reorganizándose después del desastre militar de Sipe Sipe. A partir de ese momento las milicias gauchas al mando del heroico salteño pasaron a desempeñarse como ejército en operaciones, al servicio de la Patria. Por lo tanto,  considerar a Güemes – como pretende la historia oficial- como un prócer provincial ó defensor de la frontera Norte es una muestra más de la falsificación de  nuestra Historia.

Güemes resistió y recuperó Salta de siete invasiones, enfrentando poderosos ejércitos y destacados jefes como era el caso del mariscal José de la Serna, quién al mando de 5.500 veteranos de guerra partió de Lima asegurando que con ellos recuperaría Bs.As. O la del Gral. Pedro de Olañeta, enemigo acérrimo del salteño (ambas invasiones se produjeron en 1817). O la del Gral. Juan Ramírez Orozco quién en Junio de 1820 avanzó con 6.500 hombres. Todos ellos se estrellaron contra las Tacuaras de Acero y las Armaduras de Ponchos Colorados que conducía el General Guemes. Como sus adversarios no pudieron derrotarlo, pretendieron comprarlo, a lo que el Gaucho Guerrero contestó en carta a Olañeta: “Nada temo, porque he jurado sostener la independencia de América, y sellarla con mi sangre (…) Yo no tengo más que gauchos honrados y valientes. No son asesinos, sino de los tiranos que quieren esclavizarnos. Con éstos únicamente lo espero a Ud., a su ejército a cuantos mande la España. Convénzase Uds por la experiencia que ya tienen, que jamás lograrán seducir no a oficiales, pero ni al más infeliz gaucho: en el magnánimo corazón de éstos, no tiene acogida el interés, ni otro premio que si libertad”.

Por  tan meritorio accionar, San martín lo designó General en Jefe del Ejército de Observación y le encomendó la misión de auxiliarlo en la liberación del Perú. Las Provincias reconocieron la designación pero escaso apoyo le brindaron. Rodeado de enemigos lo encontró el año 1821. En mayo, acusándolo de tirano, el Cabildo de Salta lo depuso, en alianza con el Gral. Olañeta. Güemes recuperó el poder días después pero una partida realista guiada por enemigos internos del prócer lo hirió la noche del 7 de Junio. Murió diez días después, a la intemperie, no sin antes despachar a un enviado “del Rey” y hacer jurar sobre su sable a su segundo al mando, el Coronel Vidt: “¡Coronel, tome Ud el mando de las tropas y marche inmediatamente a poner sitio a la ciudad y no me descanse hasta no arrojar fuera de la Patria al enemigo!”

De esta forma pasó a la inmortalidad el Gaucho Guerrero, a la edad de 36 años, y desde entonces le rendimos homenaje en cada “Guardia de las Estrellas”.

FEDERICO GASTON ADDISI es dirigente justicialista (historiador y escritor), director de Cultura de la Fundación Rucci en CGT, miembro del Instituto de Revisionismo Historico J. M. de Rosas, miembro del Instituto de Filosofía INFIP, diplomado en Antropología Cristiana (FASTA) y diplomado en Relaciones Internaciones (UAI).


 

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18 junio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Los «impulsores» de la IV Revolución Industrial. Por Federico Addisi

Muchas organizaciones han elaborado listas sobre las distintas tecnologías que impulsarán la IV Revolución Industrial. Como lo venimos haciendo al analizar este fenómeno, nosotros tomaremos como guía a quiénes consideramos sus principales promotores, esto es, el Foro de Davos.

Según el Foro Económico Mundial, tal es su denominación formal; los vehículos autónomos, la impresión 3D, la robótica avanzada y la aplicación de nuevos materiales son los que actuarán como agentes disruptivos en el proceso económico-laboral que se nos viene.
Sin embargo, nosotros nos tomaremos la libertad de modificar parcialmente dicha temática introduciendo la inteligencia artificial y la internet de las cosas tratando de explicar en forma sucinta en que sector del trabajo puede impactar cada una de ellas.

-Los vehículos autónomos:

Los vehículos sin conductor, o con una conducción compartida entre el humano y la máquina parecen ser una de las “vedettes” de las noticias y el cambio tecnológico en ciernes. Es tan amplio el espectro como incalculable su impacto. Hablamos de camiones, automóviles, aviones y drones. Todos ellos con amplia funcionalidad en la economía que van desde el reparto de correspondencia u otros objetos, hasta la facilitación del traslado de cargas pesadas, como así también una mayor autonomía de movimiento de las propias personas. Todo lo cual tendrá consecuencias en los sectores laborales vinculados al rubro de logística y transporte.

-Impresoras 3D:

Las impresoras 3D consisten en fabricar o crear un objeto físico en forma aditiva, esto es, mediante la impresión capa por capa de un modelo digital en 3D. Resulta revolucionario por el tiempo que demanda la creación de estos objetos y eventualmente el uso que se le puede dar en diversas industrias reemplazando por ejemplo a las pesadas y costosas matrices. Su forma de accionar es la contraria de la utilizada hasta el momento, la llamada forma sustractiva; “sacando” capas de la materia prima hasta obtener el producto deseado.

Actualmente esta tecnología ya se esta utilizando en una amplia gama de aplicaciones que van desde aerogeneradores hasta implantes o prótesis médicas. Pero principalmente, su uso se esta dando a la industria automotriz, aeroespacial y de la construcción reemplazando como se ha dicho la antigua matricería.

Para completar la información debemos destacar que a diferencia de los bienes manufacturados producidos en serie, la otra ventaja que la impresora 3D ofrece es que los productos por ella producidos pueden ser personalizados.

-Internet de las cosas:

Es una de los principales impulsores de la IV Revolución Industrial y consiste en la relación entre las cosas (productos, servicios, etc) y la gente, que resulta posible mediante tecnologías conectadas y plataformas varias.

Desde los sensores que se encuentran en remeras o zapatillas y permiten obtener datos de quien las utiliza (calorías gastadas, kilómetros recorridos, etc), hasta la interrelación entre distintos dispositivos (por ejemplo la programación de diferentes artefactos eléctricos a través del celular), pasando por las problemáticas “plataformas tecnológica” (Uber, Rappi, Glovo, y tantas más). En este último punto nos detendremos. Hablamos de problemas al nombrar las “plataformas” porque su uso en el país ha dado lugar al abuso por parte de quienes son los “dueños” de las mismas ya que alegan ofrecer un servicio en forma de economía colaborativa en donde el trabajador no sería tal, sino que oficiaría como su “propio dueño”. El impacto en la situación contractual de los trabajadores es claro y las empresas aprovechan esta figura para categorizarlos como monotributista bajo la figura de autónomos y no como lo que son, empleados en relación de dependencia y por ende sujetos a convenios colectivos de trabajo vigentes y con derecho a sindicalización. De proliferar la figura de “economía colaborativa” que “las app” promocionan se estaría impactando de lleno sobre el mundo del transporte y la logística, precarizando la situación de laboral de miles de trabajadores bajo convenio que correrían el riesgo de desaparecer por no poder competir con los más económicos servicios dados por los trabajadores autónomos con que “las app” lo pretenden sustituir sin otro fin que el afán de lucro y la precarización laboral. Finalmente, debemos subrayar, que la intención de “las plataformas” de recategorizar a los trabajadores o considerarlos como autónomos es lisa y llanamente ilegal; al menos en nuestro país dónde hay normativa clara al respecto.

Otro de los usos de esta tecnología se da en el llamado “Blockchain”, que es una de las herramientas que más se está utilizando y consiste en un libro digital de carácter contable, compartido y programable que permite ingresar bases de datos y ser utilizada por todos. Se estima que su uso generalizado impactará de lleno en la administración pública, reduciendo personal, dado que a través del sistema se podrá acceder y tramitar a certificados de nacimiento, partidas de defunción, títulos de propiedad, licencias de conducir y de matrimonio, reclamos de seguros y cualquier tipo de transacción que pueda ser expresada en forma de código.

Como se ve, y hemos venido sosteniendo desde esta columna, el cambio de paradigma por el impacto tecnológico no es algo futurista y de ciencia ficción. Muy por el contrario. Se trata de una transformación radical que nos obliga como hombres del trabajo a prepararnos para defender y adecuar nuestros puestos laborales a la -¿bienvenida?- IV Revolución Industrial.

 

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12 junio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

La agonia del peronismo. Por Jorge Rulli

Hace pocos días anticipábamos nuestra impresión de que la grieta tendía a una mayor polarización. También decíamos que las alternativas a ella parecían disolverse o perdían velocidad de crecimiento.

Los hechos de hoy parecen confirmarlo en el peor sentido., también en cuanto a que la clase política dirigente es una sola y está aferrada a un modelo colonial , de endeudamiento y de extractivismo. En el fondo todos tienen negocios comunes y ese negocio , en definitiva, es el Poder: Pichettto , Massa y muchos otros tratan de probarlo una vez más , como si acaso fuese necesario…

Hoy por la tarde decía yo , con un poco de humor negro , y para escapar de la pesadilla en que vivimos ..que todo parecía confabulado para aseverar la realidad del tìtulo de mi libro «La agonía del Peronismo…» Al menos espero que no insistan los optimistas persistentes, que una y otra vez, me interrogan sobre esa supuesta agonía , cuando , según ellos el movimiento está más firme que nunca…

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12 junio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

El Modelo Sindical Peronista. Por Damian Descalzo

Noción y tipos de modelos sindicales

Se llama “modelo sindical” al marco legal que determina la constitución, la estructura y el funcionamiento de las organizaciones sindicales en una jurisdicción determinada. Hay diferentes tipos: a) Modelo de Unidad Promocionada; b) Modelo de Pluralidad Sindical; y c) Modelo de Sindicato Único Estatal.

El Modelo de Unidad Promocionada es el que ha creado nuestra comunidad nacional. Debe su nombre a que el sistema legal en la materia promueve, a través de diferentes mecanismos, la unidad de la representación sindical. Una de las clasificaciones posibles que emanan de la legislación vigente en nuestro ordenamiento jurídico es acerca de las clases de asociaciones sindicales, según su grado de capacidad para representar a los trabajadores, de la que resultan dos tipos: a) las asociaciones simplemente inscriptas; y b) las asociaciones con personería gremial. El núcleo de la distinción reside en que estas últimas son consideradas la más representativas en su ámbito territorial y personal de actuación, en virtud de contar con el mayor número promedio de afiliados cotizantes, lo que les permite obtener la personería gremial otorgada por el Ministerio de Trabajo que otorga la aptitud de representar ante el Estado y los empleadores a todos los trabajadores de la respectiva categoría profesional, sean afiliados o no afiliados. En consecuencia, se puede definir al Modelo de Unidad Sindical o Unidad Promocionada como el sistema en el que se le reconocen derechos exclusivos al sindicato con mayor representación gremial, característica que surge del dato objetivo de afiliados del sector. Mediante este mecanismo se busca que los trabajadores se unan en torno a un sindicato fuerte y se procura fortalecer su capacidad de negociación.

La principal implicancia de poseer personería gremial está dada por la circunstancia de tener la exclusividad de poder negociar colectivamente en nombre de todos los trabajadores del sector. La representatividad surge de la cantidad de afiliados cotizantes. Por ende, es el resultado de la propia voluntad mayoritaria de los trabajadores –manifestada por la afiliación y su mantenimiento en la organización sindical– la que determina cuál de los sindicatos representará el interés de todos los trabajadores. Esta situación, por lo tanto, no es fija ni estática. El sindicato con personería gremial pierde tal condición si el simplemente inscripto de la misma actividad, oficio o profesión pasa a tener mayor número de afiliados. La personería se desplaza con todas las atribuciones que de ella se derivan.

La unidad que se verifica en el seno del movimiento obrero surge de forma espontánea de la voluntad y de la conciencia de los propios trabajadores argentinos, quienes conciben y propician la unificación de las atribuciones representativas de sus respectivos intereses de grupo, otorgándoselas con carácter exclusivo a una sola organización en cada sector profesional, con la convicción de que éste constituye el modo más adecuado para fortalecer la capacidad de acción, de presión y de negociación del movimiento sindical organizado.

Al Modelo de Unidad Promocionada se le ha opuesto una interpretación liberal de libertad sindical: el Modelo de Pluralidad Sindical. Hay sistema de pluralidad cuando se verifica la existencia simultánea en la representación sindical de dos o más sindicatos con iguales derechos dentro de un mismo ámbito geográfico y funcional: también se denomina “pluralismo sindical”. La pluralidad –en términos de modelo sindical– constituye, en la experiencia práctica, una opción no querida por la legislación argentina, ya que se rechaza toda propuesta en la que se adviertan posibilidades de dispersiónatomización, debilitamiento o fraccionamiento profesional o territorial, las cuales son vistas como negativas y perjudiciales. En el régimen jurídico argentino los trabajadores tienen derecho a constituir en un mismo ámbito tantos sindicatos como crean convenientes, pero sólo uno de ellos tiene la facultad exclusiva de representar los intereses colectivos de esos trabajadores. Ello en modo alguno implica que en la Argentina exista el sistema de “Sindicato único estatal”, toda vez que nuestro modelo permite la existencia ilimitada de sindicatos por actividad, profesión u oficio.

Bajo el sistema del Modelo de Sindicato Único Estatal los sindicatos son creaciones del Estado y están a su servicio. Se reconoce a un solo sindicato por rama de actividad. Ha sido puesto en práctica en regímenes totalitarios, de diversa laya, tanto por el fascismo como por algunos regímenes políticos que se identificaban con el marxismo. En Argentina no existe un solo sindicato por rama de actividad: un solo sindicato ostenta la personería gremial por rama de actividad, pero pueden existir todos los sindicatos que los trabajadores quieran crear.

 

Diferencias del Modelo Sindical Peronista con otras concepciones políticas: fascismo, marxismo y liberalismo

En este punto se enunciarán algunas diferencias filosófico-políticas que se encuentran entre el Modelo Sindical creado por el Peronismo, con otras corrientes que dan sostén ideológico a los demás modelos sindicales descriptos en los apartados anteriores.

El Peronismo considera a los sindicatos como organizaciones que el pueblo se da libremente. Promueve y estimula su desarrollo en ese marco. No son creaciones del gobierno, ni del Estado. En cambio, el fascismo, fiel a su premisa de “Tutto nello Stato, niente contro lo Stato, nulla al di fuori dello Stato” (todo dentro del Estado, nada contra el Estado y nada fuera del Estado), sólo acepta organizaciones que sean creadas por el Estado, reconocidas por el Estado y que estén dentro del Estado. No admite ni acepta organizaciones sindicales libres. El fascismo es informado por una concepción diametralmente opuesta a la del Peronismo. Mientras el Peronismo postula organizaciones libres del Pueblo, para el fascismo solo existe lo que tiene entidad estatal. El Peronismo cree en un “Pueblo libre” (Verdad Peronista XIX), mientras el fascismo sostiene un Estado totalitario que “somete a todo el ser humano al arbitrio absoluto del Estado” (Arturo Sampay, La filosofía jurídica del artículo 19 de la Constitución Nacional).

Para el Peronismo, en cambio, el sindicalismo debe ser libre. En su condición de organización libre del pueblo radica la representatividad y la fortaleza de los sindicatos. Perón repitió innumerablemente estos conceptos. Por ejemplo, en la clausura del Congreso Extraordinario de la CGT, en abril de 1950, expresó: “Si en alguna parte del mundo el sindicalismo es libre, es en esta tierra, porque el justicialismo no quiere un sindicalismo lacayo; quiere un sindicalismo amigo, compañero y solidario en la lucha. Y para elegir un compañero de lucha, hay que elegir un hombre libre y no un sometido”. En la misma línea, el general Perón el 6 de octubre de 1952 hizo una comparación: “Se llegó a desvirtuar el concepto de organización gremial. Por ejemplo, el fascismo, que organizó las corporaciones como organismos estatales: ahí está el error. La organización sindical tiene que ser libre, auténtica. Comete un gran error el gobierno que la quiere atar. A nosotros nos dicen que dirigimos la acción sindical. Se equivocan. Nosotros no somos tan torpes para hacer eso. Dejamos que ellos se organicen libremente”. También criticó explícitamente al modelo totalitario de sindicato único, cuando expresó en la Escuela Nacional de Guerra, el 24 de septiembre de 1952: “El régimen fascista y el régimen nacional socialista trataron de aprovechar estos sistemas haciendo organizaciones estatales con los sindicatos. Grave error. Le quitaron lo único bueno que podía tener el sindicalismo, que es su desenvolvimiento en un medio natural de libertad”.

En los regímenes políticos de inspiración marxista también existieron y existen casos de sindicatos únicos. Este tipo de concepciones tienden a deificar al Estado y a menospreciar a la persona humana. Por ende, son plenamente contrarias a la Doctrina Peronista que coloca a la dignidad de la persona humana en el centro de sus preocupaciones. La filosofía marxista ha sido imbuida por la filosofía hegeliana. El mismo Perón criticó, fuertemente, estas nociones filosóficas en su célebre discurso de Clausura del Primer Congreso Nacional de Filosofía, del día 9 de abril de 1949: “Hegel convertirá en Dios al Estado. La vida ideal y el mundo espiritual que halló abandonados los recogió para sacrificarlos a la Providencia estatal, convertida en serie de absolutos. De esta concepción filosófica derivará la traslación posterior: el materialismo conducirá al marxismo, y el idealismo, que ya no acentúa sobre el hombre, será en los sucesores y en los intérpretes de Hegel, la deificación del Estado ideal con su consecuencia necesaria, la insectificación del individuo”. Para el Peronismo, el Estado está al servicio del Pueblo. En cambio, el marxismo hereda de Hegel su concepción de una individualidad degradada. El individuo se insectifica y queda absolutamente subordinado a los intereses estatales. Perón reprobó la anulación del hombre que producen estas corrientes que glorifican al Estado divinizado: “El individuo está sometido en éstos a un destino histórico a través del Estado, al que pertenece. Los marxistas lo convertirán a su vez en una pieza, sin paisajes ni techo celeste, de una comunidad tiranizada donde todo ha desaparecido bajo la mampostería. Lo que en ambas formas se hace patente es la anulación del hombre como tal, su desaparición progresiva frente al aparato externo del progreso, el Estado fáustico o la comunidad mecanizada. El individuo hegeliano, que cree poseer fines propios, vive en estado de ilusión, pues sólo sirve a los fines del Estado. En los seguidores de Marx esos fines son más oscuros todavía, pues sólo se vive para una esencia privilegiada de la comunidad y no en ella ni con ella. El individuo marxista es, por necesidad, una abdicación”. Con total claridad, Perón expresó su rechazo a la noción de sindicalismo imperante en los regímenes comunistas, al que definió como “una organización estatal sin libertad y sin decisión, que es peor” en el discurso de clausura del Congreso Extraordinario de la CGT, en abril de 1950. En ese mismo discurso indicó que el peronismo concebía al sindicalismo “como una organización libre, como una organización que trabaja por finalidades comunes a las del gobierno, porque nuestro gobierno justicialista ni acepta los abusos y los privilegios del capitalismo, ni acepta la tiranía de la clase trabajadora impuesta por el Estado del régimen comunista”.

El Peronismo tiene una concepción de lo sindical que difiere de la que tienen el fascismo, el nazismo y el comunismo. También son abismales las diferencias filosófico-políticas del Peronismo con el liberalismo. El Peronismo promueve una filosofía “profundamente cristiana y profundamente humanista” (Verdad Peronista XIV), resultado de lo cual también postula y defiende un concepto de libertad que tiene raíz humanista y cristiana. La libertad humanista y cristiana es solidaria, es abierta. Tal como afirmaba Nerva Bordas de Rojas Paz en sus Perspectivas ético-jurídicas, ser más libres es ser más comprometidos con el prójimo, en el sentido de Cristo. Según esta concepción, lo propio de la libertad es abrirse hacia el reino de los fines comunes, punto en el que se encuentran el querer individual con el querer común. Esa apertura hacia lo otro implica una dimensión de respeto que ennoblece lo humano y evita que el individuo se pierda en el totalitarismo del yo o de una sociedad que no lo reconoce. En cambio, el liberalismo postula una noción de libertad individualista, cerrada, egoísta y de competencia, fomentando que el individuo caiga en el individualismo, se cierre en su razón omnipotente y se pierda en el totalitarismo del yo. La libertad cerrada sobre sí misma y egoísta que estimula el liberalismo abandona toda referencia que no sea ella misma. Queda recluida en una subjetividad formal producida por una racionalidad abstracta. En definitiva, mientras el Peronismo alienta una persona que tiene referentes externos con los que debe armonizar y enmarcan su obrar, abre la personalidad y estimula un yo que fortalece su interior en compañía; el liberalismo, crea individuos esclavos de un yo ensoberbecido que piensa –ilusamente– que todo lo puede. Tal como remarca Nerva Bordas, ese liberalismo debilita al individuo y empobrece la comunidad.

Estas diferencias filosóficas explican también las diferentes nociones sobre modelos sindicales. El Justicialismo como doctrina política “realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad” (Verdad Peronista XV). De modo análogo, el Modelo Sindical Argentino creado por el Peronismo concilia los principios de pluralidad sindical –se permite la creación de todos los sindicatos que los trabajadores consideren necesarios– con los de la unidad sindical de representación –la que se promueve para mejorar y fortalecer la defensa de los intereses de los trabajadores y su capacidad de negociación. Resumiendo: ni pluralidad sindical liberal –donde todos los sindicatos se encuentran en un mismo nivel de igualdad a la hora de negociar sin importar el grado de representación que tengan–, ni régimen de sindicato único –donde solo se permite la actividad al sindicato que reconoce el Estado–, el Modelo Sindical Peronista se ubica en una tercera posición, superadora y alejada de ambas posiciones.

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12 junio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

“A Cristina le niegan viajar y Massa se fue de viaje” por Claudio Hugo Naranjo

Los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Andrés Basso le pidieron opinión al fiscal Diego Luciani, quien rechazó el pedido en la última oportunidad.

La defensa de Cristina Fernández de Kirchner le pidió permiso al TOF 2 para viajar a Cuba donde se encuentra su hija Florencia realizando un tratamiento ante los problemas de salud que han tomado estado público. La fecha de viaje será para después del cierre de listas previsto para el 22 de junio.

Según trascendió, la defensa presentó los pasajes y el lugar de la estadía ante el tribunal oral, información de fuentes judiciales aseguran que el pedido sería denegado por cuestiones netamente procesales; en este caso en particular, el mundo ha depositado sus ojos en la expresidenta y multi procesada precandidata a Vicepresidenta de la Nación Argentina.

El argumento de la defensa de Cristina es que, durante este lapso no está prevista ninguna audiencia del juicio oral en su contra y tampoco habrá un hecho político determinante ya que como se mencionó anteriormente para ese entonces ya estarán formalizadas las listas para competir en las elecciones nacionales.

En este manicomio que nos acostumbró el kirchnerismo, cualquier cosa puede pasar, es decir, la Justicia tal vez decida que viaje, aduciendo que siempre estuvo a derecho en cuanto a los llamados que le hicieron los tribunales; pero siempre en la historia de la humanidad existió una primera vez, no sea cosa que Cristina viendo que las elecciones nacionales van a dejar un resultado clarísimo para la fuerza Cambiemos, decida quedarse a acompañar a su hija hasta el año 2028.

Todo parecería indicar que el TOF 2 le negara la salida, pero demorarán un par de semanas para anoticiar a ella y a todos los argentinos de tal decisión.

El que si decidió salir de viaje y hasta ahora pareciera que nadie se lo va a impedir es Sergio Massa, que ya no se sabe bien qué espacio político ocupa y si es líder de alguno de ellos; Massa se está suicidando de a poco y lo más trágico en vivo. Un día se pega un tiro en el pie derecho, al otro, en el izquierdo –son tremendas las imágenes-, a la mañana siguiente en el muslo izquierdo y va subiendo lentamente. Ya vimos cuando se voló –literalmente- el testículo derecho y anuncian sus voceros –los pocos que le quedan- que entre este fin de semana y el miércoles acabaría definitivamente con su carrera política, poniéndole fin a todas sus idas y vueltas a lo largo de los últimos 25 años.

Era previsible que Massa terminara así, lo que no se entiende es el por qué de tanta saña en el modo de suicidarse, recordemos, que el muchacho de Tigre lo está haciendo en cadena nacional, a los menores de edad prácticamente se los quitó de la pantalla chica porque las imágenes que se ven son espeluznantes. Está batiendo récord de audiencias y supera por varios cuerpos cualquier miniserie de Netflix. Y pareciera verse que hasta Malena lo está ayudando. Asombra tanta voluntad para la autodestrucción.

El kirchnerismo, que gobernó siniestramente 12 años de nuestras vidas, dejó como muestra personajes como Massa, Alberto y Aníbal Fernández o la misma Cristina, que están completamente enfermos en su salud mental, niegan, mienten, cambian de opinión de la noche a la mañana, ellos creyeron en construir una sociedad enferma como ellos, pero no pudieron y hoy, a pocos meses de la ‘última elección del kirchnerismo’, pareciera, que recién les cayó la ficha que la sociedad argentina ya les midió el aceite y no tienen forma de volver.

Ustedes no vuelven más, son corruptos y están enfermos. Cristina y Massa… no me dejan mentir.

Escritor, periodista

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10 junio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

El día del periodista y el compromiso con la verdad, por Romina Rocha.

Muchas veces, las fechas conmemorativas pasan a ser más bien un trámite a un verdadero repaso sobre los hechos que acontecieron para que exista en nuestro calendario un “día de”: se envían y reciben saludos y felicitaciones, incluso se llegan a realizar actos y reuniones, pero el espíritu de aquello que se recuerda pocas veces es realmente destacado. Y con el día del periodista no cabe la excepción.

Y no es que no se sepa o no se destaque el hecho histórico de aquella primera edición de “La Gaceta de Buenos Aires” ni de la intención de Mariano Moreno de informar a la comunidad acerca de lo que el gobierno patrio, que estaba celebrando la reciente Revolución de Mayo, realizara y decidiera por todo el pueblo argentino, ya que hacer mención de estos hechos es casi una obligación para cualquiera que se preste a hacer un mínimo homenaje a este día.

Lo que sucede y hace la diferencia en un día como hoy al hablar sobre periodismo y el compromiso con la verdad es, justamente, ser consecuentes con esa verdad a la que se supone que cualquier comunicador es fiel. O a la que al menos debería serlo toda persona que se disponga a informar a los demás sobre lo que sea que sucede en el espacio o ámbito sobre el que se está informando.

Porque a la hora de asumir la responsabilidad de observar los hechos y dar una palabra sobre ellos estamos ante la toma de un poder que es de los más grandes que tenemos los seres humanos. “Quien nomina, domina”, decía Bordieu, haciendo manifiesto el hecho de que aquel que pueda cargar de sentido a una palabra puede determinar las voluntades ajenas, ya que lo que nos diferencia del resto de los animales es nuestra capacidad de describir al mundo con palabras que tienen un sentido y que se vinculan a otras formando, a su vez, nuevos sentidos que construyen realidades.

Nosotros, los seres humanos, sólo podemos pensar aquello que fue pensado, parafraseando a Heidegger, y apenas estamos comenzando a pensar realmente, siguiendo con lo que el filósofo proponía en sus charlas acerca del significado del pensar. Esto, simplificado a lo que en estas breves líneas se quiere significar, representaría el hecho de que nosotros sólo podemos pensar acerca de aquello que conocemos y sobre lo que podemos hablar. ¿O acaso somos capaces de imaginar algo que desconocemos con una palabra que no tenemos en nuestro registro? La pregunta es retórica y la respuesta, obvia, pero el propósito de hacerla es caer automáticamente en el intento de concebir algo por fuera del registro que tenemos en nuestras mentes. El resultado será siempre el mismo: no podemos hacerlo.


De ahí la importancia de lo que nos dicen, de cómo nos lo dicen y de por qué nos lo dicen: cada vez que estamos recibiendo información, estamos imaginando pedacitos del mundo y de la realidad. Y según cuán descriptivas y concretas sean las palabras con las que nos relatan esa fracción de realidad, seremos más o menos capaces de recrear en nuestras mentes lo que allí ha acontecido.

Entonces, cuando se habla de posverdad y de manipulación mediática no se está ante una simple denuncia de algo que puede ocurrir o no, sino que lo que se pone de manifiesto cuando se expone el mecanismo de desconcierto que puede construirse a partir de la información, lo que tenemos ante nosotros es la clave para comprender el mundo y también nuestro rol en el mismo. No estamos, ni los que comunicamos ni los que son comunicados, exentos de la responsabilidad de procesar todos esos datos y de tener un criterio a la hora de tomar decisiones al respecto, pero ciertamente es mucho más complicado discernir acerca de qué es cierto y qué no cuanto más barreras tengamos que atravesar para llegar a los datos concretos de la realidad.

“La realidad se puede tapar o se puede hacer tapa” es el lema del diario con mayor alcance de todo el país y esto, aunque parezca un simple eslogan, en verdad es una declaración de honestidad brutal: el acceso a la información o la privación de ello es lo que transforma la percepción de la realidad de cualquier comunidad.

Por ese motivo y volviendo a lo que inspira en esta fecha hacer honor más que conmemorar, lo que nunca debemos perder de vista es lo que nos inspira a quienes tenemos como objetivo la difusión de la verdad, que en las palabras de Mariano Moreno se traduce en el pedido de que “Seamos, una vez, menos partidarios de nuestras envejecidas opiniones; tengamos menos amor propio; dése acceso a la verdad y a la introducción de las luces y de la ilustración: no se reprima la inocente libertad de pensar en asuntos del interés universal; no creamos que con ella se atacará jamás impunemente al mérito y la virtud, porque hablando por sí mismos en su favor y teniendo siempre por árbitro imparcial al pueblo, se reducirán a polvo los escritos de los que, indignamente, osasen atacarles”.

Porque “Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía”, nos dijo también Moreno, y es lo que jamás debemos perder de vista para alcanzar, de una vez y para siempre, nuestra tan anhelada libertad.

*Por Romina Rocha.

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7 junio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments

Confirmado: “Macri elige entre dos vicepresidentes, Fernando Iglesias o Luis ‘Beto’ Brandoni”. Por Claudio Hugo Naranjo

Mis últimos dos pronósticos no dejaron lugar a dudas: el 6 de febrero de 2019 anticipé que Cristian Fernández de Kirchner no era candidata a Presidente y después de la Feria del Libro aseguré que Cristina era la jefa de campaña de Alberto Fernández, las dos impresiones se plasmaron en realidad.

Luego de observar el descontento de los ‘Barones del Conurbano’ tras el dedo de Cristina de imponer a Axel Kicillof como precandidato a la gobernación de la provincia de Buenos Aires junto a la Intendenta de La Matanza, Verónica Magario, los Intendentes de la Tercera Sección Electoral, principalmente, ven complicada su reelección y van en busca de un corte de boletas -en el bajo fondo-, para no pasar al exilio, que augura una derrota estrepitosa.

Mauricio Macri, Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Marcos Peña y Emilio Monzó, leen la política bajo línea de flotación; con el cirujano apoyo de Jaime Durán Barba y Santiago Nieto, que anticipan cuales pasajeros cambiarán de avión en el aire, decidieron que el electorado de Cambiemos -los suyos-, los Desencantados –los suyos- y los Indecisos –los otros-, viajarán en un vuelo hacia Marte, el Planeta de la esperanza, el cual hoy necesita un cambio de astronautas.

Las mediciones televisivas –que son el ahora ya- dejaron ver que Luis ‘Beto’ Brandoni y Fernando Iglesias, tienen un amplio espectro de audiencia en todos los niveles sociales; los dos son creíbles. Los estudios dejan ver que el primero emociona en el universo televisivo y el segundo, marca la línea de combate que suma a los primeros y segundos –Cambiemos y Desencantados-, pero los dos no pertenecen al seno, a la matriz del PRO. Este dato elevado a las redes sociales, es la diferencia que hacen los analistas del oficialismo a la hora de hacerle definir al Presidente su Vice.

Mientras que Unidad Ciudadana, Alternativa Federal o el Frente Renovador, siguen los preconceptos matemáticos de los ’70, Cambiemos ingresa en los hogares argentinos para hurgar cuáles son realmente sus necesidades; ellos creen –los ciudadanos- que Brandoni o Iglesias, son auténticos defensores de sus ideas. Ahora falta que esos padres puedan convencer a sus hijos mayores de 16 años que el futuro no está en el pasado.

No es un problema que hoy lo pueden resolver ni Barba ni Nieto, es un desafío que está instalado en nuestros hogares; tengo seis hijos –de 16 a 36 años-, los seis votan a Cristina. Me pregunto, ¿qué puedo hacer en tan poco tiempo? Creo, con toda sinceridad a esta altura, algo… contar la historia-; pues bien, analicemos nuestras dificultades y pongamos en práctica la experiencia de los años vividos. Mis hijos tienen novias, amantes, esposas, ex esposas, ex esposos, hijas e hijos y nosotros a su vez, ya estamos separados de sus madres –o la gran mayoría-.

El escenario es complicado el tan solo revertir el pensamiento político de uno de ellos. Pero si les contamos nuestras propias historias, aquellas en que, desde Monte Grande para llegar a Constitución tardábamos una hora y media con suerte, o que desde Constitución al Obelisco demorábamos treinta minutos o que, en La Matanza o Quilmes no existía el Metrobús y para llegar a Capital tardábamos dos hora y medias, el conocimiento de nuestros seres queridos, pensando en el futuro, puede variar.

La libertad de acción, su libre albedrío no se discute. Queremos que ellos no pasen por las dificultades crónicas que cíclicamente atravesamos nosotros; no es imposición, es mostrarles que vean, que en tan solo cuatro años algo cambió. Mirarlos a los ojos –como lo hago- y decirles… es tu elección.

Mi peronismo, el que ya ustedes todos conocen, es pragmático, es decir, soy consecuente con mi origen, pero nunca me deje doblegar por los dogmas; busqué siempre desde mi simiente el bien común, los valores por los cuales se lucha por un ideal de país sin ideologías retrógradas, teorías viejas ni vetustas. Creo en el primer Perón, creo en Macri, creo que los dos vieron un país moderno, pujante, incursionando y empatizando con las grandes potencias mundiales. Solo deseo que sus hijos y los míos, sus nietos y los míos vivan en paz y orgullosos de este país.

El Presidente está atravesando por momentos difíciles, complicados. Fueron los mismos por los cuales tuvo que incursionar JF Kennedy, Winston Churchill, el mismo pueblo que no lo voto luego a Primer Ministro; Charles de Gaull en Francia, en su resistencia contra el nazismo. Los ejemplos sobran, los elegidos son pocos, el resto acompañamos, somos asistentes, esposa/os, hijos, funcionarios o ciudadanos, pocos somos ellos.

Hagamos un esfuerzo, es mentira que será el último, será un eslabón más en la gran cadena de la historia argentina. Habernos creído que ese esfuerzo que hicimos había sido el último, no nos permitió ingresar en el libro de la historia, tan solo fuimos la página 334. Faltan mil millones de años para que algo ocurra. Hagámoslo, sin esperar reconocimientos.

Macri y Vidal ya tienen a sus Vices, solo falta que nosotros… hagamos el resto.

Claudio Naranjo.
Escritor y Periodista.

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6 junio, 2019|Columnas de Opinion|0 Comments
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