El Senado nacional sufrió cambios importantes tras el triunfo del presidente Alberto Fernández. Ahora, su presidente, Cristina Fernández de Kirchner, quiere hacer valer algunas reglas que habían quedado olvidadas, aunque eso implique el malestar entre sus pares. Por otro lado, algunos aliados del Frente de Todos están «en desacuerdo» con ideas del Gobierno, mientras que el máximo líder de la oposición en el Senado se muestra conciliador y es escuchado por los legisladores de ambos espacios políticos.

El Senado nacional funciona un tanto distinto desde que el albertismo asumió el poder. Cristina Fernández de Kirchner, por ejemplo, finalmente le ganó la batalla a uno de sus máximos enemigos políticos -con quien tuvo severas discusiones públicas- y terminó desplazando, luego de 18 años ininterrumpidos, a una de las figuras que ya eran casi parte de la Cámara alta: Miguel Ángel Pichetto.

Así las cosas, ahora la flamante presidente del Senado quiere que las cosas en la Cámara sea más «a su estilo», y ese nuevo esquema de CFK empieza, desde hacer cumplir lo más mínimo, hasta el de no tolerar «desencuentros» dentro del oficialismo y lograr que las leyes salgan sin sobresaltos.

  • CFK en el Senado ya afronta 2 problemas, que espera sortear y resolver de inmediato. Incluso, algunos legisladores han denunciado públicamente que desde el oficialismo «presionan a sus miembros» para votar a favor de proyectos de Ley aún en contra de sus voluntades. La advertencia: votar en contra de decisiones del Ejecutivo es «votar contra Alberto» y eso sin dudas puede costarles un precio político.

Esos dos problemas tienen nombre y apellido: Uno es Daniel Rafecas, pliego que está «en veremos» en el Senado porque hay un grupo -incluyendo oficialistas- que no están de acuerdo con la designación del juez como procurador general.

La legalización del aborto es el segundo problema para Cristina y el Gobierno en el Senado, que tendrá que negociar con ajenos y propios del Frente de Todos para conseguir que se apruebe el texto enviado por Alberto Fernández, cosa que los menos crédulos catalogan de «difícil».

  • Mientras la presidente intenta que sus aliados en el Senado destraben los problemas, actúa en hacer cumplir las normas mínimas en la Cámara alta, normas que desde hace tiempo estaban en el olvido.

Y es que la vicepresidente CFK decidió cortar los micrófonos a senadores que se extiendan en su discurso durante más tiempo de lo estipulado por la ley. En ese sentido, Kirchner les prohibió a los senadores leer durante más de cinco minutos durante sus discursos, como indica el artículo 196 del reglamento que la verdad, muy poco se cumple.

Incluso, ya tuvo un debate con el senador Mario Fiad en días pasados, donde la vicepresidente de la nación le recordó al senador que no está permitido pasarse de los 5 minutos estipulados.

«Voy a hacer una aclaración sobre el debate en general. El artículo 196 prohíbe la lectura salvo el uso que durante 5 minutos pueden hacer los senadores y senadoras cuando se está debatiendo un proyecto de ley», dijo Cristina.

Y agregó: «Para todo lo que es cuestiones de privilegio y mociones no corresponde la lectura. Voy a aplicar el reglamento y a partir de los cinco minutos de lectura. Voy a cortarles el audio, porque si no, no me parece justo para el resto».

«Está prohibido leer más de cinco minutos en los proyectos y para las mociones y las cuestiones de privilegio no se puede. Voy a cortarles el micrófono», sentenció CFK.

Ese límite de 5 minutos, por supuesto, molestó a muchos legisladores, generalmente, los de la oposición.

Así las cosas, el Senado está dividido en dos grupos: los antiguos/históricos y los senadores «con menos experiencia».

Esos de menor experiencia política son, sin embargo, los que tienen mayor «sed» de protagonismo, y por supuesto CFK lo sabe, por ello, una de sus grandes aliadas en la Cámara alta es Anabel Fernández Sagasti: joven, de discurso tajante y afilado muy al estilo Cristina. En el último tiempo ha sido protagonista, incluso, se anota en todas las listas de oradores.

La mendocina es «la favorita» de Cristina Kirchner que la nombró desde el minuto uno, vicepresidente del bloque oficialista.

Luego, del lado de los «históricos», se encuentra el senador José Mayans, que lleva dentro del Congreso Nacional 18 años y tres meses como senador nacional por Formosa y es el presidente del bloque del Frente de Todos. No obstante, tiene sus desacuerdos con CFK.

Del lado de la oposición el que más sobresale es el senador Luis Naidenoff, quien es presidente del interbloque. Además, se anotó en todas las comisiones clave, que van desde la Bicameral de la Deuda hasta la comisión de Asuntos Constitucionales. No está catalogado como un legislador combativo, sino más bien conciliador.

Por último, desde el oficialismo -que está dividido entre los que responden a Alberto F y los que siguen a CFK-, aseguran que el Frente de Todos sobrevuela 2 posturas: La de Alberto Fernández que quiere gobernar, y la de Cristina de Kirchner que quiere poder.

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