Por Maximiliano Ferraro (*)

La decisión de Elisa «Lilita» Carrió de renunciar a su banca como diputada de la Nación y de retirarse de la política partidaria nos pone ante el desafío de hacer un análisis más profundo. Salir de la mirada inmediata de la coyuntura política es reconocer que desde los orígenes de la Coalición Cívica ARI defendimos un proyecto y una idea: que la Argentina sea una República de iguales. Hemos hecho aportes significativos al respecto, que sintetizamos en los conceptos de contrato moral, contrato republicano y contrato de distribución del ingreso, así como la defensa de una pluralidad de voces.

Hoy asistimos al cumplimiento de uno de nuestros objetivos fundantes como partido político: el fortalecimiento de la República. Por primera vez en 90 años un presidente, cumpliendo su mandato constitucional – que no pertenece al Partido Justicialista – le entregará el mando a otro presidente elegido por el pueblo, en el marco de un traspaso ordenado y en paz.

Por eso acompañamos y vivimos con tranquilidad la decisión de Lilita de despegarse de la vida política cotidiana. Seguirá comprometida en un sentido mucho más amplio que tiene que ver con el humanismo. Trabajará fuertemente en problemáticas que le preocupan y afectan a nuestro país y al mundo: el avance de populismos de izquierdas y derechas, las problemáticas de los migrantes y el cumplimiento de los derechos humanos. Tenemos la seguridad que desde allí hará un gran aporte. Y nos toca a nosotros, las nuevas generaciones, la responsabilidad y desafío de representar a la CCARI y a ese ideario que nos marcó Lilita en estos últimos 25 años.

La CCARI no sólo es usina de nuevas ideas, somos fuente de dirigentes formados, trayectorias intachables, legitimidad, conducta y autoridad moral. Desde nuestros lugares vamos a mantener y representar los principios que han guiado la vida y la actividad política de Lilita: la honestidad, la transparencia, la integridad y el compromiso de no mentir, no robar y no usar a los pobres.

Asimismo, sostenemos la unidad de Juntos por el Cambio, espacio que fundamos, y que va a representar a más de 10 millones de habitantes que nos votaron.

Personalmente asumiré como jefe de la bancada de diputados nacionales de la CCARI con el objetivo de continuar la coherencia ética de Lilita y nuestro partido. Trabajaremos con amplitud, pluralidad y responsabilidad los temas con los que nos comprometimos durante la campaña: baja de impuestos a las Pymes, fomento de industrias culturales y emprendedores, la educación como política del porvenir, una reforma judicial y el cuidado del ambiente, entre otros.

La sociedad con su voto ha decidido el peso y el contrapeso en el parlamento nacional ya que ninguna fuerza tendrá los dos tercios para cometer excesos desde el punto de vista institucional y constitucional. Juntos por el Cambio representará la primera minoría en un interbloque formado por la CCARI, la Unión Cívica Nacional, el PRO y Confianza Pública.

Consideramos que esos votos no pertenecen a ningún candidato o personalidad sino que expresan acompañamiento de valores ligados a los principios republicanos, a no garantizar la impunidad y a defender la libertad de expresión y la democracia.

Este alejamiento de Lilita de la política coyuntural nos encuentra con fuerzas renovadas, atentos a la voluntad de una ciudadanía activa y con el objetivo de avanzar hacia la salida de las recurrentes crisis económicas e institucionales que vivimos en Argentina.

(*) Presidente de la Coalición Cívica ARI y diputado nacional electo por Juntos por el Cambio.

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