Con unidad, torcer el rumbo es posible

Por Laura Montero,  Senadora Nacional .

El núcleo duro de Cristina sabe que están muy lejos de mantener el 54% de adhesión que la ciudadanía les dio. Supieron, apenas ganaron las elecciones del 2011, que no todo les sonreía y es por ello que vienen desplegando una variada gama de instrumentos de construcción de poder, reformas electorales, caja, medios de comunicación y el látigo de la AFIP y de Moreno intentando doblegar a los rebeldes.
Debo reconocer que en el arte de construir poder electoral han sido por demás creativos:
En el 2009, ante la inminencia de una derrota electoral luego de que perdieran la “batalla” por las retenciones al campo, adelantaron las elecciones e intentaron a través de candidatos testimoniales y listas colectoras engañar al electorado. Al no funcionarles esa estrategia, antes del 10 de diciembre (fecha en la que perderían la mayoría en el Congreso) realizaron modificaciones al sistema político: reformaron el código electoral, pasando incumbencias de la Justicia al Ejecutivo, creando las PASO con la idea de evitar que otros sectores peronistas se presentaran por fuera de su partido, y limitando la publicidad de las agrupaciones políticas, lo que sería bueno y más igualitario, salvo por el hecho de que la publicidad oficial, no regulada, se incrementó notablemente, dando al kirchnerismo ventaja sobre el resto.
En 2011 y luego de un nuevo cambio del Congreso que los dejó otra vez con clara mayorías oficialistas, volvieron a modificar la ley electoral, disminuyendo las posibilidades de fiscalización de los partidos sin grandes estructuras, ya que establecieron que los fiscales pueden votar solo en la mesa en la que están empadronados, impidiendo que se cubran mesas de lugares alejados con militantes de otros sitios, y eliminando totalmente la posibilidad de que sean fiscales habitantes de otros distritos electorales (Por ej. gran Buenos Aires con Capital Federal).
En el 2012 incluyeron como electores a menores de entre 16 y 18 años pues consideran que es un sector de la población de mayor afinidad con el gobierno, sumado al hecho de que quienes no tengan el nuevo documento (en este rango de edades) no aparecerán en los padrones, con lo cual suponen que mayoritariamente sus militantes votarán en este rango de edades..
En este 2013, se proponen la partidización de la elección de los miembros del Consejo de la Magistratura, de tal modo que el partido de gobierno podrá nacionalizar la elección, y además ser el único frente con posibilidad de tener en una sola boleta todos los candidatos, tanto a legisladores como a consejeros. Esto es así pues eliminaron la posibilidad de que la oposición utilice listas espejo (o sea, que distintos sectores opositores lleven la misma lista de candidatos a Consejeros de la Magistratura) con lo que, de haber una lista opositora unificada en este ítem, no podrá ir “pegada” a las de legisladores, lo que les permitiría tomar a la Justicia como un botín de su nueva “batalla” por el poder total.
Es hora de decir contundentemente basta. Y la solución parece estar al alcance de la mano. Una revisión de los resultados obtenidos en la última elección de octubre de 2011, me llevó a reflexionar que, si la oposición es capaz de lograr una lista unificada para el Consejo de la Magistratura y a la vez intenta articular una agrupación de partidos que compitan juntos en las PASO, hay grandes chances de frenar este atropello contra la República.
No es necesario que desde los sectores opositores entreguen absolutamente ninguno de sus principios. En esa lista opositora podría definirse que, según reglamento de la alianza de partidos, se repartirían los cargos por D´Hont, dando de este modo representación a cada uno de los principales sectores que formen parte de esta agrupación y esa lista única se enfrentaría, en octubre, cara a cara con el FPV.
¿Qué pasó en el 2011, y que habría pasado si se hubiera hecho esto?
El 60% de los diputados se eligieron en solo 6 de los 24 distritos (Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Tucumán y Mendoza)
Si hubiera habido unión en las PASO de todos los sectores de la oposición, este frente, con los mismos porcentajes obtenidos, habría logrado 41 diputados contra 35 del FPV. Pero al no haber unión, hubo solo 33 contra 43 del FPV.

La Presidente personalizó al Estado. Ha ido siempre “por todo”, aunque ese todo haya sido cada vez más miserablemente mezquino. Hoy el todo es enceguecidamente poder electoral, para sostener las mayorías en ambas Cámaras; mayorías que le han ido permitiendo  cambiar las reglas a su favor, no a favor de la Democracia, no a favor del bien común, ni de los ciudadanos, no a favor de un proyecto nacional y popular, sólo a su favor. Hoy con unidad, torcer el rumbo es posible.

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