Una cosa es que la ciencia concluya que el calentamiento global generalmente provoca huracanes, sequías, incendios forestales y todo tipo de otros fenómenos climáticos extremos. Pero otra cosa es vincular cualquier tormenta con el cambio climático y calcular el costo como consecuencia directa.

La ciencia de la atribución apareció con la ola de calor europea de 2003 que cobró la vida de más de 70.000 personas. Es relativamente fácil leer las temperaturas de un termostato y concluir que el verano fue probablemente el más caluroso de Europa desde al menos 1500. ¿Cuánto fue causado por el cambio climático? Un estudio de Nature en 2004 concluye con una certeza de más de 90% que la influencia humana fue la responsable de que se duplicara el riesgo de una ola de calor en 2003, condiciones que no se cumplieron en ningún otro año desde 1851. El documento, en coautoría con Peter Stott, quien encabeza el equipo de Monitoreo y Atribución del Clima en la Oficina Meteorológica del Reino Unido, es ahora uno de los estudios de atribución más citados.

El equipo de Stott dentro de la agencia de pronósticos británica ha estado produciendo análisis de respuesta rápida para cualquier número de eventos climáticos extremos, emitiendo porcentajes sobre la probabilidad de que cualquier sequía, inundación o incendio forestal haya sido causado por el cambio climático. La creciente influencia humana en el clima, junto con más datos y técnicas estadísticas más sofisticadas, ahora permite conclusiones mejores y más exactas. ¿La ola de calor de Moscú en 2010? El cambio climático ha aumentado la probabilidad de que ese récord se quintuplique, lo que se traduce en un 80% de probabilidad de que la ola de calor no hubiera ocurrido sin el cambio climático.

Eso no excluye la posibilidad de que el cambio climático no haya tenido rol alguno, pero está claro que las temperaturas cálidas cargan los dados hacia una dirección. Un análisis reciente llevó las cosas más allá aún: Si podemos afirmar con probabilidades que un solo evento fue causado por el cambio climático, ¿por qué no podemos expresar el rol del clima en dólares y centavos?

En septiembre de 2017, el huracán Harvey tocó tierra en Texas, lo que provocó inundaciones masivas en Houston y sus alrededores. Tres años es aun demasiado pronto para una contabilidad completa de todos los costos económicos: una sola tormenta a menudo tiene consecuencias visibles durante muchos años, incluso décadas, pero tan solo los costos económicos inmediatos de Harvey ascienden a al menos US$90.000 millones.

Incluso si el cambio climático hizo más probable el huracán Harvey, eso no significa que sea apropiado atribuir el costo total de US$90.000 millones al cambio climático. Aquí es a donde regresamos a la atribución. Las mejores estimaciones indican una fracción del riesgo atribuible al cambio climático en más de 70%, lo que resulta en daños climáticos directos de aproximadamente US$67.000 millones, con US$30.000 millones como el “límite inferior probable”, según el estudio.

Cargar incluso US$30.000 millones al azar (con sesgo), en un solo evento climático, es una suma enorme. Para poner esa estimación en perspectiva, un prominente modelo de economía climática creado por el ganador del Premio Nobel Bill Nordhaus valora los daños climáticos totales para EE.UU. durante todo el año 2017 en menos de US$30.000 millones.

El modelo Dynamic Integrated Climate-Economy (DICE) creado por Nordhaus es una herramienta clave para calcular el “costo social del carbono”, lo que debería costar una tonelada de CO₂ emitida a la atmósfera. Un elemento principal en ese cálculo es una función de daño que valora los costos del cambio climático no mitigado. El modelo ha sido considerado conservador durante mucho tiempo, haciendo una serie de suposiciones que son parciales a la baja ante el costo del carbono, y la función de daño se encuentra entre sus aportes más conservadores. En general, solo representa los “datos conocidos” del cambio climático.

DICE también utiliza una función de daño climático global, por lo que es un ejercicio de arriba hacia abajo. El cálculo ascendente de los costos del huracán Harvey que se pueden atribuir al cambio climático excede la estimación total descendente de DICE para EE.UU. en casi 50%.

Para ser claros, que Harvey haya causado US$30.000 millones o más en daños climáticos no prueba que DICE esté equivocado. El riesgo, después de todo, es igual al impacto multiplicado por la probabilidad. La ciencia de la atribución trata sobre especificar los impactos y conectarlos con el cambio climático. Si bien la probabilidad de huracanes del tamaño de Harvey ha aumentado, y esta próxima temporada de huracanes probablemente será más fuerte que la mayoría, afortunadamente, no es seguro que un huracán golpee y cause grandes daños.

Por ahora hay una industria artesanal de economistas tratando de contabilizar los costos económicos ascendentes del cambio climático. Todavía hay un largo camino por recorrer para llegar a algo cercano a una contabilidad completa. Pero el veredicto ya está claro: cuantos más daños climáticos pasen de “incógnitas conocidas” a la categoría de “datos conocidos”, y cuantos más eventos climáticos puedan atribuirse al cambio climático, más costoso será el cambio climático. Eso debería dar forma a la escala de nuestras ambiciones de acción climática para prevenir desastres climáticos.

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