Cumbre en Olivos: Massa definió con Fernández su «agenda bilateral» de cara a su visita a los EEUU

Tal como adelantó NCN hace unas semanas, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, ultima los detalles para su viaje que incluirá la visita a Washington y New York.

Por este motivo estuvo presente en la jornada de ayer en la Quinta de Olivos, junto a Alberto Fernández, donde comenzaron a gestar lo que será la “agenda geopolítica” que llevará adelante el mandatario.  En la mesa se puso en conocimiento lo que el Fernández dialogó con su par, Joseph Biden, con el objetivo de que la agenda de Massa pueda focalizar y profundizar las relaciones bilaterales entre Argentina y Estados Unidos.

Para e l jefe de Estado la gira oficial de Massa es fundamental, tanto que puso a trabajar en ello al canciller Felipe Solá y al ministro de Economía, Martín Guzmán, quienes elaboraron dos informes distintos para el titular de la Cámara Baja que llegará a Washington en seis días.

Por su parte trascendió que el ministro Guzmán,  acercó un dossier con la última información clasificada respecto a la negociación con la deuda externa, mientras que el canciller Solá preparó un documento reservado que aborda la balanza comercial, las inversiones de Estados Unidos en la Argentina y el conflicto comercial por las exportaciones de biocombustible.

Massa iniciará su gira con una cena ofrecida por Juan González, asesor especial de Joseph Biden para América Latina. La comida privada será el próximo domingo en Washington, y Alberto Fernández le pidió a Massa que abordará con González los siguientes temas:

El sentido multilateral de la política exterior de la Argentina. Eso significa -desde la perspectiva presidencial- que la Casa Rosada pretende mantener relaciones diplomáticas con todos los países del planeta, y que no adecuará su agenda geopolítica a la propia agenda del Departamento de Estado.

La intención de pagar la deuda externa y la necesidad del apoyo de los Estados Unidos para cerrar un acuerdo sustentable con el Fondo Monetario Internacional y el Club de París.

La decisión del Gobierno de apoyar las iniciativas de la Casa Blanca respecto al Tratado de París y el Cambio Climático.

La continuidad de las relaciones diplomáticas con Israel, pese al voto a favor de la creación de una comisión de Derechos Humanos que beneficia al grupo terrorista Hamas.

La decisión política de Alberto Fernández de liderar una agenda regional para profundizar la integración en América Latina.

La predisposición de la Argentina de acompañar la agenda sanitaria de la Casa Blanca respecto a la crisis del COVID-19

En estos encuentros con Meeks y Menéndez, acorde a los conversado ayer con Alberto Fernández en Olivos, el titular de la Cámara baja hará hincapié en la agenda multilateral del gobierno, en la ausencia de dependencia geopolítica de Argentina respecto a China y Rusia, en la predisposición presidencial de apoyar una salida democrática al populismo de Venezuela y en la intención política de profundizar las relaciones bilaterales con Estados Unidos.

En Washington y New York, Massa mantendrá reuniones con poderosos representantes de la comunidad judía en Estados Unidos. Alberto Fernández ya reiteró por canales diplomáticos que su decisión de apoyar al grupo terrorista Hamas en la ONU no significó desconocer al Estado de Israel o iniciar una campaña de persecución de los judíos en la Argentina.

Pese a estas consideraciones del Presidente, en Israel y Estados Unidos cayó muy mal que Argentina votara a favor de la organización fundamentalista que opera con misiles desde la Franja de Gaza. Y Massa deberá esforzarse para convencer a Dina Siegel y Jason Isaacson -miembros prominentes del American Jewish Committee- y a Jack Rosen, titular del American Jewish Congress, que Alberto Fernández respeta la integridad regional de Israel y que su voto en la ONU sólo fue una expresión realista de su agenda multilateral.

Ya en New York, en la tarde del 17 de junio, Massa coronará su gira con una reunión a solas con Bill Clinton. El expresidente demócrata aún influye en Washington y es muy escuchado entre los banqueros más poderosos de Wall Street.

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