De la paz ficticia al conflicto real. Por Francisco Sánchez

La mentada “paz social”, idea parida por Jorge Sapag y amamantada por Omar Gutiérrez, no es otra cosa que el maquillaje de la tensión y el posterior caos que sucede cuando no se toman decisiones; cuando no se tiene el pulso firme para dar solución a cuestiones centrales de sociedad.

Esa idea de contentar a todos, de hacer la vista gorda también, creció y creció, y cuando las circunstancias cambian, cuando los ingresos flaquean, cuando se pierde ascendencia, y noción de la realidad, se transforma en un monstruo que no se puede ocultar ni dominar.

No hay ni hubo, y a esta altura es claro que no habrá, valentía ni decisión para cumplir con una de las responsabilidades del Estado: poner orden y hacer cumplir la ley, tampoco hay capacidad para administrar los recursos de los neuquinos responsable e inteligentemente.

Casi nada. Los conflictos crecen y mirar para otro lado no los hace desaparecer. Los recursos parecen escasear y mirar para otro lado tal vez los hagan desaparecer.

Francisco Sánchez, Diputado nacional por Neuquén

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