El senador mendocino del Partido Justicialista, Adolfo Bermejo, anunció la decisión partidaria de no votar ningún tipo de           endeudamiento hasta que el gobernador electo asuma sus funciones impidiendo de esta forma que Mendoza acceda a los creditos del BID para obras de infraestructura.

Adolfo Bermejo

La más emblemática de estas obras es la planta de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU), la provincia tiene disponibilidad para acceder a un crédito por 25 millones de dólares para ejecutarla.

Así presentada la postura de la principal fuerza opositora, surge la necesidad de encontrar la motivación de tal decisión pensando que si comprendemos sus puntos de vista tal vez podamos alcanzar algún tipo de acuerdo que beneficie a los mendocinos.

No pasa desapercibido que los argumentos expresados públicamente intentan esconder u obviar una realidad, el dinero para financiar los emprendimientos que alcanza una cifra de 48 millones de dólares está disponible hasta el día 9 de diciembre, entonces esto nos pone en una situación irreversible. Hablar de “esperar al otro gobernador” en el discurso público es como decir “vamos a dejar a Mendoza sin las obras” en privado.

Es difícil entender a una fuerza política que en campaña dice “que va prender la economía” y su primera decisión post electoral es detener la obra pública, esgrimiendo argumentos que van desde la responsabilidad para endeudarse, hasta las formas en las que se les hace llegar el pedido de endeudamiento.

Y aquí es donde la contradicción derrumba el discurso opositor, si el problema es el nivel de deuda, ese es un dato de la realidad que no se altera por el cambio institucional de gobernador; si el temor es por la naturaleza del crédito en moneda extranjera, tampoco va a cambiar, pues todas las obras de infraestructura que se solventan con créditos internacionales tienen esta característica. Si el problema es de forma, si queremos una mesa de diálogo sobre los proyectos, eso sí es salvable porque depende de nosotros, de la gobernanza de Mendoza. Recordemos que el peronismo asumió el compromiso de apoyar estos proyectos y hoy no lo está respetando.

Finalmente, si como dejan entrever, no les cae a algunos políticos pejotistas el resultado de las elecciones, eso tampoco se puede cambiar, porque el pueblo es soberano y ya se expresó en las urnas.

El disfraz de la responsabilidad para tomar esta decisión se termina cayendo cuando la oposición de espalda a la ciudadanía desconoce deliberadamente la motivación del voto. Mientras ellos propusieron “prender la economía”, desde el oficialismo le propusimos a los mendocinos la continuidad de una sucesión de buenos gobiernos para poner un punto de inflexión en el proceso de decadencia que Mendoza padeció antes que el liderazgo de Cornejo marcara, en un contexto adverso, un cambio de rumbo categórico.

La decisión opositora se hace de espaldas al resultado electoral, de espaldas a las buenas prácticas políticas que mostramos mientras se lleva adelante una transición ejemplar y ordenada conforme a la voluntad política de continuidad expresada en las urnas.

Concluyo deseando que prime la cordura y la ética de la responsabilidad para abrir el diálogo y permitir que Mendoza y que nosotros, los que acá vivimos, no nos perjudiquemos por el freno a las obras de infraestructura pública, que además están vinculadas a la mejor gestión ambiental. Les cuesta comprender, entre otras cosas, que cada gobierno no funda un nuevo Estado, que se construye paso a paso, con coherencia y consistencia, pero esto es difícil de entender cuando permanentemente le proponen a la ciudadanía soluciones mágicas.

 

Pamela Verasay
Senadora Nacional por Mendoza (UCR- Cambiemos)

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