La diputada del Partido Obrero – FIT, Romina Del Plá, acompañó favorablemente la ley con un duro discurso contra el Congreso y los bloques políticos que la promueven como una respuesta eficaz contra la violencia hacia las mujeres.

«Este Congreso está tratando muy tardíamente esta ley que lleva el nombre de Micaela. Si no fuera por el enorme movimiento de mujeres que desde el primer Ni Una Menos en 2015 no para de crecer y que en la última semana ha producido un nuevo cimbronazo con la denuncia de Thelma Fardín, que se sumó a la conmoción que ya había producido la absolución a los femicidas de Lucía Pérez, no estaríamos tratando esta ley. Y eso que estamos ante una ley bien modesta, que lejos está de resolver los problemas de fondo».

«Ninguna ley de este tipo puede dar una respuesta eficaz mientras no se altere la estructura de un régimen social que necesita del sometimiento y la violencia contra la mujer como mecanismo auxiliar de opresión del conjunto de los explotados. Este Congreso es un pilar de ese régimen de dominación de la mayoría social, no un canal de resolución del problema. Por eso tampoco trata la modificación de la ley de educación sexual para que sea laica, científica y obligatoria, o el cupo laboral trans. Por eso negó el derecho al aborto legal y se somete a los acuerdos con las iglesias».

Del Plá continuó: «Acá tenemos un problema muy serio porque este es el mismo congreso que le da $11 por mujer a los programas destinados a asistir a las mujeres víctimas de violencia, mientras una mujer es asesinada cada 30 horas en este país. Hay una enorme contradicción entre dónde se ponen los recursos del país y las necesidades sociales. Esta contradicción es la que se expresa en los índices escalofriantes que tenemos en este país, donde cada 3 horas una niña de entre 10 y 14 años se convierte en madre. ¡Eso es violencia contra la mujer!»

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