El Gobierno entrante implementará un «plan contra el hambre» que beneficiará a unas 1.800.000 madres con nenes menores de 6 años, pero además, se supo también que el Alberto Fernández convocará a algunos opositores para que formen parte de ese proyecto social. Así lo confirmó el diputado nacional Daniel Arroyo, que aseguró que «queremos incorporar gente de la oposición y de otros partidos porque en esto hay que eliminar la discusión electoral».

El presidente electo Alberto Fernández implementará, desde el día uno, un plan contra el hambre, el cual fue dado a conocer por Daniel Arroyo, asesor de Alberto y principal candidato a ocupar la cartera de Desarrollo Social.

Entre los beneficios del «Plan contra el Hambre», explicó que beneficiará a 1.8000.000 mujeres con nenes menores de 6 años, que recibirán una tarjeta de banco público que permitirá comprar cualquier tipo de alimentos, excepto bebidas alcohólicas.

El monto que permitirá gastar estará asociado a otros ingresos, para cubrir la brecha “que le falta para completar la canasta básica», dijo Arroyo.

Sin embargo, el también diputado nacional y probable ministro de Desarrollo Social, afirmó que convocarán a dirigentes opositores a formar parte del plan contra el hambre que se instrumentará en los primeros meses del próximo gobierno.

Al respecto afirmó que «lo que resuelve la grieta es el trabajo» y que «cuando hay políticas públicas el debate pasa a ser cómo mejorarlas».

«Queremos incorporar gente de la oposición y de otros partidos porque en esto hay que eliminar la discusión electoral», afirmó Arroyo  a radio Mitre.

También dijo que sumarán a dirigentes de organizaciones y movimientos sociales que, aseguró, «son parte de la solución» y con quienes dijo tener un «contacto permanente».

«Creo que el gobierno de Alberto (Fernández) va a ser un gobierno de diálogo y de capacidad de gestión. El plan contra el hambre genera un consenso entre todos los sectores», afirmó Arroyo.

Según él, los pilares fundamentales del plan serán garantizar un acceso a los alimentos básicos a los sectores más vulnerables y bajar los precios de una canasta básica de alimentos que incorpore todos los nutrientes necesarios.

«Vamos a arrancar con las madres de chicos menores de 6 años y con la gente que organiza comedores, a los que se les dará una tarjeta que permitirá comprar solo alimentos, y no extraer dinero», explicó Arroyo. Además dijo sentirse alarmado por la caída sostenida del consumo de leche ya que es «el más bajo en 29 años», y por el aumento de demanda en comedores y merenderos.

«Actualmente hay 8 millones de personas que reciben asistencia alimentaria en el país. De esas, el 20% tienen chicos menores de 6 años. Arrancaremos por ahí», afirmó Arroyo.

Por otra parte, garantizó que a diferencia de la Asignación Universal por Hijo, las tarjetas «no será para extraer dinero» sino «un adicional» para gente que ya asiste a comedores y que habrá «un observatorio en tiempo real para seguir la evolución del plan».

A su vez, sostuvo que será parte fundamental del proyecto reconvertir planes sociales en trabajo, por eso es que el plan será también «un gran plan de empleo» en 5 sectores: construcción, producción de alimentos, textil, economía del cuidado y reciclado.

«Una parte de esta gente conseguirá trabajo y otros necesitan ayuda para conseguir máquinas y trabajar por su cuenta», analizó Arroyo. Y agregó: «El vincular planes sociales y trabajo es compartida con todos. Hay que trabajar con muchos sectores».

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