La Cámara de Diputados le dio media sanción al Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento; una norma que apunta a promover el mayor desarrollo de la industria del software y de servicios informáticos y digitales. La votación en general fue de 182 votos afirmativos contra 2 negativos.

El texto lleva las firmas de los diputados Marco Lavagna (FUNA), Luciano Laspina (PRO) y Fernando Brügge (Córdoba Federal).

La Economía del Conocimiento está integrada por aquellas actividades productivas que se caracterizan por el uso intensivo de tecnología y que requieren capital humano altamente calificado. Representa a sectores de enorme potencial de desarrollo para futuras generaciones.

Como miembro informante, Brügge, uno de los autores del proyecto, se refirió a la ley de software como antecesora a la propuesta y destacó el crecimiento que significó su sanción. Remarcó que la actual iniciativa tiene en cuenta los “avances de la ciencia y la tecnología y los conceptos de autodesarrollo y talento”.

Además, el diputado de Córdoba Federal valoró la “ampliación de rubros” que prevé, como la «producción audiovisual, la biología, la geología y los servicios profesionales». Entre los beneficios fiscales, mencionó la baja de impuesto a las Ganancias y del IVA.

Por su parte, el diputado Facundo Garretón (PRO) destacó que “estamos ante una de las leyes más importantes para Argentina” y la calificó como una “norma necesaria para acompañar la cuarta revolución industrial que se vive gracias al avance tecnológico”.

“Contemplar la economía basada en el conocimiento permite que Argentina esté a la altura de estos nuevos desafíos”, ponderó Garretón.

Por su parte, el diputado Pablo Carro (FpV-PJ) señaló que “en el 2018, sólo en Córdoba, el sector del software empleó a más de 10 mil personas”. Además, especificó que “en ese periodo la industria del software facturó más de 15 mil millones de pesos, donde el 82% estuvo dirigida a clientes en Argentina”.

Sin embargo, remarcó que hay aspectos en la ley que están poco claros: cuestionó la noción de “autodesarrollo” que se propone y pidió que se modifique “el fondo de emprendedores” y se respete la versión original que estaba dirigido al desarrollo de pequeños desarrollos.

En el mismo sentido, Roberto Salvarezza (FpV-PJ) cuestionó que “la ley no abarca a todo el sector y tiene conceptos poco claros”.

Asimismo, el diputado señaló que “es imposible avanzar en el fortalecimiento de la economía del conocimiento sin sostener el sistema de ciencia y tecnología del país”.

A su turno, José Luis Ramón (Protectora), autor de un dictamen en minoría, expresó que “vamos a apoyar en general, porque creemos que es crucial para el crecimiento del país”.

Ramón destacó que es “una norma que aporta cuatro ventajas a las empresas que adhieran al proyecto: garantiza estabilidad fiscal, un bono de crédito fiscal, desgravación del 60% en el impuesto a las ganancias y, por último, no pagar los ingresos brutos”.

Por su parte, la diputada Karina Banfi (UCR) defendió la norma y consideró que “es vital para el crecimiento del país, ya que permitirá el aumento de la productividad y el empleo e impactará en todos los sectores económicos”.

Alejandro Grandinetti (FUNA) también recordó la ley de software de 2004 y ponderó que “por primera vez tuvimos una política de Estado y esperamos que esta norma sea su continuidad”. Recordó además “que gracias a esa iniciativa el país creció a un 14% anual”.

A continuación, el diputado Nicolás del Caño (FIT) consideró que “esta ley lo único que hace es beneficiar a las grandes empresas tecnológicas”.

El Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento impulsa el desarrollo productivo e innovador para generar ecosistemas regionales de articulación nacional y proyección internacional.

La ley impone un nuevo régimen que tendrá vigencia desde 1° de enero de 2020 hasta el 31 de diciembre de 2029. A través de exenciones impositivas, promueve los siguientes rubros: software, servicios informáticos y digitales; producción y posproducción audiovisual; biotecnología, neurotecnología e ingeniería genética; servicios geológicos y de prospección; servicios profesionales de exportación; nanotecnología y nanociencia; industria aeroespacial y satelital; inteligencia artificial, robótica, (IOT) Internet de las cosas.

Asimismo, tiene como objetivo duplicar los empleos en este campo, de 215.000 a 430.000, y generar exportaciones anuales por 15 mil millones de dólares.

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