Los desastres que han asolado a la humanidad han dejado un recuerdo particularmente intenso, ya sea un terremoto que mata e impone su horror de golpe o una epidemia que tiene un efecto acumulativo como una guerra con un enemigo oculto donde muchos sienten que pueden ser sus víctimas porque se ha declarado una sentencia de muerte sobre sus vidas que en cualquier momento puede ejecutarse.

No podemos dejar de prever los efectos comunitarios e individuales surgidos después de la pandemia.

Es comunitario porque pone de relieve la importancia de los vínculos personales, familiares e institucionales que las personas que habitan un mismo territorio poseen y que pueden favorecer o dificultar la aparición y la resolución del sufrimiento psíquico.

Los organismos sanitarios internacionales señalan que tanto para los países de alto nivel de ingresos como para aquellos de bajos niveles de ingresos el abordaje comunitario debe ser prioritario especialmente desde una perspectiva de salud pública.

La salud mental comunitaria es un objetivo, individual y de toda la población de un territorio, y requiere una metodología de trabajo concreta, que implica compartir tareas e intenciones con otros recursos del propio territorio, sanitarios, sociales, laborales, asociativos, instituciones de diversa índole, etc.

Abarca la problemática de la edad infanto-juvenil, de la edad adulta y de la vejez y los ámbitos de los trastornos mentales y de las adicciones. Por eso debemos intentar actuar con la mayor racionalidad posible y entonces:

  • Capacitar para la elaboración de un diagnóstico de salud de la comunidad, detección de necesidades asistenciales, formulación de estrategias de abordaje y optimización de recursos institucionales y comunitarios en salud mental.
  • Sistematizar enfoques teóricos, estudios empíricos y desarrollos metodológicos y técnicas relevantes en el campo de la promoción de la salud mental, de la prevención del trastorno mental, del aspecto comunitario de los tratamientos y de la rehabilitación psicosocial en salud mental.
  • Proporcionar las bases conceptuales y los recursos metodológicos necesarios para la comprensión y evaluación de situaciones personales, familiares y comunitarias marcadas por la presencia de un problema de salud mental.
  • Familiarizar con el estudio interdisciplinar de la salud mental y adicciones y de las experiencias y relaciones que implica.
  • Dotar de competencias profesionales para la intervención en el campo de la salud mental comunitaria a partir de diferentes disciplinas y trabajando en equipo y en red, bajo el paradigma de la “recuperación” o “restablecimiento”, teniendo como objetivo la mejora de la calidad de vida.
  • Ofrecer un marco institucional para el análisis, la reflexión, la discusión en grupo y el diseño de proyectos de investigación, desde una perspectiva interdisciplinaria y multi profesional sobre la problemática comunitaria o sobre un paciente en particular.

 

*Esteban Tancoff es licenciado en Psicología
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