El Padre de la Patria, el perdón, la libertad y Malvinas

De las cartas que se conservan de Don José de San Martín, existe una que testimonia acerca del conocimiento que tenía el Libertador sobre las Islas Malvinas.

La carta original de San Martín fue comprada por el gremio de los diplomáticos argentinos en 1988 en una subasta en Londres, Inglaterra, y luego donada a la Cancillería Argentina, cuyo original se conserva en el archivo de la institución. El Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur ubicado en el Espacio Memoria, Verdad y Justicia (ex ESMA) expone una copia que se encuentra en sala abierta al público.

La misiva lleva la fecha 14 de agosto de 1816, apenas unas semanas posteriores a la declaración de la Independencia. En aquel momento el General San Martín, que además ostentaba el cargo de gobernador de Cuyo, estaba sumergido en el trabajo de reclutamiento de hombres para engrosar las filas de su ejército y continuar con la campaña libertadora. Fue así como el Padre de la Patria le escribe al gobernador de San Juan donde le cuenta que libró un oficio al ministro de Guerra, Coronel Luis Beruti, con el fin de liberar prisioneros condenados en los territorios de Patagones y Malvinas para que se sumaran al Ejército de Los Andes. La realidad histórica cuenta que en las islas australes no había prisión alguna, sin embargo, en aquella época era común que algunos hombres acusados de acciones criminales, fueran enviados a Malvinas para cumplir sus condenas haciendo trabajos arduos en medio de un clima hostil, la soledad implacable e inexistentes comodidades. Las palabras textuales de la epístola dicen así:

«(…) disponga que todos los de alta clase que se hallen presos en esa jurisdicción de su mando sentenciados a los presidios de Patagones, Malvinas u otros sean remitidos a esta capital con copias de sus respectivas condenas y a la mayor seguridad posible comprendiendo también en ellos a los desertores contumaces en este delito».

San Martín tenía por objetivo reunir a la mayor cantidad posible de soldados para integrar el Ejército de Los Andes, que unos meses más tarde se convertiría en el famoso cruce de los Andes, la segunda cordillera más grande del mundo; una acción épica que todas las escuelas militares alrededor del Globo admirarán y estudiarán. El propósito era liberar a Chile y al Perú del imperio español para hacer así una Patria Grande del Sur americano.

Fue así que el Ejército sumó alrededor de cinco mil hombres para el el 17 de enero de 1817 cuando se lanzó la campaña heroica. Esa fuerza estaba compuesta por guerreros formados, esclavos, gauchos, campesinos e indígenas, todos ellos de diferentes edades. Don José había encontrado además en los hombres condenados de una u otra manera, una forma de darles una oportunidad para salvarse, ya sea  recuperando su libertad, pero sobre todo, su dignidad.

«(…) con el objeto de hacer útiles al Estado estos individuos, retrayéndolos de sus pasados extravíos, los conduzcan por las sendas de la probidad y honor con provecho de la causa pública».

Con la Revolución de mayo de 1810, entre otras cosas, se declara que las Malvinas serán gobernadas por las Provincias Unidas del Río de la Plata. De hecho, la Primera Junta ordena el pago de los sueldos debidos al ex comandante de Malvinas, Gerardo Bordas. Esto y otros tantos hechos con documentación que los respalda -incluida esta carta- reafirman la soberanía argentina sobre el archipiélago austral.

                                                                                                                 Silvina Batallanez