En medio de una disputa cabeza a cabeza, con la etapa de las audiencias públicas finalizada, el debate por la legalización del aborto entró este martes en su etapa final con los diputados del plenario en busca de un dictamen que atraiga la mayor cantidad de indecisos.

Este martes comenzó el debate interno en plenario de comisiones con la discusión del dictamen final que saldrá de la larga discusión que comenzó hace dos meses. La base del proyecto es el que han firmado 71 diputados que apoyan la legaliación del aborto, pero en busca de los indecisos, se aceptarán modificaciones.

Una de ellas y la que más podría acercar adeptos, es la de la objeción de conciencia. Con la salvedad de que toda institución de la salud tiene que tener al menos un profesional dispuesto a realizar el tratamiento en debate.

Como el proyecto se debatirá el 13 de junio, la compulsa será para determinar cuál de los dos dictámenes se tratará primero en el orden del temario. Entre las cuatro comisiones intervinientes se suman 102 diputados, pero de los cuales hay 23 que firmarán más de una vez el despacho ya que integran más de una comisión.

Hoy por hoy la disputa esta abierta, como se dice desde un principio, la pelea es voto a voto. En este caso, firma a firma.

Las cuatro comisiones

La comisión de Salud que preside la diputada del pro, Carmen Polledo, tiene 35 integrantes, 20 están a favor de la iniciativa, mientras que 15 están en contra. En Legislación General, cabecera del debate, también se impone el si, aunque con mayor paridad, 15 legisladores apoyan el proyecto y 13 lo rechazan.

También en la comisión de Familia, Niñez y Adolescencia la cosa esta pareja, de los 31 diputados hay un virtual empate. Mientras que la última de las comisiones, la de Legislación Penal, que preside Gabriela Burgos (UCR), se encuentra en una situación diferente con mayor rechazos que adhesiones.

Especular por un dictamen que cuente con mayoría hoy es aventurado. Las posiciones tendrían los votos para imponer el dictamen pero los números son tan ajustados que los días de debates pueden derivar en un final abierto.

Por lo pronto, comenzó la discusión interna entre diputados, con la fecha del 13 en el horizonte, tendrá que tener lugar una definición el próximo martes, un día antes del inicio de la sesión.

Intervenciones en el Debate 

La primera en tomar la palabra fue la diputada Victoria Donda (Libres del Sur), una de las principales impulsoras de la iniciativa de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. “Es un orgullo y un honor representar la voz de millones de mujeres que se han expresado a favor del reconocimiento de los derechos de la mujer”, comenzó.

“Hemos trabajado en un proyecto consensuado. Lo que llegue al recinto seguramente no es lo que querríamos, es el proyecto posible, es el consenso posible”, agregó, al reconocer las modificaciones en discusión al texto original.

Por su parte, Ivana Bianchi (Unidad Justicialista) criticó la iniciativa de la Campaña por el Aborto Legal y dijo que “no se tiene a la vida como primordial, se supone que no hay vida desde la concepción”.

Asimismo, Bianchi realizó varias observaciones y cuestionó que “no todos los profesionales de la salud están capacitados para hacer un aborto”, que “no hay que pedir denuncia penal en caso de violaciones, por ende estamos ayudando al violador” y que “no hablan de qué tipo de malformaciones permite” la IVE.

Brenda Austin (UCR) celebró la discusión al considerar que “hemos avanzado y sacado debajo de la alfombra a un tema que era tabú para la sociedad argentina”. “En nuestro país mujeres de toda edad y clase deciden interrumpir un embarazo, lo que se discute es en qué condiciones lo hacen”, agregó Austin.

Igualmente, se dirigió a sus compañeros de bloque para persuadirlos a favor de la iniciativa y recordó que “los ministros de Seguridad, de Salud y de Ciencia nos dijeron que no es un problema de seguridad y materia penal, que es un problema de salud pública y que no hay acuerdo” sobre el comienzo de la vida.

En tanto, Carla Pitiot (Federal Unidos por una Nueva Argentina) explicitó su postura en contra de la despenalización del aborto: “Tenemos el derecho constitucional de defender las dos vidas, ¿creen realmente que la legalización va a solucionar de forma mágica los problemas con la educación y la salud?”.

“El aborto va a tener siempre un costo irreversible, que tiene que ver con la vida de inocentes y niños por nacer y la declinación de los valores de la sociedad. Se contrapone con los principios de la Constitución, la vida no es negociable”, dijo Pitiot.

En sintonía con Donda y Austin, Mónica Macha (FpV-PJ), sostuvo que el debate “es una cuestión de salud pública y de generar condiciones de igualdad”.“La clandestinidad del aborto implica violencia de género, en instituciones sanitarias como judiciales, son modos de negarles un derecho a las mujeres. Nosotros estamos por el derecho a decidir de las mujeres, por las maternidades deseadas”, dijo Macha.

En contra de los proyectos sobre interrupción voluntaria del embarazo, David Schlereth (PRO) manifestó que “nunca la solución será la eliminación de la vida humana, por eso la necesidad de trabajar en proyectos con contención y agilidad en trámites de adopción”.

Por su parte, Romina Del Plá (Frente de Izquierda) sostuvo que “cualquier voto contrario es seguir sosteniendo el aborto clandestino y la muerte de mujeres, por eso el 13 tenemos que seguir haciendo historia como nos reclaman las nuevas generaciones de jóvenes”.

Cornelia Schmidt Liermann (PRO) rechazó la iniciativa e insistió sobre el punto que “falta la mirada del niño por nacer, no está en ninguna parte del proyecto en discusión”. “Estoy profundamente convencida que hay vida desde la concepción”, añadió.

Desde el mismo bloque, Sergio Wisky, defendió la despenalización y se refirió a su condición de médico. “Pesa mucho mi profesión, que adquirí en un hospital público. Eso me exige ponerme en el lugar del otro. Hoy la política sustantiva es la libertad y la autonomía de la mujer, que tiene derecho a decidir sobre su cuerpo”.

“Este debate es mucho más importante que el de una política sanitaria: estamos hablando de la libertad”, agregó Wisky.

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