En medio de una crisis económica galopante y una emergencia alimentaria aprobada en el Congreso Nacional, el senador y ahora candidato a Diputado por la Ciudad por el Frente de Todos hizo un insólito pedido al Senado: quiere que la Cámara alta le imprima 1.000 ejemplares, no solo en medio de una crisis económica que amerita austeridad por parte de los políticos, sino en medio de su campaña como candidato a legislador por el kirchnerismo, por lo que aseguran que busca sacar ‘ventaja’ con la distribución de los ejemplares a costa del dinero del Estado.

Para beneficiarse en su campaña electoral gracias al dinero del Estado, el senador Fernando “Pino” Solanas quiere que el Senado le imprima 1.000 libros de su gestión como integrante de la Cámara alta, entre los años 2013 y 2019.

El pedido resulta absurdo, ya que Solanas se encuentra en medio de su campaña como candidato a diputado en la Ciudad por el Frente de Todos, y la impresión de los ejemplares, serían claramente para ser repartidos durante la campaña y así sacar un ‘ventaja’ ante sus contrincantes.

El pedido además resulta innecesario, cuando el país se encuentra atravesando una profunda crisis económica y el mismo Congreso Nacional acaba de decretar emergencia alimentaria en todo el país.

El ejemplo debe ser dado inicialmente por los políticos, que en sus discursos pregonan el ‘cambio’ y la ‘austeridad’, pero llevan adelante algunos pedidos que en el contexto en el que se encuentra Argentina resultan insólitos.

Según consiga el periodista Mariano Casal, del diario Ámbito, el pedido se debe a un decreto firmado el lunes último por la titular del cuerpo, Gabriela Michetti, que “declara de interés la publicación del libro ‘Balance de gestión.2013-2019. Senado Fernando Ezequiel Pino Solanas”.

En ese decreto Michetti dispone “la impresión y publicación de 1.000 ejemplares de esa “obra” a través de “la Dirección General de Publicaciones y su impresión en la Imprenta del Congreso de la Nación, para su distribución gratuita”.

Además, “los gastos de publicación serán imputados al presupuesto del Honorable Senado de la Nación en sus partidas correspondientes”. No obstante, el decreto también deja claro que la medida se tomará “ad referéndum” de “la oportuna ratificación del Cuerpo previo a la impresión de la obra ut-supra mencionada”.

«Ahora tenemos que trabajar para todos y todas los argentinos que hoy sufren pero que también sueñan con un Gobierno que les devuelva la esperanza”, dijo Solanas en junio, cuando se reunió con el candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández.

Pero paradójicamente, el senador ha sido cuestionado en varias oportunidades por sus elevados gastos. El último reclamo se lo hizo en vivo por TN el economista Roberto Cachanosky, cuando debatían sobre la crisis económica y las más de 21 millones de personas que reciben algún tipo de asistencia del Estado.

“Eso lo pagamos los contribuyentes. Y no tiene nada que ver con el liberalismo. El presupuesto de gente asignada al Senado es de $ 9157 millones al año, lo que significa que cada senador nos cuesta a los contribuyentes 11 millones de pesos al mes», le cuestionó el economista.

Como respuesta, el legislador se defendió: “Parecería que ahora quieren suprimir al Senado. Somos senadores nacionales y como tales estamos obligados a dar respuestas ante cualquier necesidad. Yo tengo un equipo grande y por eso soy el senador que más proyectos presenta y más trabaja. Porque uno no es sabio, uno trabaja con un equipo”.

Ahora, no solo es cuestionado por sus dichos, ya que este año aseguró en una entrevista con LN+ que un senador «ganaba poco», sino que la decisión de pedir la impresión de sus 1.000 libros irritó a algunos de sus pares dentro del Congreso, porque aseguran que con la distribución de los ejemplares, busca sacar rédito en su campaña electoral con presupuesto asignado para el Congreso.

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