En base a una encuesta realizada por la Universidad de San Andrés, en la que se le consultó a 1006 personas entre el 26 de Febrero al 7 de Marzo de 2019, siendo todas ellas adultos de 18-64 años conectados a internet en Argentina, surgen algunas aproximaciones acerca de la dimensión espiritual de los argentinos en la actualidad. La misma fue realizada en 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, vía digital, para indagar sobre la satisfacción con el desempeño de los poderes políticos y las políticas públicas y sobre la opinión respecto de los principales líderes políticos nacionales, así como de tendencias y coyuntura.

Pero el tema principal de este trabajo es construir una idea aproximada sobre las creencias de los argentinos para, desde allí, comprender cuál es la idiosincrasia de nuestra identidad nacional y en qué franjas etarias es más fuerte el arraigo a la fe.

Por un lado, en el espectro de los encuestados lo que se encuentra es que el 75% cree en Dios o en un ser superior, hablando ampliamente y en líneas generales, mientras que un 15% dice no creer en nada. El restante 10%, que dice No Sabe/No Contesta, en verdad podría reflejar ese universo de la posibilidad en el que, ante la duda o la angustia, a veces pueden creer en algún dios.

Luego, cuando las preguntas se hacen más puntuales, como determinar cuánto tiempo se dedica a rezar o respecto a las creencias particulares, un 59% cree en la vida después de la muerte mientras que un 23% no. Por otro lado, un 46% cree en un cielo donde la gente que ha tenido una buena vida será eternamente recompensada. Además, un 32% cree en un infierno donde la gente que ha tenido una mala vida y una muerte sin haber sido perdonada serán eternamente castigadas.

En contraste, un 46% no cree en el infierno mientras que un 35% no cree en el cielo. Si bien hay una mayoría superlativa de creyentes, las creencias no parecen responder estrictamente a los cánones de la religión dominante. Así, si bien la mayoría cree en la vida después de la muerte, la creencia tradicional en el cielo y, en menor medida, en el infierno encuentra una proporción menor de creyentes.

Toda esta información es relevante en tiempos en los que se redefinen los destinos de la comunidad, ya que en año electoral tener en cuenta estas dimensiones puede ayudar a comprender hacia dónde se dirigen las expectativas de los argentinos más allá de lo estrictamente material y, desde allí, las alternativas que se pueden construir pueden ser útiles para los candidatos a la hora de encarar sus propuestas.

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