Si bien el viaje se concentra en la reunión que mantendrá con diplomático Ernesto Araujo, el canciller Felipe Solá arribó a Brasilia con la mira puesta en “limar asperezas” con el presidente de ese país, Jair Bolsonaro.

Se espera que ambos mantengan un primer acercamiento formal y derive en una futura reunión entre Bolsonaro y el presidente Alberto Fernández para dejar atrás los enfrentamientos verbales y relanzar las relaciones bilaterales.

El objetivo central se centra en  relanzar las relaciones bilaterales bajo los temas en los que ambos gobiernos están de acuerdo: «La necesidad de incrementar el comercio bilateral, intercambio de innovación tecnológica, desarrollo de la tecnología 5G y combate al narcotráfico».

Desde el Gobierno aseguraron que «La meta es correr la cuestión de las diferencias ideológicas y privilegiar el vínculo bilateral entendiendo que ningún país puede crecer sin el otro y que las diferencias ideológicas pueden quedar de lado a la hora de buscar incrementar el vínculo comercial intentando en ese sentido, que Brasil entienda que el acuerdo Unión Europea-Mercosur no es de aplicación inmediata, así que podemos avanzar en otras cosas en las que sí estamos de acuerdo».

Al ministro de Relaciones Exteriores lo acompañará en su viaje el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, para luego encontrarse con el embajador, Daniel Scioli.

La estadía en Brasil será de dos días y además del encuentro entre Solá y Araújo, Beliz mantendrá una reunión con el jefe de Gabinete de Seguridad Institucional de la Presidencia, Augusto Heleno.

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