Cambiemos realizó su gestión con un claro desequilibrio parlamentario. Un libro revela cómo actuó la minoría oficialista en el Congreso.

La desventaja numérica del macrismo en las dos cámaras del Congreso de la Nación representó un obstáculo para muchas de las iniciativas oficiales, pero también dejó en evidencia la habilidad de algunos armadores de Cambiemos para lograr consensos.

El libro «Gobernar en Minoría. El karma de la gestión Cambiemos», del periodista José Ángle Di Mauro, se concentra en revelar los entretelones de estos casi cuatro años de actividad en las cámaras de Diputados y Senadores.

Di Mauro sostiene en su nuevo trabajo que «Macri confiaba en que el Congreso de la Nación no sería un obstáculo para su gestión de gobierno, convencido de que la experiencia de no haber nunca tenido mayoría en la Legislatura porteña durante sus ocho años como jefe de Gobierno era un antecedente suficiente para albergar optimismo», según recoge Infobae.

Sin embargo -afirma- «no tardaría en advertir lo contrario, aunque la aprobación rápida de una serie de leyes clave como el acuerdo con los holdouts dio margen a la ilusión de Cambiemos de que el Parlamento sería un ámbito donde podría llegar a consensuar, a pesar de su inferioridad numérica en ambas cámaras».

Di Mauro observa que Macri encontró en el Parlamento «obstáculos permanentes que le pusieron límites a sus planes». De hecho, «el ‘reformismo permanente’ que el Presidente proclamó cuando acababa de lograr un resonante éxito electoral en las elecciones de medio término, y se diluyó en las esferas parlamentarias», analiza.

Al asumir su mandato en diciembre del 2015, Macri contó con 87 diputados de Cambiemos contra 97 del Frente para la Victoria, pero en el Senado tuvo menos de la mitad de senadores que el bloque del PJ-FPV: 15 contra 39.

El ideólogo del Bloque Justicialista:

Entre los numerosas situaciones de las bambalinas parlamentarias que reconstruye Di Mauro, figura la del rol de ideólogo del «Bloque Justicialista» que tuvo el actual candidato a vicepresidente de Roberto Lavagna, Juan Manuel Urtubey, pese a que nunca formó parte del mismo.

«El Gobierno necesitaba esa división en la bancada del FPV, para reducir al bloque K y generar un espacio con el cual consensuar leyes. Se daba por descontado que ese objetivo contaba con la anuencia de José Luis Gioja, entre otros. Y siempre se supuso que el ex gobernador sanjuanino estaría entre los que se irían al nuevo bloque. Pero eso nunca sucedió. Quienes esperaban que Gioja se alejara tenían sus razones: él era quien le había puesto el nombre al Bloque Justicialista, según confiesa uno de los 17 que se fueron. La razón por la que no se fue está en la normalización del PJ, que al final lo tuvo a él al frente. Gioja entendió que si le ponían el mote de «traidor» que recibieron los que se fueron, sería muy difícil que lo eligieran para presidir el partido», relata el periodista.

Di Mauro describe el origen de lo que terminó siendo la unión de la oposición, cuando por primera vez gran parte del peronismo, el kirchnerismo y el masssimo se unieron para rechazar el proyecto de reforma previsional impulsado por el Ejecutivo en Diputados, indica Infobae.

Pero la génesis, para el autor hay que encontrarla «en el debate por Ganancias, a fines de 2016, cuando se gestó aquella recordada conferencia de prensa que mostró por primera vez a la oposición que venía colaborando con el gobierno junto al kirchnerismo. El Gobierno se ilusionó con el daño que al massismo le generaba aparecer en una conferencia de prensa junto a Alex Kicillof. La frutilla del postre la dio la unión que se dio a fines de 2018, cuando la oposición le birló sorpresivamente un lugar en el Consejo de la Magistratura a Cambiemos».

Qué presidente tuvo más normas aprobadas:

Macri no solo fue el presidente que debió gobernar en minoría en ambas cámaras. También fue el que, desde el retorno democrático, tuvo menos leyes aprobadas durante su gestión. En su tres primeros años, fueron 253, según contabilizó Di Mauro. La parálisis legislativa de este año electoral no modificó sustancialmente ese número, ya que a septiembre solo se aprobaron 7 normas, lo que da un total de 260.

La cifra está lejos de las 854 leyes que se aprobaron durante el primer gobierno de Carlos Menem – si bien se extendió por seis años y medio-, o las que se sancionaron durante el mandato de Alfonsín: 736. El número de leyes aprobadas durante la gestión de Cambiemos es aún inferior a las sancionadas durante los breves mandatos de Fernando de la Rúa –323- y el de Eduardo Duhalde -312-, que estuvieron solo dos años en la Casa Rosada.

Sin embargo no solo es interesante ver los datos que recoge el libro de Di Mauro sobre la cantidad de leyes que obtuvieron sanción en ambas cámaras, sino además, cuántas de ellas fueron iniciativas del Ejecutivo.

Mientras que Alfonsín fue el presidente que logró que más leyes propias le votaran -382 sobre 854, el 53%-, Macri es el mandatario que cosechó menos éxitos en ese sentido. Solo 74 de las 253 normas que obtuvieron sanción entre 2016 y fines del 2018 fueron iniciativa del Ejecutivo. Apenas el 29%.

Y si bien, según la historia parlamentaria, ningún gobierno pierde una ley que envía en sesiones extraordinarias -cuando solo se tratan los proyectos que quiere el Ejecutivo, y con un mínimo acuerdo para que salgan fuera del calendario ordinario del Congreso – , el de Cambiemos sufrió «una derrota inédita» con la ley de Ganancias, tal como destaca Di Mauro en su libro.

«El Gobierno se pasó todo su primer año anunciando el envío del proyecto al Congreso, pero nunca cumplió, hasta que la oposición, con el massismo a la cabeza, le torció el brazo anunciando que enviarían un proyecto propio. Corrido por izquierda, terminó evitando una derrota legislativa con la oposición unida forzando una sesión, prometiendo que incluiría el tema en extraordinarias. Finalmente mandó un proyecto propio, que resultó derrotado en Diputados donde se aprobó el proyecto de la oposición por 140 votos afirmativos, 86 negativos y 7 abstenciones. Al final, el gobierno acordó con los gobernadores y modificó el proyecto en el Senado y luego aprobó eso en Diputados», recuerda el periodista parlamentario.

La inferioridad numérica le valió que tuviera que vetar dos leyes que promovió la oposición, con un fuerte componente económico: la ley antidespidos y el congelamiento de tarifas. «En ninguno de los dos casos el veto acarreó un costo político. Pero en el segundo, el costo Macri lo pagó con creces porque fue un tema recurrente a lo largo de casi todo su mandato», observa el auto de «Gobernar en Minoría».

La baja productividad legislativa fue en paralelo al bajo número de sesiones durante los tres primeros años de gestión de Cambiemos. En el primer año de gobierno, hubo 45 en total entre las de Diputados y el Senado en el primer año de gobierno; 37 en 2017; y solo 28 el año pasado, entre ambas cámaras.

Estos números contrastan con las 88 sesiones que hubo en 2006, último año del mandato de Néstor Kirchner, el pico de actividad legislativa desde 2001.

El año que menos funcionó el Congreso fue 2015, cuando hubo 23 sesiones en total entre ambas cámaras. Sin embargo, todo indica que el récord será este año 2019. A esta altura y con pocas probabilidad de que se reactive la actividad parlamentaria por las elecciones y un probable recambio de Gobierno, el Senado sesionó en solo siete oportunidades, y la Cámara baja apenas en seis.

Uso de los DNU:

El uso de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) por parte del Ejecutivo está asociado a la imposibilidad política de un Gobierno de llevar la discusión al Congreso, y ganarla. Si bien deben ser revisada por una comisión Bicameral parlamentaria, para que dejen de tener vigencia deben ser rechazados por ambas cámaras en el recinto.

Macri tuvo un mal debut cuando, apenas asumió, intentó nombrar a dos jueces de la Corte Suprema por decreto, y luego debió dar marcha atrás.

Pero ¿fue Macri el presidente que más usó ese recurso? Los números recabados por Di Mauro en Gobernar en Minoría demuestran que no, según publica Infobae.

Según los datos del libro, el presidente que más DNU firmó fue Menem: 545 en 10 años y medio. En proporción por extensión del mandato, le siguió de cerca Kirchner: 270 decretos en cuatro años y medio. Macri, en tanto, dictó 48 en sus primeros tres años. El que menos apeló a ese recurso fue Alfonsín, apenas 10 DNU en cinco años y medio.

Compartinos: