Graciela Camaño habló en el homenaje al dirigente sindical Rucci y sostuvo que se trató de “un claro delito de lesa humanidad”

En el inicio de una nueva Sesión Especial Mixta, Diputados de la Nación rindió homenaje a un nuevo aniversario del asesinato del dirigente sindical José Ignació Rucci, del cual se cumplirán mañana se cumplen 47 años

Acaso un de los más sentidos discursos estuvo a cargo de la diputada Nacional por Consenso Federal, Graciela Camaño, quien aseveró que lo ocurrido fue “un claro delito de lesa humanidad”.

En este sentido recordó la frase que, el por entonces presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, esbozó al oído de la viuda en el velatorio del sindicalista: «estos balazos fueron para mí; me cortaron las patas». En este sentido, Camaño, resaltó que aquellas palabras eran muestra del “nivel de lealtad del dirigente gremial representaba para Perón y para el partido”.

“No es usual que se soliciten homenajes a dirigentes sindicales en esta cámara, sobre todo en los últimos tiempos” recordó y reconoció que este accionar la “alegra mucho”.

En referencia a Rucci sostuvo que “le hizo honor a la clase social que representaba” al tiempo que agregó que “si algo tenía el “Petiso” es que no fue un desclasado, en tiempos en que tantos se desclasan,  que tan fácil es el discursos y que tanto uso utilitario se hace de las personas y de las muerte, Jose Ignacio Rucci, es una luz que nos tiene que dejar otra mirada, una mirada próxima a los hombres de bien, íntegros, a los que lucharon y dieron la vida por lo que ellos creían”.

Camaño sostuvo que “en tiempos de fragilidad democrática y fundamentalmente de la fragilidad de la dirigencia política, gremial y empresaria, Rucci se erige como un faro, y debemos tomarlo como ejemplo de vida”.

Sobre el cierre, la funcionaria, alegó que Rucci “fue un dirigente sindical que sin lugar a dudas a muchos les dejo una huella enorme en el corazón y al peronismos le dejo una herida tremenda”.

¿Quién fue Rucci?

José Ignacio Rucci fue un dirigente sindical y político argentino, nacido en Alcorta, Santa Fe, un 15 de marzo de 1924.

En 1946 comenzó a formarse en la tarea sindical y pasó a cobrar relevancia luego de la autodenominada Revolución Libertadora que derrocó al gobierno de Juan Domingo Perón en 1955, como miembro activo de la llamada Resistencia Peronista.

Tras el nacimiento de las 62 organizaciones, rama política de la CGT, Rucci comenzó a escalar posiciones rápidamente junto al dirigente Augusto Timoteo Vandor dentro de la UOM Unión Obrera Metalúrgica a la que pertenecían y del movimiento sindical en general.

A las 12:11 del 25 de septiembre de 1973, un grupo de francotiradores asesinó a Rucci cuando éste salía de la casa de calle Avellaneda 2953 en el barrio de Flores.  Apenas dos días después de las elecciones generales en que Juan Domingo Perón resultó electo por tercera vez.

Posteriormente, cuando en Montoneros conocieron (por los medios de difusión) que el dirigente obrero peronista tenía 23 impactos de bala, denominaron a la operación “Operativo Traviata”, porque el comercial de las galletitas Traviata decía: “las de los veintitrés agujeritos”.

Se trató de un hecho sangriento que aún hoy, después de cuarenta años, se sigue investigando.  Todo comenzó días después del asesinato cuando el entonces jefe de la Policía Federal, general Iñíguez atribuye el atentado al ERP, sin embargo, las primeras investigaciones establecieron que la autoría del crimen correspondió a Montoneros.

Poco tiempo después, durante el gobierno de Isabel Perón, la causa fue cerrada por falta de méritos en las pesquisas realizadas. Recién nueve años después, el 7 de febrero de 1983, el juez de instrucción Héctor Grieben resolvió abrir la causa tras las declaraciones públicas del ex diputado peronista Luis Sobrino Aranda, quien aseguró que conocía los nombres de los asesinos. Citado a declarar, Aranda negó sus palabras y la causa quedó abierta a la espera de nuevos elementos.

En marzo de 1984, el hijo de Rucci, Aníbal se presentó como querellante en la causa. El lunes 20 de mayo de 1986 la causa recibió un testimonio importante. Declaró el periodista Eugenio Méndez, quien aseguró que luego de una investigación de 18 meses, reflejado en su libro «Confesiones de un montonero», había arribado a la certeza de que Rucci había sido muerto por la columna Capital de Montoneros.

Quienes decidieron el crimen -según Méndez, quien se negó a dar las fuentes de sus informantes- fueron Firmenich, Vaca Narvaja, Osatinsky, Perdía, Arrostito y Galimberti, entre otros. El responsable de la operación fue Francisco «Paco» Urondo.

La justicia decidió citar a los integrantes de aquella columna capital que denunció Méndez, pero nada trascendió y la causa se estancó. Después, durante el menemismo vinieron los indultos y el pasado olvidado con vistas a un futuro mejor.

En 2013 el juez federal Ariel Lijo tras la recomendación del Tribunal de Apelaciones, volvió sobre el tema. En abril, reactivó la causa y citó a declarar a Carlos Flaskamp, ex oficial de la guerrilla Montoneros, quien, de acuerdo a la acusación de la diputada Claudia Rucci y su hermano Aníbal, habría cometido el homicidio.

El asesinato no fue reivindicado por sus autores y la conducción de Montoneros, que no tomó ninguna medida interna contra los responsables, negó enfáticamente la autoría del hecho. Todavía en 1997, Roberto Cirilo Perdía escribió: «Las balas que segaron su vida pudieron haber partido desde diferentes trincheras. Pero la mayor parte de las miradas apuntaron hacia nosotros. Más allá de quien haya sido el ejecutor material de este hecho, nosotros pagamos su costo político (…) Desde todo punto de vista la muerte de Rucci favoreció el avance de las políticas opuestas a nosotros (…) La actividad paramilitar del Estado contra nosotros encontró una excusa para fortalecer su accionar».

El 21 de junio de 2013, finalmente, cuarenta años después de producido el crimen, un militante de la agrupación Montoneros reconoció ante la Justicia que esa organización asesinó a Rucci.

Actualmente la  causa se encuentra en pleno desarrollo. El magistrado analiza la lista de los próximos a declarar, entre los que se encuentran Mario Firmenich; Perdía y Vaca Narvaja, actual ministro de Obras Públicas en Río Negro.

También testimoniará por videoconferencia el periodista Ricardo Grassi, que vive en Italia. Y aseguró en una nota periodística que la noche del 25 de septiembre de 1973 Firmenich visitó la redacción de «El Descamisado», revista de «Montoneros», y confesó: «Fuimos nosotros».

En el discurso de hoy, la diputada Camañao, exhortó a dejar en claro que lo acontecido fue “un crimen de lesa humanidad y como tal deberá ser juzgado”

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