Guerreros criollos alados nivel Dios (video)

Por Silvina Batallanez.

Al finalizar la guerra por la recuperación de la Soberanía argentina en las Malvinas e islas del Atlántico Sur durante 1982, el reconocido as de combate francés Pierre Clostermann, escribió una carta dirigida a los pilotos de combate argentinos que participaron en las batallas aéreas que deslumbraron al mundo.

Tan impresionante fue el accionar de nuestros aviadores, que las escuelas militares de casi todos los países tuvieron que revisar sus manuales de estrategia, táctica y defensa de la guerra aérea. Han dejado claro estos pilotos, que más que tecnología de punta, lo que nos hace fuertes y libres es la voluntad al servicio de la eficiencia. Y la creatividad puesta al servicio del amor por la Patria.

Pilotos de la Fuerza Aérea, la Aviación Naval y los del Ejército Argentino, se desplegaron en misiones de vuelo de todo tipo sin experiencia de guerra y con material de vuelo relativamente antiguo así como cuantitativamente menor en relación a la cantidad y última tecnología de la que alardeaban los británicos.

Pero el capital humano se lució con la actuación de nuestros hombres afirmados en la fe por sobre la lógica material.  Su accionar fue tan magnífico que los ingleses comenzaron a temernos, una vez más.

Algunas de sus proezas fueron los vuelos rasantes sobre el mar. Debían hacerlo desde el continente para no ser detectados por los radares ingleses. Esta hazaña demandaba un gran consumo de combustible para la ida y vuelta, teniendo así pocos minutos para detectar blancos y generar bajas en el enemigo, además de intentar volver sin ser alcanzados o perecer por el vaciamiento de sus tanques. En ese trajín, varios pilotos de caza fueron salvados por las grandes “chanchas”; los Hércules 130 que con su enorme tamaño y poca velocidad, se animaron a exponerse a los cielos para alimentar en el aire a los pequeños y veloces cazadores, como una madre amamanta en cualquier lugar a su niño hambriento.

Esta “avivada criolla” generó gran admiración a nivel mundial, especialmente, entre aquellos que habían combatido alguna vez o piloteaban aviones de guerra contemporáneamente.

Uno de ellos fue Clostermann, quien quedó impactado por el valor y audacia demostrados por nuestros cazadores, transporteros (Hércules) y helicopteristas, estos últimos, protagonistas de salvatajes que ni Hollywood imaginó posible.

Tanto lo conmovió la habilidad criolla que escribió una carta memorable a nuestros hombres alados y, una vez terminado el conflicto bélico, decidió viajar a Buenos Aires para conocer a quienes habían sobrevivido, no solo para felicitarlos sino para bañarse de sus experiencias de coraje nacional.

¡Argentina tiene Héroes!

La Carta

«A vosotros, jóvenes argentinos compañeros pilotos de combate quisiera expresaros toda mi admiración. A la electrónica más perfeccionada, a los misiles antiaéreos, a los objetivos más peligrosos que existen, es decir los buques, hiciste frente con éxito.

A pesar de las condiciones atmosféricas más terribles que puedan encontrarse en el planeta, con una reserva de apenas pocos minutos de combustible en los tanques de nafta, al límite extremo de vuestros aparatos, habéis partido en medio de la tempestad en vuestros “Mirage”, vuestros “A-4″, vuestros “Pucará” con escarapelas azules y blancas.

A pesar de los dispositivos de defensa antiaérea y del los SAM de buques de guerra poderosos, alertados con mucha anticipación por los “AWACS” y los satélites norteamericanos, habéis arremetido sin vacilar.

Nunca en la historia de las guerras desde 1914, tuvieron aviadores que afrontar una conjunción tan terrorífica de obstáculos mortales, ni aun los de la RAF sobre Londres en 1940 o los de la Luftwaffe en 1945.

Vuestro valor ha deslumbrado no sólo al pueblo argentino sino que somos muchos los que en el mundo estamos orgullosos que seáis nuestros hermanos pilotos.

A los padres y a las madres, a los hermanos y a las hermanas, a las esposas y a los hijos de los pilotos argentinos que fueron a la muerte con el coraje más fantástico y más asombroso, les digo que ellos honran a la Argentina y al mundo latino.

¡Ay!: la verdad vale únicamente por la sangre derramada y el mundo cree solamente en las causas cuyos testigos se hacen matar por ella.»

Biografía de Pierre Clostermann

Ingeniero y político francés, fue conocido también por su labor como piloto de guerra durante la II Guerra Mundial.Tras la contienda, desarrolló una notable carrera en la industria aeronáutica y fue miembro de la Asamblea Nacional durante más de veinte años. En lo literario, habría que destacar su novela El gran espectáculo, considerada una de las mejores obras sobre la guerra en el aire.

Nacido en la ciudad de Curitiba en Brasil y graduado del Colegio Ryan de Los Ángeles, California, Clostermann se alistó en la Fuerza Aérea Libre Francesa en 1942. Logró sus primeros dos derribos el 27 de julio de 1943, al abatir a dos Focke-Wulf Fw 190 sobre los cielos de Francia, a los mandos de un Supermarine Spitfire del escuadrón N.º 341 «Alsace».

En octubre de 1943 es reasignado al escuadrón N.º 602 de la RAF donde comenzó su exitosa carrera de as. En ese escuadrón voló numerosas misiones que incluyeron intercepciones aéreas, escolta de bombarderos, intercepción a gran altura sobre la base naval de la Marina Británica en Scapa Flow, ametrallamiento o bombardeo de los sitios de lanzamiento de las V-1. Participó en el Día D y fue uno de los primeros pilotos aterrizar sobre suelo francés liberado, el 18 de junio de 1944, exactamente 4 años después de que Charles de Gaulle pronunciase su famoso discurso por la radio instando a los franceses a proseguir la lucha. Un tiempo después, fue condecorado con la Distinguished Flying Cross (DFC) y luego reasignado al Cuartel General de la Fuerza Aérea Francesa.

En el mes de diciembre de 1944, extrañando la acción, Clostermann retornó a los escuadrones de primera línea ignorando las órdenes formales de Charles de Gaulle, que quería preservarlo como un modelo viviente de la nueva Francia. Voló el nuevo Hawker Tempest Mk. V con el escuadrón N.º 274 de la RAF en misiones de caza y ataque. El 24 de marzo de 1945, Clostermann resultó herido en la pierna alcanzado por el fuego de un flak alemán y fue hospitalizado por una semana tras su aterrizaje forzoso. A partir del 8 de abril de ese mismo año se convirtió en el líder del escuadrón N.º 3 de la RAF, y el 27 de ese mismo mes en el comandante provisorio del Ala N.º 122 de la RAF. El 27 de julio de 1945, Clostermann se retiró de la RAF.

En 432 salidas, Pierre Clostermann derribó 23 aviones enemigos, en su mayoría cazas, y 5 más probables. Además, él dice haber destruido 225 camiones, 72 locomotoras o vagones, 5 tanques y 2 buques torpederos.. Muchas referencias le acreditan entre 29 y 33 victorias aéreas..Estos, probablemente incluyan sus “victorias en tierra” (aviones destruidos en los aeródromos, no en vuelo) que no eran reconocidos por la RAF. Sin embargo, recientes análisis más detallados de sus reportes de combate y de los registros de su escuadrón indican que su verdadero récord era de 11 destruidos y 7 probables, lo que da un total de entre 15 y 18 (ver «Aces High» Christopher Shores & Clive Williams, Grub Street 1994)