Por Alvaro González (*)

En cumplimiento con lo previsto en la Constitución Nacional, el pasado lunes 16, el ministro Hernán Lacunza, presentó el Presupuesto 2020 en el Congreso de la Nación. A pesar de las dificultades que atraviesa actualmente la economía argentina, que tornan especialmente compleja la tarea de realizar proyecciones, el esfuerzo de funcionarios y autoridades del Ministerio de Hacienda y Finanzas hizo posible cumplir en tiempo y forma con los plazos previstos para esta presentación. Hemos podido dar continuidad, de esta forma, a lo que ha sido un compromiso de la gestión del gobierno de Cambiemos, en el marco del objetivo más amplio de recuperar lo que consideramos que es un valor fundamental para la República que los argentinos nos merecemos: el respeto por las instituciones.

El documento de síntesis del proyecto de ley de presupuesto comienza con un análisis despojado de la evolución de la economía nacional en los cuatro años de gestión. Esta sección destaca los desequilibrios que caracterizaban a la macroeconomía en el inicio de nuestra gestión, las dificultades encontradas a lo largo del camino transitado y los dilemas que planteaba la necesidad de perseguir objetivos múltiples, a veces contrapuestos.

Con la mirada puesta en lo que vendrá, se ponen de relieve algunos de los logros de esta gestión que, a pesar de las adversas circunstancias actuales, colocan a la economía argentina bien posicionada para iniciar un proceso sostenido de crecimiento económico y progreso social. Se destacan, en este sentido, la posibilidad de recuperar los superávit gemelos: el fiscal y el externo, el haber podido alcanzar un nivel adecuado de competitividad externa a partir del aumento del tipo de cambio y la corrección de algunos precios relativos clave, en particular de los servicios públicos. En el plano fiscal, vale la pena resaltar que la corrección del déficit se realizó en un contexto en el que se redujeron impuestos, se fortaleció el federalismo y se incrementó la eficacia del gasto.

Si bien los pronósticos para este año prevén una caída del nivel de actividad y un aumento de la tasa de inflación, se espera que, en la medida en que las incertidumbres actuales se vayan despejando, la economía pueda volver a crecer en un marco de mayor estabilidad, apoyada sobre estos pilares.

Desde el punto de vista de la política fiscal esto impone la necesidad de perseverar en la búsqueda del equilibrio de las cuentas públicas, condición necesaria para alcanzar un crecimiento con estabilidad y recuperar la confianza en nuestra moneda. Para ello, el proyecto de ley de presupuesto puesto a consideración de las Cámaras prevé que la Administración Nacional alcance en el año 2020 un superávit equivalente al 1% del PIB, a partir de un esfuerzo fiscal basado fundamentalmente en la disminución del gasto.

Es importante destacar que esta es la primera vez en 9 años en que el Presupuesto se presenta con superávit fiscal primario. Ojalá esto pueda constituirse en un punto de partida para poder alcanzar, de aquí en adelante, una situación fiscal equilibrada y sostenible, ingrediente indispensable para que nuestra economía vuelva a ser ordenada y previsible y sea un campo propicio para implementar estrategias que promuevan la inversión y la generación de empleo.

Con algunas excepciones, la Argentina tiene pendiente el logro y el mantenimiento de consensos en el plano económico. Creemos que la necesidad de alcanzar un equilibrio fiscal sostenible, de tener una moneda sana y creíble, de propiciar una economía dinámica, competitiva e integrada al mundo, que genere oportunidades para todos, son cuestiones que deberían estar fuera de disputa y de las diferencias y énfasis que naturalmente exhiben las diversas corrientes de opinión y las fuerzas políticas.

La discusión del Presupuesto 2020, que se llevará a cabo en el marco de una elección presidencial, puede ser una oportunidad para alcanzar esta asignatura pendiente de nuestra democracia. Demostremos que somos capaces de alcanzar consensos básicos sobre la dirección de las políticas económicas, para que sea posible construir sobre lo anterior y no tengamos que empezar de nuevo en cada elección. Que podamos, en fin, definir un conjunto de objetivos que trasciendan al gobierno de turno y se conviertan en políticas de Estado.

(*) Diputado nacional por Cambiemos-Buenos Aires. Presidente del Bloque del PRO en la Cámara de Diputados.

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