Inundaciones: reflexiones y propuestas

Por Julio Cobos

Son muchas las aristas que presenta un problema tan complejo como el manejo y control de inundaciones en los centros urbanos. Para entender la catástrofe ocurrida en Buenos Aires y La Plata, es necesario abordar el tema desde distintos ángulos.

La ocurrencia o no de una inundación urbana depende de la intensidad de la lluvia, de la capacidad del suelo para retener agua y de la infraestructura prevista para la  evacuación de las aguas pluviales excedentes.

La infraestructura de los sistemas de desagüe pluvial en las ciudades y localidades argentinas, muestra un atraso significativo con respecto no sólo a los países desarrollados, sino también a los países vecinos. Estos problemas son de larga data, no son consecuencia de una sola gestión de gobierno.

El diseño de un sistema de desagüe pluvial es más seguro si se diseña para evacuar una lluvia de mucha intensidad y que pueda ocurrir en un periodo de 50 o 100 años; pero está claro que esas obras son mucho más costosas que una diseñada para una lluvia de menor intensidad y en un periodo menor.

A principio del siglo XX los arroyos Maldonado, Vega y Medrano eran escurrimientos libres a cielo abierto. Los ingenieros de aquella época previeron áreas fiscales inundables. La migración interna hacia el Gran Buenos Aires y el Gran La Plata fue un proceso desordenado, muchas familias fueron ocupando tierras fiscales, a las que posteriormente se les entregó las escrituras de dichas tierras sin evaluar la planificación urbana. Este proceso implicó la urbanización de áreas que en realidad eran parte de la planicie de inundación de los arroyos.

El proceso continuó con el entubamiento de los arroyos. Esto configura un limitante del caudal de escurrimiento, esto implica que cuando se supera el caudal previsto, el excedente genera la inundación en las calles, obligando a hacer obras complementarias.

La situación actual es crítica: redes pluviales antiguas y obsoletas, realizadas con parámetros de diseño de precipitación y características urbanas muy distintas a las actuales. Además, las ciudades han aumentado en forma muy importante su nivel de  impermeabilidad, poniendo cemento donde había tierra. En nuestro país, transformamos un predio con verde y árboles en el piso de cemento de Tecnópolis, reduciendo en forma considerable la capacidad de infiltración en el barrio de Villa Martelli.

En la Ciudad de Buenos Aires en los últimos años se ha realizado una obra importante, el túnel aliviador del Arroyo Maldonado. Sin embargo, aún falta construir en ese mismo sector obras complementarias. En las otras cuencas de la zona norte de la ciudad, como la del Arroyo Vega y el Arroyo Medrano, no están hechas las obras necesarias.

Los eventos ocurridos en Buenos Aires y en La Plata, que tuvieron consecuencias trágicas, mostraron -como habitualmente ocurre en las tragedias- una sucesión de causas, algunas naturales inmanejables como la precipitación intensa y otras fallas humanas como la inexistencia de un adecuado sistema de alerta, la falta de un plan de contingencia, la falta de coordinación entre las autoridades a distinto nivel, entre otras.

Deberíamos discutir propuestas y someterlas al debate colectivo ya que las mismas se ejecutan con fondos públicos y tienen una influencia decisiva en el desarrollo sustentable de una región, en la salud y el bienestar de la población. Para una adecuada gestión en el control y manejo de inundaciones es imprescindible trabajar a nivel de cuenca hídrica consensuando políticas de planeamiento urbano, manejo y disposición de residuos sólidos, educación ciudadana e infraestructura.cobos

PROPUESTAS

 

Medidas de prevención:

·        Generar un programa nacional de ejecución de obras pluviales que no responda a necesidades políticas, sino a criterios técnicos.

·        Analizar para todas las áreas urbanas del país las precipitaciones intensas en los últimos 30 años. Dicha información debería estar disponible para todas las provincias, municipios o entes ejecutores.

·        Armar un Sistema de Alerta Temprana que cuente con equipamiento de radar actualizado, el cual permita seguir en tiempo real el desarrollo de las tormentas con apoyo de la información satelital, reforzando o complementando al Servicio Meteorológico Nacional.

·        Generar conciencia en los gobiernos y en la población en general de la necesidad mantener áreas verdes y con suelo que permita infiltración, controlando el crecimiento de zonas pavimentadas y pisos de cemento.

·        Reglamentar la necesidad de ejecutar reservorios de retención de agua y áreas verdes en las nuevas edificaciones, de forma tal de reducir el caudal instantáneo volcado en las calles.

·        Mantener adecuadamente con limpieza la capacidad de evacuación de los sumideros.

 

Medidas de respuesta a la catástrofe:

·        Desarrollar un plan de contingencia para cada centro urbano, con participación municipal, provincial y nacional, el apoyo de organizaciones académicas y ONGs; que incluya los responsables barriales, los centros de evacuados prefijados y los puntos de encuentro en el punto más alto de cada sector.

·        Educar a la población para que conozca el plan de contingencia y sepa qué hacer en caso de emergencia hídrica, priorizando la atención de niños y ancianos. 

·        Generar un sistema de alerta que dispare en forma automática una alarma sonora cuando el nivel de agua en los puntos más críticos de la ciudad alcance un valor establecido o cuando la información indique una lluvia de máxima intensidad.

·        Generar un sistema de información a la población para la emergencia, sea en medios televisivos, radiales, internet, mensajes de texto, con instructivos sobre cómo comportarse durante el evento.

·        Reforzar y capacitar los equipos de defensa civil para su accionar en emergencias hídricas.

·        Entrenar equipos de las fuerzas armadas, con participación de gendarmería,  ejército, marina y aeronáutica; dotándolos de los medios y la capacidad de movilizarse en poco tiempo por todo el país para ayudar a los damnificados.

 

Debe entenderse que en los últimos 30 años las tormentas severas se presentan con mayor frecuencia, y que el agua no reconoce límites políticos, puede pasar de provincia a capital o de un municipio a otro. Es por ello que la única solución efectiva será trabajar todos en conjunto para evitar nuevas víctimas fatales.

 

Deja una respuesta