Juntos por el Cambio presentó el primer proyecto de ley para dolarización de la economía (Video)

Impulsado por el Diputado nacional por San Luis, Alejandro Cacace de Evolución Radical, el proyecto de Juntos por el Cambio, fue presentado hoy para su tratamiento en la Cámara baja.

El legislador puntano que ya había anunciado en el Congreso su postura, argumentó: “En Argentina hay una dolarización espontánea, ya que utilizamos conjuntamente con nuestra moneda al dólar americano. Lo que este proyecto propone es una dolarización oficial o de jure. Esta implica que una moneda extranjera se establezca oficialmente como moneda de curso legal exclusiva”.

En sus fundamentos, donde repasa la literatura sobre el tema y realiza un análisis con casos comparados como es el de Ecuador que llegó a dolarizar su economía en el 2000 tras una crisis bancaria que llevó la economía  a un pico de inflación anual de 100%. Con  20 años en ese esquema, la dolarización transformó la tasa de inflación de tres cifras a menos del 20% en 2 años.

Al respecto destacó en sus redes: «Con el fin de estabilizar la economía argentina, y terminar con el problema de la inflación, he presentado hoy en el Congreso de la Nación un proyecto de ley de dolarización oficial».

Cacace señala que el proceso podría dividirse en etapas siguiendo la teoría del economista Jorge Avila:

  • Conversión de pasivos del BCRA. Por un lado, Romano (2021), siguiendo a Hanke & Schuler (1999b) señala que consiste en reemplazar la Base Monetaria (M0) por dólares. Por otro lado, Avila (2018; p. 5) plantea que la conversión debe comprender no solo los pasivos monetarios del BCRA (Base Monetaria), sino también los no monetarios, que abarca a las letras y notas en pesos emitidas por el Banco Central. De acuerdo a Avila, el tipo de cambio de conversión sería igual al cociente entre los pasivos mencionados y las reservas internacionales. El economista del CEMA afirma que con una conversión plena de los pasivos monetarios y no monetarios del BCRA, “la tasa de interés de corto plazo en pesos caería al nivel de la tasa de bono americano a tres meses más la tasa esperada de devaluación del peso (…) difícilmente se observaría una corrida cambiaria (y) a su vez, la tasa de inflación iniciaría un camino descendente hasta desaparecer en unos tres años. Entonces, el tipo de cambio de conversión, de tal modo que permita con las reservas en poder del Banco Central hacer frente a estos pasivos sería igual al cociente entre los pasivos mencionados y las reservas internacionales».
  • Para comenzar con la recuperación económica, además, es necesario un precio fijo del dólar por un futuro indefinido. Para ello, hay que procurar que la dolarización sea muy difícil de revertir, ya que de esa forma desaparecerían las expectativas de devaluación y bajaría la tasa de interés de corto plazo a niveles de la de bono de Estados Unidos a tres meses. Todo esto debería llevarse a cabo en un plazo corto, de seis meses, donde se conviertan los depósitos bancarios y las letras del Banco Central a dólares al tipo de cambio de conversión, ofreciendole al público que entregue el circulante al mismo tipo de cambio. Debería procurarse importar la cantidad de billetes necesarios para hacerlo.
  • Solucionar la potencial pérdida de competitividad. Avila (2018; p. 9-10) plantea dos opciones para solucionar una eventual pérdida de competitividad. Una es una mayor apertura comercial, que implica suscribir acuerdos de libre comercio con las potencias, afirmando que así serían más difíciles de ser revocables, generando un clima de previsibilidad y confianza. “En particular, sube el precio del sector exportable y por esta via promueve la reasignacion de capital, trabajo y capacidad empresarial desde el sector protegido hacia el sector desprotegido, mientras genera un ambiente atractivo para la inversion extranjera directa». Sin dudas aumentar las exportaciones, ya sea por vía de precio o cantidad, atraer IED e inversión privada son mecanismos que pueden contribuir para crecer (Romano, 2021; p. 166). La dolarización no resuelve el tamaño del Estado ni el desmesurado gasto público, pero lo condiciona, al cerrar canales de financiamiento a través del Banco Central. Como bien señala Avila (2018), citando a Jacome & Lönnberg (2009) si bien la experiencia en otros países ha mostrado que la dolarizacion genera un sesgo a favor de la disciplina fiscal, en Argentina eso podría no suceder. Sugiere en este sentido achicar el Estado, lo cual si bien puede impactar negativamente en la demanda, puede contrarrestarse con reformas laborales, impositivas e inversión en infraestructura.