«La segunda renovación peronista» – Por Claudio Hugo Naranjo*

*Periodista y escritor @naranjo_claudio

Si alguien se pregunta por estos días dónde queda el “peronómetro”, la respuesta se halla en el homenaje próximo a Antonio Cafiero. Decía que… “El que sueña solo, sueña solo, el que sueña con otros, hace la historia”. Y agregaba… “Quiero un país con talante de romería y espíritu de fiesta; el peronista triste no es peronista, porque somos los custodios de la identidad del pueblo, que sea creadora y feliz”. Se fundaba en el primer discurso de Perón en 1946, al asumir su primera presidencia.
Fue junto a Carlos Menem y Carlos Grosso el creador de la Primera Renovación Peronista después de la derrota electoral del 30 de octubre de 1983 en manos del radical Raúl Alfonsín. En las legislativas del año 1985, Antonio Cafiero derrota en la provincia de Buenos Aires a Herminio Iglesias y a las 62 Organizaciones Peronistas; junto a él, también ganaron sus respectivos distritos Menem y Grosso, quienes coincidieron en renovar el Partido Justicialista en todas sus vertientes.
El Movimiento Nacional y Popular había quedado en manos de la columna vertebral del Movimiento, el sindicalismo; quienes desoyendo las palabras de Perón… “El Movimiento Obrero será la columna vertebral del Movimiento, nunca la cabeza”, llevaron al Justicialismo a la primera y a una de las mayores derrotas de la historia del Peronismo. La Renovación se cargo al hombro la derrota y acomodo al Partido como herramienta para las próximas batallas electorales.
La historia recuerda que el 9 de julio de 1988, Antonio Cafiero, gobernador de la provincia de Buenos Aires, se enfrenta en la interna del Partido al gobernador de la provincia de La Rioja, Carlos Menem. Fue la última gran batalla electoral dentro del Movimiento. Cafiero cae derrotado por 10.000 votos a nivel nacional; la diferencia, contra todos los pronósticos, fue la tan mentada 3° Sección Electoral. El Peronismo se preparaba ya totalmente unificado y encolumnado a disputar las presidenciales de 1989, donde Carlos Menem derrota a Eduardo Angeloz por amplia diferencia.
El Peronismo hoy, se apresta a llevar a cabo la Segunda Renovación Peronista. Los protagonistas son otros, pero el Movimiento es el mismo que creara Juan Domingo Perón. Nuevamente será la cordura de los dirigentes quienes tendrán la responsabilidad de armonizar los cuadros Peronistas en todas sus expresiones; conlleva situaciones apreciablemente parecidas, pero no idénticas, la derrota del 22 de noviembre de 2015 no es la misma del 30 de octubre del ’83. En aquella oportunidad fue derrotado el Peronismo en todo su conjunto, en esta, la más cercana, fue derrotado un desprendimiento del Justicialismo… llamado Kirchnerismo. Si bien fueron derrotados Gobernadores e Intendentes del Partido, todos ellos pertenecían al Frente Para la Victoria, facción autoritaria que conducía Cristina Fernández de Kirchner.
Las similitudes de esta Segunda Renovación Peronista, que concita la atención de propios y extraños, se da en las características de sus hombres, tanto el bonaerense Sergio Massa, el cordobés José Manuel de la Sota o el salteño Juan Manuel Urtubey, llevan en sus venas sangre Peronista y espíritu democrático, bocanada de aire fresco que está pidiendo a gritos el Justicialismo. Responsabilidad que no solo deberán mostrar hacía dentro del Partido, sino en la gestualidad y expresiones hacía las Instituciones que gobiernan hoy el país. Si al Presidente Mauricio Macri le va bien, a ellos les irá mejor cuando lleguen al Poder; el trabajar para un país sin grietas, es trabajar por los intereses de todos los argentinos, conduzca quien conduzca los destinos de la Nación.
Mauricio Macri está haciendo el trabajo sucio, que ellos, si el país sale adelante ya no deberán hacer. Vendrán otros desafíos que deberán sortear, pero el cuchillo hasta el hueso lo está poniendo todos los días el Presidente de la Nación y su gobierno; es por ello y por ellos… que la suerte de Macri, es la suerte de todos.

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