“La verdad del 25 de Mayo” Por Federico Addisi

La dicotomía causada por la falsificación de la historia que en nuestro país fue consumada por los liberales –de la “mano” de Bartolomé Mitre-, tiene su punto de partida en los sucesos de Mayo de 1810. La gravedad de esta tergiversación de los hechos es más que trascendental ya que, toda nación, debe saber y conocer su pasado para así tener una clara conciencia de su identidad; y a partir de allí proyectarse hacia el futuro.

La historiografía liberal, a través de su línea histórica “Mayo-Caseros-Septiembre”, nos ofrece una visión del 25 de Mayo de 1810. Una visión falaz e interesada que seguidamente aspiraba a una forma de gobierno republicana, destinada a obtener el libre comercio, profundamente probritánico y por ende, antihispánico. La difusión del ideario tuvo su origen en los oficiales ingleses detenidos después de la frustrada invasión de su “Graciosa Majestad” (y sus comerciantes) en 1806 y 1807. El movimiento fue realizado “por la gente decente” y tuvo como protector a Lord Strangford. Sus fundamentos filosóficos eran el Iluminismo, y tenía como “librito de cabecera”, el Contrato Social de Rousseau.

La citada explicación que ofrece la “línea Mayo-Caseros” es, sin embargo, coherente con lo que fue Caseros y el régimen que le sucedió, pero contiene implícita una falacia. Esta se encuentra en incluir Mayo como una forma de pensamiento homogénea y que respondía a un proyecto de país determinado. Y he aquí lo falso. El pensamiento de los protagonistas de Mayo no fue unívoco ni mucho menos, ni existía acuerdo sobre una determinada forma de gobierno o institución. Por el contrario, cada grupo tuvo su opinión; pero en lo que sí existía acuerdo (en la medida de que España estaba invadida por Napoleón)  era en la idea de la emancipación. Y atención a esta palabra que dista mucho de significar independencia.

Nos explicaremos.

El carácter del movimiento tenía como objetivo obtener la soberanía popular (estando vacante el trono por el cautiverio del monarca, el poder “revierte” sobre el pueblo. Es la teoría de la “reversión” de neto corte escolástico, expresada magistralmente por el Padre Suárez). Otro eje fundamental, fue la lucha contra el absolutismo monárquico, que denigraba “a los provincias” o “territorios de ultramar” a la condición de meras colonias. Esto explica el carácter inicialmente no separatista y en perfecta unidad con los hechos que acontecían en España, con la formación de “Juntas”, y de las insurrecciones producidas a lo largo de la América Hispana reclamando “Juntas Populares al Gobierno”. Por ende, el movimiento de ningún modo fue antihispánico (basta señalar la presencia de Larrea y Matheu en la Primera Junta; o la vuelta del mismísimo San Martín al Río de la Plata después de cerca de 30 años de servir como militar a España) sino antiabsolutista, y sobre todo –aunque suene risueño- “anti Napoleónico”. Menos aún fue probritánico, a pesar de la influencia de algunos comerciantes (criollos e ingleses) del puerto de Bs. As que buscaban el libre comercio. Finalmente señalar que la actitud separatista tuvo su razón, recién con la vuelta al trono de  Fernando VII, habiendo traicionado éste a todos sus vasallos, tanto de la península, como a los criollos de los territorios de ultramar.

Pero para poner absoluta claridad en el tema, veamos cómo se expresaban dos grandes hombres de nuestra patria: “¡Qué grande debe ser para todo argentino este día, consagrado por la Nación para festejar el primer acto de soberanía popular que ejerció este gran pueblo en mayo del célebre 1810! Y aún glorioso es para los hijos de Bs. As haber sido los primeros en autoridades legítimamente constituidas, sino para fortalecerlos más por el amor y la gratitud, poniéndonos en disposición de auxiliarlos con mejor éxito en sus desgracias. Pero reestablecido el más puro absolutismo por el que fuimos perseguidos y hostigados a muerte; cansados de sufrir males sobre males, sin esperanzas de ver el fin, y conmovidos del triste espectáculo que presentaba esta tierra de bendición, nos pusimos en las manos de la Divina Providencia y confiando en su infinita bondad y justicia, tomamos el único camino que nos quedaba para salvarnos: nos declaramos libres e independientes de los Reyes de España, y de toda otra dominación extranjera”. (J. M. de Rosas)

“Desde el movimiento de Mayo que conviven en él dos líneas. En la Primera Junta éstas aparecen claramente. Una línea masónica, netamente anglosajona. La otra línea hispana, profundamente nacional. En ésta última militaban San Martín, Juan Manuel de Rosas, Irigoyen y yo”. (J. D. Perón).

 

 

 

 

 

Federico Gastón Addisi es Dirigente Peronista. Director Cultura Fund Rucci. Columnista de NCN. Historiador revisionista y escritor.