Latorre: «Reconocer derechos no implica obligar a su ejercicio, pero sí terminar con la injusticia de negarlos»

La diputada Jimena Latorre, del interbloque Juntos por el Cambio, destacó que «no estamos aquí debatiendo ‘aborto sí’ o ‘aborto no’, sino que el eje del debate debe ser ‘Aborto seguro y Estado presente’ o ‘Aborto Clandestino y Estado connivente’. No podemos negar la realidad, ni interponer creencias y dogmas en un Estado laico que debe legislar para todos sus ciudadanos».

Para Latorre, el debate debe tender a buscar el equilibrio: «Nuestro trabajo y desafío es traer soluciones a las problemáticas que desequilibran la garantía en el ejercicio de los derechos de los argentinos y argentinas y por tanto su convivencia armónica».

Y continuó: «Debemos encontrar el equilibrio a través de un régimen claro, que determine cuáles son las conductas permitidas y cuáles no, cuáles están justificadas, quienes son titulares de derechos, con qué límites, bajo qué condiciones, quiénes están obligados a garantizar esos derechos y a quiénes protegen».

«Y como ya lo señaló la Dra. Aída Kemelmajer, ese sabio equilibrio es el que debemos encontrar entre los tres pilares básicos del constitucionalismo: libertad, igualdad y fraternidad. La evolución de esos conceptos nos muestra que hoy la libertad se ejerce como autonomía; la igualdad como pluralismo, respeto y tolerancia por las diferencias; y la fraternidad como solidaridad».

«Este es un debate sobre ese equilibrio, nadie niega la existencia de derechos en tensión, de lo contrario no estaríamos aquí debatiendo. Pero debemos entender que nuestro trabajo es compatibilizar el ejercicio de esos derechos ya que ninguno es absoluto y necesitamos crear un régimen que respete la relatividad y progresividad de los mismos».

«No queda margen a otra interpretación respecto a la obligación de despenalizar y legalizar el derecho a la Interrupción Voluntaria del Embarazo. De lo contrario, el Estado no garantiza la autonomía inmiscuyéndose en las decisiones y opciones de las mujeres, juzgándolas merecedoras de asistencia o no. Tal como sucede actualmente, las mujeres que deciden ser madres son asistidas por la salud pública; pero las que deciden no serlo son criminalizadas y por tanto se les niega el acceso a la salud pública obligándolas a recurrir a la clandestinidad».

«Ninguna mujer debe ser forzada a ser madre y tampoco forzada a abortar. Y el Estado, sin juzgar la decisión, deberá estar presente a través del servicio de salud pública». «Reconocer derechos no implica obligar a su ejercicio, pero sí terminar con la injusticia de negarlos».

«La autonomía, el pluralismo y la solidaridad en este régimen significa: mujeres libres en el ejercicio de sus derechos; informadas y educadas para decidir; y asistidas sin prejuicios ni criminalización por un Estado presente que asegure su acceso la salud pública como garantía del ejercicio de sus derechos». 

«Como nos dijo Aída Kemelmajer en el plenario: ‘Cada ser humano es un fin en sí mismo, no un instrumento de otro. La autonomía de las mujeres debe estar ajena al paternalismo médico’ y yo le agrego al paternalismo del Estado y de la religión», sentenció.

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