¿Quién es Mauricio Macri? ¿Un inexperto político o un eximio jugador de póquer a carta tapada? Si uno se deja llevar por las idas y vueltas en decisiones políticas de los últimos dos años y nueve meses que lleva en el Poder, pareciera tener más empatía con la primera adjetivación, pero si tomamos distancia de la escena y nos ubicamos a la altura de un árbitro de tenis, veríamos al segundo Macri.

Rápidamente podríamos hacer mención a no menos de diez ejemplos que demostrarían claramente la segunda posición, es decir, veremos improvisaciones de las cuales todos creen ver que chocó la calesita, pero en el tiempo real que van transcurriendo los hechos, el Presidente, desmaleza terrenos y aparece en el otro extremo de la foto.

El twitter del viernes 2 de octubre a las 7 y 30 de la mañana, parecía estar dirigido a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, pero la realidad demuestra otro destino… la población en todo su contexto. Recordemos, que al mismo tiempo, el ministro de Justicia y Seguridad de la ciudad de Buenos Aires, Martín Ocampo, decía que era imposible que el partido se juegue con público visitante.

Inmediatamente todos los medios hicieron notar –como en cadena nacional- que el Presidente se había cortado sólo en su desprolijo texto e ingresaba nuevamente en un error de comunicación al cual le costaría mucho salir. Pues, la pregunta era ¿hablaba como hincha de fútbol o como Presidente de la Nación? Los medios adictos a verlo siempre en offside, los moderados y los oficialistas ¿quedan algunos? Se estaban haciendo un pícnic.

Lo que no vieron nunca, porque viven la primicia de la información como si fuera la última y muestran la habilidad que adquirieron con el kirchnerismo en meter codazos, que es francamente decepcionante, que la pelota, el Presidente, se las había colgado del ángulo, lo cual nunca vieron y siguen hoy sábado sin observar por dónde les ingresó la pelota.

El jueves la ministra de Seguridad de la Nación, en Río Cuarto, tuvo una frase realmente desafortunada, dijo: “El que quiera estar armado, puede estar armado”; pidió disculpas al otro día, pero ya era tarde, pues nadie la había sacado de contexto. Ese mismo jueves el combustible pegó otra escalada, y si bien el dólar pareciera estar controlado, la inflación trasladada a los precios no deja de acorralar a los argentinos; las tarifas siguen en franco aumento y los servicios –agua-luz-gas y transporte- no detienen su marcha ascendente.

En ese marco amanecía la Argentina el viernes por la mañana, el día presagiaba un ataque feroz de todas las vertientes hacía la ministra y la prensa oral y televisiva que va en la franja de 6 a 9 creía tener material suficiente para seguir bombardeando al gobierno. Pero no contaban con el inexperto Presidente que se las iba a dejar picando un ratito al borde del área, y mientras tomaban carrera con los ojos cerrados, se comieron el amague y Macri se las puso hasta hoy, allá arriba, donde no la vieron pasar.

Señor lector, créame nunca seriamente se evaluó la mínima posibilidad de jugar los dos clásicos con público visitante, es decir, fue siempre una bomba de humo que los expertos periodistas con hambre diaria de ver sangre… se la comieron. Bye bye…

*Periodista, escritor

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