Más allá de los movimientos que se generaron los últimos días luego del anuncio de la senadora y expresidenta Cristina Kirchner sobre la candidatura de Alberto Fernández como presidente de su fórmula, en Cambiemos también se dieron distintas situaciones que hablan de las diferentes concepciones que hay dentro del gobierno nacional en sus diferentes niveles. En este caso, la rosca que defendiera Emilio Monzó días atrás en pleno recinto legislativo ahora pasó a tener su propia identidad, reflejada en una taza que circula en el edificio y entre algunos de los diputados del oficialismo.

Esto, claro está, en clara oposición a la estrategia de polarización que Marcos Peña junto con algunos representantes (principalmente del PRO) sigue sosteniendo y reforzando cada vez que tiene oportunidad de hacerlo. Y lo que aconteció esta semana fue que se vio al diputado provincial bonaerense Marcelo Daletto repartiendo dichas tazas que ya las tienen todos los miembros de bloque de diputados provinciales de Cambiemos.

Esta situación, que de inocente e improvisada no tiene nada porque en año electoral cada uno está definiendo su propia estrategia y jugada, vino a alborotar nuevamente los pasillos de la Cámara Baja en los que luego de los gritos e insultos que tuviera la diputada Carrió hacia el diputado Massot días atrás por las elecciones en Córdoba, el oficialismo todo está mostrando cómo funcionan las coaliciones, que son acuerdos entre varios partidos que se sostienen en tanto y en cuanto los intereses que los aglutinan sigan siendo los mismos. Y esto es lo que parece estar cambiando por estos días.

Mientras tanto, la reivindicación de «la rosca» que hiciera Monzó tiene que ver con ese mismo mensaje que semanas antes diera Massot sobre la generación de acuerdos y consensos para la obtención de mayorías, ya que a decir del joven diputado, «no hay gobierno posible sin mayorías». Y hoy esa posición tiene nombre y taza propia.

 

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