Myriam Bregman: La rubia les mojó la oreja

ABUCHEOS COMO SIGNO DE UNA ÉPOCA
«Por la lucha de trabajadores, mujeres y pueblos oprimidos del mundo, continuar con la lucha contra la impunidad de empresarios que organizaron y se beneficiaron con el golpe cívico militar, Rafael Nahuel y Santiago Maldonado, terminar la barbarie capitalista, sí, me comprometo»… dijo la legisladora Myriam Bregman, de frente a un auditorio compuesto mayormente por referentes del oficialismo Pro. La respuesta pública, tan «republicana» y «democrática», fue  abuchear. Más allá del respeto a la indiscutible historia de lucha de Bregman, la presencia de su partido en cada conflicto obrero, incluso a diferencias profundas a debatir con sus posturas sobre Cuba, Venezuela y América latina en general y otros temas en particular, no deja de ser un signo de tiempos que corren ese abucheo. ¿Qué abucheaban legisladores de la derecha criolla, mayormente hombres? ¿Reprobaban el llamado a «la lucha de trabajadores»?, ¿reprobaban la pelea contra «la impunidad de empresarios»?, ¿el recuerdo a dos jóvenes asesinados por fuerzas del Estado o denuncia a «la barbarie capitalista»? ¿Acaso su silbido no es la continuación natural de un proyecto de gobierno que renta trolls para intervenir con odio, racismo y xenofobia en redes sociales? ¿Su abucheo no es parte de una misma lógica que reprime a laburantes, comunidades originarias, y mujeres en lucha? Será que corren tiempos peligrosos en Argentina, y no por un «enemigo interno» generado por la imaginación enfermiza de servicios de inteligencia, invento ideal para asustar burgueses. Que muchos parecen dispuestos a abuchear luchadores y luchadoras (sería lo de menos, pero hay otros dispuestos a pegar palo y meter bala) pero están listos para aplaudir ajustadores, genocidas y represores. Que ya es tiempo de enfrentar en serio a la runfla que gobierna en calles pero sin dejar de tomar en cuenta que son el espejo distorsionado de una realidad social que avanza peligrosamente hacia la derecha.

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