¿Cómo se prepara CLARIN para enlodar un nuevo aniversario de Malvinas?

Natasha tiene oficio. Hace años que trabaja en Clarín, y aunque el “nadie resiste tres tapas del diario” haya quedado atrás, sabe también que aún muchos sectores reafirman sus prejuicios, sus temores y sus odios con su lectura cotidiana, y aún permite instalar agenda en algunos sectores de poder.
Natasha sabe bien que la verdad no importa, que su oficio es otra cosa, y lo disfruta. Un cosquilleo le recorre el cuerpo y una irrefrenable sonrisa -un tanto efímera-, se le dibuja en los labios cuando comprueba la preocupación que han generado sus cometarios entre algunos funcionarios y operadores políticos.
No aprendió el viejo oficio de periodista, basado en la investigación, en recurrir a fuentes fidedignas y en publicar información verificable. Sabe que una operación bien ejecutada valen más que mil hechos ciertos.
A Natasha le gustaría ser una intelectual; por eso, desde hace años, intenta escribir un libro. Y eligió un tema de lo más promisorio. De aquellos que aseguran un público para agotar la primera edición, y que –piensa ingenuamente-, contará incluso con el apoyo de los popes del diario y una difusión garantizada por los otros medios cobijados a la sombra del sutil dominio inglés. Quién sabe, hasta pueda viajar a Londres y otras hermosas capitales europeas, con gastos pagos y todo.
El tema son los vejámenes, abusos de poder y crímenes cometidos por los oficiales y suboficiales argentinos sobre las propias tropas en la guerra de Malvinas.
Perseverancia no le falta. Durante la década del ’90, cuando desde la Federación de Veteranos de Guerra denunciamos a los británicos ante la Comisión Investigadora de Crímenes de Guerra que se creó en el Ministerio de Defensa a pedido nuestro, más que los homicidios de los paracaidistas ingleses sobre los prisioneros argentinos, le interesaban los estaqueamientos ordenados por algún oficial argentino.
Le causaba mayor preocupación humanitaria si algún suboficial de las propias fuerzas había ordenado castigar a un soldado por dormirse durante la guardia, que las tareas peligrosas que los ingleses ordenaron realizar a prisioneros argentinos en Darwin, con la pérdida de tres vidas y más de veinte heridos.
Le quitaba el sueño conocer cómo algún militar de la Armada o del Ejército había maltratado a un conscripto argentino, que enfrentarse a los cortes de orejas que los parac británicos practicaron sobre los cadáveres de nuestros soldados.
Se regodeaba pensando cómo convertir en crímenes de lesa humanidad a los vejámenes cometidos por nuestros superiores, sin prestar atención a la denuncia de crimen de guerra que – tanto en nuestro país como en la misma Londres-, pesa sobre el hundimiento del Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano”.
Cuando, luego de tantos años, a fines del 2009 los Familiares de los Caídos en Malvinas y en el Atlántico Sur, lograron organizar los viajes de inauguración del Monumento construido en el Cementerio de Darwin con el apoyo de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, Natasha creyó oportuna la ocasión para insistir sobre la denuncia sobre las propias fuerzas, antes que prestarle atención al extraordinario homenaje a los 649 Héroes Nacionales que se iba a realizar..
Por cierto, cada cual establece sus prioridades, según el interés que defiende.
Como tantos otros escribas instalados en los sectores del privilegio mediático y cultural, Natasha recibió con beneplácito las versiones cinematográficas que victimizaron a los combatientes en Malvinas. Allí, las cosas volvían a estar en su lugar. Nada de Héroes de Malvinas, de relatos épicos, de asesinatos británicos, de colonialismo, de piratería inglesa y de complicidad norteamericana. Nada de pueblo en la Plaza vivando la recuperación, y de sudacas anotándose en las embajadas argentinas para pelear contra los gringos. Nada de presos políticos ofreciéndose para combatir o formando bancos de sangre en las cárceles de la dictadura. Nada de exiliados por la dictadura organizándose para formar comités de solidaridad en América Latina con la Causa argentina.
Nada de reclamos trasnochados, de denuncia de pesca ilegal, de exploración petrolera, de agresiones unilaterales imperialistas. Nada de negritos correntinos, chaqueños o tucumanos enfrentando con valor a los soldados enviados por su majestad. El único relato que interesa estaba ahí: un chico sensible, de clase media porteña, rubio y de ojos claros, vejado por un teniente de rasgos psicopáticos, genocida y torturador.
Y cuando la ficción se convirtió en una presentación judicial contra oficiales y suboficiales argentinos por crímenes de lesa humanidad ¡Aleluya!, por fin había algo que publicar en el gran diario argentino.
Natasha no sabe nada de Derecho; no tiene por qué: ella es periodista, su función es informar. Sin embargo, respecto a la evolución de la causa iniciada por las denuncias de malos tratos, sólo difundió la presentación y los fallos de los tribunales referidos, pero omitió publicar la sentencia emitida por la Cámara Nacional de Casación Penal. Es decir, ella y sus jefes de Clarín, sólo dieron a conocimiento público las sentencias que a ellos les gustaron, omitiendo la información que les desagradó.
Los fallos de los Juzgados Federales de Río Grande y Tierra del Fuego, similares entre sí, y que tanta satisfacción brindó a Clarín publicar, van a ser recordados por su insólito desconocimiento de la realidad histórica, la Constitución Nacional, la jurisprudencia nacional, las leyes vigentes y el interés nacional. Porque más allá de la manipulación intencionada del Derecho, pretendieron fijar antecedentes a favor de la interpretación británica sobre la guerra del Atlántico Sur de 1982.
Veamos algunas “perlitas”. Dice la Jueza Parcio de Seleme, del Juzgado Federal de Comodoro Rivadavia: “…el hecho investigado se ha producido en el marco de una guerra tal cual había sido declarada luego del 2 de abril del año 1982 por el gobierno de facto al Reino Unido de Gran Bretaña y recíprocamente por este último a nuestro país…”
“….esa guerra…debe encuadrarse y sobre esta base se sustenta el presente pronunciamiento, en un obscuro período de la historia de nuestra Patria signada por el gobierno de facto que quebrantó el orden Constitucional entre los años 1976 a 1982”.
Y afirma la Jueza Herráez, titular del Juzgado Federal de Río Grande –la misma que tiene “planchada” la causa por crímenes de guerra británicos desde el año 1999-:
“….la dictadura militar invade las Islas Malvinas en un último intento para recuperar el prestigio y la confianza de la ciudadanía para mantenerse en el poder”.
Ambos Juzgados Federales, además, coincidieron en caracterizar como crímenes de lesa humanidad los hechos denunciados.
Veamos entonces, el fallo de la Cámara de Casación Penal que Clarín omitió publicar:
“los hechos supuestamente ocurridos habrían tenido lugar en el marco temporal y jurídico de las operaciones de guerra relativas a la que tuvo lugar en el año 1982 para reivindicar por las armas el título incuestionable de soberanía del que goza Argentina respecto a las Islas Malvinas”
“…por más aberrantes que puedan resultar las acciones que presuntamente se habrían desarrollado, no se encuentran acreditados los requisitos de sistematicidad ni generalidad del ataque, como elementos que elevarían los delitos supuestamente cometidos a la categoría más grave de delitos contra la humanidad”
“…aquellas personas que resultaron víctimas de los supuestos estaqueamientos o enterramientos, no poseían características especiales, ni eran objeto de dicho padecimiento en virtud de alguna tendencia política o ideológica, que permita sostener una vinculación con la metodología utilizada por aquellos años por el gobierno de facto”.
Este fallo ha sido recurrido ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y esto sí ha sido publicado recientemente por el medio hegemónico.
Omito comentar los fallos; el lector sabrá sacar sus propias conclusiones.
Si realmente queremos Memoria, Verdad y Justicia para los 649 Héroes Nacionales y la Causa de recuperación de Malvinas e Islas del Atlántico Sur, proponemos comenzar con algunas de estas acciones de la siguiente agenda:
1) Levantar el secreto que pesa sobre la documentación que guarda el Estado Nacional respecto de la guerra del Atlántico Sur. Con ello podremos saber cómo se condujo la guerra, por qué se siguió pagando la deuda al Reino Unido mientras nosotros peleábamos en las Islas, qué dirigentes civiles y militares se reunían en las embajadas extranjeras para negociar qué cosas mientras nuestros compañeros caían bajo las bombas enemigas. Qué dice el Informe Rattenbach en su versión completa. Quiénes y cómo nos apoyaron y quiénes y cómo nos boicotearon en el plano internacional.
2) Reactivar la Comisión Investigadora de Crímenes de Guerra creada mediante Ley Nº 24.517, ampliando sus alcances para investigar las conductas de las fuerzas argentinas en la guerra, para determinar méritos y deméritos y otorgar premios y castigos, a través de decisiones político-administrativas.(Por ejemplo, dar o quitar condecoraciones, dar y quitar pensiones, ascender o degradar, publicar informes sobre conductas honrosas o deshonrosas, etc.)
3) Denunciar por inconstitucionalidad los acuerdos suscriptos con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que afectan el interés nacional de recuperar nuestras Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y espacios adyacentes, además de incluir cláusulas bilaterales que violan los Convenios de Ginebra, exonerando al Reino Unido por los crímenes cometidos durante la guerra.
4) Que el Estado Nacional asuma la representación de las víctimas argentinas de los crímenes de guerra perpetrados por orden de las autoridades británicas y sus fuerzas invasoras.
5) Profundizar el camino iniciado con el MERCOSUR, la UNASUR y la CELAC en cuanto a las sanciones económicas, políticas y diplomáticas antes las agresiones unilaterales cometidas por el Reino Unido y sus aliados en el Atlántico Sur.
Sólo así terminaremos definitivamente con cualquier situación de impunidad e injusticia. Sólo así estaremos en coherencia con nuestra Constitución Nacional. Solo así seremos serios en la construcción de la Patria Grande. Sólo así seremos dignos de los Héroes Nacionales que dieron sus vidas por todos nosotros y por nuestros descendientes.

(*) Ex soldado combatiente en Malvinas

Compartinos: