La batalla de Waterloo fue un combate que tuvo lugar el 18 de junio de 1815 –mañana, casualmente, se cumplen 202 años- en las proximidades de Waterloo, una población de la actual Bélgica situada a unos veinte kilómetros al sur de Bruselas, comandada por el emperador Napoleón Bonaparte, contra las tropas británicas, holandesas y alemanas, dirigidas por el duque de Wellington, y el ejército prusiano del mariscal de campo Gebhard von Blucher. Esta batalla significó el final definitivo de las guerras napoleónicas. El 26 de julio se exilia en la isla de Santa Elena, situada en la mitad del Atlántico, donde morirá seis años después. El sueño de Napoleón moría definitivamente.
Cristina Fernández, con sus diezmadas tropas, La Cámpora entre ellas, Florencio Randazzo con lo que queda del Partido Justicialista y Sergio Massa con su ambulancia levantando heridos, terminarán con este Peronismo que los tuvo a todos ellos como protagonistas de los últimos 12 años. El 22 de octubre, tendrán su propio Waterloo y culminará, por el bien de los argentinos, los sueños delirantes de Poder de Cristina Fernández de Kirchner.
Llama poderosamente la atención que ninguno de estos tres dirigentes kirchneristas no hayan olfateado a esta altura de los acontecimientos la derrota estrepitosa, que de la mano de Cambiemos, la sociedad en su conjunto les va obsequiar. Sí es cierto que los tres dirigentes mencionados se presentan, quedan pocos días para saberlo, desaparecerán de la escena política argentina. Me permito, como última instancia, dudar de sus presencias, sería una decisión acertada políticamente, la cual les daría una vida más para llegar con algo de oxigeno a las presidenciales de 2019. Pero en honor a la verdad, viendo sus movimientos, observando que ninguno de ellos no logran soportar la lejanía del Poder, en donde todo es válido, mostrándoles en cada acto al pueblo argentino lo torpe que son, llevando a cabo alianzas de corte netamente suicidas, es imposible creer que tengan un tino de cordura.
A este Peronismo ya lo hicieron volar por los aires, y Cristina se empecina en llevarlos a todos puestos hasta el entierro final, no falta mucho, tan sólo un par de meses. Las agresiones o escraches que recibieron Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Germán Garavano el viernes último pasado, dejan ver el estado demencial del país que desesperadamente quieren volvernos a regalar. El fanatismo de la secta, la orga, hacen posible que aquellos que dudarán volver a votar a Cambiemos el 22 de octubre, los hace inmediatamente volver sobre sus pasos y aguardar con serenidad el arranque definitivo de la economía. El gobierno nacional podrá mostrar errores, que corrige sobre la marcha, pero nadie duda que estamos transitando otra Argentina, en paz y con las instituciones en un marco de orden e independencia que habíamos perdido, gracias a este Peronismo de impresentables.
La Justicia lentamente a comenzado a sacudir una de las ramas del árbol en donde se ocultan los corruptos, ayer el ex comisario general de la Policía Federal Guillermo Calviño fue detenido por pedido del fiscal Juan José Campagnoli y llevado a cabo por el juez Ricardo Farías; Calviño fue uno de los engranajes de corrupción, dentro de la institución, en los años del kirchnerismo. Hoy, no sólo se abre la puerta de la comisión de delitos de una asociación ilícita en los altos mandos, sino también la posibilidad, que Calviño y Sergio Berni –ex secretario de seguridad – hayan tenido alguna participación en la muerte del fiscal Alberto Nisman, por liberar la zona en donde vivía el fiscal. Casualmente en los próximos 30 días, los peritos de la Gendarmería Nacional harán saber al juez y fiscal que llevan la causa de la dudosa muerte de Nisman, que sucedió realmente ese fatídico día de enero de 2015.
Los gobernadores peronistas, deberán calzarse los largos algún día –los veo demasiados lentos – tal vez, parsimoniosamente, aguarde la batalla final para sacar la cabeza; es una actitud cobarde sentarse en la puerta de casa para ver pasar los cadáveres de tus enemigos. No sea, que Macri, el conductor del próximo Waterloo, les tenga preparada una sorpresa estratégica también para ustedes, que siguen durmiendo las siestas provincianas. Cambiemos, ya es mucho más que una opción electoral, se ha convertido en un movimiento nacional, conformado por hombres y mujeres que decidieron poner lo que hay que poner, para volvernos a convertir definitivamente en un país con sueños, en los cuales nuestros hijos y nietos, vivan en paz.
Waterloo… esta a la vuelta de la esquina.

*Periodista-Escritor/@naranjo_claudio
Autor de: “Colombia… capital de los infiernos”-“Doble Agente”-“Los Apropiadores”-“Muchos dedos en el gatillo”, entre otros títulos.
1986: Congresal provincial (PJ)
1991: Candidato Diputado Nacional (PJ)
1995: Candidato a Intendente Esteban Echeverría (PJ)

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