La muerte de Débora Pérez Volpin, diputada porteña y periodista con una indiscutida carrera en los medios, invita nuevamente al debate de esta temática, la presunción de Mala Praxis.

Conmueve su partida por tratarse de una mujer de 50 años; con una vida por delante; reconocida profesionalmente por sus pares en el ámbito de la comunicación; y con una prometedora carrera política. Es imposible no empatizar con su dramática partida, más allá de todo lo expuesto anteriormente, por el simple hecho de que cualquier persona podría pasar por esta situación.  

La legisladora, ingresó el lunes 5 de febrero al Sanatorio de la Trinidad para realizarse una endoscopía programada indicada por un “cuadro abdominal complejo” que se reflejaba en dolores estomacales que Pérez Volpin estaba sufriendo hasta ese momento. Tras conocerse la noticia del fallecimiento por paro cardiorrespiratorio, además de la inmediata y masiva cobertura periodística del hecho en sí, comenzaron a elaborarse distintas hipótesis sobre las causas de tal fatalidad.

A pedido de la familia de la diputada y periodista , el cuerpo fue sometido a una autopsia. Al término del procedimiento según informó Infobae fuentes cercanas a los peritos señalaron que se hallaron perforaciones en el estómago y esófago, claves para determinar que existieron responsabilidades por parte de los médicos del Sanatorio durante la endoscopía y que la víctima no sufrió una muerte súbita. De todos modos faltan estudios complementarios para el informe final.

En NCN abordamos la temática desde dos aristas, desde el ámbito de la salud representado por el Dr. Marcelo Peretta, secretario general del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB); y desde el campo jurídico hemos consultado la mirada del Dr. Fabian Rosenberg, abogado especialista en mala praxis.

NCN – A su juicio ¿cuál es la principal falencia dentro del sistema de salud y sus actores?
MP – El Estado deja la salud librada a las reglas del mercado, lo cual es inaceptable e inconstitucional. Debe regularse tanto el subsector público como el subsector privado. Casualmente la Clínica donde murió Débora Pérez Volpin necesita regulación porque es inflexible para cobrar la cuota, lenta para brindar atención y tibia para dar explicaciones, que en este caso ni siquiera se atrevió a firmar

FR – . El esquema sanitario de nuestro país es un conjunto de subsistemas que no se hallan debidamente articulados entre sí. Existe un subsistema, consistente en la atención hospitalaria pública que habitualmente se encarga de la atención del sector poblacional más carenciado. Existe un segundo subsistema, integrado por la red de obras sociales, que atienden a sectores medios y bajos, de extracto asalariado; y por último, tenemos un tercer subsistema, que es el de la medicina privada o prepaga, que surgió en la década del setenta y tomó auge en la década del noventa, en la cual se encuentra agrupado el sector poblacional de mayores recursos, aunque cuadra señalar que también integran ese sector segmentos poblacionales que también cuentan con obra social. Es decir, no estamos en presencia de un sistema de salud, sino ante un grupo de subsistemas que no operan en conjunto. Lo ideal es avanzar hacia un sistema centralizado y nacional de salud, pero eso conlleva una seria disputa por los recursos económicos con los cuales cuenta cada subsistema. 

NCN – ¿Por dónde cree que se debería comenzar a trabajar desde el ámbito legislativo?
MP –  Hacer cumplir las leyes sanitarias vigentes que hacen al derecho del paciente, por ejemplo la de prescripción de medicamentos por nombre genérico, que baja su precio, la de confidencialidad de los datos de salud del paciente, y la de firma digital del profesional, que reduce la negligencia. Todas brindan más protección al ciudadano. Hace falta aprobar una ley que garantice campañas televisivas continuas dirigidas a educar al paciente.

Dr. Fabián Rosenberg

FR – La tarea de los legisladores y de la politica en su conjunto es, al menos, intentar crear un sistema legal que posibilite la coordinación de los subsistemas, ante la imposibilidad de su unificación. La mayor parte del sistema de salud argentino se halla orientado hacia la atención de patologías (en su mayoría graves) y hacia el suministro de medicación. Una verdadera tarea política, tendiente a la modificación de ese estado actual, consistiría  en orientar los recursos hacia la medicina de prevención, lo cual aunque resulta para el sistema económico menos rentable, produce efectos sociales mas deseables y positivos en la población. Un sanitarista famoso como Ramón Carrillo decía que la mejor medicina preventiva son cloacas y agua potable, algo de lo cual carece gran parte de nuestra población.

NCN – ¿Qué apreciación tiene sobre la carátula Homicidio Culposo tras la denuncia del periodista Enrique Sacco?
MP – No se si fue homicidio culposo, posiblemente sea mala praxis, pero el abandono de la clínica a la anestesista, que debió presentarte a título individual, revela la intención de que el hilo se corte por la parte delgada.

FR –  Me parece que ante la denuncia efectuada por el periodista Enrique Sacco la justicia actuó correctamente al tipificar el hecho a investigar como “homicidio culposo”. De ninguna manera se puede, afirmar en esta etapa tan prematura de la investigación, que nos hallamos en presencia de un ilícito culposo. Puede constituir una hipótesis, pero de ninguna forma es posible aseverar su existencia en este estado del proceso. Ello surgirá eventualmente de las investigaciones y las pesquisas. En todo tema vinculado a la comunmemente llamada “mala praxis médica”, es fundamental la detección de la infracción médica y su conexión decisiva o adecuada al resultado fatal.

NCN – ¿Qué pasa con el resto de los ciudadanos? ¿Hasta cuándo estaremos expuestos a incertidumbres profesionales?
MP – Hasta que el Estado ocupe su lugar e impida que se lucre con la salud y la vida de la gente. Cabe recordar que a esta clínica entraron otros jóvenes famosos que también salieron muertos. Existen denuncias a esa clínica de que durante las guardias no hay profesionales sino técnicos a cargo de los procedimientos. Hoy que se objetan a algunas obras sociales, cabe destacar que éstas brindan un gran servicio de salud, con solo el 20% de lo que perciben estas prepagas de gran renombre, que invierten mucho en hotelería y poco en tecnología médica y salarios.

FR – La incertidumbre es inherente a la vida en sociedad. Los profesionales de la medicina están, como en cualquier otro quehacer, expuestos a errores, los pacientes están expuestos a sufrirlos, y todos se hallan expuestos a tener que ventilar sus diferencias ante organismos éticos, administrativos o judiciales. La mejor forma de reducir ese grado de incertidumbre es mediante la extensión de derechos, tanto a pacientes como a profesionales. Cuando la relación médico-paciente logra consolidarse, sumado a la confección de una historia clínica conforme exige la legislación vigente, es posible obtener una reducción de ese estado de incertidumbre.

NCN – ¿Cuáles son los aspectos a tener en cuenta al momento de emprender un tratamiento y sus estudios correspondientes y en caso de una fatalidad como la que hoy nos convoca, qué acciones inmediatas deben realizar los familiares y/o allegados de la víctima?
MP – Si bien mortalidad de las endoscopias, realizadas para diagnosticar cáncer, úlceras y otras dolencias digestivas, es bajísima (4 cada diez mil casos), los pacientes asumen un riesgo, por eso deben y leer y sacarse todas sus dudas antes de firmar el “Consentimiento informado”. Aunque el Propofol es seguro y produce una anestesia suave y rápida a los 30 segundos de aplicado en vena, su dosis debe ser exacta, sino es irreversible y puede producir paro cardíaco. 

FR – Al momento de emprender un tratamiento y sus estudios correspondientes, es menester fundamentalmente estar íntegramente advertido de todas las alternativas terapéuticas posibles, como así del riesgo permitido. El paciente debe conocer el riesgo permitido por la actividad médica y debe consentirlo, para someterse a un tratamiento. Legalmente, debe consagrarse en un documento que se llama “consentimiento informado”, por el cual el paciente, antes de someterse a un estudio o tratamiento, el cual por sencillo que resulte siempre entraña algún riesgo, debe estar advertido. Ello es fundamental. Ante un hecho características tan lamentables, como las que recientemente pudimos seguir en los medios, cada familia o cada damnificado adopta una actitud diversa. Algunos deciden, como en el caso del periodista Sacco, perseguir el reproche de la conducta que considera ilícita de los médicos, para lo cual es menester realizar una denuncia penal que de inicio a un proceso instructivo e investigativo, tendiente a elucidar los hechos. 

 

La lamentable partida de Débora Pérez Volpin ha dejado al desnudo una crisis en el sistema de salud tanto público como privado; de control y garantías de que los ciudadanos argentinos podamos salir con vida luego de un simple estudio de rutina por la puerta principal. Quizás esta es la oportunidad para ejercer un mayor control sobre la medicina privada, de mejorar el sistema de salud pública y de legislar en consecuencia. Es la única manera de capitalizar tamaña pérdida para nuestra sociedad, porque la pregunta que subyace de esta situación es ¿cuántas Déboras Pérez Volpin sin voz ni trascendencia mediática han sido víctimas del mismo destino?

 

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