Permiso para trapitos

Tras la insistencia del Pro para vedar la actividad de los limpiavidrios y cuidacoches en la Ciudad de Buenos Aires, la jefa de los legisladores porteños del Frente para la Victoria, Gabriela Alegre, y su compañera de bancada Claudia Neira presentaron un proyecto que, contrario al que propone el bloque oficialista, busca registrarlos.
El Registro de Cuidadores de Vehículos funcionaría en el ámbito de la Subsecretaría de Uso del Espacio Público, perteneciente al Ministerio de Ambiente y Espacio Público.
Se entiende por cuidadores de vehículos a quienes “ofrezcan de manera voluntaria la prestación del servicio de cuidado de automóviles estacionados en la vía pública, durante la ausencia de sus propietarios o conductores”. Así, la retribución que reciba el permisionario será de carácter voluntario.
Para ser incluido en el Registro, se debe ser mayor de 16 años y presentar el formulario que determinará la Subsecretaría.
Pero, se indica en el proyecto que “tienen prioridad en el otorgamiento del permiso” los jubilados y pensionados, adultos mayores sin beneficio previsional, quienes padezcan algún tipo de discapacidad, los que integran familias numerosas, o donde alguno de sus miembros padezca algún tipo de discapacidad, jefas de hogar y personas en situación de calle.
Los permisos son personales e intransferibles, se entregan a título gratuito con dos años de validez, pudiendo ser renovados. Serán de carácter general aquellos que autoricen el cuidado de automóviles en forma cotidiana, en días y horarios establecidos. Serán de carácter especial los que autoricen el cuidado de automóviles en ocasiones determinadas, eventos deportivos, culturales o sociales, que por sus características produzcan una gran afluencia de automóviles.
Se asignará a los trapitos un horario y lugar determinado para trabajar, credencial y vestuario adecuado para desarrollar la actividad.También, Neira y Alegre proponen escuchar las propuestas de las Juntas Comunales para determinar espacios y horarios de trabajo.
Si bien los permisos duran dos años y pueden ser renovados, quien incumpla alguna de las normativas establecidas, cometa alguna contravención o delito durante el desarrollo de la actividad, verá derogado su autorización.
La jornada laboral de los trapitos no puede ser mayor a ocho horas y para menores de 18, no excederá las seis horas.
Por otra parte, quien ejerza la actividad sin consentimiento del Estado, será sancionado con uno a dos días de trabajo de utilidad pública o multa de 250 pesos a 500 pesos.
Si se exigiera retribución, la sanción se duplicará. Y si se comprueba que hay una organización, la sanción es uno a cinco días de arresto o multa de 1200 pesos a 4000 pesos.
El proyecto de las diputadas kirchneristas va en la misma línea que el presentado por ese bloque en el año 2011, aprobado por la Legislatura porteña pero vetado por Mauricio Macri en febrero de 2012. Además, es similar a una iniciativa que impulsa el legislador del MST Alejandro Bodart.
“El proyecto del Pro quiere prohibir la actividad y desligarse de la responsabilidad del Estado de atender las situaciones de vulnerabilidad. Por eso, nuestra propuesta es organizar el uso del espacio, armonizar intereses y brindar un marco regulatorio”, explicó. Por su parte, Neira indicó: “el Pro plantea prohibir los trapitos porque le resulta más fácil que intervenir desde el Estado para ordenar y controlar.”

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