La muerte del fiscal Nismam, no solo sorprende a los argentinos, sino que también coloca a su sociedad, en la puerta del precipicio más cruel y profundo de los tiempos de esta democracia, con el desamparo por delante.

La gente en la calle no dice “se suicidó Nisman” sino “mataron al fiscal”.

La experiencia periodística nos hace olfatear que nadie antes de suicidarse declama acciones  que no cumpliría.

La hipótesis de un suicidio con un arma calibre 22- que al  parecer  no le  pertenecía -, hace creer  en algo más que un suicidio voluntario – hay suicidios inducidos dentro del  mejor estilo de mafias y corporaciones-.

Algunos datos de balística, indican que el 90 % de las ejecuciones de algunos grupos de inteligencia se hacen con balas de ese calibre, porque son balas que tienen fuerza para entrar en el cráneo pero no salir. Rebotan dentro de la cabeza, hace estragos y no les es posible a los médicos extraerla con facilidad.

Lo que más debería preocuparnos es la impotencia de la oposición ante este terrible hecho. La información generó una catarata de derivaciones. Y entre los miembros de la oposición, dudan sobre cómo se produce la muerte del fiscal y dicen directamente  que se trataría de “suicidio inducido”.

El gobierno salvo con algunas excepciones, guarda un profundo silencio y algunas explicaciones, obvias y poco aclaratorias.

El Dr. Alberto Nisman debía  presentarse hoy  en la Cámara de diputados de la Nación donde precisaría su denuncia sobre un pacto de protección con Irán, en el seno de la investigación por el atentado de la AMIA; en su denuncia el fiscal pidió la declaración indagatoria de Cristina Fernández de Kirchner. Junto a ella se calibraba como cómplices o responsables al Canciller Héctor Timerman, diputado Andrés Larroque y dirigentes Luís D’Elía y Fernando Esteche, a estos últimos que más de uno,  catalogaría como violentos.

Públicamente declaró el Dr. Nisman: “El plan criminal se activó en enero de 2011, cuando Héctor Timerman viajó a la ciudad siria de Alepo y secretamente se reunió con su par iraní, Ali Akbar Salehi, y le hizo saber que las autoridades políticas argentinas renunciarían a la investigación del caso AMIA y cualquier reclamo de cooperación y justicia, con tal de provocar un acercamiento de orden geopolítico y restablecer plenas relaciones comerciales entre ambos Estados”.

Las primeras declaraciones partieron de la diputada Patricia Bullrich que reveló que Nisman le dijo que“era amenazado”, luego de denunciar a la presidenta y afirmó que no cree en la hipótesis de un suicidio. “El fiscal estaba amenazado. Me lo dijo el viernes y sábado”, afirmó Bullrich en declaraciones en la puerta de la casa donde encontraron muerto al fiscal. Agregó que Nisman sabía “que denostarían, acusarían de cualquier cosa, que la causa era muy pesada y fuerte”, pero “iría hasta las últimas consecuencias”.
“Hablé con él el sábado para coordinar 
detalles de su presencia en el Congreso, dijo que se quedaría todo el fin de semana en su casa estudiando la causa”, señaló.  Bullrich explicó que el fiscal quería que la reunión de hoy en el Congreso fuera reservada “para dar pruebas más contundentes”, y el kirchnerismo quería hacerla pública “para recusarlo”. “No creo en la hipótesis de un suicidio; alrededor de tanto poder y situaciones. Acá hay mucho que ver e intereses”. También, Patricia  Bullrich  manifestó que Nisman reveló que los servicios de inteligencia argentinos pasaron todos sus datos a sus pares iraníes, y lo sentía “como una traición” del Estado. “Dijo que en la causa, agentes de inteligencia dieron todos los datos de él y toda su familia a los imputados iraníes, eso lo preocupaba mucho y sentía como una verdadera traición del Estado argentino a él como representante de la Justicia”, aseveró.

Asimismo, el diputado bonaerense Francisco De Narváez dudó sobre “la hipótesis de un suicidio”, y resaltó que su muerte “mete mucho miedo y terror” a quienes tienen “la responsabilidad” de que “la verdad prevalezca”, “sea quien sea el involucrado”.

“Estoy shockeado. Es el día más oscuro desde el regreso de la democracia”. De Narváez preguntó: “dónde está la información que tenía” Nisman para acusar por “encubrimiento” en el caso AMIA a la presidenta Cristina Fernández, “porque esto, más allá de la pérdida de Alberto, no debe detenerse”. 

“El núcleo de lo que llevó a Alberto a quitarse la vida, cosa que dudo, para mí es un crimen, es una hipótesis personal, tiene como fundamento la gravísima acusación con toda la información que recabó en su función como fiscal de la Nación”,  esto mete mucho miedo y terror en quienes tienen y tenemos la responsabilidad desde lo público que la verdad prevalezca sobre cualquier situación, sea quien sea el involucrado”, El diputado mendocino Julio Cobos aclaró: “Es una situación delicada, que hay que manejarla con mucha prudencia, sobre todo el más prudente debe ser el Gobierno”.  Cuando se programó la presencia del Dr. Nismanl en la sede del congreso era para dar las causas de la imputación a la presidenta de la nación  por “encubrimiento” en la causa AMIA. Sobre la muerte de Nisman, dijo el ing. Cobos: “No se puede decir ‘escucharemos sus dichos con los tapones de punta “, refiriéndose  declaraciones de la diputada nacional del kirchnerismo  Diana Conti, agregó: “Me imagino la presión que sentiría este hombre”. 

 Elisa Carrió dijo sobre la muerte de Nisman. “No es un suicidio inducido. Ya lo vi en el país”. “Este hombre quedó solo” .

La diputada comparó : “Ya hubo otra muerte: Lauchón”, en torno a las internas que se tejen en el seno de la ex SIDE. “Esta es la Argentina real, los sótanos del poder”, sentenció.

Violencia y actos de soberbia, son parte de  la intolerancia e impotencia cotidiana. ¿Cómo pensar en un suicidio ante estas evidencias?

Estos tiempos no deberían volver a la Argentina, todavía estamos a tiempo  de frenarlo: políticos y dirigentes tienen la palabra..

Mario Mintz, director General de Noticias Congreso Nacional

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