El pedido del senador Fernando “Pino” Solanas al Senado, donde solicitó que le imprimieran 1.000 libros -en medio de la campaña y de plena crisis económica- de su gestión como legislador, se generó un revuelo dentro y fuera del Congreso Nacional por la falta de ‘tacto’ del senador y ahora candidato por el Frente de Todos. Y en ese contexto, desde el peronismo salieron a ‘abrir el paraguas’ y admitir que «el Senado tiene un presupuesto muy grande y que algunas cosas podrían recortarse». La indignación también se notó en las redes sociales, donde varios usuarios cuestionaron a Pino Solanas con el apodo «Pyme Solanas».

El pedido del senador y ahora candidato por el Frente de Todos, Fernando Pino Solanas, en el que le solicitó al Congreso de la Nación que le impriman 1.000 libros que detallen su gestión entre los años 2013 y 2019, irritó a mucha gente dentro y fuera del recinto.

Por un lado, algunos de sus pares expresaron que el pedido del senador resulta innecesario y cuestionan el «poco tacto» que tuvo Pino Solanas en realizar el pedido de la impresión de los ejemplares en el contexto que atraviesa el país -plena campaña y crisis económica-, donde además, la tolerancia social está ‘a flor de piel’:

«Fue innecesario, ahora con internet no pasa nada por debajo de la mesa, era sabido que si hacía un pedido de ese tipo, iban a saltar de todos lados, sobre todo desde la oposición a Solanas que se molestaron porque el pedido es netamente para sacar ventaja en la campaña»; dijo una fuente parlamentaria.

Todo empezó cuando el periodista Mariano Casal, del diario Ámbito, decidió detallar que el pedido de Pino Solanas, se debe a un decreto firmado el lunes último por la titular del cuerpo, Gabriela Michetti, que “declara de interés la publicación del libro ‘Balance de gestión.2013-2019. Senado Fernando Ezequiel Pino Solanas”.

En ese decreto Michetti dispone “la impresión y publicación de 1.000 ejemplares” de esa “obra” a través de “la Dirección General de Publicaciones y su impresión en la Imprenta del Congreso de la Nación, para su distribución gratuita”.

Además, “los gastos de publicación serán imputados al presupuesto del Honorable Senado de la Nación en sus partidas correspondientes”.

Tras la viralización de la información, la indignación en un sector de la sociedad y el malestar en las bancas del Congreso no tardaron en llegar.

Sin embargo, hay quienes prefirieron admitir que el presupuesto del Senado Nacional es ‘demasiado alto’ y por ende, habría que achicar algunos gastos que no son tan importantes, como por ejemplo, la impresión de ejemplares que, paradójicamente, casi nadie lee.

En ese contexto, la senadora peronista Beatriz Mirkin (FPV 2015-2021) se refirió a la polémica generada por la publicación de libros en el Senado luego que se conociera el decreto 93/19 firmado por Gabriela Michetti, autorizando una solicitud de Fernando “Pino” Solanas.

“Si no se autoriza un gasto, lo respeto”, dijo. Sin embargo, enfatizó que “el Senado tiene un presupuesto tan grande que muchas cosas podrían recortarse” y observó que “se está poniendo en valor todo el edificio del Senado, no sé a qué monto”.

“Hubiera preferido que se vuelque la plata en el pueblo argentino que está sufriendo y tiene hambre”, agregó.

Sin embargo, trascendió que esta senadora también hizo un pedido anteriormente como el de Pino Solanas, y en ese sentido, la lesgiladora del peronismo tucumano agregó: “El Senado ya publicó un libro a pedido mío, se llama ‘Cuántas horas les faltan al día’ y es de una socióloga española. Vengo pidiendo al Senado la publicación de libros que tienen que ver con las cuestiones de género y discriminación hacia la mujer, y permiten el debate”.

Pero no solo pidió la impresión de ese libro, sino que también solicitó la impresión de los ejemplares «La razón de mi vida».

En ese contexto, en declaraciones a radio La Red, Mirkin aclaró que el libro “La razón de mi vida” de Eva Perón lo solicitó en el mismo sentido -para abordar la discusión sobre género-, pero al ser consultada sobre si lo consideraba urgente, reconoció que “puede ser que no sea oportuno” en este momento, aunque justificó que lo planteó “hace dos años”.

A su vez, en las redes sociales se sintió también la indignación por parte de los internautas, que tras la viralización de la noticia no tardaron en hacer sus descargas vía Twitter:

«Si el público está tan ávido por leer su trabajo parlamentario, que le pide a una editorial que se lo imprima. Va a vender millones! jajajja. En plena crisis y en campaña, Pino Solanas pide al Senado que le impriman 1.000 libros de su gestión», escribió el economista Roberto Cachanosky, con quien Pino Solanas ya tuvo un fuerte cruce en un programa televisivo.

El economista siguió y disparó un segundo tuit: «Los 35 asesores de @fernandosolanas estuvieron trabajando intensamente para sacar este proyecto de declaración: De Interés Cultural para esta Cámara y para la Cultura de la Nación, a la “14ta. Llamada de Candombe de San Telmo-2019”, ironizó.

Por su parte, el senador Pino Solanas prefirió no mencionar nada sobre la polémica, y en sus redes sociales compartió reuniones en el Senado con representantes ambientalistas.

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