¿Por qué seguir apoyando la industria del conocimiento con una ley? Por Pablo Fiuza

La economía del conocimiento está compuesta por aquellas actividades productivas que hacen un uso intensivo de la tecnología. La más relevante dentro de este grupo es la Industria del Software.

Esta ley es la continuación de otras que se denominaron Ley de Software y fueron sancionadas en el 2004 y 2014 respectivamente. Serán entonces al concluir esta nueva ley, casi 25 años ininterrumpidos de vigencia. Han trascendido gobiernos, colores políticos y podríamos decir que el software se convirtió en una política de estado. Con todo lo que ello implica en nuestro país.

En 2004, cuando se sancionó la primera ley, Argentina fue pionera en promover la industria. Eso generó no solo un crecimiento en el número de empresas, sino que multiplicamos por diez el volumen de empleo y por cien nuestras exportaciones, transformándonos en el tercer consorcio exportador.

Se fomentó además la profesionalización de nuestras empresas. Fuimos incorporando políticas para invertir en Investigación y Desarrollo, certificando nuestros procesos bajo normas internacionales de calidad.

Si quince años atrás no era tan claro, hoy podemos decir con certeza que este es un sector condenado a crecer y ayudar a otras industrias nacionales a que también lo hagan, acompañándolas en su transformación digital.

En términos de empleo, la industria del software deja vacantes entre 8000 y 10000 puestos de trabajo anualmente. Si, leyó Usted bien. Son posiciones laborales que no se cubren porque no están las personas capacitadas para hacerlo. En un país donde el 50% de los jóvenes menores de 29 años es pobre y donde el desempleo es de 13,1 %, es un lujo que no podemos permitirnos.

Si hay un sector que puede disminuir esos índices de pobreza y desempleo, ese es el nuestro.

Además, esta ley es pionera en términos de inclusión laboral, contempla beneficios adicionales para quienes incorporan mujeres, personas en condiciones de vulnerabilidad y/o con alguna discapacidad. Esto se traduce en una enorme responsabilidad para cada uno de los que formamos parte del sector.

Desde nuestra entidad, entre otras, estamos trabajando y acompañando varios programas para educar a nuestros jóvenes, formarlos, y sacarlos de situaciones de vulnerabilidad incorporándolos al mercado laboral.

Debemos seguir mejorando, ser capaces de generar mayor propiedad intelectual, ser más competitivos, aunque Argentina sigue estando muy bien posicionada en el mundo, por sus empresas y el talento de su gente. Hacer crecer dicho talento tiene que ser un compromiso impulsado desde el Estado y acompañado por las empresas, universidades y colegios técnicos.

Entonces, esta ley va en este sentido. Llega para dar previsibilidad, fomentar la creación de empresas y hacer crecer la empleabilidad. Nosotros debemos tener el firme compromiso de continuar creciendo, seguir incluyendo más jóvenes al sector y disminuir esa pobreza y desempleo que tanto nos duelen como país.

Por Pablo Fiuza, presidente del Polo IT Buenos Aires.

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