¿Por qué el aborto clandestino e inseguro es un problema de salud pública? Por Juan Carlos Alderete

En el mundo se estima -según la OMS- que entre el 5% y 13% de las muertes maternas son a consecuencia de la realización de abortos inseguros (aquellos realizados en la clandestinidad en manos de personas que no poseen las habilidades médicas necesarias). A su vez esas muertes se concentran mayoritariamente en los países oprimidos y dependientes como el nuestro.

Antecedentes internacionales

En EEUU, Cuba, Uruguay, Guayana, Guyana Francesa, Puerto Rico y la mayoría de los países de Europa el aborto es legal desde la década del 70. En estos países las muertes maternas por abortos inseguros es casi nula y no se registraron aumento de estos a parir de la legalización del mismo.

Las mujeres abortan desde hace miles de años, independientemente de la religión, de sus creencias, e incluso a sabiendas de riesgo de muerte en esa práctica. Por lo tanto insistimos, que frente a algo que sucede inexorablemente es justo que se legalice para que se dejen de morir las mujeres. Abordar este problema de salud pública y resolverlo en favor de las mujeres del pueblo implica avanzar en la legalización del aborto.

Por lo tanto, considero sumamente justa la triple consigna que durante décadas ha construido el movimiento de mujeres: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Los hombres y mujeres de este pueblo necesitamos educación -información y formación- para poder decidir y controlar nuestra sexualidad y reproducción, anticonceptivos gratuitos para prevenir embarazos no deseados, y aborto legal para que no haya una muerta más.

¿Que dice el proyecto de Interrupción VOLUNTARIA del embarazo (aborto)?

  • Una mujer puede voluntariamente (es decir si ella así lo decide) interrumpir su embarazo hasta las 14 semanas de gestación inclusive. Por lo tanto la legalización del aborto no tendría ningún efecto sobre aquellas mujeres que tengan convicciones contrarias. La OMS (Organización Mundial de Salud) indica que en los países donde esta práctica está legalizada -hace muchos años- solo disminuyeron las muertes maternas por abortos clandestinos, pero no aumentaron la cantidad de abortos que se realizan.

Es decir, no estamos a favor del aborto en sí mismo, estamos en contra de la clandestinidad y de las injusticias sociales que esa práctica genera de hecho. Porque aquellas mujeres que cuentan con los recursos necesarios pueden abortar en clínicas privadas, mientras las que no, están condenadas a realizarse prácticas inseguras y poco higiénicas que ponen en riesgo su vida.

  • El proyecto mantiene la legalidad del aborto sin límite de tiempo, para los casos de violación o dondreexista riesgo de vida para la mujer. Esto está permitido en la Argentina desde 1921, pero recién en el año 2012 se elaboró el protocolo de Interrupción Legal del Embarazo que garantiza la accesibilidad a un derecho que las mujeres tienen desde hace 100 años en nuestro país.

  • El proyecto también contiene y hace mucho énfasis en la educación sexual, en su estricto cumplimiento. Hace eje en la necesidad de información y formación en el cuidado de nuestro cuerpo para prevenir embarazos no deseados, poniendo en el centro el acceso de todas a métodos anticonceptivos.

En resumen, de legalizarse el aborto solo accederán a esta práctica de manera voluntaria las mujeres que así lo deseen. Aquellas que habiendo reflexionado teniendo en cuenta su ideología, sus creencias, sus valores y sus convicciones elijan realizarlo. Ninguna mujer estará obligada o será forzada a abortar, esto incluso está penalizado.

Estoy convencido de que lo que necesitamos es presupuesto y decisión política en políticas de prevención y anticoncepción, pero insistimos en que legalizar el aborto es muy importante porque evitará la muerte de mujeres humildes que de manera insegura ponen en riesgo su vida en la clandestinidad. No debe haber una muerta más, ni por femicidios ni por abortos clandestinos.

Juan Carlos Alderete es diputado nacional

Deja una respuesta