Primer mes sin cepo cambiario – Por Manuel Adorni*

Habiéndose cumplido el primer mes desde el levantamiento de las restricciones cambiarias en la República Argentina (o al menos la mayoría de ellas) es necesario detenernos a analizar qué es lo ha ocurrido y que es lo que viene de aquí en adelante.

Lo que fue sorprendente incluso para integrantes del propio oficialismo, fue la simpleza con la que pareció haberse transformado en pasado el cepo cambiario. El 17 de Diciembre de 2015 todos estábamos expectantes a la espera de ver cientos de miles de personas abarrotadas en los mostradores de los bancos, empresas haciendo grandes compras de la divisa norteamericana y la cotización del dólar mostrando un número astronómico. Pero nada de esto ocurrió. Los bancos aparentaban un día normal, las compras mayoristas no hicieron ruido y el dólar cotizaba en torno a los 14 pesos, incluso por debajo de la cotización de referencia esbozada oficialmente el día anterior por representantes del Gobierno.

En los hechos fue una devaluación del tipo de cambio oficial anunciada desde hacía semanas y de la cual el mercado había tomado nota tiempo atrás. A diferencia de otras depreciaciones del tipo de cambio más bruscas y sorpresivas como lo fue por ejemplo la aplicada por el gobierno anterior en Enero 2014, aquí muchas de las variables económicas que toman impulso tras una devaluación, corrigieron sus valores con anterioridad tratándose de anticipar a los impactos propios que implican cualquier devaluación. Esto hizo que luego de la contienda electoral y terminando ya el mes de Noviembre último se comenzaron a notar ciertos aumentos desproporcionados en los precios de la economía.
La otra variable que tuvo su ajuste con antelación al levantamiento del cepo cambiario fue la del dólar marginal o mal llamado popularmente «dolar blue». Éste sufrió una baja pronunciada acercándose más a la cotización del dólar del contado con liquidación (o «contado con liquid»), lo que implicaba que el mercado estimaba que el dólar oficial debería converger luego de un hipotético levantamiento de las restricciones cambiarias, hacia valores similares a los que después del 17 de Diciembre se fueron dando en la cotización oficial.

La realidad es que llegado el día de la verdad, el tan anunciado apocalipsis no aconteció debido fundamentalmente a que quienes querían acceder al dólar, ya lo venían haciendo: los pequeños ahorristas se nutrían del dólar ahorro que el BCRA les vendía legalmente. Quienes no podían acceder o apetecían una cantidad mayor a la que les daba generosamente el Banco Central lo adquirían sin mayores dificultades en el mercado paralelo. Y por último, las empresas que querían acceder al billete verde, ya lo venían haciendo a través del dólar contado con liquidación. Entonces, ¿qué razón habría para que el día del levantamiento de las restricciones haya sido un verdadero caos?. Pues los análisis pecaron de fatalistas sin sentido alguno. Se escuchaban las estimaciones de un dólar con un valor de veinte pesos, falta de reservas para solventar a los compradores de la divisa y tantas otras proyecciones erróneas. Tal vez estos pronósticos estás justificados debido a nuestra triste historia de las últimas décadas donde cada posibilidad de caos se terminó convirtiendo en una realidad.

Desde el levantamiento del cepo cambiario hasta hoy la Argentina financiera y económica giró en torno a tres cuestiones: el calentamiento de precios por el ajuste cambiario, las reservas del Banco Central y el tipo de cambio propiamente dicho. En lo que respecta al tema precios, la inflación acumulada ya era de por si elevada. El 3,5 por ciento de inflación que se proyecta para el mes de Enero hace entender que es una inflación producida claramente por el shock cambiario y que de no haber sido por la transferencia que hizo el empresariado y el pequeño comerciante del riesgo que le generaba la incertidumbre hacia los precios ocurrida entre los meses de Noviembre y Diciembre pasados, ésta proyección sería más elevada aún. El mismísimo Ministro Alfonso Prat-Gay días atrás reconoció en conferencia de prensa esta situación inflacionaria y anunció que la inflación cederá con el correr de los meses. Con relación a las reservas del Banco Central, éstas no sufrieron grandes variaciones. Existió una pequeña recomposición en las mismas con la ayuda de las tan prometidas liquidaciones de exportadores que con el nuevo tipo de cambio y un reajuste en las retenciones no hacían más que dar el pago por los beneficios obtenidos: liquidar y darle dólares al Central. La crítica que se hizo por lo bajo al nuevo gobierno se centró en el porqué de la crítica al gobierno saliente por informar reservas irreales o que no se condecían con la liquidez y disponibilidad real de ellas mientras que hoy, se siguen informando de igual manera. Por último, el valor del tipo de cambio estuvo (aunque al principio en valores bajos hasta incluso para el mismo equipo económico) dentro de la franja que se estima que el Central dejará flotar el tipo de cambio: entre 13,50 y 14,50. Entre estos valores (bajos según parece) se estima que nadie estaría dispuesto a intervenir en el mercado para mantener el valor de cotización. Con Brasil devaluado y los importadores que aún no juegan plenamente en el juego del mercado cambiario, el valor real del dólar a mediano plazo es difícil de predecir.

Hasta aquí la situación actual. Muchas cartas faltan por conocerse como por ejemplo cuál será el nivel de crédito internacional, el nivel de inversiones y una de las más importantes cartas de todo el juego: las paritarias. Entre Marzo y Abril, meses en los cuales se dan la mayoría de las negociaciones salariales, se pondrá a prueba no solo la solidez del plan económico sino también el desenvolvimiento político del flamante gobierno, terminando así con las especulaciones y pronósticos que hasta aquí, cada uno de nosotros ha hecho de los primeros treinta días del comienzo de una nueva etapa en la vida de los argentinos.

 

*Manuel Adorni – Contador Público. Especialista en economía y finanzas. Analista político. Columnista.

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