El diputado Juan Brügge (Córdoba Federal) consideró que dado que el tema aborto no estaba en la agenda electoral de la mayoría de los partidos políticos, los legisladores no tienen el “mandato popular” para expedirse con el voto sobre el aborto y, sobre esa base, propuso convocar a una consulta popular.
Según dijo, a través de este mecanismo se podría expresar “la mayoría silenciosa que no está siendo escuchada porque no tiene militancia, porque no tiene participación, porque no tiene micrófono, porque no tiene una cámara, porque no tiene un título académico o porque no tiene participación en ninguna asociación”.
Salieron al cruce de esta iniciativa diputados nacionales cordobeses, como la diputada Brenda Austin (UCR-Cambiemos) que  rechazó la iniciativa al considerar que una consulta popular “no está en la agenda del Congreso”, y  que apelar a esa herramienta “es una forma de sacarle el cuerpo al debate de un tema que hace 12 años” se viene esperando.
Para Austin, los ejes del debate están en el Código Penal y en el fortalecimiento de la educación sexual y reproductiva y la provisión de anticonceptivos.
En el mismo sentido se expresó el diputado Pablo Carro (Frente para la Victoria) que sostuvo que la posibilidad de una consulta popular “no está en la agenda”, pero admitió que “hay un acuerdo con las distintas bancadas” para impulsar un “debate amplio y participativo para que se expidan todas las voces”.
Carro también recordó que los diputados tienen “libertad de conciencia” para votar.
Finalmente el diputado y vicegobernador de la provincia en uso de licencia, Martín Llaryora, afirmó a Télam que la consulta popular “hoy no está en debate en la sociedad, ni en el poder Ejecutivo Nacional, ni en el Congreso”, aunque dijo que no se opondría a esa herramienta constitucional siempre y cuando haya un pedido masivo y popular en la sociedad argentina.
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