El diputado nacional Roberto Salvarezza (FPV-PJ) y extitular del Conicet, opinó sobre el ingreso al instituto científico que dejó números muy magros. Más de 2 mil doctores formados por más de 12 años en universidades nacionales fueron expulsados del sistema científico argentino. Ante ese escenario, Salvarezza responsabilizó al macrismo de elegir para Argentina “un país subdesarrollado sin ciencia y tecnología”, sentenció.

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Luego de que el CONICET, principal institución científica encargada de financiar investigadores en Argentina, dio a conocer los resultados de su convocatoria para ingresar a la Carrera de Investigador Científico (CIC), donde solamente fue aceptado un 17% de los postulantes, se generó un rechazo masivo, no sólo a través de las redes sociales, sino dentro del Congreso. Diputados de la oposición se indignaron con esta noticia a la que llamaron “un nuevo ajuste“, pero esta vez en materia científica.

Uno de los que mostró su enojo tras los pocos científicos que ingresaron al CONICET, fue el diputado nacional del FPV-PJ, Roberto Salvarezza, que además es extitular de la institución científica.

Salvarezza afirmó que “Macri y Barañao han decidido que Argentina sea un país periférico y subdesarrollado sin ciencia ni tecnología”. En diálogo con el programa radial “Habrá consecuencias” , el científico relató que quienes no lograron ingresar al Conicet tiene dos opciones: “repetir el año que viene o irse al exterior”. “Antes también tenían la opción de ir al INTA o al INTI, pero también los achicaron”, agregó.

Asimismo, Salvarezza aseguró que “Argentina, es un país que necesita más investigadores y nos dedicamos a perderlos”. Recordó que durante el gobierno de Cristina Kirchner se repatriaron 1500 científicos y hoy se invirtió ese flujo: “Se van”.

Salvarezza criticó fuertemente el rol del secretario de Ciencia: “Lo que sucedió con Barañao es muy preocupante. Miente sobre los datos de ingresos al CONICET en 2015” y también remarcó que “fue expulsado por la comunidad científica. Es una persona repudiada por toda la comunidad científica porque les miente en la cara”, sentenció.

Hubo, en total, 450 ingresos sobre un total de 2.595 postulantes. Son, en todos los casos, jóvenes que ya terminaron con éxito un doctorado y aspiran a vivir de la investigación científica. Según denuncian con razón muchos de los rechazados, las alternativas que quedan para permanecer en el país investigando son prácticamente nulas, y por eso muchos de ellos ya consiguieron alternativas afuera o las están buscando.

Esto significa, básicamente, que el Estado invierte durante 10 o 12 años en la formación de recursos humanos de excelencia (cinco años de carrera universitaria, cinco de doctorado y, en algunos casos, otros dos de posdoctorado) para, luego, regalarlos a universidades extranjeras.

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