*por Monica Macha, diputada nacional-FpV

En cuanto al proyecto de Ley de interrupción voluntaria del embarazo, estoy convencida de que es necesario dar ese debate en el Parlamento, por varias razones. En primer lugar porque la realidad así lo pide: las mujeres que todos los días se ven obligadas a atravesar una situación de riesgo de vida, de estigmatización y de violencia simplemente por no contar con una normativa y una política pública que les garantice su derecho; las mujeres que mueren por esta razón; la desigualdad social que atraviesa esta problemática donde la mujer que tiene dinero accede a mejores condiciones para abortar y la que no tiene esa posibilidad queda expuesta. Todo esto exige que lxs representantes del pueblo nos sentemos a debatir seriamente el tema.

Por otro lado, estamos atravesando un momento social, donde se ha abierto una agenda más receptiva a esta discusión y eso permite que se expresen opiniones diversas, se conozcan historias silenciadas y se puedan compartir miradas de todo tipo sobre el aborto.

Poder trabajar en un marco normativo que garantice la vida de las mujeres que hoy mueren a causa de abortos clandestinos sería un gran avance para nuestro país. Estamos hablando de una realidad, de algo que sucede y que además sucede de manera injusta. Por eso creo que la legalización del derecho al aborto constituiría un hito en la lucha de las mujeres, pero también en la salud de nuestra población y en la historia Argentina y de la región.

Además, el trabajo realizado durante largos años por el movimiento feminista logró que queden expuestas las situaciones de violencia de género que suceden constantemente y en todas sus manifestaciones. Por eso también la desigualdad entre varones y mujeres ya no puede ser escondida y mucho menos defendida. Debemos entender la paridad como una discriminación positiva en la que se garantice un nivel de participación de las mujeres en aquellos ámbitos de toma de decisión, de conducción y de referencia. Esto es indispensable para poder llevar igualdad donde no la hay.

Si seguimos repitiendo ese modelo donde los únicos que acceden a esos lugares son hombres, y la mujer queda circunscripta al mundo de lo privado, entonces vamos a seguir reproduciendo un mundo violento y desigual. Eso es justamente lo que queremos transformar.

Como militante del feminismo y como mujer me siento orgullosa de formar parte de un colectivo de mujeres que llegó hasta este punto donde cada vez es más difícil escapar a estos debates. Dar la discusión y plantear estos temas ya de por sí requiere valentía y las mujeres además hemos llegado a este momento con las herramientas necesarias para cambiar la realidad.

Estoy segura que es el tiempo de las mujeres, que se puede torcer todas estas desigualdades y que es ahora.

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