RAM: TERRORISMO INTERNACIONAL por Federico Addisi

El plexo normativo al que se aferran entre otros grupos, los mapuches; forma parte de un plan tendiente a crear un problema racial, totalmente artificial y ajeno a nuestra cultura. Parte de ignorar -maliciosa e intencionadamente- que nuestra idiosincrasia proviene de la conquista española, que por lo demás se caracterizó por un profundo mestizaje y mezcla de culturas, no por el exterminio ni genocidio como agitan el parche los que compraron la leyenda negra escrita por Gran Bretaña y Holanda (a partir de la “Brevisima” del Padre Bartolomé De las Casas). Por el contrario, la conquista en América del Norte fue claramente de aniquilamiento y fuertemente racista. Los ingleses no se mezclaban con los indios. Famosa es aquella sigla que esgrimían a modo de síntesis. WASP (White, blanco; Anglo, Sajon; Protestante). Pero en esto, mal que les pese a algunos, influye en forma determinante la religión como uno de los principales impulsores de la conquista.La cultura española y la característica piadosa de la religión cristiana y católica que vino con ella tienen esta mirada. Desconocerlo es negar la historia y nuestro propio ADN, lo que equivale a negarnos a nosotros mismos como ser nacional.

Pero volviendo al marco jurídico debemos decir que desde la reforma constitucional de 1994 con el mencionado artículo 75 inciso 17 en adelante, nuestra dirigencia política -o la mayor parte de ella- cayo en la trampa. El tema de los pueblos originarios tiene que ver con el cambio de la política mundial a partir de la caída del Muro de Berlín: ya no es el proletariado el sujeto de la historia, sino que ahora empieza a haber otros sujetos históricos “oprimidos”, por ejemplo, las minorías indígenas.

A este cambio de paradigma se lo denomina como “conflictos de IV Generación”. De allí y con apoyo de los grandes centros de poder mundial, parte la idea de implantar la cuestión de “pueblos originarios” en las naciones hispanoamericanas como estrategia de balcanización, es decir, de secesión territorial. Esto fue denunciado oportunamente por el dirigente e historiador norteamericano Lyndon La Rouche en su libro “El Complot para aniquilar a las Fuerzas Armadas y a las naciones de Iberoamerica”: “Los movimientos separatistas, nutridos por la desintegración económica y moral de los gobiernos centrales, han comenzado a medrar en varios países, como por ejemplo en los estados agrícolas del sur del Brasil, varias provincias argentinas y estados mexicanos, y algunas regiones colombianas. En casi todos los casos los orígenes del proyecto se remonta a las redes de la Jurisdicción Sur del Rito Escocés de la masonería estadounidense en el siglo XIX, que dirigieron la rebelión separatista confederada contra los Estados Unidos. Uno de los más peligrosos de estos movimientos desplegados para fragmentar a las naciones iberoamericanas es el llamado movimiento de los “derechos indígenas”, grupos del cual operan ya en casi todas las naciones del continente. (Donde no hay indígenas nativos, envían antropólogos y misioneros extranjeros a reconstituirlos) Como lo documentamos en capítulos posteriores de este libro, el movimiento es financiado, dirigido y promovido desde el exterior como una fuerza desplegada explícitamente contra el Estado nacional, ¡por las propias instituciones financieras internacionales!”. 

En el conflicto Mapuche y de la RAM se ve claramente la mano de Gran Bretaña a través del Enlace Mapuche Internacional conducido por el chileno y ex MIR; Reynaldo Mariqueo con sede en Londres y voz de su ONG en Naciones Unidas.
Este es uno de los arietes con los que se pretende atacar la soberanía argentina nada menos que mediante la creación de un estado mapuche en el sur de Argentina y Chile.

FEDERICO GASTON ADDISI

 

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