En la primera reunión pública del año, la comisión Bicameral Investigadora sobre la “Desaparición, Búsqueda y Operaciones de Rescate del ARA San Juan” recibió al suboficial primero de Comunicaciones Mario Ramón Polo y al ex comandante del submarino, Eduardo Cella Irigoyen.
El primer testimonio fue el de Polo, quien afirmó: “Dejé la guardia el día 14 de noviembre del 2017 a las 20 horas y hasta ese momento la situación del ARA venía en operación normal”. En ese sentido, explicó que a los submarinos “se los llama cada media hora por comunicación satelital”.

Asimismo, Polo indicó que a las 7 de la mañana del día 15 -fecha en la que se registra su desaparición-, “fue la última comunicación que mantuvieron con la nave”.

Además, el suboficial detalló que “estuvo de guardia desde el día 15 de noviembre a las 20 horas hasta el 16 a las 8 de la mañana”, momento en el cual “ya se sospechaba que el ARA podría haber desaparecido”. En la misma línea, describió que la primera conclusión que se barajaba era que “el buque estaba ‘a la deriva’ y sin energía debido a un posible principio de incendio”.

Respecto al hallazgo de una sonoboya en el área de búsqueda del submarino, el suboficial aseveró que “él hacía guardia en el Comando de la Fuerza de Submarinos como suboficial en la Central de Comunicaciones”, y señaló que “su misión no era constatar si eso pertenecía o no al ARA San Juan, sino tomar la información y anotarla en el libro de guardia”.

Asimismo, el suboficial Polo explicó que su función dentro del área consistía en “preparar los mensajes que son para los submarinos, atender el teléfono naval, preparar el tráfico y enviarlo, entre otras tareas”.

Luego de un cuarto intermedio, brindó su testimonio Eduardo Cella Irigoyen, ex comandante del submarino. Explicó que “fue comandante del ARA San Juan desde marzo del 2016 hasta febrero del 2017”, y expresó: “Durante ese año hicimos entre 14, 15/16 navegaciones en términos generales y tuvimos más de mil horas de inmersión”.

Cella Irigoyen aseguró que “durante el tiempo que ejerció el comando del submarino, si bien el ARA sufrió fallas, ninguna impidió cumplir la actividad operativa”. Recordó que el ARA San Juan “tuvo una sola avería de importancia en el mar, en inmersión”, que “no dificultó el cumplimiento de mi misión porque fue subsanada en el mar”, y estaba relacionada con la tubería hidráulica.

Eduardo Cella Irigoyen, quien navegó a bordo del submarino hasta febrero de 2017, subrayó que “el buque se entregó en condiciones de zarpar con seguridad”.

Luego, ante las inquietudes de los presentes respecto a “si los tripulantes del buque estaban capacitados sobre el sistema de alertas sobre detección de hidrógeno”, el ex capitán de navío especificó que el personal a bordo “había recibido la capacitación adecuada en la escuela de submarinos, tanto en lo teórico como en la práctica”.

En referencia al reporte que surgió de la investigación, Cella Irigoyen hizo hincapié en diferenciar “el principio de incendio de lo que es un incendio propiamente dicho”, ya que insistió: “No es la misma situación”. Además, sostuvo la hipótesis sobre la “posibilidad de que haya entrado agua al tanque de batería por el circuito de ventilación”.

Al comienzo de la reunión, que se realizó en el Salón Auditorio del Anexo de la Cámara de Senadores, los miembros de la comisión presidida por el senador fueguino José Ojeda informaron sobre el envío de una carta a la jueza federal de Caleta Olivia Marta Yáñez para poder “participar de la apertura de las fotos obtenidas por el buque que halló al submarino hace tres meses”.

Cabe recordar que el 17 de noviembre de 2018, a las 0.30, el ministerio de Defensa y la Armada Argentina confirmaron que el submarino ARA San Juan había sido hallado a poco más de 900 metros de profundidad, a unos 500 kilómetros del Golfo San Jorge, a la altura de Comodoro Rivadavia.

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